Análisis de Shenmue III
Análisis

Análisis Shenmue III, el nuevo juego de Yu Suzuki para PS4 y PC

Por Rafael Aznar

Versión comentada: PS4

Llega el esperado análisis de Shenmue III para PS4 y PC, después de dieciocho años atrapados en una misteriosa cueva, Ryo Hazuki y Shenhua Ling vuelven a ver la luz del sol en una aventura que es, exactamente, lo que esperábamos, para mal, porque su presupuesto es el que es, y, sobre todo, para bien, porque su fórmula sigue siendo única y porque el que tuvo retuvo, y más si se llama Yu Suzuki.

Esto que estáis leyendo es el análisis y review de Shenmue III. Conviene recalcarlo, porque, hace dieciocho años, cuando aún no existía Kickstarter y todavía se podía pagar en pesetas, casi nadie habría dado un duro por que esta secuela tuviera visos de existir. Fue en 2001 cuando la segunda entrega se puso a la venta para Dreamcast… poco antes de que Sega enterrara la consola, que murió joven tras habernos dado la gran vida con multitud de juegazos en apenas dos años.

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Las dos primeras entregas de la saga se dieron un batacazo comercial, pero no son pocos los que opinan que las dos aventuras de Ryo Hazuki son los mejores juegos de la historia. Sin ir más lejos, en la redacción de Hobby Consolas, estamos Dani Quesada y yo, y estuvo Borja Abadíe. Contra viento y marea, tanto nosotros como miles de fans nos resistimos a la evidencia durante años y nunca dejamos de reclamar a Yu Suzuki que desarrollara una secuela.

La machacona cantinela de si Shenmue III había llegado ya acabó dando sus frutos en 2015, cuando el reputado creador apareció en la conferencia de Sony del E3 para anunciar un Kickstarter con el que recaudar fondos para financiar el proyecto. Fruto de ello, el juego está plagado de referencias a los mecenas, no sólo en los créditos, sino también en el propio juego, a través de fotos, firmas en un libro de visitas o, incluso, las caras de algunos personajes.

Pese a la ilusión inicial, hay que reconocer que los primeros tráilers del juego, en especial aquél carente de animaciones faciales, nos hicieron llevarnos las manos a la cabeza y temernos lo peor. Había razones para desconfiar. Para empezar, estaba el reducido presupuesto del proyecto, pues los 6,33 millones de dólares del micromecenazgo, pese a haber marcado un récord, eran calderilla comparados con los 70 millones de los originales. Casi no daban ni para comprar un billete a Hong Kong en Asia Travel Company.

Análisis de Shenmue III

Además, hablábamos de una aventura 3D, con las complicaciones técnicas que eso implica respecto a, por ejemplo, un plataformas indie. No es lo mismo hacer un Castlevania y llamarlo Bloodstained, o incluso un Banjo-Kazooie denominado Yooka-Laylee, que hacer una aventura de mundo abierto de ambientación realista. No ayudaban tampoco a pensar bien el hecho de que Sega se hubiera desmarcado del proyecto de antemano, la inactividad de Yu Suzuki desde 2001 (sazonada con declaraciones de que no juega a juegos actuales) o la inexperiencia de su imberbe estudio, Ys Net.

Shenmue 3

Sin embargo, podemos decir, felizmente, que el juego es exactamente lo que esperábamos antes de hacer este análisis Shenmue 3. Tiene carencias técnicas y jugables que no lo hacen aconsejable para todos los públicos, pero es que, por su propia idiosincrasia (y pese a que se incluye un fugaz resumen de acontecimientos previos), es un juego pensado casi exclusivamente para quienes disfrutaron de los originales. Si sois de estos últimos, el juego os satisfará sin ninguna duda.

Análisis de Shenmue III

Ponerles nota a los juegos siempre es un problema, y éste es un claro ejemplo, pues ha habido que hacer un ejercicio de malabarismo entre lo que se debería esperar de un juego de 2019 y lo que de verdad podíamos esperar los fans de Shenmue para un proyecto de bajo presupuesto (aunque Deep Silver haya puesto dinero, principalmente de cara a la promoción) que parecía condenado a ni siquiera existir. Un servidor preferiría no haberlo tenido que puntuar, pero una cosa es segura: si no sois fans de la saga, seguramente no os convenza; si lo sois, no dudéis que os va a encantar y que sabréis perdonarle sus taras.

Viendo la luz del sol

Shenmue III empieza exactamente donde nos quedamos en 2001, con Ryo Hazuki y Shenhua Ling en aquella cueva misteriosamente vinculada con los espejos del fénix y el dragón. Así, para proseguir con la venganza contra Lan Di por haber matado a su padre, el protagonista deberá dar con el paradero de cierto personaje, lo que le llevará por dos grandes regiones de las montañas de China. La primera, más rural, es Bailu, que ya vimos en el cuarto GD de Shenmue II, pero que aquí está constituida por áreas inéditas. La segunda es Nioawu, una ciudad imperial que hace su debut en la saga.

En cuanto a la nómina de personajes, repiten aliados como la citada Shenhua y Ren Wuying, y enemigos como Chai y Lan Di. De los nuevos aliados, destacan algunos maestros de artes marciales que tienen cierta importancia para la trama. Pero el mejor fichaje es el de Niao Sun, mano derecha de Longsun Zhao en los Chiyoumen y una manipuladora de manual. Es curioso, porque la existencia de esta mujer en el universo de la saga se conocía desde los tiempos de Dreamcast, gracias a un vídeo promocional en el que aparecía, pero no la habíamos visto debutar de forma efectiva hasta ahora.

Análisis de Shenmue III

Es cierto que suceden menos cosas que en las entregas previas, y que el nudo está algo hinchado por los quehaceres cotidianos a los que se nos obliga, pero, al final, las veinticinco horas que dura la historia principal se hacen muy entretenidas. Además, tras ver el desenlace, clamaréis por saber cuanto antes cómo continúa, porque el final no tiene nada que envidiarle al de la segunda parte. Ojalá no haya que esperar hasta 2037, ni tampoco a un segundo Kickstarter.

A vivir la vida

El desarrollo de mundo abierto es calcado a los de Dreamcast, algo que prácticamente ninguna otra saga ha replicado en todos estos años. Así, vivimos una vida dentro de un videojuego, de tal modo que los horarios o los gastos dinerarios condicionan nuestro día a día.

Análisis de Shenmue III

En relación con los ciclos circadianos, Ryo se levanta a las 8.00h y se acuesta en torno a las 22.00h, y hay un "sistema de salto" que, a veces, permite trasladarse a una ubicación y una hora concretas, para no perder tiempo, pues hay eventos que sólo se activan a ciertas horas. En relación con el dinero, es prioritario ganar billetes para salir adelante, pues hay una barra de resistencia que sólo se rellena ingiriendo comida, la mayoría de técnicas para mejorar el nivel de habilidad de Ryo están en pergaminos que hay en las tiendas de artes marciales, en Niaowu hay que pagar la estancia en un hotel...

Shenmue 3

La vía más directa para ganar dinero es trabajar, aunque el avance es lento. Podemos cortar leña, pescar (para vender los peces que capturemos) o, en secciones avanzadas, cargar cajas con una carretilla elevadora, como en los viejos tiempos. Ahora bien, como en la segunda entrega, podemos realizar apuestas y hacer la típica triquiñuela de guardar-cargar partida. En relación con eso, se ha dado más importancia a la venta de objetos, de modo que, por ejemplo, ya no basta con ‘estafar’ al crédulo dueño de un puesto de pachinko, sino que, por lo general, éste nos pagará en fichas que tendremos que canjear por objetos en ciertos establecimientos, para, finalmente, ir a una casa de empeño a cambiarlos por efectivo. Es el trueque de toda la vida.

Análisis de Shenmue III

La vertiente de exploración conversacional sigue siendo única. Aunque el diario de Ryo describe siempre cuál es nuestro siguiente objetivo (esta vez, subrayándolos en rojo), nunca se nos indica visualmente adonde ir, sino que hay que hablar con la gente en busca de pistas y, luego, caminar hasta donde corresponda. En esta ocasión, no hay transeúntes altruistas que nos acompañen hasta allí como si fuéramos niños, como sí sucedía en Shenmue II, y lo cierto es que es una delicia ir aprendiéndose cómo están distribuidos los enclaves de Bailu y Niaowu.

Shenmue 3

Aunque hay un minimapa en la esquina inferior izquierda, no aporta demasiado y sigue siendo importante empollarse la distribución de los escenarios y los puntos clave. En ese sentido, lo que nos ha transmitido este análisis Shenmue III es que estamos ante un juego de la vieja escuela. Por ejemplo, en un momento dado de la aventura, tendréis que buscar tiendas de artes marciales: si disponéis de una buena memoria fotográfica, tendréis mucho trabajo adelantado, pues seguramente ya hayáis pasado por delante de ellas en algún momento de la aventura.

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Aparte, se han introducido algunas misiones secundarias que premian al usuario que se dedique a hablar con todo ser viviente que encuentre. En la mayoría, al pobre Ryo le toca ejercer de celestina y hacerles a otros el trabajo sucio, por ejemplo enterándose de qué regalo podría cautivar a una jovenzuela.

Flaquezas del proletariado

Ahora bien, la falta de presupuesto de Shenmue III sí se deja notar en las otras grandes bases jugables de la saga, en forma de controles toscos o planos. En primer lugar, los combates resultan menos orgánicos, la ejecución y la mejoría de las técnicas se han simplificado, se han suprimido los agarres... Esta vez, las trifulcas dependen más de que vayamos mejorando la fuerza, la vitalidad y el kung fu, pues, si no lo hacemos, no podremos derrotar ni siquiera a los rivales más débiles. En relación con eso, se han introducido medicinas que permiten recuperar salud en medio de una pelea.

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Esa progresión rolera tiene dos vertientes. Por un lado, la vitalidad se mejora realizando ejercicios con muñecos de madera, concretamente sentadillas, palmadas y rotaciones en 360º. Por otro lado, la fuerza depende de que aprendamos técnicas (de algún maestro o comprándolas) y las entrenemos junto a un monje. Ya no podemos irnos a un parking o un parque y repetir la misma técnica docenas de veces para que Ryo mejore su ejecución técnica de forma orgánica.

Los quick time events también se han visto perjudicados claramente por el menor presupuesto. Así, ya no son dinámicos (si fallamos una sola vez, hay que reempezar la escena, sin que el juego ‘improvise’ un camino alternativo), se suelen limitar a pulsaciones simples de botón (ya no hay ‘combos’ como los de la segunda entrega) y, para más inri, tienen un tempo infame, de apenas unas décimas de segundo para apretar el botón que corresponda.

Un servidor no ha acertado casi ninguno a la primera y se los ha tenido que ir aprendiendo ‘por partes’, a base de ensayo y error. Hay un par de ellos que ni siquiera permiten ese recurso, aunque da un poco igual, porque son un homenaje bastante simpático a cierta saga de Nintendo. En cualquier caso, seguramente os alegre saber que no hay ninguna secuencia tan desesperante como las de los tablones del ruinoso Ghost Hall Building de Shenmue II.

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Finalmente, la simplificación de los controles se hace extensiva a los minijuegos y los trabajos, que son muy básicos y apenas requieren habilidad con el mando, pues suelen consistir en pulsar un solo botón, sin necesidad de habilidad o reflejos. Tal es el caso de la tala de leña, de la pesca o de los ejercicios para mejorar el físico de Ryo: en cuanto uno ve cómo funciona la mecánica, ya es casi imposible fallar.

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Pero, como si de la vida real se tratara, lo que más nos duele es la decadencia del salón recreativo, copado por juegos electromecánicos muy sosos, como el de boxeo de las anteriores entregas y otro con un cochecito. Aparte, hay baloncesto, minigolf, una ruleta, la típica máquina de aplastar topos…

Shenmue 3

Sólo hay un videojuego al uso en esos salones: una parodia de Virtua Fighter con monigotes rechonchos que aburre al instante. Nos sorprende que no se haya intentado llegar a un acuerdo con Sega para que repitieran los arcades de las anteriores entregas, como Hang-On, OutRun, Space Harrier y After Burner II, máxime cuando Yu Suzuki y Deep Silver, editora del juego, tienen vínculos con Sega. Eso sí, algunos muebles tienen colgado un cartel de "próximamente", para los DLC...

Un juego de Dreamcast para PS4 y PC

En lo visual, Shenmue III ha resultado ser más cumplidor de lo que cabía esperar. Es cierto que hay bastantes altibajos en los rostros de los personajes secundarios (y pequeños fallos, como que a veces sean "invisibles" cuando caminamos junto a ellos, algo que sucedía también en Dreamcast), pero los personajes principales lucen una anatomía notable. Ahora bien, y pese a que no pueden competir con los de un AAA actual, la palma se la llevan los bellos escenarios, que tienen un tamaño generoso (calculamos que Bailu y Niaowu tienen dimensiones similares a las de Wan Chai y Kowloon en la segunda parte).

Análisis de Shenmue III

Gracias a los avances técnicos que ha habido desde 2001, cada uno de esos dos grandes escenarios es ahora un verdadero mundo abierto, en el sentido de que ya no hay ‘separaciones’ para ocultar tiempos de carga. Asimismo, vuelven a estar habitados por personajes únicos, que tienen nombre y voz, así como unas rutinas vitales. Aquí, no se llevan los clones.

La dirección artística de los escenarios, marcada por la China milenaria y rural, es intachable. En relación con eso, Bailu sigue la línea de Guilin en la recta final de la segunda entrega, mientras que Niaowu se tiene un aire a Wan Chai, la zona inicial de ese mismo juego. Además, como en las entregas de Dreamcast, es posible entrar en numerosos escenarios interiores, como casas, tiendas o templos, abrir cajones y coger elementos decorativos para contemplarlos en primerísima persona.

Shenmue 3

También contribuye a la genial ambientación la relación que mantienen con Ryo los lugareños de cada región. En Bailu, se va generando poco a poco cierta sensación de familiaridad, a medido que los pueblerinos se enteran de que es amigo de Shenhua. En Nioawu, en cambio, ambos son unos completos desconocidos, y casi todos los habitantes de la ciudad les tratan como tal. Viene a ser el mismo contraste entre el vecindario que eran Yamanose, Sakuragaoka y Dobuita en Shenmue I y las urbes anónimas que eran Aberdeen, Wan Chai y Kowloon en Shenmue II.

Eso sí, la cinematografía presenta algunos problemas en según qué secciones del juego. En los primeros compases de la aventura, sucede que muchas secuencias de vídeo están plagadas de cortes y fundidos a negro que no tienen ninguna razón de ser, pues se producen dentro de una misma conversación. Se dan casi siempre en los diálogos que protagonizan Ryo y Shenhua mientras van andando, algo que no sucedía en el cuarto GD de Shenmue II, que, básicamente, seguía ese mismo patrón narrativo. Sin embargo, y por suerte, este fenómeno no se produce en la segunda mitad de la aventura, ni en las conversaciones del dúo protagonista ni en ninguna otra.

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En cuanto al sonido, los diálogos mantienen la brusquedad de antaño, pero se agradece que Ryo siga teniendo la voz de Corey Marshall en inglés y, sobre todo, que esta vez sí haya subtítulos en castellano, ya que ésa fue una de las metas del Kickstarter. No obstante, Ryo y Shenhua repiten algunas frases día tras día, y también hay algunos bamboleos en la traducción, sobre todo con los nombres de algunos personajes, a los que se nombra de una manera en inglés y se traduce a la inversa en castellano.

Análisis de Shenmue III

Por ejemplo, Zhao Sunming se convierte en Sunming Zhao cuando se le nombra. Imaginamos que se debe a posibles embrollos entre los nombres japoneses originales y las adaptaciones occidentales. De hecho, nos ha recordado un poco a lo que sucedió con las dos primeras entregas, que ya rebautizaron a algunos personajes, como Zhu Yuanda, que pasó a ser Yuanda Zhu en la continuación.

Del apartado sonoro, lo mejor es, sin duda, la banda sonora de estilo oriental, cuyo compositor principal ha sido Ryuji Uichi, veterano de las anteriores entregas. El enfoque es el mismo que entonces, con diferentes composiciones para cada escenario, aunque, en esta ocasión, al no haber secciones estancas, las transiciones entre unos temas y otros pueden resultar algo bruscas.

Shenmue 3

En cuanto a la selección de temas, se han grabado bastantes nuevos y se han recuperado y remezclado muchos de las anteriores entregas. Tal es el caso de la melodía principal, que se escucha en numerosos momentos de la historia o al abrir el cuaderno de notas. También hay melodías veteranas que hay que buscar a conciencia para encontrarlas, como el tema rockero que sonaba en Shenmue II cuando Joy aparecía con su moto, que ahora está asociado a una tienda de guitarras eléctricas. En todo caso, predominan los tonos orientales en la línea de los GD 1, 2 y 4 de la segunda entrega, que nos hacen sentir como si de verdad estuviéramos en la China ancestral.

Nostalgia para soñadores

Shenmue III se siente como un juego de Dreamcast lanzado en 2019, más para bien que para mal. Si sois fans de los originales, disfrutaréis con la presencia de Ren y Chai, con las referencias a Iwao Hazuki y Zhao Sunming, con la existencia de un Tomato Convenience Store (traducido al castellano como ‘Tomalaque’), con las frases recurrentes (como el mítico “I see” de Ryo), con las pantallas en negro que indican el lugar donde nos encontramos y la hora del día, con los guiños a ciertos momentos icónicos de la saga (como el supuesto parecido de Fangmei con los gatos o el poco atractivo que tenían las zanahorias para Ryo cuando era niño)...

Particularmente, recomendamos buscar todas y cada unas de las conversaciones secundarias que hay con Shenhua cada noche antes de ir a dormir. Todas ellas están plagadas de referencias al pasado y ahondan en diversos elementos de la saga. Aunque no salgan en el juego, es maravilloso volver a oír hablar de Dobuita o de los perritos calientes de Tom.

Análisis de Shenmue III

Pero hay varios aspectos nostálgicos que destacan por encima de los demás en este análisis de Shenmue III. El primero es el trabajo de la carretilla elevadora, que es un homenaje al que realizábamos en el puerto de Amihama en el tercer GD de la primera entrega. El control es prácticamente igual, aunque el puerto de Niaowu es diminuto y, consecuentemente, las rutas a través de él son bastante simplonas.

El segundo aspecto que hay que reseñar son las llamadas de teléfono. Podemos ponernos en contacto con ocho personajes importantes de la vida de Ryo de cuantos vimos en las entregas anteriores, como Gui Zhang o Ine-san. Con cada uno de ellos, hay tres posibles temas de conversación, lo cual permite ponerse al día para saber qué ha sido de sus vidas. Los diálogos no son gran cosa, y la localización tiene aquí alguna laguna más (por ejemplo, es absurdo que Ryo y Nozomi se refieran el uno al otro como “Hazuki” y “Harasaki”, no sólo porque se supone que hay confianza entre ellos, sino porque nunca lo hicieron en Dreamcast), pero, en cualquier caso, esas conversaciones telefónicas nos parecen un detallazo que refuerza la continuidad argumental que caracteriza a la saga.

Análisis de Shenmue III

Otro aspecto que hay que reseñar es el de las cápsulas de juguete coleccionables. Cómo no, hay diversas maquinitas que, a cambio de unas monedas, nos dan pequeñas figuritas como recompensa. Al no tener las licencias pertinentes de Sega, ya no salen Sonic o los luchadores de Virtua Fighter, pero sí los personajes de Shenmue en versión cabezuda y diferentes objetos comunes. No obstante, llama la atención que sí que se hayan podido introducir pósters de Virtua Fighter, la saga de lucha que Yu Suzuki creó y que fue el germen de Shenmue cuando el creador japonés quiso convertirla en un RPG.

Otro tramo de la Gran Muralla de Yu Suzuki

Ésta es la secuela que deberíamos haber tenido allá por 2003 o 2004, si a Dreamcast le hubiese ido como se merecía, pero nunca es tarde si la dicha es buena. Los sueños se hacen realidad, como Ryo Hazuki bien sabe. Si él lo descubrió a base de ver a Shenhua en su subconsciente, nosotros lo hemos descubierto con el mero hecho de poder hacer este análisis de Shenmue III, un juego tan único como la Gran Muralla China.

Valoración

Shenmue III tiene asperezas que lo alejan del gran público, pero, si se disfrutó de las dos primeras entregas y se sabe a lo que se viene (a un juego 3D de bajo presupuesto), cumple de sobra, tanto por su filosofía jugable como por su ambientación y su historia. Ha merecido la pena esperar dieciocho años. La duda ahora es: ¿para cuándo Shenmue IV?

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

La fidelidad a la fórmula. Los guiños a los originales. La sensación de vivir dentro de un juego. La historia cumple y nos deja en ascuas. La música.

Lo peor

La simpleza de algunas mecánicas, en especial los combates y los minijuegos. El salón recreativo. La velocidad de los QTE. Altibajos en los rostros.

Y además