Un nuevo informe apunta a que Destiny 2 rara vez fue rentable, y cuando lo fue, sus directivos malgastaron el dinero

A pesar de una enorme popularidad y sus años en activo, Destiny 2 tuvo una rentabilidad ocasional que fue desaprovechada por la cúpula de Bungie.
Entristece comprobar una profecía autocumplida con Bungie, que tuvo su prólogo en los problemas de desarrollo de Marathon y su tibia acogida. Pero luego todo ha ido a peor.
Mientras tratan de estimular las cifras del extraction shooter, el estudio ha puesto fin al contenido de Destiny 2, hasta ahora buque insignia. ¿Pero qué ha sucedido realmente?
Antes de los despidos en Bungie, se asociaba a Destiny 2 con un éxito duradero; sin embargo, nuevos datos revelan que la mayor parte del tiempo fue deficitario.
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Bungie malgastó los beneficios puntuales de Destiny 2
En Forbes, Paul Tassi detalla los motivos que llevaron al cierre de contenido de Destiny 2. Deja claro que no tiene que ver con una supuesta venganza de Sony, ni una supuesta pérdida de calidad del juego.
Destiny 2 recibía cantidades ingentes de contenidos, ya fuese con actualizaciones de temporada, expansiones o DLCs. Un flujo constante que no podía detenerse para no contrariar a los fans.
Como es lógico, lanzar tanto contenido exigía grandes recursos y una inversión constante. Por ello, el juego rara vez fue rentable a lo largo de casi una década activo.
Expansiones como Eclipse o La Forma Final no alcanzaron las ventas esperadas; no tanto por ser un fracaso como por el enorme presupuesto que exigió realizarlas.
Hubo momentos en los que los ingresos fueron favorables, con dinero que pudo destinarse a pulir el juego u ofrecer contenido de calidad. Y “pudo” es la palabra clave en esto.
Cuando Destiny 2 generaba beneficios, estos iban a parar a manos de la directiva. No a sus bolsillos, pero sí malgastados en incontables proyectos en el seno de Bungie.
Ninguna de esas ideas fructificó y algunas eran más fruto del capricho que de una inversión racional. Ocurrió lo mismo todas las veces que entró dinero por Destiny 2.
Tassi pone como ejemplo las decenas de millones que se invirtieron en un cuartel general para el juego, de casi 20.000 metros cuadrados. Por supuesto, se quedó en nada.
Ante esta situación, en Bungie trataron de reducir las actualizaciones y ocurrió lo que más temían: los fans se alzaron contra ellos.
Mientras tanto, en la compañía señalaban a una directiva causante de todos sus problemas. No solo de la mala gestión de los fondos, sino también de un ambiente tóxico que ha sido denunciado por muchos empleados.
Con su reducción de plantilla y un porvenir oscuro, es muy poco probable que Destiny 3 vea la luz algún día. Pese a todo, mantiene su potencial de juego como servicio, esa “gallina de los huevos de oro” que tanto persigue Sony.
