Alberto Lloret

Redactor jefe

Yakuza Kiwami 3, Final Fantasy VII Remake y la polémica de hasta qué punto el remake de un videojuego debe alterar el contenido original

Polémicas con los remakes
Polémicas con los remakes
Opinión

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.

Yakuza Kiwami 3, un remake repleto de cambios, recortes y novedades, trae de vuelta un tema recurrente: ¿hasta qué punto puede o debe alterar la obra original un remake?

A raíz de las críticas que le están lloviendo a Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties, primero por por sus gráficos, después porque el actual director está dilapidando el legado de RGG Team (aunque lleva en él desde el principio), seguido por el recast de un actor condenado o porque han recortado historias secundarias y modifica el final original, provocando un efecto dominó sobre el resto de la serie, el debate sobre cómo debería ser el remake de un videojuego se ha vuelto a abrir.

Vaya por delante que, al igual que en el cine soy totalmente contrario  a los remakes (las cadenas, plataformas o incluso salas de cine pueden recuperar los clásicos sin necesidad de tener que volver a hacerlos), en el caso de los juegos, mi opinión es ligeramente distinta. Si bien sigo prefiriendo la obra original en el 99% de los casos, a menudo, un juego "antiguo" no siempre es de fácil acceso (descatalogado, precios de locos...) o que esté encerrado en un sistema muerto y abandonado, que no tiene por qué tenerlo todo el mundo. O, simplemente, para adecuar sus sistemas de juego y gráficos a los paladares actuales. 

En ese sentido, los remakes no son malos si su enfoque es que cualquiera pueda tener la opción de descubrir ese juego o volver a disfrutarlo en una plataforma actual. En contra de ese enfoque, no tengo nada que decir; al revés, lo aplaudo. Si se dan facilidades y más  opciones para que la gente juegue a lo que quiere, cómo y dónde quiera, pues oye, mejor que mejor para todos.

Pero, ¿qué pasa cuando los desarrolladores se ponen más creativos y empiezan a introducir cambios, recortan contenido del original o, simplemente, lanzan una obra que defrauda a los fans? Es algo que cada vez pasa con más frecuencia, y según el caso, ya no sé si es por exceso de celo, piel muy fina de los fans o culpa de unos desarrolladores chapuceros. Ahí está, por ejemplo, el caso de Resident Evil 3 Remake, que recortó la experiencia de manera sustancial.

 ¿Hasta qué punto es una práctica aceptable o reprochable? ¿Y hasta qué punto las quejas tienen sentido? En el caso de Yakuza Kiwami 3, el grueso de las protestas vienen porque se han eliminado dos tercios de las tareas opcionales (no todas eran igual de brillantes) y, con incluso más nivel de intensidad, el recast del actor que da vida a Goh Hamazaki, sin apenas mencionar todo el nuevo contenido, que no es poco, aunque parte sean ideas "recicladas" de otras entregas.

Es también un poco el caso de Dragon Quest VII Reimagined, que ha eliminado de raíz algunas islas, y recortado contenido "cuestionable", dada la legislación actual al respecto, como el casino, que ha sido sustituido por un más sencillo juego de emparejar cartas. ¿Es una tragedia? ¿Hace más ágil el juego? Pues depende de lo fan que seas, pero a mí me parece que el juego ahora es más precioso y ágil.

Está claro que es imposible contentar a todo el mundo, que algunos elementos eliminados pueden ser muy buenos y hasta puedo entender el enfado de los fans más recalcitrantes. Pero quizá, la tragedia se empieza a mascar antes, por la comparación directa. Es inevitable mirar a la obra original, a menudo muy idealizada y grabada a fuego en nuestros recuerdos, y solo ver fallos y cosas que no nos gustan en el producto nuevo. Mientras preparaba el análisis de Kiwami 3, estuve revisitando Yakuza 3 Remastered, y "mother of god", qué mal ha envejecido la criatura para ser un juego de 2009 y relanzado en 2020.

Yakuza 3 Remastered

Y ojo, que soy el primero que practica la comparación y, no me duelen prendas en reconocer que, puestos a elegir, no son pocos los casos en los que me quedo con el original, con sus defectos, gráficos cutres y miserias. Me pasa con el Final Fantasy VII original, lo prefiero al remake, con lo reprecioso y disfrutable que es Nintendo Switch 2.

En ese caso, creo que las novedades del remake afectan al ritmo, a estirar más de la cuenta elementos que no necesitan más desarrollo, a rellenar con tareas insulsas algo que ya funcionaba y estaba bien. No quiero más contexto para personajes que solo van a estar presentes en ese parte. No quiero que Cloud sea un vil recadero. Y si me apuras, no quiero "capuchas voladoras", ni otros cambios que tampoco han dejado satisfechos a muchos jugadores, más tras terminar Final Fantasy VII Rebirth. Veremos si la tercera parte lo soluciona...

Es ahí, cuando se cruza esa frontera, la de introducir novedades aprovechando la ocasión, cuando los estudios quizá deberían pasar a equilibrar lo que es mejor para un remake. No se trata de meter contenido nuevo por meter, sino de ver si tiene sentido dentro de la obra original. Y ahí, me sobran muchas cosas del remake de FFVII.

Supongo que es una cuestión de gustos, o de mínimos exigibles. Para que un remake con cambios funcione, creo que, primero, como mínimo, la nueva obra tiene que estar al mismo nivel que el original, y es algo en lo que muchos remakes fallan estrepitosamente, aunque sea en lo técnico. Ejemplos recientes hay unos cuantos, como son Until Dawn o Pokemon Diamante Brillante y Perla Reluciente. Si lo que vas a presentar no supera al original, o no aporta nada realmente relevante, quizá sea más inteligente hacer un acercamiento más convencional.

Until Dawn

Y si te vas a liar la manta a la cabeza y vas a ofrecer un remake "de verdad" en toda la extensión de la palabra, más vale que el estudio tenga claro que debe caminar por una senda muy estrechita, que les permita crear algo que no sea exactamente lo mismo, y que los cambios tengan razón de ser, sin traicionar a la esencia del juego. Resident Evil 2 Remake, Yakuza Kiwami o Shadow of the Colossus son buenos ejemplos de cómo hacer un remake con cambios y novedades. 

En el caso de la polémica de Yakuza Kiwami 3, Sega está acrecentando el problema al hacer innacesible el juego original para todo aquel que no lo tenga ya en su biblioteca y lo quiera comprar en el futuro (bueno, lo puedes seguir comprando como parte de un lote que cuesta 120 euros). Es "reemplazado" por esta nueva versión, que para Sega pasa a ser la "oficial", renegando en cierto modo de su pasado, sea por evitar la confusión a futuros compradores o porque van a crear una nueva serie.

Por suerte, no es algo que suela suceder a menudo con los remakes, y en este caso concreto, y con unos fans tan fieles, tiene todavía menos sentido. Por mucho que hayas alterado tu remake (que a mí, en líneas generales, me encanta), no es incompatible que el original siga existiendo, tanto por respeto a los fans como mera preservación. Son dos juegos "distintos", aunque compartan muchos elementos.

Visto así, desde la lejanía, no parece tan difícil tener en cuenta estas cuatro pinceladas para que, a la hora de hacer un remake, no sea tan complicado dar en la diana. Al final, es un juego dirigido en primer lugar a los fans, y lo que menos interesa es darles un bofetón en la cara. 

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Alberto Lloret

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Alberto Lloret es redactor jefe de Hobby Consolas desde 2019. Está especializado en videojuegos, hardware, retro y tendencias de la industria del videojuego, y coordina el vertical dedicado a videojuegos.

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