Análisis de Once Upon a Katamari, un nuevo y divertido desvarío a través de la historia del mundo, esta vez con modo competitivo para cuatro

Análisis y opinión de Once Upon a Katamari, la primera entrega original para consolas en más de una década, que introduce un modo online con la locura de siempre.

Nacida en 2004 con Katamari Damacy, esta saga de Namco sigue siendo una de esas rara avis que nos recuerda que hubo un tiempo en el que no todo eran apuestas seguras, y que había sitio para propuestas tan locas como únicas. Un primer juego para PS2 que aquí no se editó por lo extraño de su propuesta, aunque sí pudimos disfrutar en 2018 del remaster Katamari Damacy REROLL.

21 años después llegamos a este análisis de Once Upon a Katamari, la nueva entrega que llega a PS5, Nintendo Switch, Xbox Series X|S y PC (y jugable en dispositivos como Steam Deck o ROG Xbox Ally X) a partir del 24 de octubre de 2025.

Cabe destacar que Once Upon a Katamari es la primera entrega original para consolas desde 2012, año en el que se lanzó Touch My Katamari para PS Vita, aunque en este tiempo la saga ha estado muy activa con lanzamientos para móviles y remasters en los que no ha participado el creador original, Keita Takahashi, que dejó atrás la saga Katamari en 2009 (este año lanzó To A T).

Si conoces la saga, quizá te estés preguntando ¿qué ofrece de nuevo la jugabilidad de Once Upon a Katamari? Pues lo cierto es que a nivel de control y mecánicas del juego, más bien poco... pero en parte porque, como los grandes juegos, su idea sigue siendo tan simple y efectiva que tampoco necesita evolucionar.

Seguimos rodando un katamari o esférico para adherir objetos más pequeños y hacerlo crecer de tamaño con el objetivo de alcanzar el tamaño mínimo que nos pide cada nivel. En ese sentido, no ha cambiado: el katamari se maneja igual que siempre (con los dos sticks), podemos esprintar, hacer un giro rápido de 180º, subir por paredes empinadas... Si conoces la saga, te vas a sentir como en casa.

Donde si cambia es en el argumento, que vuelve tan loco como acostumbra la saga, así como los propios desafíos que debemos cumplir en cada nivel, los objetos coleccionables y otros muchos aspectos que vamos a ver en este análisis de Once Upon a Katamari para PS5, Nintendo Switch, PC y Xbox Series X|S.

Érase una vez un Katamari, un cuento jugable muy surrealista

Como anteriores entregas, Once Upon a Katamari hace gala de un humor absurdo y unos diálogos cargados de ironía y sorna, con un tono condescendiente y bobalicón, para poner en pantalla la nueva pifia del rey del Cosmos, quien jugando con un poderoso pergamino ha acabado borrando todo rastro de los planetas de la galaxia.

¿Y a quién le tocará resolver el entuerto? Sí, al Príncipe, el diminuto ser al que manejamos, y que tendrá que viajar en el tiempo, por etapas como la prehistoria, el Japón feudal, pasando por el lejano Oeste, la Grecia clásica o la era de las pirámides de Egipto, para usar el Katamari y recuperar la información necesaria que permita recomponer los planetas, las galaxias y las estrellas.

No deja de ser una trama bastante simple y absurda, pero que encaja perfectamente con el tono habitual de la saga y su particular puesta en escena, que alterna tanto vídeos con el motor del juego como escenas ilustradas que lo hacen parecer casi un cuento y que dan vida a las andanzas de la familia cósmica en cada una de estas épocas (para ilustrar, por ejemplo, el encuentro con un T-Rex).

Cada una de estas eras cuenta con su propio tablero o "micromundo abierto", desde el que accedemos a cada nivel hablando con algún NPC y nos topamos con otros elementos, como los primos que hayamos encontrado en cada nivel (es uno de los coleccionables típicos de la saga, son personajes entre los que podemos cambiar para manejar el Katamari).

Es más un detalle que algo que afecte a la jugabilidad, ya que aparte de recorrerlos para llegar a los niveles, poco hay para hacer, más allá de interactuar con algunos puntos especiales que activan alguna animación loca. Es un detalle que se podía explotar más, la verdad...

También es posible encontrar una máquina "gacha" que, al estilo de la vista en Astro Bot (sin usar dinero del mundo real), nos permite conseguir objetos como caras o accesorios para personalizar al príncipe, aunque previamente necesitamos reunir unas fichas que conseguimos al superar niveles o completar algunos hitos. Cada bola de premio cuesta 3 fichas, y hay un total de 50 bolas.

Tras hablar con un NPC, podremos descubrir cuál es el objetivo del nivel, y una de las novedades es que se nota que Bandai Namco se ha esforzado por ofrecer una mayor variedad, y muchos niveles no consisten en intentar conseguir el Katamari más grande dentro de un límite de tiempo, lo cual es de agradecer.

Así, es posible que nos enfrentemos a limitaciones como conseguir el Katamari más grande posible recogiendo un máximo de 50 objetos; o incluso alcanzar un valor mínimo recogiendo solo objetos caros. O solo recogiendo los típicos matojos rodantes del Oeste... 

Algunos niveles incluso rememoran algunos de los grandes hits de la saga, ideas loquísimas vistas en anteriores juegos, como pueda ser engordar a un joven noble, que se convierte en el Katamari (en We Love Katamari era a un luchador de sumo) y arrastrarle por el suelo recogiendo la comida y viendo como ensancha sigue siendo tan surrealista como único y divertido.

Tanto o más como pasar por encima de filósofos y pensadores de la antigua Grecia o adherir momias en el antiguo Egipto. Como digo, si nada de esto te saca una sonrisa, pues quizá el juego no sea para ti.

Son solo algunos ejemplos, pero también vamos desbloqueando variantes de algunos niveles que nos retan a ser rápidos y conseguir un tamaño mínimo en un ajustado margen de tiempo...

En estos niveles, además, debemos cumplir otras tareas, como encontrar tres coronas (cada una nos obliga a tener un tamaño mínimo), además de tres desafíos "tipo" que vamos desbloqueando progresivamente (como adherir al menos un determinado número de objetos), encontrar a los primos que pululan por el escenario o un regalo. 

Vamos, que todos los niveles ofrecen bastantes incentivos como para rejugarlos varias veces intentando encontrar todos los secretos y cumpliendo todos los objetivos y desafíos adicionales que nos va lanzando el juego, que no es poca cosa.

La buena noticia es que ahora contamos con algunos ítems que nos ayudan a conseguirlo, desde un imán que atrae automáticamente los objetos que podemos adherir durante unos segundos o un radar que nos muestra, si estamos relativamente cerca, la ubicación de los secretos. O un cohete, que nos permite avanzar más rápido por un breve período de tiempo...

Además, Bandai Namco ha introducido un elemento que, probablemente, gustará a los fans más veteranos de la saga, y es que One Upon a Katamari nos va indicando el rango en el que nos encontramos, y cuánto nos queda para pasar al siguiente, una información que puede ser útil para determinar si vamos bien, o no, dentro de un nivel, en función del tiempo restante.

Cabe destacar un último elemento: en casi cualquier momento podemos acceder a la nave que nos permite viajar entre eras, donde encontramos opciones como personalizar a nuestro katamari o un registro con todos los objetos que hemos adherido a nuestro katamari (hay casi 4000 distintos en total).

La liga fantástica de Katamaribol, el nuevo modo con opción online

Aparte de los niveles "normales", también podemos encontrar niveles dedicados al llamado Katamaribol, que viene a ser la versión expandida, ampliada y mejorada del modo versus que está disponible en muchos juegos de la saga (y que enfrentaba a dos jugadores, pudiéndose hacer la puñeta para ver quien consigue el katamari más grande).

Este nuevo modo competitivo de Katamari cuenta con varias novedades, desde un sistema de rangos o niveles (vamos subiendo a medida que conseguimos puntos) a variantes offline y online. Al jugar offline nos enfrentamos a la CPU, mientras que si jugamos online (requiere suscripción a PS Plus, Nintendo Switch Online, Game Pass Core...), nos medimos a otros jugadores.

En este modo competimos con otros tres jugadores más (manejados por la CPU si es en modo offline), y de nuevo debemos intentar conseguir el katamari más grande en un límite de tiempo, aunque hay opciones estratégicas: por ejemplo, podemos acudir a la nave que se mueve por el mapapara reducir nuestro tamaño a cambio de puntos (y así asegurarlos).

También conseguiremos puntos extra por ser el jugador que más adhiere a los rivales o por encontrar compañeros, lo que al final del tiempo determinará quien ha conseguido gana más puntos y se convierte en el ganador (y con ellos, puede subir de nivel).

Me parece una idea interesante, sobre todo para los jugadores más competitivos, aunque a título personal disfruto más de los niveles en los que juego solo. Cuando le pillas el punto, jugar con la CPU es entretenido, y tiene la dificultad justa para no sentirse sobrepasado... 

Estos niveles, como el resto, son altamente rejugables (ya sea para conseguir un katamari más grande y mejorar tu rango con ello como para encontrar sus secretos), por lo que también puedes dedicarles bastante tiempo a los niveles del competitivo si te picas con su propuesta.

La dificultad de Once Upon a Katamari

Como el resto de títulos de la saga, Once Upon a Katamari no es un juego diseñado para resultar difícil o una experiencia frustrante. De hecho, es relativamente sencillo pasar de nivel cumpliendo el tamaño mínimo u objetivo que nos pide cada nivel. 

Otra cosa ya es alcanzar el rango Arco Iris, el más alto, donde necesitarás conocer los niveles y manejarte como pez en el agua en el juego.. aunque como los clásicos, es algo que te acabrá dando el tiempo. 

El apartado técnico de Once Upon a Katamari

Para este análisis de Once Upon a Katamari he jugado en PS5, y es el segundo juego de la saga que llega de manera nativa a la última consola de Sony (y el primero que no llega a PS4). Y para ser un juego de PS5, lo cierto es que no se nota en exceso el salto técnico respecto a las anteriores entregas.

Quizá sea por el estilo visual, más cercano a Minecraft con personajes y objetos "cuadradotes", que no pretenden ser realistas, pero lo cierto es que visualmente se parece mucho a lo que vimos en anteriores generaciones, incluidos los problemas de cámara cuando metemos nuestro katamari en zonas estrechas o el visible clipping.

Quizá la mejoría se note en que el juego va siempre a 60 fps, y se nota que va más fluido, incluso cuando nuestra bola es descomunal y el entorno muestre más objetos que en otros juegos de la saga... pero es algo que tampoco marca una diferencia abismal.

No obstante, Once Upon a Katamari, como el resto de la saga, no te va a conquistar por sus gráficos; aunque cumplen su función y son simpáticos, donde destacan es en los detalles, las animaciones (en el caso de los seres vivos), por los efectos de sonido únicos que generan muchos de ellos al ser atropellados y por el caos y locura que proporcionan cuando adhieres varios cientos a tu katamari. 

Es algo que sigue siendo catártico, a pesar de girar sobre las mismas ideas y conceptos que los anteriores juegos de la saga. Ver una bola capaz de arrasar con construcciones como las pirámides, es algo que no se ve todos los días... y que sigue resultando hipnótico.

Parte de la "experiencia katamari" es también la banda sonora. Quizá no llegue a los niveles de genialidad de las primeras entregas, pero a la cita no faltan algunos temas nuevos bastante pegadizos, con sabor muy japonés, junto a alguna que otra reimaginación de temas clásicos de la saga. A mí no me ha llenado tanto como la de otras entregas, pero eso no quiere decir que esté mal.

Ediciones y precio de Once Upon a Katamari

Once Upon a Katamari está disponible en formato digital por 39,99 euros en todas las plataformas, incluida Steam. También es posible encontrar la versión física en PS5 y Nintnedo Switch, a un precio de 41,99 euros. 

También existe una edición Deluxe digital bautizada Edición El Rey de los Sonidos, que sube hasta los 59,99 euros e incluye 60 canciones de anteriores juegos y algunos objetos de personalización de la cara de los primos exclusivos.

La opinión de Hobby Consolas de Once Upon a Katamari

Desde hace varias décadas, siento fascinación por los juegos que proponen cosas raras, atípicas... y desde la primera entrega, estoy enamorado de Katamari Damacy. Como muchos juegos clásicos que son considerados joyas atemporales, esta saga tiene sus raíces en una jugabilidad tan simple como adictiva, que cualquiera puede coger y empezar a jugar y que, además, resiste el paso del tiempo.

Esas virtudes siguen presentes en Once Upon a Katamari, y se potencian con una nueva batería de niveles con ambientaciones únicas (petadas de objetos únicos), que sumados a desafíos, coleccionables o secuencias de vídeo, crean una amalgama que, aun repitiendo la fórmula de la saga, sigue siendo algo único en su especie.

Es uno de esas sagas que siempre llevo instalada en mis consolas portátiles (desde PS Vita a Nintendo Switch), y con Once Upon a Katamari va a pasar lo mismo, porque es un juego ideal para partidas de 10 minutos, que no exige grandes sesiones para ofrecer un rato divertido, y que puedes disfrutar a tu ritmo (cuando tengo tiempo, las panzadas son más grandes).

Pero, sobre todo Once Upon a Katamari es otro poderoso recordatorio de que la industria necesita de otro tipo de juegos, más allá de superproducciones, que nos devuelvan al origen de esta forma de entretenimiento, a conceptos más simples y adictivos que resistan el paso del tiempo. Katamari Damacy sigue siendo hoy tan divertido como lo era en 2004. Y Once Upon lo será dentro de 20 años. 

Lógicamente, si no te va el humor absurdo, no vas a disfrutar de Once Upon a Katamari en la misma medida. Es un juego loco, que se ríe de sí mismo y del jugador, ninguneándole cuando no consigue llegar al objetivo del nivel. Pero es parte de su gracia, es así.

Se le puede reprochar que el núcleo de su fórmula apenas se ha modificado, que algunas eras y niveles no resulten tan atractivas y brillantes como otras, que repita con variaciones algunas ideas vistas en otras entregas... pero lo cierto es que, al jugar, me lo he pasado igual de bien que con anteriores entregas por lo loco de su propuesta. 

Por eso, tanto si eres un fan recurrente de la saga, como si llegas de nuevas a ella, en busca de algo distinto, ten por seguro que Once Upon a Katamari te va a dar una loca ración de diversión directa y sencilla, con un humor que no vas a encontrar en ningún otro juego.

Valoración

Nota 83

Once Upon a Katamari no se aleja ni un milímetro de la fórmula de la saga; de hecho, se maneja prácticamente igual. Pero enriquece la fórmula con más desafíos, objetivos más variados, niveles muy locos y un multijugador competitivo para cuatro jugadores (online incluido). Y todo regado con el humor absurdo marca de la casa.

Lo mejor

Es Katamari puro, humor absurdo, niveles surrealistas, jugabilidad sencilla y directa. El nuevo modo online. Los 60 fps estables.

Lo peor

Apenas hay novedades jugables. Visualmente parece un juego para anteriores generaciones. Si no te va competir online...

Plataforma comentada: Ps5

Otros artículos interesantes:

Once Upon a Katamari

Lanzamiento

24-10-2025

Género

Acción

Compañía

Bandai Namco

Pegi

+3

Número de jugadores

1

Multijugador

2-4

Idioma de los textos

Español

Idioma del audio

--

Idioma de los subtítulos

Español

Hobby83Muy bueno
Ver sus artículos

Alberto Lloret

Redactor jefe

Alberto Lloret es redactor jefe de Hobby Consolas desde 2019. Está especializado en videojuegos, hardware, retro y tendencias de la industria del videojuego, y coordina el vertical dedicado a videojuegos.

Mostrar comentarios