The End of the F***ing World 2
Análisis

Crítica de The End of the F***ing World temporada 2, ya en Netflix

Por Raquel Hernández Luján

¿Con ganas de volver a encontrarte con Alyssa y James? Ya puedes hacerlo: te traemos la crítica de la temporada 2 de The End of the F***ing World, la serie de Channel 4 que puedes ver en Netflix basada en el cómic del mismo nombre creada por Charles S. Forsman.

Vamos a comenzar esta crítica de la temporada 2 de The End of the F***ing World con una pequeña anécdota personal. La crítica de la temporada 1 la realizó mi compañera Mar Rascón y yo obvié la serie por tanto por otros de compromisos que tenía en ese momento, así que no le presté atención hasta que, meses después, entrevistando a Leonardo Sbaraglia por la serie Félix, me la recomendó personalmente (como es lógico no todos los días alguien a quien admiras te aconseja una serie). Decía que era un gran ejemplo: pocos episodios, cortos, que van al meollo con un guión ágil y dinámico y que te enganchan al instante. Señalaba como una gran virtud su ritmo y su banda sonora.

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Cuando la vi, pensé que en gran parte tenía mucha razón: era una serie que funcionaba y que tenía todo el potencial para enganchar sobre todo a un público joven, un poco harto de tantas convenciones impuestas, que buscaran una serie distinta, con un humor corrosivo y personajes que no estaban diseñados, ni mucho menos, para caer bien, pero a los que terminabas tomándoles cierta estima, aunque solo fuera porque las carencias emocionales que tenían, las habían canalizado de la forma más loca posible.

El final, como bien sabéis quienes vierais la primera temporada, sienta como un tiro... de forma literal, porque hasta eso está pensado para darte algo distinto a lo que ofrecen muchas otras series, todas calcadas y cortadas con el mismo patrón.

Con su segunda temporada, The End of the F***ing World pliega velas y deja de arriesgar tanto. Sí, tenemos de nuevo ocho episodios de entre 19 y 25 minutos y a una nueva psicópata suelta, pero la serie deja de esconder que es una historia de amor disfuncional entre dos adolescentes perdidos (y muy egoístas además de alejados de la realidad).

La gran incógnita es qué pasó tras la escena de la playa... De primeras nos reencontramos con Alyssa, que se ha convertido en la imagen misma de la resignación teniendo una vida de lo más anodina. Es como si hubiera dado un estirón emocional, solo que lo que expresa por fuera y lo que lleva por dentro va en distintas direcciones. Tiene un trabajo estable, una pareja y planea casarse, algo que contenta a su madre. Hasta se esfuerza por no ser desagradable con ella... Pero todo eso está a punto de cambiar porque pronto recibirá un extraño souvenir: una bala grabada con su nombre.

Y es que, por más que haya intentado huir de su pasado, se topará de bruces con él: la muerte del profesor Clive Koch le procurará una antagonista magistral cuya historia conoceremos por medio de flashbacks. Y la llevará a un nuevo road trip que no llega a ninguna parte.

Hasta aquí podemos leer para no incurrir en spoilers. Ya os advertimos que muchas de las semillas que se siembran a lo largo de los primeros episodios de la segunda temporada de The End of the F***ing World no llegan a germinar. Es una serie que mantiene sus señas de identidad intactas solo al comienzo, con su montaje ágil, sus breves y demoledores insertos y un ritmo bastante rápido para luego caer en coma al final abusando de primeros planos, miradas perdidas y vacíos argumentales.

Lo que sí mantiene su calidad es la excepcional banda sonora, o más bien, su genial recopilación musical que incluye temazos como "Down" de Oceans Ahead, "Wondrous Place" de Billy Fury o "Come Back" de The Belles. Os dejamos la lista de reproducción de Spotify, que merece mucho la pena:

Por lo demás encontramos nuevos fichajes en The End of the F***ing World 2 que merecen unas líneas. En primer lugar Naomi Ackie, a quien también veremos en la precuela de Juego de tronos y que resulta tan inquietante como enternecedora, pero también a Paterson Joseph a quien recordaréis de The Leftovers, TimelessCounterpart en uno de los papeles más graciosos de esta temporada. 

Eso sí, preparaos para más drama, más azúcar y menos risas. Lo retorcida y casi maquiavélica que fue en su arranque se ha ido en esta suerte de madurez impuesta, dejando que se desangre su mala leche. Qué pena. De momento, no hay constatación de que vaya a producirse una tercera entrega, y la verdad es que a la vista queda que no tiene mucho más que ofrecer. Si se sucumbe a la tentación, esperemos que sea con una historia más profunda e interesante que contar.

Valoración

Paso atrás respecto a la primera temporada de la serie: se mantiene fiel a su propuesta estética y a su ritmo durante un par de episodios para caer luego en picado. Decepcionante.

Hobby

60

Aceptable

Lo mejor

La banda sonora, muy presente a lo largo de toda la temporada, sigue siendo exquisita y representando a la perfección lo que sucede.

Lo peor

El final no puede ser más pasteloso: no concuerda ni con el espíritu de la serie ni con lo que creíamos saber de los protagonistas.

Y además