Análisis

Análisis de Dragon Age: Inquisition

Por Borja Abadie
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Versión comentada: PS4

BioWare aprende de los errores y brinda a todos los amantes del rol Dragon Age: Inquisition en PS4, Xbox One, PS3, Xbox 360 y PC. Jamás creímos que nos gustaría el rollo de santo inquisidor pero después de ponernos en su piel durante decenas de horas os aseguramos que esta Inquisición sí que es santa.

ACTUALIZADO 17/12/2014: Bioware anuncia el lanzamiento de dos packs de contenidos descargables. Ambos ya están disponibles.

ACTUALIZADO 9/12/2014: Bioware anuncia que a lo largo del día de hoy estará disponible un nuevo parche para Dragon Age Inquisition en PS4, PS3, Xbox 360 y PC. Incluirá mejoras en la estabilidad general y solucionará problemas tanto de gameplay como en el multijugador. El parche también llegará a Xbox One muy pronto. 

ACTUALIZADO 24/11/2014: Bioware y Electronic Arts han querido premiar a los jugadores de Dragon Age Inquisition y regalan un pack de armas llamado Segadores del Lirio Rojo que seguro nos ayudará en nuestra lucha contra los enemigos de Thedas.

BioWare se ha tomado muy en serio las críticas y opiniones de los usuarios a la hora de desarrollar Dragon Age: Inquisition. Tras la decepción de muchos con Dragon Age II y sus limitadas posibilidades, la tercera entrega de la saga (que aparece en PS4, PS3, Xbox One, Xbox 360 y PC) ya os adelantámos que es la más completa y gigantesca de todas.

Thedas, la magia de sangre ya no es una amenaza pero el cielo está repleto de grietas que conectan el Velo con nuestra realidad. Hordas de demonios, que pondrían los pelos de punta al mismísimo Varric, están aprovechando la diabólica autopista para sembrar el caos en nuestro mundo. Para rematar la faena Orlais y Ferelden, las dos grandes naciones de nuestro mundo, están en guerra, con magos y templarios enfrentándose a muerte por hacerse con el control de la Capilla y alzarse como auténticos hijos de Andraste. En mitad de la vorágine surge una esperanza en forma de héroe: tú.

Si al leer el segundo párrafo has encontrado un montón de nombres que no sabes de dónde salen y por ello te has quedado con la misma cara que tu novia el día que le "animaste" a ver El Señor de los Anillos o incluso con la de aquel día que le perjuraste que Juego de Tronos era mucho menos liosa puesto que había menos personajes, no te agobies. Jugar a las dos primeras entregas de Dragon Age no es necesario para entender la trama de Inquisition a la perfección aunque los veteranos de la saga comprenderán rápidamente los guiños y referencias a anteriores entregas. Si aún así quieres ponerte al día antes de jugar a Inquisition, tienes la aplicación web Dragon Age Keep, en la que puedes tomar todas las decisiones de importantes de las dos primeras entregas para empezar la nueva aventura en un mundo más hecho a tu medida.

Un regreso a lo grande

Uno de los mayores errores de Dragon Age II fue precisamente pecar de pasillero y de reducir o simplificar muchas de sus mecánicas: un solo protagonista, combates que abandonaban el componente estratégico en favor de la acción, escenarios pasilleros, poca libertad de acción... Puede que el juego te guste o te parezca un rollo cuando lo pruebes en tu propia casa pero nadie puede negar que todos esos "recortes" son cosa del pasado en Dragon Age: Inquisition.

Ya os comentábamos en nuestro avance que hay 4 razas disponibles: humano, elfo, enano y qunari (jugables por primera vez en la saga) y que podemos escoger entre tres clases: guerrero, pícaro y mago. Ya nos olíamos algo entonces, y ahora lo hemos confirmado. Podría no parecerlo si comparamos el número de razas con otros grandes como el rey de reyes, Skyrim, pero las posibilidades son enormes.

Como prueba de que los recortes en Dragon Age se han acabado vamos a empezar hablando de los combates, que son complejos, profundos y están repletos de opciones. Cada una de las tres clases tiene 4 árboles de habilidad distintos que cambian completamente nuestro estilo de juego. Por ejemplo, un pícaro puede especializarse en asesinatos con dagas a corta distancia, en la colocación de trampas, el sigilo o el lanzamiento con arco. Obviamente también podemos mezclar habilidades de cada especialización para crear un estilo de lucha a nuestro gusto.

Además, cada uno de los personajes cuenta (una vez que hayamos llegado a ciereto punto de la aventura) con una rama de habilidades completamente única que lo diferencia del resto magos, guerreros o pícaros del grupo. La mezcla de todas estas habilidades y clases resulta fundamental para salir airoso de algunas peleas, incluso en el nivel de dificultad medio (pensad que hay dos dificultades superiores).

La vuelta de la cámara táctica, que nos permite pausar la acción en cualquier momento para ordenar a nuestros compañeros qué queremos que hagan a continuación (protegernos, defender una posición, atacar a un enemigo, etc...), es recibida con mucho gusto. Además, también podemos cambiar el comportamiento de nuestros 3 compañeros de grupo para que opten por unas habilidades y no otras en distintos momentos de un combate.

Aunque durante las 20 primeras horas de juego podemos pasar de la cámara táctica y de las reglas para centrarnos en la acción pura y dura, resulta indispensable en los combates más exigentes contra jefes finales o dragones. Mucho más, por supuesto, en los niveles de dificultad superiores o si activamos el fuego amigo (dañar a nuestros compañeros con nuestros propios golpes). Lo mismo sucede con el conocimiento de las habilidades de cada personaje. Podemos pasar por alto los golpes y hechizos de nuestros seguidores en los combates fáciles pero tenemos que saber muy bien qué hace cada una y en qué momento usarlas si queremos controlar a uno de ellos en alguno de los desafiantes combates. De este modo, las batallas mezclan la espectacularidad de lo que vimos en Dragon Age II con las posibilidades estratégicas de Origins, lo que es mucho decir.

La verdad es que, en líneas generales, la dificultad del modo normal ya es más alta de lo habitual en el género (no os flipéis, que no llega al nivel de Dark Souls pero si me ha parecido más difícil que Skyrim, Kingdoms of Amalur: Reckoning o títulos similares).

Como usted diga Inquisidor

Como ya os adelantamos, en esta tercera entrega nos ponemos en la piel del líder de la Inquisición. La elección no es muy democrática pero es que nuestro héroe es el único que puede cerrar las grietas del cielo y así restaurar la paz. Dirigimos el cotarro desde Feudo Celestial, una especie de enorme castillo en el que podemos hacer de todo. En la mesa de guerra escogemos nuestra siguiente misión y mandamos a nuestros agentes a que cumplan pequeños encargos. Nosotros no jugamos estos encargos, pero están muy ligados a nuestra experiencia de juego pues dependiendo de las decisiones que tomemos o de los descubrimientos que hagamos durante nuestra aventura surgirán unas misiones u otras. Además, algunas pueden tener impacto en nuestra campaña, como reconstruir un puente que nos permita avanzar hasta una determinada zona o eliminar las emisiones de azufre que no nos permiten explorar una zona, por ejemplo.

En nuestro refugio también podemos crear y modificar armas y armaduras con un sistema de mejoras realmente completo. Primero tenemos que obtener el diagrama de un determinado objeto, una especie de receta que nos indica los materiales que necesitamos. Por ejemplo, una espada puede necesitar 10 piezas de metal y 5 de piel. Bien, pues todo depende de qué materiales usemos. Si en lugar de hierro usamos un material exótico como la obsidiana, nuestra espada hará más daño y también tendrá un color distinto. Luego podemos añadir distintas piezas a las armaduras y las armas, como mango para coger la espada, grebas o brazaletes para las armaduras... lo que multiplica más aún la cantidad de combinaciones posibles de aspecto y atributos de nuestro equipo. Y eso sin contar que llegado un punto en la aventura, también podemos encantar nuestros objetos utilizando runas que otorgan daño de fuego a un arma, por poner un ejemplo.

Pero quizás lo más divertido sean los juicios. Y es que, como líder de la Inquisición, tenemos que juzgar a todo tipo de calaña. Lo mejor es que muchos de los reos son personajes con los que nos hemos topado durante la aventura por lo que sabemos lo suficiente (aunque también se explican durante el juicio) como para tomar una decisión: exiliarle, encerrarle de por vida en una celda, ejecutarle, dejarle libre...

Este sistema, por ambientación, tipo de decisiones e incluso el tipo de personas a las que juzgamos nos ha recordado mucho a Juego de Tronos. En nuestra mano está si queremos convertirnos en un sanguinario Joffrey Baratheon o si seguimos un código más parecido al de los Stark. Además, podemos realizar todo tipo de mejoras y personalizaciones al aspecto de nuestro Feudo Celestial, desde cambiar el trono en el que ponemos nuestro trasero o la decoración hasta habilitar nuevas zonas donde cultivar hierbas para pociones, por ejemplo.

Un rico universo en el que perderse

El escenario de juego está dividido en 10 grandes áreas de Orlais y Ferelden. El tamaño de cada una de ellas es realmente espectacular. BioWare nos dijo que el tamaño del primer mapa, Las Tierras Interiores, sería más grande que el de Origins y Dragon Age II juntos. Igual es una fantasmada pero lo que os puedo asegurar es que es realmente gigantesco. Lo mejor es que está repleto de misiones en cada esquina, muy al estilo de Skyrim, donde si recogemos una nota del suelo, hablamos con alguien, descubrimos una nueva cueva, etc... es para desbloquear una misión. El tamaño de cada área varía, pero el nivel medio es enorme por lo que a los que nos gusta la exploración lo gozamos de lo lindo. 

La sensación durante las primeras 20-30 horas de juego puede ser algo abrumadora: gente que no se quién es hbalando de cosas de las que ya no me acuerdo, decenas de misiones disponibles al mismo tiempo, escenarios que no parecen tener fin... Una vez que dominamos las nuevas mecánicas y entendemos cómo avanzar en nuestra aventura, se convierte en una experiencia realmente satisfactoria.

El apartado gráfico es bastante espectacular, aunque algo irregular. Mientras que algunos escenarios están llenos de detalle otros parecen directamente un desierto y otros es que realmente lo son (perdonad la broma). A veces nos encontramos con fallos de clipping o con personajes que hacen cosas extrañas al fallar el sistema de colisiones. Sinceramente, tratándose de un mundo tan gigantesco, abierto y lleno de posibilidades, resulta de lo más normal e incluso podemos asegurar que está más pulido, en ese sentido, que Skyrim o Red Dead Redemption (dos ejemplos ya míticos de personajes haciendo cosas raras).

Pero Dragon Age Inquisition es incluso más que todo lo que os he contado hasta ahora. Los romances no faltan a la cita de las mentes jugonas más calenturientas (la mía la primera) y podemos "entrarle" a todo lo que se mueve. Yo, personalmente, me hice un personaje femenino y le "tiré la caña" a todo aquel que me dejaba, fuese enano, enana, humano, elfa, qunari o qunaro (si es que se dice así).

Tampoco puedo olvidarme del modo multijugador para 4 jugadores. Podemos embarcarnos en todo tipo de misiones (parecidas a las de Mass Effect 3 aunque menos repetitivas) para disfrutar de combates verdaderamente espectaculares. Eso sí, recordad que aquí nuestros compañeros no son "monigotes" que controlamos usando la cámara táctica así que tendréis que gritar mucho por el micro para que os resuciten de una vez, por ejemplo. Este modo está completamente separado de la campaña, por lo que no podemos compartir equipo, experiencia, habilidades ni ninguna otra cosa que se os ocurra entre ambos modos. Aunque el multijugador resulta ideal para divertirse con los amigo y habrá quien lo encuentre más divertido que la campaña yo me quedo con mucha diferencia con el modo para un jugador. Resulta mucho más profundo, inmersivo, entretenido y lleno de posibilidades que las pequeñas escaramuzas del multijugador.

Dragon Age: Inquisition es una aventura completa, llena de posibilidades, compleja, profunda, con momentos realmente épicos en la historia (que nos lleva 50 horas completarla tranquilamente, aunque hay mucho, mucho más que hacer) y que ofrece una libertad de acción y exploración que nos ha enganchado como hacía mucho que un juego de rol no lo hacía. Definitivamente, BioWare ha construido el Dragon Age con el que soñábamos cuando juagmos a Origins. Un rico universo en el que perderse de buena gana durante meses.

Valoración

EA y Bioware logran ofrecernos un juego de rol que, aunque con pequeños defectos, resulta una aventura épica, apasionante, completa y, sobre todo, inmensa.

Hobby

92

Excelente

Lo mejor

La libertad de exploración. El tamaño de los escenarios. Los combates. Sus enormes posibilidades.

Lo peor

Pequeños fallos de clipping y detección de colisiones. Su gigantesca dimensión puede abrumar.

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