Análisis de Metal Eden, un DOOM de ciencia ficción con personalidad propia, ideas prestadas y acción que no da tregua

Análisis y opinión de Metal Eden, el nuevo juego de Reikon Games que se inspira en DOOM y otros shooters para construir una propuesta única.

Con permiso de los soulslike, hay un género perenne en todos los calendarios de lanzamientos: el de los shooters subjetivos, un concurrido club al que ahora se une Metal Eden, un juego que busca aportar su toque distintivo.

Reikon Games, creadores de Ruiner, regresan con un nuevo juego que es fiel a los principios de este estudio polaco: crear aventuras cibernéticas en suntuosos mundos de ciencia ficción, que en este caso cobran forma de FPS.

Metal Eden bebe de DOOM Eternal y de los fundamentos más recientes del género, para darnos una historia futurista y una fórmula que busca disparar la adrenalina del jugador

¿Lo consigue? Es algo que vamos a comprobar en este análisis de Metal Eden para PS5, PC y Xbox Series X|S, en el que voy a centrarme en los siguientes aspectos.

Historia de Metal Eden: bienvenidos a un futuro imperfecto

Al plantear los viajes espaciales, las enormes distancias entre planetas son el mayor hándicap. En el mundo de Metal Eden se ha encontrado la solución: almacenar la conciencia humana en núcleos, unos “discos duros vitales” que permiten volcar a esa persona en un nuevo cuerpo cibernético. 

Suena genial, ¿verdad? Eso pensaron los creadores de Moebius, una estación espacial donde se enviaron miles de núcleos, con el fin de terraformar el planeta minero Vulcan… O esa era la intención. La tecnoplaga de la Erosión ha convertido la estación en una trampa mortal, y en ella va a adentrarse ASKA, una androide militar que ha de recuperar los núcleos Alfa.

Pero claro, esto es solo la punta del iceberg. Los creadores de Moebius, los Ingenieros, tienen mucho que decir (y que objetar) en la misión de ASKA; además, nuestra heroína tiene grandes secretos relacionados con estas entidades…

Seguro que os suenan muchos de estos elementos narrativos: desde una protagonista a lo Kusanagi de Ghost in The Shell, que es reconstruida cada vez que muere; hasta las colonias espaciales perdidas, algo que hemos visto en tantos otros juegos. 

El argumento de Metal Eden no va a revolucionar el medio; sin embargo, logra crear una historia interesante con pinceladas reflexivas, sobre temas como la pérdida de la identidad y el valor de los recuerdos.

Es un argumento que necesita exposición, a cargo de los Ingenieros, los cuales acompañan como voz de la conciencia a ASKA: su narración sirve como hilo conductor de lo que sucedió en Moebius. El resto lo ponen las cinemáticas en momentos clave, e incluso se dejan aspectos abiertos a la interpretación del jugador.

El tercer eje de esta historia es diegético, y son los escenarios de Vulcan: ciudadelas gigantescas, estructuras de alta tecnología y lugares de estilo ciberpunk, que nos hablan sobre el sueño fallido de una humanidad demasiado ambiciosa. En las distancias más largas, nos desplazamos por un sistema de raíles, al estilo BioShock Infinite.

Con todo esto, Reikon construye una obra que, pese a reflejarse en muchos precedentes, tiene identidad propia; no muy alejada a juegos de ciencia ficción previos como Echo o Chorus, títulos que también han debido inspirar al estudio.

El gameplay de Metal Eden: así se juega al shooter del mañana

No pensaríais que ASKA pudiese ir a Moebius, coger los núcleos y que el juego terminase a los dos minutos, ¿verdad? Allí le espera el Cuerpo de Defensa Interno, compuesto por legiones de drones, robots, androides y todo tipo de guardias.

Cuando Metal Eden lanzó su demo hace unos meses, un vistazo superficial podía sugerir que era un FPS lineal; pero es a partir del segundo capítulo cuando el juego desvela todo su potencial, gracias a una jugabilidad irresistible.

Al principio, ASKA solo dispone de un fusil automático (que encima, se sobrecalienta). También ha de aprender las acciones básicas, y nosotros lo hacemos con ella: desde el doble salto con impulso a la carrera lateral por muros, sin olvidar el imprescindible gancho para cubrir grandes distancias.

Las nuevas armas llegan con cuentagotas: primero encontramos una pistola, y tardaremos en ampliar nuestro arsenal. Pero todo cambia tan pronto como se activa la mecánica de los núcleos, que permite a ASKA arrancar de los enemigos este corazón mecánico.

Podemos usar un núcleo como granada improvisada al arrojarlo a los enemigos. Después se nos da la opción de absorberlo para recuperar salud; a la vez que se activa un puñetazo cargado especial, pero por tiempo limitado.

De manera paulatina, los enemigos se vuelven más exigentes; no solo por añadir más variedad, sino por sus capacidades. Por ejemplo, hay tropas del CDI con un blindaje que repele las balas: solo podremos quitárselo tras golpearles, o con armas de energía.

Y ASKA no se queda de brazos cruzados. Al avanzar encuentra escopetas, lanzagranadas, fusiles de rayos y más, hasta completar un jugoso arsenal de ocho piezas. Armas que admiten módulos de mejora, gracias al polvo que obtenemos al vencer enemigos, y que se puede canjear en tiendas repartidas por el escenario.

También ella sube de nivel en momentos clave, y dispone de mejoras desbloqueables, gracias a los puntos obtenidos vía hackeo. Ralentizar el tiempo unos segundos, que los enemigos arrojen objetos curativos, recarga mejorada y otras muchas técnicas son accesibles mediante un amplio árbol.

Pero aun con todas estas posibilidades, este no es un juego en el que puedas “campear” ni estarte quieto. Sobrevivir exige esquivar, saltar, disparar sin cesar, encadenar ataques y, en definitiva, mantenerte activo en todo momento. Por suerte, disponemos de un control impecable y totalmente intuitivo.

La combinación de parkour, los núcleos, el arsenal y los poderes de ASKA hace que los enfrentamientos sean un espectáculo. Encadenamos las habilidades a toda velocidad, en niveles que también tienen trampolines, estructuras verticales y portales, al más puro estilo DOOM Eternal.

Pero fijarse justo en el juego de id Software sería limitado. Metal Eden recuerda más a Ghostrunner, en el sentido de plantear un gran reto, enseñarnos a superarlo con una amplia gama de herramientas, y convertirnos en expertos.

Transmite la sensación de vernos al principio superados, para poco a poco aprender y dominar el juego. Y en un momento dado, nos sorprendemos por lo que somos capaces de hacer, casi con los ojos cerrados, en un despliegue fantástico de acrobacias, disparos y habilidades.

Los chicos de Reikon formulan a la perfección esta progresión. De hecho, consiguen articular ese aprendizaje en la propia historia: ASKA al principio (y nosotros con ella) muere varias veces, pero se vuelve cada vez más poderosa y letal. Hasta uno de los Ingenieros se lo comenta a la protagonista.

Con todo esto, Metal Eden ya sería notable; pero es que también se permite fases vehiculares, escenarios en los que ASKA se puede transformar en una esfera móvil, a lo Metroid, dotada de armas propias. 

Hay secciones en las que debemos defender un rincón concreto hasta que se active la salida; y otras donde nos enfrentamos a tres oleadas de enemigos. Formas idóneas de extender la longitud de un juego que, como veremos, no abusa de las horas.

Aunque los niveles son lineales, se permiten algún secreto que otro; entre ellos, las vidas adicionales (que vienen de lujo contra los jefazos), y salas en las que al coger suministros, nos tienden una emboscada. También hay puzles contextuales para abrir puertas, y retos de reflejos que desbloquean cerraduras.

Hablando de jefes finales: los encontramos, si bien el verdadero desafío son las masas de enemigos. Estos jefazos ofrecen combates muy originales, pero resultan demasiado escasos. Un tirón de orejas dentro de una experiencia fantástica.

Apartado técnico de Metal Eden: gráficos y rendimiento

Las críticas que recibe Unreal Engine 5 en los últimos tiempos no son aplicables a Metal Eden. Tiene un desempeño impecable en los dos modos disponibles: Rendimiento y Calidad; este último más notable en PS5 Pro, que sube la tasa de frames hasta ofrecer la combinación perfecta de gráficos y estabilidad.

Eso sí, tampoco es que el motor esté trabajando a destajo. Los grandiosos escenarios del juego se mueven muy bien, pero no hacen alardes excesivos en términos de iluminación, partículas y otros efectos. Podría pasar perfectamente por un juego de la generación previa.

Ocurre algo parecido con los modelos de personajes y enemigos: son buenos, aunque no parezcan propios de un AAA. Hasta las armas y sus animaciones tienen mejor detalle. Es un conjunto adecuado, en la justa medida (y medios disponibles) de Reikon Games. Unos toques de sangre y gore rematan el apartado.

En cambio, la banda sonora no tiene pega alguna. Es una música dinámica que sabe elevar el tono en los momentos más intensos, por medio de sintetizadores, ritmos techno y hasta coros.

Metal Eden solo tiene doblaje en inglés, y es más que correcto… Al menos, la parte humana. Ciertas locuciones han sido creadas con IA generativa, un aspecto que le ha valido críticas al juego en Steam. Los subtítulos en castellano son impecables.

¿Cuánto dura Metal Eden?

Frente a otros juegos que inflan su duración de manera exagerada, en Reikon han optado por ir al grano. Es un título intenso y con un ritmo idóneo, repartido a lo largo de ocho misiones, que duran unas 5 horas. No incluye modo multijugador.

Es una duración ligada a la dificultad Normal, ya que el desafío varía si escogemos el resto de niveles disponibles: Fácil, Difícil y Brutal. Sus diferencias radican en la agresividad de los enemigos, el daño que provocan, la velocidad de sus disparos y la efectividad de los objetos curativos.

En cuanto a los alicientes para repetir partida, no son nada del otro jueves. Siempre puedes volver a empezar para desbloquear las habilidades que tengas pendientes. Y si eres muy completista, te queda la opción de revisar cada rincón en busca de las vidas y objetos que no hayas cogido. Pero eso es todo.

Precio y plataformas de Metal Eden

El FPS de Reikon Games está disponible desde el martes 2 de septiembre de 2025, en PlayStation 5, Xbox Series X/S y PC (vía Steam). Sale a la venta en formato físico y digital.

Su única edición sale además a la venta por un precio de lo más atractivo: 39,99 euros, perfecto para disfrutar de esta aventura de ciencia ficción.

La suma de los factores eleva el juego

Metal Eden no esconde que algunas de sus ideas las hemos visto en juegos anteriores. Tampoco pretende engañar a nadie, y esa honestidad consigue crear un juego con señas propias de identidad

Puede que ASKA no sea la heroína más original de la historia, al igual que su aventura. Pese a ello, Metal Eden consigue mantener nuestra atención por completo durante su escueta duración, tanto en el plano jugable como en el narrativo.

El nuevo proyecto de Reikon consigue así entrar en el grupo más selecto de la actualidad: el de los juegos AA que son apuesta segura y tienen un precio atractivo, como Mafia: The Old Country o Clair Obscur: Expedition 33.

Tras un necesario retraso, el estudio polaco ha dado en la diana con Metal Eden. Con él, demuestran ser un estudio con un inmenso potencial, ya plasmado en este y su anterior juego, pero que llevarán a un nuevo nivel con su próximo estreno.

Valoración

Nota 70

Metal Eden es un shooter subjetivo que no da un respiro, definido por las variedades de su protagonista, y que convierte cada escaramuza en un espectáculo de habilidades. Aunque tiene una duración escueta y sus gráficos no son de AAA, consigue brillar por su jugabilidad y una historia que engancha.

Lo mejor

Una progresión perfecta, que te convierte en una máquina letal. Combates muy intensos y una historia sugerente. Su control es perfecto.

Lo peor

No tiene apenas jefes finales. Los gráficos podrían dar más de sí. Muchos de sus elementos ya se han visto antes. El uso de IA generativa. 

Plataforma comentada: Ps5

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