Análisis

Análisis de PES 2015 para PS4 y Xbox One

Por Rafael Aznar
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Versión comentada: PS4

PES 2015 ya está listo para saltar al terreno de juego, y traemos el análisis táctico de su fórmula futbolística, que se estrena en el estadio de la nueva generación. Desde el gran Pro Evolution Soccer 6, la última entrega específica de PS2, la saga de Konami había caído en una espiral de roturas del ligamento cruzado, pero, por fin, vuelve a gustarse sobre el césped. Aún tiene terreno que recuperar, sobre todo en materia visual, pero el balompié japonés, ayudado ahora por fisioterapeutas de Inglaterra, empieza a reverdecer sus laureles.

ACTUALIZADO (15/12/14): Detallada la segunda actualización gratuita de PES 2015 para PlayStation 4 y Xbox One.

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La temporada de fútbol se inició hace ya casi tres meses, pero PES 2015 se ha tomado su tiempo para enfilar el túnel de vestuarios y saltar al césped de la nueva generación por primera vez. No es de extrañar el tiento con que se ha andado Konami para lanzar esta nueva entrega, pues la generación de PS3 y Xbox 360 fue un dolor de muelas para una saga que lo había sido todo en PlayStation 2, hasta dejar en carne viva las manos de prensa y aficionados, de tanto aplauso que recibió. Pro Evolution Soccer 6 fue el último gran exponente de la saga, pero, en los años sucesivos, el PES Team se perdió en una sucesión de tragicómicas desdichas, con continuos vaivenes, sobre todo de la jugabilidad, que, al final, es lo que más importa en un simulador de fútbol.

Tras siete años de sinsabores, parece que el equipo japonés ha vuelto a dar con la fórmula del buen juego. Para ello, ha contado con la colaboración de un nuevo estudio que Konami ha abierto en Windsor (Inglaterra), para aportar nuevas ideas futbolísticas desde una perspectiva occidental, y de ahí viene, seguramente, buena parte de la progresión. De antemano, advertimos que aún hay mucho margen de mejora, sobre todo en el apartado visual y en la profundidad de opciones, pero Pro Evolution Soccer 2015, en su versión para PS4 y Xbox One (nosotros hemos probado la de la consola de Sony para hacer el análisis), es la mejor entrega de la saga desde PES 6. Precisamente, tal y como se había prometido, el control recuerda mucho al de aquél, cuya esencia se ha recuperado para la ocasión.

Fluidez en el frente de ataque

Las últimas entregas de la saga resultaban bastante toscas, con movimientos algo robóticos de los futbolistas, pero, por suerte, este apartado se ha remozado completamente. El sistema de regates, aunque permite hacer algunas filigranas con el joystick derecho, lo apuesta casi todo al joystick izquierdo, de modo que, con sólo un par de cambios de dirección, podemos descoyuntar la cintura de cualquier rival. En ese sentido, el ritmo de juego es bastante pausado y, frente a las cabalgadas alocadas, resulta más satisfactorio y efectivo hacer regates en una baldosa, casi como haría Andrés Iniesta.

Otro elemento clave en el control de un juego de fútbol son los pases. El año pasado, se introdujo una desafortunada opción para los pases al hueco, que obligaba a gestionar, con ojos de camaleón, una especie de círculo que saltaba al pulsar el botón correspondiente, lo cual era un auténtico engorro. Por suerte, eso se ha eliminado y, ahora, todo el sistema de pases es muy clásico, en el buen sentido de la palabra. Tanto las entregas en corto como los pases al hueco y los balones en largo funcionan a la perfección, lo que supone un gran paso adelante.

Los disparos a puerta también han sufrido un importante pulimento, para evitar aquellos ‘bailes’ del año pasado, cuando los jugadores se tiraban varios segundos acomodándose para el disparo, hasta el punto de gestionar mal las piernas de apoyo. La física del balón aún tiene mucho margen de mejora, en especial en materia de trayectorias con potencia y efectos, pero responde bastante bien, y eso debe ser prioritario en un simulador de fútbol. Como es habitual, los lanzamientos de falta y los córners cuentan con una línea de puntos que permite anticipar la trayectoria del balón de forma muy intuitiva, de modo que, básicamente, lo que hay que hacer es ajustar la potencia del disparo. En relación con esto, en las jugadas a balón parado, se ha introducido la opción de poder controlar a los receptores, además de al lanzador, lo cual se traduce en muchas más opciones estratégicas y, especialmente, en un menor riesgo para los saques de puerta en corto, que siempre han sido toda una aventura en los juegos de fútbol. ¿Quién no ha pulsado más rápido de la cuenta el botón de pase y el portero le ha acabado regalando el balón al delantero que pasaba por allí?

Aun con todo, hay algunos aspectos en los que PES 2015 no acaba de dar un paso decididamente férreo. El primero es la lucha por la posesión, pues el sistema de entradas simples y los forcejeos se sienten muy arcaicos, con un tono ‘semiautomático’ que hace que, en ocasiones, sea más complicado de la cuenta robar el balón, que, por otra parte, cuenta con el típico ‘efecto imán’ hacia los jugadores, algo que se nota tanto al conducirlo como en las disputas aéreas. La IA también nos ha dejado algo desencantados. Hay seis niveles de dificultad (alevín, cadete, juvenil, profesional, estrella y leyenda), pero, incluso en el más elevado, resulta bastante fácil llegar a la portería, merced a los enormes huecos que dejan los rivales y a sus movimientos descordinados. Los porteros hacen alguna que otra cantada, pero, en líneas generales, se muestran competentes. Cabe destacar que se ha acentuado mucho el componente de cansancio de los jugadores según la posición en la que jueguen, de modo que, por lo general, los centrocampistas llegan al tramo final del partido sin apenas fuerzas.

Cal y arena en las licencias

Uno de los grandes problemas de la saga Pro Evolution Soccer ha sido siempre el de las licencias, pues muchas son exclusivas de su gran rival por el cetro del fútbol virtual. Aun así, hay bastantes campeonatos disponibles, si bien algunos equipos son sucedáneos de los reales.

En cuanto a campeonatos domésticos, hay ligas de ocho países, por primera vez con la segunda división de algunos de ellos: España, Italia, Francia, Holanda, Argentina, Brasil, Inglaterra y Portugal. Hay que hacer algunas aclaraciones. Las ligas de los seis primeros países están perfectamente licenciadas, de modo que el Brasileirao es totalmente exclusivo (FIFA lo incluyó en años anteriores, pero esta temporada se ha quedado sin él). En cambio, las ligas de Inglaterra y Portugal cuentan con equipos falsos, en su gran mayoría, quitando al Manchester United, el Oporto o el Benfica. Esa ‘falsedad’ implica que el nombre del equipo, el escudo o los colores de las equipaciones no son los verdaderos, pero, por lo general, los nombres de los jugadores sí se corresponden con los de sus homónimos reales. Para ver nombres de pila y rostros transfigurados, hay que irse, fundamentalmente, a algunas de las 81 selecciones, como Croacia, Gales o Turquía, que cuentan en sus filas con dignos herederos de Roberto Larcos, como Mognac (Modric), Beck (Bale) o Aca Torowa (Arda Turan).

Pese a esos problemas, el juego cuenta en exclusiva con la licencia de cuatro competiciones internacionales: la Copa Libertadores, la AFC Champions League, la Europa League y, sobre todo, la Liga de Campeones. Esta última lleva ya varios años siendo la estrella indiscutible, con toda su iconografía, como las vallas publicitarias o el célebre himno que preside la formación inicial de los onces titulares sobre el terreno de juego. Eso sí, hay que destacar que la licencia tiene algunas lagunas. Por un lado, faltan algunos equipos, como el Borussia Dortmund; por otro, algunos tienen nombres falsos, como el Chelsea (London) y el Manchester City (Man. Blue).

Para paliar los problemas de la licencia, hay un editor muy extenso que permite modificar numerosos aspectos de los equipos y los jugadores, como sus nombres, sus equipaciones o sus rostros. Hay incluso un puñado de equipos genéricos para que podamos usarlos como conejillos de indias y convertirlos en cualquier equipo cuya ausencia echemos en falta. Eso sí, hay que echarle más paciencia que un santo. El disco de serie viene con las plantillas sin actualizar, a fecha de agosto, más o menos (con Xabi Alonso, Di María y Diego López en el Madrid, por ejemplo), pero, en cuanto se ejecuta con la consola conectada a Internet, salta una descarga de 1,13 gigas que las pone al día.

Repitiendo cosas y mirándose en el espejo del rival

PES 2015 ofrece una buena nómina de modos de juego. Están todos los del año pasado, pero, además, en la vertiente online, se han introducido algunos nuevos, a imagen y semejanza de los de la saga de FIFA.

Para familiarizarnos con los controles, lo primero que nos encontramos es un modo Entrenamiento, en el que se ofrecen veintitrés ejercicios, que nos invitan a hacer pases por encima de una barrera, a ejecutar vaselinas o a regatear conos. Al final de cada evento, según la puntuación, se nos premia con un trofeo de oro, plata o bronce, aunque todas las pruebas son muy fáciles, por lo que el oro está casi garantizado de antemano. También es posible hacer partidillos de entrenamiento, fijando la cantidad de jugadores que queramos.

Al margen de los partidos amistosos y los diferentes torneos de la licencia, dentro de los modos offline, destacan la Liga Master y Ser una Leyenda. En la Liga Master, nos metemos en la piel de un entrenador, de modo que podemos ir cambiando de club y llegar a ser seleccionadores nacionales. El sistema de fichajes y negociaciones es bastante básico, pero contribuye a que nos sintamos en la piel de un mánager, con ojeadores, un equipo filial desde el que subir jugadores, renovaciones de contratos… Falta algo de trasfondo, pero se incluyen curiosidades, como la entrega del Premio UEFA al mejor jugador (sí, ése que tiene una forma a medio camino entre torso humano y corazón vacuno). Por si os lo preguntáis, es posible elegir que los jugadores del equipo sean los míticos de la saga, sólo que con el nombre ligeramente modificado: Castolis, Minandinho… En cuanto a Ser una Leyenda, es el típico modo en el que sólo manejamos a un futbolista, ya sea un álter ego o uno real. Sin embargo, es tremendamente plano. Por ejemplo, nada más empezar, se nos ubica en un equipo aleatorio, como el Celta de Vigo, pero podemos pedir el traspaso, por ejemplo, al Real Madrid y se nos concede a las primeras de cambio. Para más inri, nada más llegar allí, ya seremos titulares… La puntilla la pone el hecho de que ni siquiera podamos pedir a los compañeros que nos pasen el balón, lo que hace que este modo sea una frustración continua.

En el online, se concentran los principales fichajes en cuanto a modos de juego. Con muy buen criterio, el PES Team ha imitado la fórmula que tan bien le ha ido a FIFA en los últimos años. Así, además de partidos amistosos, por un lado, nos encontramos con Divisiones en línea (hay que ascender a lo largo de doce categorías, para jugar siempre contra gente de nuestro nivel) y Juego en equipo (partidos de hasta veintidós jugadores, incluso con la posibilidad de jugar contra la CPU). También hay Campeonatos en línea, de modo que podemos unirnos a diversas copas, siempre que aún esté abierto su período de inscripción.

Sin embargo, la novedad más importante es MyClub, una adaptación del afamado Ultimate Team de FIFA. En él, hay que hacerse un equipo poco a poco, obteniendo jugadores cada vez mejores. Así, hay que formar un once titular teniendo en cuenta que afectan la química entre los jugadores (dependiendo de su nacionalidad o su club), el esquema táctico que use el entrenador que tengamos contratado o el límite de puntos de habilidad que hay (por tanto, no vale eso de poner a once cracks y ya está). Para hacer los fichajes, hay que contratar representantes de jugadores, de modo que, cuanto mejor sea éste, mayores probabilidades hay de que nos toque un jugador bueno, ya que el sistema es aleatorio. Además, los jugadores se cansan y sus contratos expiran, lo que obliga a usar objetos de recuperación y a pagar las renovaciones de rigor (también se pueden pedir cesiones de futbolistas). Para pagar todas esas cosas, se pueden usar monedas de MyClub (ya sean ganadas u obtenidas con micropagos) y también puntos, que se nos otorgan por todo tipo de cosas, como el simple hecho de jugar partidos o meter ‘hat tricks’. Es posible jugar contra la CPU, pero lo mejor es enfrentarse a otros humanos en el submodo Divisiones que se incluye (con doce categorías) o en campeonatos.

Aprendiendo de los errores, pero no de todos

El año pasado, la saga empezó a utilizar el Fox Engine, el potente motor gráfico que Kojima Productions está empleando para Metal Gear Solid V o el que se usará en el futuro Silent Hills. Sin embargo, la falta de tiempo para desarrollarlo y ajustarlo a la saga provocó un choque de contrastes: la apariencia general de los partidos lucía muy bien, pero los rostros de los jugadores empeoraron de forma sangrante y muchos detalles no estaban bien rematados. Un año después, gracias a la experiencia acumulada, la saga se ha visto beneficiada, pero hay aspectos en los que el PES Team tiene muchísimo que mejorar, sobre todo en cuanto a la variedad del conjunto.

Lo primero que hay que destacar es el parecido de los jugadores. Esta vez, sí hay decenas de jugadores de clase media-alta que son perfectamente reconocibles, en contraste, por ejemplo, con aquel Marcelo irreconocible del año pasado. Aspectos como el vello facial de algunos futbolistas está muy conseguido, aunque, en algunos momentos, las texturas de las facciones y los ojos transmiten una sensación extraña. En cuanto a los gestos técnicos, los de los jugadores más importantes, como Cristiano Ronaldo o Messi, están muy conseguidos, aunque echamos en falta, por ejemplo, que se puedan elegir las celebraciones al marcar un gol…

El nivel de detalle general de los partidos es bueno, con hasta diez cámaras disponibles. Lo mejor es jugar con las más alejadas, ya que las cercanas presentan algunas rotaciones y giros que resultan mareantes. Tras la austeridad climatológica del año pasado, esta vez sí hay efectos de lluvia, pero no así de nieve, algo que se ha quedado en el tintero. También echamos en falta una mayor continuidad visual de los partidos, pues, casi siempre que el balón sale del campo, se producen cortes, sin que existan recogepelotas que devuelvan el balón al campo o se produzcan rifirrafes entre los futbolistas que confieran sensación de realismo, de que se está disputando un partido de verdad.

El tema de los estadios es, seguramente, el punto más flaco de PES 2015. Para empezar, sólo hay once campos, de los que siete son reales y cuatro, ficticios: Olímpico de Berlín, Allianz Arena, Estadio Nacional de Varsovia, Old Trafford, San Siro, Juventus Stadium, Urbano Caldeira, Konami Stadium, Royal London Stadium, Estadio de Escorpiao y Estadio del Nuevo Triunfo. Igual que el año pasado, el estudio ha tratado de maquillar esa cifra en el menú, haciendo creer que hay catorce: San Siro aparece por duplicado (como si el Giuseppe Meazza fuera otro estadio), hay una opción aleatoria y otra pone Estadio local, que, en realidad, lo único que hace es poner el campo que cada club tiene por defecto. Esta pírrica cifra contrasta con la de hace unos años, cuando, por ejemplo, se llegaron a incluir hasta los veinte campos de la Liga BBVA.

Continuando con los estadios, la recreación es más o menos buena, pero se echa en falta la representación del exterior o, al menos, algún plano cenital que permita recrearse la vista. Según la competición y el partido que estemos disputando, el público se comportará de una u otra forma, por ejemplo, exhibiendo bengalas en la presentación de los encuentros de la Copa Libertadores. La grada da sensación de estar viva, aunque, cuando hay algún plano cercano, los bordes de sierra cantan. Las pancartas en diferentes idiomas contribuyen a la localización, aunque hay mensajes a los que, al parecer, nadie dio el visto bueno. ¿Qué querría decir el espectador de turno con “Creo que el compañero”? Asimismo, sólo se puede elegir entre día y noche, pero no se puede fijar una hora concreta para los partidos y que, así, la iluminación incida en el campo de diferentes maneras.

Déjà vu: Otra bacalada infame

Si jugasteis a PES 2014, recordaréis que los comentarios de Carlos Martínez y Julio Maldonado dejaban muchísimo que desear. Pues bien, esta temporada, se repite la historia, con una narración que parece indigna de dos de los periodistas deportivos más competentes que hay en nuestro país. No es tanto por su culpa como por el montaje, que hace gala de todos los fallos que quepa imaginar: falta de rácord, frases inconexas, nula sensación de diálogo, patadas a la gramática, clichés que no vienen a cuento…

A continuación, os relatamos unos cuantos ejemplos que dan cuenta del paupérrimo nivel del que hablamos. En primer lugar, cuando Carlos Martínez presenta el partido y dice que le acompaña Maldini, éste no dice ni mu: prefiere intervenir ya directamente en pleno partido. Precisamente, al presentar los onces iniciales, Carlos Martínez lleva a cabo unos cambios de tono y entonación que rozan lo hilarante. En segundo lugar, hay frases mal construidas o inacabadas. Así, cuando se marca un gol, podemos oír cosas como “gol… Benzema” (gol de Benzema) o “gol… Barcelona” (gol del Barcelona). A Maldini le hemos llegado a oír decir “gran jugadón de”… En tercer lugar, hay clichés para dar y regalar, asociados a jugadores totalmente distintos. No os perdáis tampoco esta alocada conjunción de frases hechas: “Si alguien quiere romper el cántaro, que hable ahora o calle para siempre”. En cuarto lugar, hay nombres mal pronunciados (James Rodríguez, al que se nombra a lo anglófono) o mal ‘seleccionados’, como el de Santi Cazorla, a quien se refieren como ‘Santi’, como si fuese un amigo de toda la vida. No acaba ahí la cosa. ¿Qué tal una frase dicha al azar, independientemente de lo que suceda sobre el campo? Las hay, como ésta, oída en una tanda de penaltis: “Hasta ahora no ha fallado ningún lanzador”. Curiosamente, se llevaban cuatro penaltis y dos de ellos se habían errado... No faltan tampoco las frases sin sentido: “Se han cumplido los primeros 90 minutos, y digo primeros porque vamos a la prórroga”. ¿Es que acaso la prórroga dura lo mismo, como para que se puedan considerar unos segundos 90 minutos?

Realmente, el montaje de los comentarios produce vergüenza ajena, y lo peor es que llueve sobre mojado, porque fue un error que ya se puso de relieve el año pasado. De hecho, da la sensación de que mucho material está reciclado. Baste con fijarse en el hecho de que a James Rodríguez se le llame ‘Yeims’ Rodríguez. La temporada pasada, cuando aún jugaba en el Mónaco, el colombiano no era tan conocido, por lo que había quien no sabía que su nombre se pronunciaba igual que se escribía, pero, tras el gran Mundial que hizo y su fichaje por el Real Madrid, ya todo el mundo lo sabe, incluido el Carlos Martínez real, que sí lo pronuncia como se debe cuando narra en Canal Plus un partido del club blanco. Esperemos que, para futuras entregas, se tome buena nota de todo esto, porque es impropio de los tiempos que corren.

Para compensar el esperpento de la narración, el sonido ambiente de los estadios es notable, con diferentes cánticos y mensajes de la megafonía. En ocasiones, llegamos incluso a oír los gritos de los jugadores, cuando se produce alguna falta dura. Sin embargo, del apartado sonoro, nos quedamos, sin duda, con la banda sonora, que incluye catorce temas, algunos de tanta calidad y tan pegadizos como Wake Me Up (Avicii), Demons (Imagine Dragons), I Need Your Love (Ellie Goulding y Calvin Harris), All for Nothing (Linkin Park) o Best Day of my Life (American Authors).

La estrella sale de la enfermería, por fin

Pro Evolution Soccer 2015 es la mejor entrega de la saga desde el mítico PES 6, sin ningún tipo de duda. La razón principal hay que atribuírsela, principalmente, a la remodelación del control, que, por fin, ha dejado atrás la tosquedad de los últimos años para abrazar un sistema de regates y pases que recuerda al de la última gran entrega de PS2. Ahora bien, aunque hay calidad sobre el césped, tras una lesión tan larga, el nivel de definición muscular no es aún el más apropiado, pues faltan muchos elementos visuales y profundidad en los modos de juego. Aun así, con su debut en PS4 y Xbox One, el simulador de fútbol de Konami ha sentado una base excelente sobre la que trabajar en lo venidero, para volver a aspirar al Balón de Oro.

Como complemento al análisis, os ofrecemos también una comparativa con FIFA 15, que podéis consultar en este enlace.

Valoración

La saga debuta con buen pie en la nueva generación, con la mejor entrega desde PES 6. Tiene margen de mejora, pero la calidad vuelve a hacerse notar en sus botas.

Hobby

83

Muy bueno

Lo mejor

La fluidez del control. Mejoría de las caras. Nuevos modos de juego. La banda sonora.

Lo peor

Comentarios infames. Sólo hay once estadios. Faltan detalles. Altibajos en la IA.

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