Las chicas del cable 5
Análisis

Crítica de la primera parte de la temporada 5 de Las chicas del cable

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de la primera parte de la temporada 5 de Las chicas del cable, compuesta por cinco episodios protagonizados por Blanca Suárez, Ana Polvorosa y Martiño Rivas, entre otros. En Netflix a partir del 14 de febrero de 2020.

Se avecina el principio del fin de Las chicas del cable, la primera serie de producción española de Netflix. Con la emisión de los cinco primeros episodios de la temporada 5 como aperitivo, quedan claras las líneas generales que van a marcar la despedida y lo cierto es que roza lo sonrojante que sea ésta la serie que sirva de bandera fuera de nuestro país habida cuenta del desconocimiento que pone de manifiesto la narración.

Si las cuatro temporadas anteriores se tomaban amplias licencias narrativas para introducir temas de forma anacrónica, los guionistas directamente le dan patadas con doble tirabuzón a los libros de Historia en esta temporada final, cuyo desenlace resulta agónico. "La guerra", "El odio", "El valor", "El control" y "La locura", son los títulos que tratan de condensar el tema principal de cada episodio aunque casi todos ellos se resuelven con una linea común que viene a ser algo así como que "el amor nos salvará".

Está claro que se trata de una ficción, pero quizás por esa razón habría sido más respetuoso no internarse en el terreno de la Guerra Civil para desarrollar un culebrón tan ridículo, frívolo y pretencioso con la cargante voz en off del personaje de Lidia (Blanca Suárez) como hilo conductor.

Hay que añadirle a esto la simplificación extrema de los roles de los personajes, muy maniqueos, los viajes por avión en plena contienda que hace que un vuelo transatlántico parezca lo más común y sencillo del mundo y otras cuantas estupideces que se van enhebrando entre episodio y episodio y suponen un insulto a la inteligencia de los espectadores.

La serie no es coherente ni siquiera consigo misma, dado que hay un salto temporal hacia el futuro en Las chicas del cable 5 que hace que un personaje, la hija de Ángeles, de un gran estirón (excesivo, de hecho) mientras que el resto de los personajes no envejecen ni cinco minutos. ¿Y qué decir de ese Nueva York de baratillo? En fin, hay tan pocas buenas cosas que decir de la deriva de esta serie, que casi terminamos antes hablando de ellas.

Os ponemos en antecedentes: la cuarta temporada de Las chicas del cable finalizó con el sacrificio de Ángeles que permitió que el resto de sus amigos escaparan, con Lidia huyendo con Francisco y su hija a Nueva York para zafarse de la malvada doña Carmen, que quería utilizar a la niña para recibir un tratamiento que le podría salvar la vida (en plan Mr. Burns), Óscar y Carlota viajando a París y Marga y Pablo iniciando un nuevo proyecto de vida.

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¿Qué podría reunirlas de nuevo? El asedio de Madrid, que hace que se despierte en Sofía, la hija de Ángeles a la que Lydia ha criado como si fuera suya, una conciencia política que la lleva a alistarse como miliciana en el bando republicano. Lydia irá tras ella para descubrir que no solo sus amigas seguirán a su lado apoyándola (Óscar y Carlota siguen trabajando como reporteras bajo la firma de Faraday y Marga continúa viviendo en la capital) sino que sus peores enemigos también se mantienen en plena forma.

Las chicas del cable 5

Ojo, hay medios de producción para algunas secuencias multitudinarias pero, por desgracia, parece haberse utilizado de forma poco uniforme dado que en otras ocasiones la verosimilitud se va al garete por la falta de medios. 

En cualquier caso, no faltan los típicos ingredientes de cualquier folletín: embarazos, hermanos gemelos, falsas muertes, y villanos indestructibles que, dicho sea de paso, son para echarse unas carcajadas a su costa. Eso sí, por más descabellada e increíble que sea la historieta que nos cuentan, el tono afectado y las frases rimbombantes campan a sus anchas.

Quienes sean muy adictos a la ficción, se la tragarán al más puro estilo fast food por el morbo de conocer el final, pero está muy claro que más allá de eso Las chicas del cable no tiene más que ofrecer. Es una pena que se baje tanto el listón precisamente cuando tendría que clavar la salida.

Valoración

Más decepcionante e infantil que nunca, La chicas del cable despliega todo su potencial de culebrón 2.0 osando internarse en la Guerra Civil. Tremendo documento.

Hobby

40

Malo

Lo mejor

La serie sigue tirando de morbo para guiar la historia, así que quienes estén enganchados, maratonearán los cinco episodios del tirón.

Lo peor

Las interpretaciones, la voz en off de Lidia y sus líneas de guión, que podrías haberlas escrito un niño. La producción tiene un aspecto muy baratito.

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