review Pixel Ripped 1995
Análisis

Análisis Pixel Ripped 1995 para Oculus Quest, Rift y HTC Vive - Viaje al corazón de la nostalgia virtual

Por Alberto Lloret

Versión comentada: PC

Análisis de Pixel Ripped 1995 para Oculus Quest, Oculus Rift y HTC Vive (a PlayStation VR llegará más adelante), la secuela de Pixel Ripped 1989 que, de nuevo, vuelve a invitarnos a jugar dentro de un juego, para revivir sensaciones y recuerdos con los videojuegos del siglo pasado. Pero, ¿merece la pena este nostálgico viaje? ¿Innova respecto a su antecesor? Vamos a verlo...

A finales de 2018, y tras numerosos retrasos, llegaba a las principales tiendas digitales Pixel Ripped 1989, un original juego para realidad virtual que, dicho mal y pronto, nos invitaba a jugar a videojuegos dentro del juego. Su idea era muy simple y, en el papel de un niño viciado a los videojuegos, debíamos salvar el mundo tanto en la pantalla de nuestras consolas como luchando contra lo que salía de ellas e invadía el mundo real... digo, "virtual".

El resultado era una propuesta que sólo podía jugarse con un visor de realidad virtual, ya que con los mandos Move (o los mandos de Oculus) manejábamos el mando de la consola en el mundo virtual y, al mismo tiempo, interactuábamos con el mundo que nos rodeaba de distinta manera según el nivel, por ejemplo, disparando un canutillo en clase para distraer a la profesora y poder seguir jugando en horario lectivo. Esas ideas siguen, como vamos a ver en el análisis de Pixel Ripped 1995 para Oculus Quest, Rift y HTC Vive, en mayor o menor medida presentes en la secuela.

Vaya por delante que no es necesario haber jugado a Pixel Ripped 1989 para seguir los hechos del juego... aunque si lo ha hecho, conocerás a sus principales personajes, como Dot, la heroína que recuerda poderosamente a Samus Aran de Super Metroid, aunque con armadura rosa, o el villano del juego, Cyblin Lord. Si no te suenan de nada, no te preocupes, en los cinco primeros minutos del juego se quedan hechas todas las presentaciones... aunque eso sí, en inglés, dado que el juego no está en nuestro idioma (aunque se pueden subtitular al inglés todos los diálogos, si te ayuda verlo escrito).

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Justo en esos primeros 5 minutos también se aprecia uno de los cambios más importantes de Pixel Ripped 1995: el salto de 1989 a 1995 deja atrás los gráficos monocromos de Game Boy y con estética 8 bits, muy presentes en el primer juego, para abrazar la era de los 16 bits, con sus pixeles más detallados y con el evidente estallido de color de su ampliada paleta.

La historia, por resumirlo rápido, vuelve a poner al malvado Cyblin Lord en posesión de un poderoso artefacto que le permite invadir el mundo real desde los videojuegos. Es decir, sacar objetos y criaturas de los videojuegos al mundo real. Por eso, una vez más el Maestro, nuestro mentor encapuchado del primer juego, encomendará a Dot la misión de combinar sus poderes con los del mejor jugador para derrotar a Cyblin.

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Ahí es donde entramos nosotros, o bueno, mejor dicho, David, un chico que es el mejor jugador de Pixel Ripped, el juego que protagoniza Dot. Pero claro, como a cualquier chico de la época, sus problemas son más mundanos: una madre histérica que le apaga la consola cada dos por tres, un listillo del cole que le tiene un poco amargado porque presume de ser mejor que él en los videojuegos.

La gracia de Pixel Ripped 1995 reside en que los 6 niveles que lo componen nos invitan a avanzar en los videojuegos que hay dentro del juego, al tiempo que interactuamos con el entorno de alguna manera. No vamos a detallar todos y cada uno de los ejemplos por no destripar sus sorpresas pero, por ejemplo, en el primer nivel debemos avanzar en un videojuego al estilo Action RPG para que en el mundo real aparezca una pistola al más puro estilo Nerf, que podemos usar para distraer a nuestra molesta madre disparando a los objetos del salón, como un jarrón, y así impedir que nos apague la consola.

Otro nivel, por ejemplo, nos lleva al típico videoclub de los 90, en el que hay dos muebles con consolas "rivales" y sus respectivos juegos estrella... y tenemos que "glitchearlos", saltando de uno a otro con Dot, para poder coger los power ups de uno y usarlos en el otro y así poder avanzar hasta conseguir una gema que necesitamos y que, en teoría, no podemos recoger en uno de los juegos (porque no existe).

Hay muchos más ejemplos, como jugar de noche en silencio en nuestro cuarto teniendo que apagar la tele corriendo si hacemos mucho ruido (por ejemplo, disparando sin querer a una campaña en el juego) para evitar que nuestra madre, de nuevo, nos pille. Como decimos, hay más casos, pero nos los ahorramos para no destriparle a nadie todas las sorpresas.

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La otra pata que sustenta la idea de Pixel Ripped 1995 son los videojuegos que están presentes en cada nivel. La selección se puede definir como el "dream team" que cualquier persona que jugara en los 80 y 90 puede tener en la cabeza. No son los juegos originales tal cual, sino reinterpretaciones de géneros, títulos o personajes que, quien más y quien menos, seguro ha probado a lo largo de su vida jugable.

No faltan juegos de rol de acción al estilo Secret of Mana, aventuras de acción con scroll lateral al estilo Castlevania, juegos de lucha callejera al estilo Streets of Rage... Y no sólo desde el punto de vista de las mecánicas. Hay guiños directos a personajes como Sonic, el clan Belmont o detalles de Mario Kart... En este sentido, identificar todas las referencias, que no son pocas, se puede considerar como un metajuego aparte del propio juego, y sin duda un detalle que los más ancianos del lugar adorarán.

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El broche final de cada nivel lo pone un jefe final, que también suele ser un ejercicio de ingenio que nos obliga a combatir fuera del juego, en el mundo virtual, con ayuda de David. Por ejemplo, la mencionada pistola Nerf aquí nos sirve para destruir unas pequeñas torres creadas con piezas de Jenga a las que se sube el jefe del primer nivel. Todo, por supuesto, mientras seguimos manejando a Dot.

De nuevo, no es el único ejemplo, y en otros, incluso manejamos una nave al estilo Starfox (sí, también hay hueco para los primeros juegos poligonales sin mapeo de textura). Como venimos diciendo, todo en Pixel Ripped 1995 es una carta de amor a los videojuegos de una época... y por eso, quienes quizá más lo disfrutarán sean los que pudieron vivirla "in situ" (eso no quita que el resto también).

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El humor, por supuesto, está muy presente en los diálogos (insistimos, por desgracia en inglés), el carácter metepatas y poco heróico que se le ha dado a algunos de los personajes como Cleric (el Belmont clónico), e incluso en los propios trofeos, en el que no faltan guiños al "your princess is in another castle" de Super Mario en relación al papel de Dot, la protagonista del juego... ¿imagináis por dónde puede ir?

Todo esto deja un gran sabor de boca mientras estás jugando: son ideas sencillas, pero que funcionan de lujo y que gracias al contexto en el que se producen, tocan la tecla de la nostalgia de una manera rara vez experimentada. No vamos a decir que os vais a reencontrar con vuestro yo de los años 90, pero si que soltaréis más de una carcajada con ciertos detalles que, fuera de la realidad virtual no sería posible experimentar. Sirva como ejemplo el momento de colocarse la armadura de Dot...

Gafas de realidad virtual

Oculus Quest

Las primeras gafas autónomas de Oculus, sin cables, no necesitan PC para funcionar. Aún así son compatibles con juegos de PC como Half-Life: Alyx vía streaming. 

En este sentido, se nota que es un juego hecho por gente que ama los videojuegos, y los ha disfrutado durante toda su vida. Se percibe en el diseño gráfico, que sabe captar la esencia de la época con cada juego; en el pixel art, cuidado, con mucho y acertado siempre; en las ingeniosas formas en las que lo plano y lo 3D se juntan para crear lo más parecido a un "éxtasis videojueguil intergeneracional".

Pero, por desgracia... no todo es perfecto en este torrente de emociones retro. Independientemente de lo torpe que seas, Pixel Ripped 1995 no da para más de 4-5 horas de juego. Es una experiencia breve, y sin excesivos alicientes para volver a él tras completar los 6 niveles. No presenta cambios en su desarrollo que incentiven una segunda vuelta, por ejemplo. Por suerte, podemos repetir cada nivel de manera independiente, e incluso elegir desde el punto que queremos empezar (podemos ir directos a por el jefe, por ejemplo).

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Otro "problema" es que las secciones de los videojuegos retro a los que jugamos se nos antojan muy, muy cortas, y en más de una ocasión lamentarás que no sean "juegos en sí mismos", bien para poder disfrutarlos en un modo libre o algo parecido. Son fragmentos que te dejarán con ganas de más, y que el avance del juego deja atrás siempre con la sensación de haber pasado por ellos demasiado rápido. Cuando asciendas por una torre con claras reminiscencias de Castlevania entenderás esa sensación...

Por su parte, fuera de los juegos, el mundo virtual donde se desarrolla todo peca de ser bastante simple: es una experiencia en la que no podemos movernos, siempre estamos sentados o de pie, y las opciones de interactuar con el entorno son bastante limitadas (sólo podemos coger lo que está al alcance de nuestra mano), lo que limita de sobremanera la experiencia.

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Y, como hemos dicho, todo lo que tiene que ver con los juegos y su estilo artístico es sobresaliente, pero no tiene el mismo nivel en lo relativo a lo que sucede fuera de ellos. El estilo cartoon lo hace más "amigable", pero el mundo virtual peca de ser simple, con animaciones de los personajes mejorables y en general, quedan por debajo de lo que sucede en el plano de los videojuegos.

Aun con todas estas "quejas", no es menos cierto que hemos disfrutado enormemente la experiencia mientras lo hemos jugado con Oculus Quest, el visor autónomo de Facebook. El control resulta preciso, estable y sin "parpadeos" o pequeños saltos que presentan los mandos de otros visores. Los gráficos son muy nítidos y al ser una experiencia estática, resulta casi imposible marearse o sentir mal rollo de algún tipo.

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Así pues, nuestra opinión sobre Pixel Ripper 1995 es clara: el juego refina y amplía muchas de las ideas de Pixel Ripped 1985 sin alejarse demasiado de la línea iniciada en el primero, haciendo especial énfasis en lo que funcionaba y sorprendía y potenciándolo, para que el conjunto logre brillar de manera más intensa, sobre todo en lo relativo a los juegos retro que disfrutamos en el mundo virtual y las referencias a los clásicos.

Por eso, si jugaste a Pixel Ripped 1985, en cierto sentido es como volver a casa, a un lugar conocido, con mecánicas familiares. Pero si no es el caso, prepárate, porque Pixel Ripped 1995 sigue siendo una experiencia única en muchos sentidos. Siguiente parada... ¿Pixel Ripped 2005?

Valoración

Pixel Ripped 1995 refina la fórmula del original con mejores gráficos, mejores juegos retro y, en general, unas sensaciones más pulidas... aunque continuistas. Eso no impide que zambullirse en él sea como disfrutar de un gran revival repleto de homenajes a una época que, mientras dura, divierte a lo grande. Lo malo es eso, que dura poco...

Hobby

82

Muy bueno

Lo mejor

La cantidad de homenajes a videojuegos de los 90. Los jefes finales. La estética general de los juegos retro. Derrocha simpatía.

Lo peor

Es corto. Textos sin traducir. Te quedarás con ganas de pasar más tiempo jugando dentro del juego. La interacción en el mundo virtual es simple.

Y además