Análisis de RiME
Análisis

Análisis de RiME, el juego español llamado a hacer historia

Por Alejandro Alcolea
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Versión comentada: PS4

Por fin os traemos el análisis de RiME, el juego del estudio español Tequila Works, que, tras muchísimos años haciéndonos esperar, por fin llega a PS4, Xbox One y PC (con una posterior versión para Nintendo Switch). RiME es un juego llamado a hacer historia y, para descubrir sus bondades, os animamos a acompañarnos en nuestro análisis.

Tras despejar la cabeza y organizar las ideas, os traemos el análisis de RiME, lo nuevo de Tequila Works, los creadores de Deadlight y responsables del arte del reciente The Sexy Brutale

Han pasado muchísimos años desde que conocimos que un juego español llamado RiME estaba en desarrollo. Tequila Works anunció en la GamesCom de 2013, durante la conferencia de PlayStation, el que estaba llamado a ser el videojuego español más importante, al menos de la historia reciente. Portadas en la prestigiosa revista EDGE y una atención poco habitual para un juego español dieron paso a varios años de silencio absoluto por parte del estudio. 

La atención por el detalle es evidente desde el primer minuto del juego, con esos cangrejos que se esconden a nuestro paso.

Este periodo de silencio conllevó que surgieran diferentes rumores y polémicas respecto al desarrollo de RiME (y su propia existencia), pero en enero de este año conocimos que el juego no solo seguía en desarrollo, sino que llegaría antes de lo previsto. El lanzamiento del juego es inminente y nos alegra sobremanera poder traer el análisis de RiME. Y, por qué no decirlo, poder hablar tan bien de él.

Análisis de RiME
Hay un animal peludo. Ahí se acaban las comparaciones con The Last Guardian. RiME es otra cosa completamente diferente.

Comienza la aventura

''Un Tequila es algo pequeño, pero potente''. Así describía Raúl Rubio en una reciente charla que podéis leer en el último número de Playmanía el carácter del estudio y el por qué del nombre. Y qué razón tiene. En pocas palabras, RiME es un videojuego de aventura y exploración en el que controlamos a un joven que despierta en una isla paradisíaca. En ningún momento nos dicen qué hacer, pero está claro que el objetivo es escapar de esa isla y, para ello, tendremos que resolver una serie de puzles. Aventura, exploración y puzles. Eso es Rime en pocas palabras. Sin embargo, bajo esta primera capa, hay mucho, muchísimo más, que convierten este juego español en uno de los grandes lanzamientos de esta primera mitad de 2017.

Y es que, desde el principio de la aventura el juego nos deja claro que estamos en un entorno bastante abierto y que podemos explorar a nuestro gusto. Tenemos algo que hacer y sabemos qué es, pero también podemos olvidarnos de dicha tarea y empezar a explorar el primer escenario que tenemos ante nosotros para encontrar no solo vistas preciosas, sino alguno de los coleccionables (hay 44 en total) que desbloquearán extras una vez terminado el juego. Y es que, la exploración es una parte fundamental del videojuego, ya que no solo encontraremos secretos en forma de coleccionables, sino alguna que otra estancia que, sin ser obligatorio pasar por ella, nos da pistas sobre el argumento.

Los puzles no son demasiado complejos, pero sí están muy bien pensados para que el jugador no se atasque y el ritmo de la aventura no se corte en ningún momento.

Pistas sobre lo que ha podido pasar para que este niño esté solo en la isla, miguitas de pan que iremos recogiendo durante tres cuartos de la aventura que desembocarán en un final revelador y tremendamente satisfactorio. Sin embargo, para llegar hasta ahí tendremos que pasar por bastantes puzles y fases de plataformas. Vamos a quitarnos de en medio en primer lugar esto último. 

Análisis de RiME
Los escenarios irán dándonos pistas sobre la historia del juego.

RiME tiene plataformas, fases en las que tendremos que correr, saltar y escalar salientes para ir de un punto a otro (de un puzle a otro). Ninguna de esas fases presentan mayor problema a la hora de completarlas, ya que no necesitaremos una habilidad supina con el mando y, además, resultan bastante ágiles. Avanzar por el mundo de RiME (ya sea en la superficie o en las fases submarinas) es bastante cómodo. Son momentos de transición entre un rompecabezas y otro que, además de permitirnos explorar, le dan un respiro a nuestra cabeza. Las plataformas funcionan bien, pero hay momentos algo frustrantes, como esos clásicos puntos en los que tenemos que saltar a la plataforma de enfrente y donde la posición de los pulgares no es la más... intuitiva.

Más allá de las plataformas, centrémonos en los puzles de RiME, el verdadero eje de las mecánicas del juego. En RiME hay varios tipos de rompecabezas. Tendremos que arrastrar cajas, jugar con las sombras y, también, con la perspectiva para poder avanzar. Son puzles que, como también pasa en The Sexy Brutale, no son demasiado difíciles y nos permiten avanzar rápidamente, además de dar una sensación de satisfacción al jugador. Sin embargo, pese a que no sean complicados, sí están magistralmente pensados para que la reacción lógica, que suele ser la primera, sea la válida (en casi todas las situaciones). Es decir, no nos pondrán las cosas sencillas, pero tampoco son complicados como para encallarnos durante varios minutos en un único punto.

Análisis de RiME
Los escenarios no solo nos dan pistas de la historia, sino de la forma de resolver los rompecabezas.

El ritmo de la aventura en este sentido es muy bueno, ya que el estudio quiere que la partida fluya y, por eso, nos dan pistas muy sutiles que debemos aprender a leer. El camino en las plataformas es sencillo, ya que los excrementos de las gaviotas marcan los salientes útiles. También hay una brisa que nos anima a seguirla en ciertos puntos y, lo más evidente, un zorrito que aparecerá en los escenarios más grandes para decirnos ''es por aquí, me parece''. Todo el juego está construido de manera que puedas avanzar como quieras, ya sea a saco para terminar la aventura y descubrir quién es el chaval o más tranquilo buscando en cada rincón. Ambas formas son válidas y desembocarán en un único y maravilloso punto.

Sin embargo, para llegar al desenlace de la aventura, tendremos que pasar por el ''aro'' del imponente apartado audiovisual del juego de Tequila Works.

Análisis de RiME
Arrastrar cajas, jugar con las sombras... la solución a los puzles tiene toda la lógica del mundo.

Baladas del Mediterráneo

Un juego entra por los ojos. Esto es algo evidente, pero RiME no. Sí, vale, las imágenes promocionales y los vídeos gameplay ya os han ''vendido'' la belleza visual del juego, pero me gustaría hablar del apartado audiovisual del juego comenzando, algo poco habitual, por la música de RiME. Cuando comienza el juego lo hace con una preciosa melodía que nos acompaña de forma magistral durante las 5-6 horas que dura la aventura (si no exploráis demasiado) y que solo se detiene en dos momentos contados para, curiosamente, potenciar el apartado visual. Y es que, la banda sonora de RiME canta donde otras solo susurran. Literal y metafóricamente.

La música de un videojuego se trata de manera algo injusta la mayor parte de las veces. No nos fijamos en ella hasta que sobresale con una estruendosa pieza o falla. Se puede decir que, si lo hace bien, la música pasa desapercibida (de forma injusta) y solo tenemos palabras para quejarnos por ausencia o melodías poco inspiradas. RiME es el juego que tiene una de las mejores bandas sonoras que conozco. Al decir banda sonora me refiero al conjunto de música y efectos de audio, ya que se crea una atmósfera única que no nos abandona en ningún momento. Las diferentes piezas de la BSO están unidas a la perfección y ancladas de forma inteligente a diferentes momentos para potenciar el poder emotivo y evocador de RiME. Además, siempre hay un instrumento sonando de fondo para que no solo estemos oyendo las pisadas del niño.

Y, cómo no, para redondear la experiencia audiovisual tenemos un apartado artístico de lujo, con una paleta de colores muy inteligente y bonita (que recuerda poderosamente a las obras del pintor Joaquín Sorolla y los colores del Mediterráneo. Los amarillos son intensos, así como el azul del mar o el verde oliva de la vegetación. Cada uno de los niveles de RiME tiene una temática visual distinta (radicalmente diferentes entre sí) y unidas poderosamente con la trama. El apartado visual no solo acompaña, sino que nos da información sobre la historia ya sea mediante murales que aparecen en los escenarios y nos dan contexto sobre la historia o por el propio diseño visual de cada fase.

Análisis de RiME
La distancia de dibujado es tremenda.

Donde RiME nos da una de cal y otra de arena es en el apartado técnico. Si bien tenemos escenarios con una distancia de dibujado enorme (podemos ver toda la isla con bastante detalle desde cualquier punto alto y no hay tiempos de carga, a excepción de una pequeña transición entre niveles), hay veces, sobre todo al principio del juego, que la tasa de frames varía muchísimo, pegando algunos tirones. Esto pasa en los dos primeros niveles y da la sensación de ser algo provocado por el grado de detalle que hay en cada momento, como si el ''mundo abierto'' del juego estuviese ejecutándose de fondo aunque nosotros estemos en una ''mazmorra''. Como dato, ha sido analizado en una PS4 Pro.

Esa es la única pega que se le puede poner a un apartado audiovisual tremebundo que no solo está ahí para servir a nuestros sentidos, sino para darnos información de la trama, algo que, lamentablemente, no se ve con demasiada frecuencia y que en RiME brilla con luz propia. Mención aparte merecen los pequeños detalles que encontramos en el videojuego. La dentadura imperfecta de Aloy en Horizon Zero Dawn o los ojos de los personajes de Quantum Break son esos pequeños detalles que marcan la diferencia. En RiME también podemos ver esas pinceladas que diferencian los grandes juegos del resto.

Análisis de RiME
Todo a su tiempo, pequeño niño protagonista.

Es sorprendente avanzar por la aventura y ver esos pequeños detalles que hacen que valoremos más el conjunto. Los huevos de las gaviotas que podemos chafar o la reacción de los animales y otros personajes a nuestro paso son algunos de esos detalles, pero donde RiME da el do de pecho es en las animaciones del niño. Las acciones (gritar, básicamente) las haremos con un botón. Sin embargo, cuando no haya un elemento con el que interactuar y pulsemos dicho botón (Y o triángulo, dependiendo del mando), el niño se encogerá de hombros adquiriendo una postura de lo más... humana. Lo mismo pasa con el propio grito. Cuando no haya nada con lo que interactuar, solo susurrará o tarareará una simpática melodía. Y cuando el niño sienta miedo y tenga que gritar, lo hará, pero con la voz muy frágil. Ese tipo de detalles y esas animaciones tan simples consiguen que le cojamos un cariño especial al personaje.

Análisis de RiME

''Esperanza, pasión y paciencia''

Últimamente, afortunadamente, se dice mucho eso de que ''los videojuegos son arte'', algo que es tan cierto ahora como lo era hace 20 años. Sin embargo, el arte lo asociamos automáticamente a algo bello, a algo que nos marca de un modo u otro y juegos como Inside, Firewatch, Ori and the Blind Forest, el reciente What Remains of Edith Finch, Oxenfree e, incluso, The Witness, son de esos juegos considerados automáticamente ''arte'' por saber conjugar de forma magistral narrativa, jugabilidad, diseño de niveles y arte audiovisual. Esos juegos nos hacen pensar, nos agarran y no nos sueltan durante días.

Análisis de RiME
No todos los secretos serán coleccionables.

RiME se une a esa lista de juegos únicos que consiguen llegar hasta lo más profundo del jugador. Tequila Works no solo ha conseguido que todos y cada uno de los apartados de RiME brillen de forma individual, sino que ha sabido unirlos para crear una obra única que recordaremos durante años no solo por ser uno de los mejores juegos españoles de todos los tiempos, sino por ser una auténtica lección sobre cómo hacer videojuegos. Han pasado muchos años desde que vimos RiME por primera vez y se han leído numerosos rumores (que si el juego no existía, que si los problemas de desarrollo podían acabar con el proyecto, etc) y, precisamente por todas esas habladurías, lo que tenemos hoy entre las manos tiene más valor.

Un desarrollo tan largo y con tantos rumores puede destrozar un juego y en Tequila no solo han tenido la entereza suficiente como para aislarse, sino que han parido una auténtica maravilla que pasará a la historia del medio como uno de los mejores ejercicios de coherencia a nivel de construcción que se han dado estos últimos años. RiME no deja nada al azar. Comienza, tiene un nudo y un desenlace. Hará pensar al jugador, pero no surgirán teorías para intentar explicar un desarrollo de la aventura que pueda ser demasiado abierto. La tecnología y el medio avanza a pasos agigantados y las producciones son cada vez más valientes y arriesgadas, pero RiME tiene todas las papeletas para unirse a ese tipo de juegos por los que no pasarán los años.

Análisis de RiME
Hay enemigos, sí, pero no esperéis combatirlos directamente. Habrá que usar la cabeza...

Últimamente también está ese pensamiento de ''como es español, hay que ponerlo por las nubes''. Si el juego que hemos tenido en las manos los últimos días hubiese salido de cualquier otro estudio con mucho más nombre, quizá ahora se estaría hablando en redes sociales de uno de los serios candidatos a GOTY del 2017. Y no sería desmerecido, en cualquier caso. Y, si necesitáis un resumen de este análisis de RiME, solo puedo deciros que la obra de Tequila os enamorará.

Valoración

RiME es una lección sobre cómo hacer videojuegos. La ambientación es soberbia y el diseño de niveles es muy inteligente. La narrativa es sublime y la banda sonora original es sobrecogedora. Sin duda, uno de los juegos imprescindibles de este año.

Hobby

91

Excelente

Lo mejor

La BSO es mágica, así como el apartado visual y el diseño de niveles. Historia cerrada sin huecos que den lugar a teorías. Magistral narrativa.

Lo peor

Técnicamente, los dos primeros capítulos tienen un frame-rate muy irregular. Algún momento de la aventura se ''estira'' demasiado.

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