Análisis

Batman v Superman: el amanecer de la justicia - Crítica doble de la película de Zack Snyder

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: Batman v Superman: el amanecer de la justicia (Batman v Superman: Dawn of Justice) - DIRIGIDA POR: Zack Snyder - PROTAGONIZADA POR: Henry Cavill, Ben Affleck, Amy Adams, Laurence Fishburne, Jeremy Irons, Holly Hunter, Diane Lane, Gal Gadot, Jesse Eisenberg, Ray Fisher, Scoot McNairy, Jason Momoa y Ezra Miller. En cines a partir del 23 de marzo.ARGUMENTO: Las acciones de Superman suscitan desconfianza en Bruce Wayne que decide regresar como Batman enderezar al superhéroe. El hombre de acero y Batman se sumergen en una contienda territorial, pero las cosas se complican cuando una nueva y peligrosa amenaza surge rápidamente, poniendo en jaque la existencia de la humanidad. Aquaman, Wonder Woman y Flash, entre otros, también aportarán sus habilidades en la contienda.

¡Al fin ha llegado el ansiado día en el que podemos hablar largo y tendido de Batman v Superman: el amanecer de la justicia! Nos hallamos ante el segundo trabajo de Zack Snyder tras El hombre de acero en el que desarrolla al personaje de Kal-El y, en esta ocasión, su enfrentamiento con Bruce Wayne, el señor de la noche que vigila Gotham y que decide pararle los pies a Superman tras ver el resultado de sus acciones.

Pero si hay algo que caracteriza la película, habida cuenta de la proliferación de superhéroes que se presentan por primera vez (Wonder Woman, Flash, Cyborg y Aquaman), es que Batman v Superman es la piedra fundacional de la que será La Liga de la Justicia. Un título que vendrá por cierto dividido en dos partes previstas para 2017 y 2019.

Antes de sumergirnos en el análisis de esta larga película que sobrepasa las dos horas y media no podemos dejar de recordaros que habrá un corte del director de calificación R, más explícito e intenso en la plasmación de la violencia, que esperamos poder ver en las ediciones domésticas de Batman v Superman: el amanecer de la justicia que aún no tienen fecha de lanzamiento confirmada. Sí que podéis encontrar ya a la venta en portales como Amazon la edición limitada deluxe de la banda sonora de la película y el interesantísimo libro "Batman v Superman: The Art of the Film".

Eso por no hablar de la exposición que podrá visitarse del 24 de marzo al 23 de abril en en Centro Cultural de la Villa que recogerá los más de 80 años de historia de DC Cómics y repasando su influencia en todos los ámbitos de la cultura incluyendo la pequeña y gran pantalla, videojuegos y merchandising. El público podrá acceder a piezas originales, material audiovisual inédito, trajes originales de Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia, talleres, figuras de coleccionistas, una maqueta a escala 1:6 de la ciudad de Gotham, ilustraciones exclusivas y mucho más. De momento repasad el tráiler y vamos al lío:

Ritmo, efectos especiales y simbología

Vamos a empezar por señalar lo mejor de la película, que vuelve a desarrollar el comienzo de Batman utilizando, paradógicamente, su génesis para mostrar su caída, es decir, esa paulatina pérdida de fe en la Humanidad que nos lleva al Batman de Bruce Wayne, un hombre maduro, hastiado, bebedor, mujeriego y amargado acompañado por el genial y fiel Alfred de Jeremy Irons, que a pesar de sus escuetas intromisiones en la trama, es de lo mejor de la película.

Si Batman v Superman alcanza fácilmente los 160 minutos de duración, la acción como tal no llega hasta el tramo final, alcanzando las habituales cotas de hipertrofia que caracterizan a Zack Snyder: todo es exageradísimo, colosal y los efectos especiales cobran todo el protagonismo (dejando de lado, por desgracia, otras cuestiones más interesantes que se esbozan en el comienzo).

Las cerca de dos horas iniciales se dedican casi en exclusiva a hilar el conflicto entre Batman y Superman, dos superhéroes que se perciben el uno al otro como amenazas para la seguridad de la población. Batman no considera a Superman ni siquiera humano (de facto no lo es) y cree que tiene demasiado poder como para gestionarlo por sí mismo sin caer en el endiosamiento mientras que Superman ve en Batman a un justiciero callejero al margen de la ley y está dispuesto incluso a denunciarlo por la vía periodística.

Que el guión se tome todo el tiempo que necesita para mostrarnos este conflicto no solo personal sino social, ético y político es una verdadera gozada (Holly Hunter y Lex Luthor mediante) y el cara a cara de Batman y Superman es espectacular, por más que la justificación final de que tengan el cuerpo a cuerpo no sea tan universal sino más bien un mero chantaje.

Cinematográficamente hablando funciona de maravilla la forma en la que uno y otro exhiben sus armas, sus fortalezas y debilidades y toda la iconografía desplegada a su alrededor cumple las expectativas de largo. Tanto el traje como la armadura táctica de Batman como sus complejos equipos informáticos, sus vehículos y su nave con función remota en modo dron contribuyen a crear un personaje tan familiar como atractivo para el espectador. Menos fortuna tiene Ben Affleck sin su armadura, por más que el rol le siente bien al intérprete a nivel físico.

Las simbología asociada a Superman sigue yendo por los derroteros ya mostrados en El hombre de acero: de pescador a Mesías, de profeta a Dios y de ahí al sacrificio por la Humanidad, como no podía ser de otra manera. Volvemos al tono cuasi bíblico con abundantes planos picados en los que su aparición es casi redentora.

¿Puede ser un Dios todopoderoso y bondadoso a la vez?

Hablemos de Lex Luthor, una figura que en manos de Jesse Eisenberg ha tenido una deriva como poco inesperada... Los más fieles seguidores de los cómics van a rasgarse las vestiduras porque si parecía histriónico en los tráilers en el metraje llega a ser hasta cargante, como un mal heredero del Joker, o, lo que es lo mismo, un personaje por completo diferente al original. A estas alturas quejarnos de reinvenciones puede sonar a chufla, peor que me aspen si cuadra algo en este personaje salvo su cartera repleta de pasta y su visceral odio hacia Superman.


Ël plantea una interesante cuestión no obstante, entre sus verborreicos balbuceos psicopáticos: la incompatibilidad entre poderlo todo y hacer el bien, a la vista del resultado palpable en la sociedad. Queda claro proyecta en el hombre de acero esa paradoja y es lo que le lleva a buscar su destrucción.

A día de hoy, tras los lamentables atentados de Bruselas, el debate acerca de la seguridad y la libertad cobra todo el sentido del mundo y curiosamente, son las películas de superhéroes las que, desde una perspectiva muy ficcional están poniendo estas cuestiones de manifiesto. ¿Necesitamos héroes? La bondad y el libre albedrío son objeto de interés por parte del guión de la película que escudriña los límites de lo aceptable y lo que el hombre moderno necesita casi para salvarse de sí mismo. Magnífico por cierto el cameo del astrofísico Neil de Grasse Tyson que ejerció de presentador de Cosmos: A Spacetime Odyssey

Misterios sin resolver

 

Vamos ahora con los talones de Aquiles que también son unos cuantos y obedecen a inexplicables giros de guión, sobre todo. Uno de ellos es un sueño premonitorio (se supone) de Bruce Wayne que no concuerda con lo que la propia cinta desarrolla. Como esta crítica es libre de spoilers no revelaré más que su profunda incoherencia salvo que estemos ante un preludio de lo que pueda pasar en futuras entregas, lo que se antoja demasiado enrevesado.

Por otra parte, la cronología tampoco encaja demasiado si tenemos en cuenta que los arcos argumentales de las cintas de Nolan supuestamente no forman parte del background de la película y hay abundantes licencias respecto a las distancias (como si Metrópolis y Gotham estuvieran a tiro de piedra, por ejemplo) o las dimensiones y capacidades de los personajes, sobre todo, de los villanos.

Batman v Superman abarca demasiado, y ése es su principal problema: nos introducen una ingente cantidad de personajes, algunos de los cuales serán difíciles de reconocer para los no iniciados en los cómics como a Callan Mulvey como KGBeast pero, en cualquier caso, la película debería centrarse y limitarse al choque de Batman y Superman, como prometía el título, sin tratar de hacer tanto más allá de eso para vendernos futuras entregas del universo expandido de DC Cómics en el cine: Wonder Woman, las nuevas películas en solitario de Batman y La Liga de la Justicia, sobre todo. Solo Escuadrón Suicida parece haberse vendido sola y no queda claro cómo va a encajar el señor de la noche que hemos visto aquí en esa película, suponiendo que se desarrollen en planos similares.


Es inversamente proporcional lo bien que está mostrado el duelo entre Batman y Superman y lo mal resuelto que está lo que viene después (¿servirá de ayuda ese metraje extra de nos han escamoteado en salas comerciales?) por no hablar de las convenciones habituales y cansinas del género: mujeres rescatadas, amores imposibles, kilos y kilos de escombros y unas relaciones entre los personajes que avanzan a un ritmo inexplicablemente rápido.

Batman v Superman convence solo a medias: no consigue remendar los errores de su predecesora aunque sí aporta novedades interesantes y, a pesar de avanzar con paso titubeante hacia un final de lo más predecible, sí que cimenta bien un planteamiento plástico y estético coherente y con un poderoso poder de atracción para el público general. Si lo pensamos friamente, DC Cómics tiene toda una vida por desarrollar en el celuloide en esta nueva etapa y es seguro que nos dará grandes alegrías más pronto que tarde. ¿Han querido correr demasiado? Nadie les culpa teniendo a Marvel espoleándoles a cada instante.

 


La crítica comiquera, por Jesús Delgado
Con vuestro permiso, me voy tomar la rara libertad de hablar con vosotros de tú a tú, en lugar de manera impersonal, como suelo hacer de manera más habitual. Pero ahora mismo, la verdad es que prefiero dirigirme a vosotros para hablar de Batman v Superman como si estuviéramos charlando con un café (o una caña) delante. ¿El motivo? Pues el de que os he de confesar que me encuentro en una encrucijada que me dividen a la hora de formular mi juicio. Dicho de otro modo, Batman v Superman: Dawn of Justice tiene cosas tremendamente buenas y otras tremendamente malas. 
Para no liarnos demasiado vamos a empezar a valorar la película como producto cinematográfico. Esto es, hablemos de cinematografía y guion. Como bien sabéis, Zack Snyder regresa a DC Comics con la secuela de El Hombre de Acero (2013). Batman v Superman arranca con esta película y su acción se desarrolla casi dos años después de la Batalla de Metrópolis. En este marco, Snyder parece haber aprendido (ligeramente) de las críticas que le llovieron a Man of Steel y nos ofrece algo distinto, quizá mucho más cercano al cómic. Pero ya volveremos a eso  más adelante.
Por un lado, Batman v Superman cuenta con una virtud enorme: el ritmo no decae. La película va picada escena sobre escena hasta su conclusión final. Sin embargo, hay algo que (me) chirría poderosamente. El hecho de que Snyder parezca obsesionado con primeros planos y con los encuadres borrosos en los que el espectador apenas llega a ver nada. La visualización de las secuencias es tremendamente sucia, lo cual es una lástima ya que se palpa que estamos ante coreografías y escenas muy buenas y propuestas simplemente asombrosas y hermosas. 
Otro acierto, en este sentido ha sido cambiar el maldito filtro que nos vendía un Superman vestido de azul prusiano (gris) y no de azul. Aquí el traje de Superman es rojo y azul y el de Batman gris y negro.  Las diferencias estéticas están bien llevadas y contrastadas, mostrándonos dos héroes diferentes y enfrentados. Estas diferencias se arañan también en la superficie ya que hay un claro intento de incidir en esta idea. Y os digo que es un intento porque al final lo de Batman vs Superman, pues hombre no acabar de profundizarse en mucho salvo en que los dos héroes se cascan (y mucho).
El guion que firman David Goyer y Chris Terrio tiene dos puntos débiles. Por un lado evidencia la necesidad de Warner de alcanzar a Marvel (y lamento la molesta comparación). Pero donde ésta última ha ido pavimentando un camino, poco a poco y con paciencia, Warner pretende construir un universo cinematográfico en dos películas. Y eso, amigos, es hacer una trampa que se ve de lejos, evidenciando prisas, puntos flacos en el argumento y numerosas reescrituras para encajar a la Liga de la Justicia con calzador. Por otro, se nota una falta de concreción en tramas, enrevesar innecesariamente  y una resolución apresurada, así como cabos aparentemente sueltos. Además, la directiva de Warner de “nada de chistes” hace que te pases la película prácticamente tenso. Los pocos momentos de humor se agradecen mucho y acabas echando en falta algún que otro chascarrillo más que hubieran ayudado a digerir más la película. 
Tampoco olvidemos a Hans Zimmer, compositor más emblemático de Warner para películas de DC Comics. Zimmer hace un buen trabajo “plágiándose a sí mismo” (pecadillo que Williams, Elfman o cualquier otro de los grandes suele cometer). Sus variaciones del tema de Superman están encaminadas a hacerse tan grandes como el tema clásico de las películas del superhéroe a la vez que escuchamos nuevas composiciones. Especial relevancia tiene el tema de Wonder Woman, que promete ser un descubrimiento muy gozoso al oído. El de Batman, en cambio, suena demasiado parecido al anterior tema del Caballero Oscuro, pero debido a que es una composición también escrita por Zimmer, podemos disculparlo, entenderlo y seguir adelante. 
Finalmente hay algo imperdonable e inconsistente: el retrato revisado de Jonathan Kent de Kevin Costner. Tras su paso por El Hombre de Acero, Costner nos dejó un Pá Kent misántropo y algo cínico. Sin embargo, y de manera retroactiva, Batman v Superman trata de desdecirse, negando lo que ya vimos, en un intento de vendernos que el Pá Kent de Costner era un tipo entrañable y de gran corazón y no el “redneck” neurótico responsable de las inseguridades y neuras de este Hombre de Acero. En lugar de seguir con la propuesta (errónea o no) de la anterior película, Warner (o quizá el propio Snyder) han reculado en un intento de lavarle la cara a uno de los puntos más flacos de la anterior película, y por ende de su Universo Cinematográfico de DC Comics. 
Un elenco de lujo, pero desaprovechado
La película tiene por otro lado cuenta con unos intérpretes que son la repanocha. No os voy a volver a repetir que el Batman de Affleck mola lo que no está escrito y que es de lo mejor de la película.  A título personal, considero que es un Batman mucho más interesante y más cercano al de los cómics que el que nos presentó Christian Bale. También se le ve más suelto y uno acaba cogiéndole cariño. Muy a pesar de su vena psicótica, que no deja de recordarnos en muchos momentos al de Frank Miller.  Y hasta aquí os hablamos de Batman.
Gal Gadot y su Wonder Woman también es una joyita. Muy rara y breve, pero también muy agradecida. Posiblemente, auguramos, su película sea una alhaja, de lo mejor del próximo año. Ahora bien, el doblaje y el extraño acento que se le ha colocado queda un tanto raro en la versión española. Pero vamos, que eso no desluce demasiado.
Por otro lado, Henry Cavill cuenta finalmente con escenas y diálogos que logra caernos algo mejor. Cada vez más vemos en él al Superman de confianza que los fans echábamos en falta. También tiene momentos que nos recuerdan mucho al de Christopher Reeve y, por otro lado, tiene un desarrollo bastante comiquero. Así que, de nuevo, bien por Cavill. ¡Más aún! Si Cavill no acaba de despuntar del todo, no es por ningún tipo de carencia del actor, sino porque Batman y Wonder Woman tiene mucho tirón. Su Superman, al fin, está donde debe de estar un Superman del siglo XXI. 
Y no, no olvidemos de Lex Luthor. Jesse Einsenberg ha sido descrito en el personaje como insoportable y odioso. Ciertamente el doblaje español no ayuda, pero distingamos entre cómo está escrito el personaje y el actor. El personaje tal y como se ha caracterizado es un “quiero y no puedo” del Joker de Heath Ledger y el Luthor de Kevin Spacey (Superman Returns). Está más o menos bien orientado, pero se pasa de histriónico y de zumbado. Quizá un poco de moderación le hubiera venido bien. Eso sí, Einsenberg conduce muy dignamente al villano y esperemos que en futuras entregas veamos algo más contenido, pero afilado. Ah, y sí, pierde el pelo. No os digo cuándo ni cómo, pero tranquilos, que tendremos Lex calvorota. 
Hablar del resto ya es, como suele decirse, literatura pura. Lawrence Fishburne, Jeremy Irons, Amy Adams, Holly Hunter y el resto de secundarios están simplemente brillantes. Irons destaca con un Alfred bastante agradecido, a matacaballo entre el de Gotham y el de Batman Tierra 1,  y Lois se hace querer, dejando de lado el punto de reportera arrogante y pretenciosa, mostrando un lado profesional extremadamente competente a la par que revela su naturaleza más dulce con Superman. Por ello, puedo deciros que al margen de las capas, las mallas y los bat-inventos, creo que lo mejor de la peli son unos secundarios que soportan un peso dramático enorme, de manera muy poco reconocida. 
La película más comiquera de Warner
En este aspecto, Warner ha abierto mucho la mano. Si bien digo que Batman v Superman abarca demasiado, también es cierto que tiene fuentes para aburrir. El Regreso del Caballero Oscuro, La Muerte de Superman, Kingdom Come, Los Mejores del Mundo…. ¡Incluso el juego de Injustice!
Desgraciadamente esto tiene un precio. Es la primera vez que Warner se arriesga a mezclar tanto material original y eso se nota. Ciertas inconsistencias y secuencias molonas pero de difícil digestión pueden saturar al público menos comiquero, sobre todo si no prestan atención. El ejemplo más palpable cierta secuencia de “pesadilla”, sobre cuya naturaleza no incidiremos para no haceros SPOILERS. Esta escena huele que echa para atrás a Injustice y al crossover de Flashpoint. 
¿El resultado? El público especializado estará encantado a poco que haya leído cómics. El público generalista, en general, flipará con peleas y planteamientos cada vez más parecidos a los cómics modernos y a pelis animadas y videojuegos. Desgraciadamente, la gente que no conozca estos otros productos o los fans de grupo duro se sentirán algo excluídos. En el caso de los primeros porque quizá sea una película con convenciones y recursos demasiado “frikis”. En el caso de los segundos, por no respetar literalmente el material original. Valga como ejemplo el Doomsday, que aunque es casi tan terrible como el del cómic, su origen, poderes y debilidades son ligeramente distintos. 
Por otro lado, la presentación de la Liga de la Justicia, que protagonizará la próxima gran película en los siguientes años, está bastante bien llevada. A medio camino entre el simplismo y el recurso friki, presenta de manera algo pobre pero efectiva al resto de miembros del grupo de superhéroes más grande de DC. 
Warner va por el buen camino. Está consiguiendo creerse los cómics y tomar en serio el material de referencia, sin sentir que está haciendo cine para niños, deficientes mentales o emocionales (como dice Alan Moore que son los lectores de cómics de Superhéroes). Tiene que experimentar, probar cosas nuevas y distanciarse de la larga sombra del Batman de Christopher Nolan.
Conclusión: Estamos en el camino apropiado
Warner viene pisando fuerte. Ha consigo hacer algo nuevo. Batman v Superman no es una película perfecta. El público la adora, gran parte de los críticos la odian. Quizá se deba a que no pretende ser una película pseudo intelectual como la trilogía del Caballero Oscuro, es un intento de hacer espectáculo al estilo de Los Vengadores de Marvel pero con otro tipo de tono y reglas de juego. De ahí que las comparaciones con otras películas de Warner y la competencia sean odiosas.
Eso sí, Batman v Superman es una prueba y ensayo. Todavía no se atina a conseguir mezclar los ingredientes de manera idónea, pero se está acercando a lo que debería de ser. 
Ahora  bien, para que el experimento salga adelante, Warner debe de seguir apostando y sean conscientes de que aún hay mucho camino que recorrer. Afortunadamente, los números de recaudación les acompañarán y pueden acabar haciendo cosas muy buenas. Al tiempo hará un producto competitivo como las películas de Marvel Studios y aunque tropezará y se caerá, esta competitividad solo tendrá un claro ganador: el público y los fans.
Nota final: 80 ->  Warner va por buen camino, con una película de superhéroes que puede cimentar su universo en cine. Tiene carencias, pero su ritmo y premisa enganchan de principio a fin.
Lo mejor: Muchas cosas. Desde el nuevo Batman y los combates, hasta la adaptación del material original de los cómics y los secundarios…
Lo peor: Demasiado caos y ruido, falta concreción en la historia. Un intento exagerado de ir a lo trascendente para solo arañar la superficie.

La crítica comiquera, por Jesús Delgado

Con vuestro permiso, me voy tomar la rara libertad de hablar con vosotros de tú a tú, en lugar de manera impersonal, como suelo hacer de manera más habitual. Pero ahora mismo, la verdad es que prefiero dirigirme a vosotros para hablar de Batman v Superman como si estuviéramos charlando con un café (o una caña) delante. ¿El motivo? Pues el de que os he de confesar que me encuentro en una encrucijada que me dividen a la hora de formular mi juicio. Dicho de otro modo, Batman v Superman: Dawn of Justice tiene cosas que me parecen tremendamente buenas y otras tremendamente malas. Y por eso mismo prefiero contaros esta crítica de una manera más personal. 


Sin much más preámbulo, vamos a empezar a valorar la película como producto cinematográfico. Esto es, hablemos de cinematografía y guion. Como bien sabéis, Zack Snyder regresa a DC Comics con la secuela de El Hombre de Acero (2013). Batman v Superman arranca con esta película y su acción se desarrolla casi dos años después de la Batalla de Metrópolis. En este marco, Snyder parece haber aprendido (ligeramente) de las críticas que le llovieron a Man of Steel y nos ofrece algo distinto, quizá mucho más cercano al cómic y más alejado del estilo Nolan y del hiperrealismo. Pero ya volveremos a eso  más adelante.


Por un lado, Batman v Superman cuenta con una virtud enorme: el ritmo no decae. La película va picada escena sobre escena hasta su conclusión final. Sin embargo, hay algo que (me) chirría poderosamente. El hecho de que Snyder parezca obsesionado con primeros planos y con los encuadres borrosos en los que el espectador apenas llega a ver nada. La visualización de las secuencias es tremendamente sucia, lo cual es una lástima ya que se palpa que estamos ante coreografías y escenas muy buenas y propuestas simplemente asombrosas y hermosas. En contraprestación, eso sí, los planos generales y los grandes cuadros de ciudades y panorámicas son sencillamente deliciosos. Y lo mismo se puede decir de las secuencias de vuelo de Superman. 


Otro acierto, en este sentido ha sido cambiar el maldito filtro que nos mostraba a un Superman vestido de gris y no de azul. Aquí el traje de Superman es rojo y azul y, a su vez, el de Batman gris y negro.  Las diferencias estéticas están bien llevadas y contrastadas, mostrándonos dos héroes diferentes y enfrentados. Estas diferencias si bien se marcan más a nivel estético, a nivel filosófico se arañan solo en la la superficie, ya que hay un claro intento de incidir en esta idea. Y os digo que es un intento porque al final lo de Batman vs Superman no acaba de concretarse en mucho salvo en que los dos héroes efectivamente se cascan (y mucho). No tenemos dos formas de luchar por el bien del todo contrastadas, solo la excusa más mínima para que ambos se zurren. 


El guion, además, que firman David Goyer y Chris Terrio tiene dos puntos débiles. Por un lado evidencia la necesidad de Warner de alcanzar a Marvel (y lamento la molesta comparación) en la carrera de las películas de superhéroes. Pero donde ésta última ha ido pavimentando un camino, poco a poco y con paciencia, Warner pretende construir un universo cinematográfico en dos películas. Y eso, amigos, es hacer una trampa que se ve de lejos, evidenciando prisas, puntos flacos en el argumento y numerosas reescrituras para encajar con calzador a la Liga de la Justicia (la autentica bombona de oxígeno del proyecto). Por otro, se nota una falta de concreción en tramas, enrevesar innecesariamente  y una resolución apresurada, así como cabos aparentemente sueltos. Además, la directiva de Warner de “nada de chistes en las películas de superhéroes” hace que te pases la película prácticamente tenso. Los pocos momentos de humor se agradecen mucho y acabas echando en falta algún que otro chascarrillo más que hubieran ayudado a digerir más la película. En este sentido, Warner debe de aprender que humor no es sinónimo de patochada y que reírse de uno mismo es lo más sano que hay. 


Tampoco olvidemos a Hans Zimmer, compositor más emblemático de Warner para películas de DC Comics. Zimmer hace un buen trabajo “plágiándose a sí mismo” (pecadillo que Williams, Elfman o cualquier otro de los grandes suele cometer en sus partituras). Sus variaciones del tema de Superman están encaminadas a hacerse tan grandes como el tema clásico de las películas del superhéroe. Cada vez que escuchamos las nuevas composiciones sabemos a qué personaje corresponde el tema; la personalización de la música está muy bien llevada. Especial relevancia tiene el tema de Wonder Woman, que promete ser un descubrimiento muy gozoso al oído. El de Batman, en cambio, suena demasiado parecido al anterior tema del Caballero Oscuro, pero debido a que es una composición también escrita por Zimmer, podemos disculparlo, entender la dificultad creativa y seguir adelante sin ensañarnos innecesariamente. 


Finalmente hay algo imperdonable e inconsistente en la película: el retrato revisado de Jonathan Kent de Kevin Costner. Tras su paso por El Hombre de Acero, Costner nos dejó un "Pá Kent" misántropo y algo cínico. Sin embargo, y de manera retroactiva, Batman v Superman trata de desdecirse, negando lo que ya vimos, en un intento de hacernos creer que el Pá Kent de Costner era un tipo entrañable y de gran corazón y no el “redneck” neurótico responsable de las inseguridades y neuras de este Hombre de Acero. En lugar de seguir con la propuesta (errónea o no) de la anterior película, Warner (o quizá el propio Snyder) han reculado en un intento de lavarle la cara a uno de los puntos más denostados de la anterior película, y por ende de su Universo Cinematográfico de DC Comics. 

Un elenco digno de Los Mejores del Mundo

La película cuenta con unos intérpretes que son la repanocha. Dicho de manera coloquial pero llanamente. No os voy a volver a repetir que el Batman de Affleck mola lo que no está escrito y que es de lo mejor de la película.  A título personal, considero que es un Batman mucho más interesante, honesto y más cercano al de los cómics que el que nos presentó Christian Bale. También se le ve más suelto y uno acaba cogiéndole cariño. Muy a pesar de su vena psicótica, que no deja de recordarnos en muchos momentos al de Frank Miller.  Y hasta aquí os hablamos de Batman, para no aburriros con lo mismo que habréis leído ya en mil sitios distintos. Solo añadiré que quiero película en solitario de este señor.


Gal Gadot y su Wonder Woman también es una joyita. Aunque su aportación es breve, también es muy agradecida. Posiblemente, auguramos, su película sea una alhaja, de lo mejor del próximo año. Ahora bien, el doblaje y el extraño acento que se le ha colocado queda un tanto raro en la versión española. Pero vamos, que eso no desluce demasiado.


Por otro lado, Henry Cavill cuenta finalmente con escenas y diálogos con los que logra caernos algo mejor. Cada vez más vemos en él al Superman digno de confianza que los fans echábamos en falta. También tiene momentos que nos recuerdan mucho al de Christopher Reeve y, por otro lado, tiene un desarrollo bastante comiquero. Así que, de nuevo, bien por Cavill. ¡Más aún! Si Cavill no acaba de despuntar del todo, no es por ningún tipo de carencia del actor, sino porque Batman y Wonder Woman tiene mucho tirón. Su Superman, al fin, está donde debe de estar un Superman del siglo XXI. ¡Si es que en más de una escena él solo llena la pantalla con su presencia!


Y no, no olvidemos de Lex Luthor. El personaje Jesse Einsenberg ha sido descrito por muchos críticos como el más insoportable y odioso. Ciertamente el doblaje español no ayuda, pero distingamos entre cómo está escrito el personaje y el actor. El personaje tal y como se ha caracterizado pugna por seguir los pasos del Joker de Heath Ledger y los del Luthor de Kevin Spacey (Superman Returns). Está más o menos bien orientado, al menos en cuanto a vestuario y diálogos, pero se pasa de histriónico y de zumbado. Quizá un poco de moderación le hubiera venido bien. Eso sí, Einsenberg interpreta muy dignamente al villano y esperemos que en futuras entregas veamos algo más contenido, pero tan afilado y peligroso. Ah, y sí, pierde el pelo. No os digo cuándo ni cómo, pero tranquilos, que tendremos Lex calvorota. 


Hablar del resto de actores y actrices ya es, como suele decirse, literatura pura. Lawrence Fishburne, Jeremy Irons, Amy Adams, Holly Hunter y el resto de secundarios están simplemente brillantes. Irons destaca con un Alfred bastante agradecido, a matacaballo entre el de Gotham y el de Batman Tierra 1,  y Lois se hace querer, dejando de lado el punto de reportera arrogante y pretenciosa, mostrando un lado profesional extremadamente competente a la par que revela su naturaleza más dulce con Superman. Por ello, puedo deciros que al margen de las capas, las mallas y los bat-inventos, creo que lo mejor de la peli son unos secundarios que soportan un peso dramático enorme, de manera muy poco reconocida. 

La película más comiquera de Warner

En este aspecto, Warner ha abierto mucho la mano. Si bien digo que Batman v Superman abarca demasiado, también es cierto que tiene fuentes para aburrir. El Regreso del Caballero Oscuro, La Muerte de Superman, Kingdom Come, Los Mejores del Mundo… ¡Incluso el juego de Injustice!

Desgraciadamente esto tiene un precio. Es la primera vez que Warner se arriesga a mezclar tanto material original y eso se nota. Ciertas inconsistencias y secuencias molonas pero de difícil digestión pueden saturar al público menos comiquero, sobre todo si no presta atención. El ejemplo más palpable es cierta secuencia de “pesadilla”, sobre cuya naturaleza no incidiremos para no haceros SPOILERS. Esta escena huele que echa para atrás a Injustice y al crossover de Flashpoint. Un cebo irresistible para gamers y frikis, pero quizá un repelente para público más ortodoxo. 


El público especializado estará encantado con Batman v Superman a poco que haya leído cómics. El público generalista, en general, flipará con peleas y planteamientos cada vez más parecidos a los cómics modernos y a pelis animadas y videojuegos. Desgraciadamente, la gente que no conozca estos otros productos o los fans de grupo duro se sentirán algo excluídos. En el caso de los primeros porque quizá sea una película con convenciones y recursos demasiado “frikis” para el paladar de un espectador generalista. En el caso de los segundos, de los lectores más integristas, estos sentirán que no se respeta ni lee literalmente el material original. Valga como ejemplo el Doomsday, que aunque es casi tan terrible como el del cómic, su origen, poderes y debilidades son ligeramente distintos. Y como este retrato, otros tantos detalles que ofuscará bastante a los fanboys más radicales


Por otro lado, la presentación de la Liga de la Justicia, que protagonizará la próxima gran película en los siguientes años, está bastante bien llevada. A medio camino entre el simplismo y el recurso friki, presenta de manera algo pobre pero más o menos efectiva al resto de miembros del grupo de superhéroes más grande de DC. Si bien es cierto que la cosa es muy apresurada, la sugerencia queda ya dispuesta para que nosotros la tomemos o no. En nuestras manos queda. 


Warner va por el buen camino. Esto indica que la compañía está consiguiendo creerse los cómics y tomar en serio el material de referencia, sin sentir que está haciendo cine para niños o deficientes emocionales (como dice Alan Moore que son los lectores de cómics de Superhéroes). Aún así, todavía tiene que experimentar, probar cosas nuevas y distanciarse de la larga sombra del Batman de Christopher Nolan para lograr consolidar algo completamente nuevo, original y que a la vez aguante el escrutinio del público, los fans y los críticos, satisfaciendo a estos tres grupos por igual.

Conclusión:

Estamos en el camino apropiado. Warner viene pisando fuerte. Ha consigo hacer algo nuevo. Batman v Superman no es una película perfecta. El público la adora, gran parte de los críticos la odian. Quizá se deba a que no pretende ser una película pseudo intelectual como la trilogía del Caballero Oscuro, es un intento de hacer espectáculo al estilo de Los Vengadores de Marvel pero con otro tipo de tono y reglas de juego. De ahí que las comparaciones con otras películas de Warner y la competencia sean odiosas.


Eso sí, Batman v Superman es una prueba y ensayo. Todavía no se atina a conseguir mezclar los ingredientes de manera idónea, pero se está acercando a lo que debería de ser. Y esto implica que, finalmente, podríamos ver un universo riquísimo y lleno de los héroes primordiales del cómic-book. Y no nos limitemos únicamente a La Liga de la Justicia. Pensad en otros personajes como Lobo, los Green Lantern (todos ellos), John Constantine o, incluso, los nuevos dioses o clásicos como el Capitán Marvel (Shazam!) o el Sandman original (no el de Neil Gaiman). 


Ahora  bien, para que el experimento salga adelante, Warner debe de seguir apostando y sean conscientes de que aún hay mucho camino que recorrer. Afortunadamente, los números de recaudación parece que acompañarán a la película. De ser así y si Warner toma confianza, la compañía puede acabar haciendo cosas muy buenas. Al tiempo podría presentar un producto de tan buena aceptación como las películas de Marvel Studios y aunque tropezará y se caerá, esta competitividad solo tendrá un claro ganador: el público, que podrá disfrutar de películas de superhéroes de consensuada y reconocida calidad. 


  • Nota final: 80 -  Warner va por buen camino con una película de superhéroes que puede cimentar firmemente su universo en cine. Tiene carencias, pero su ritmo y premisa enganchan de principio a fin, y en general el planteamiento convence. 
  • Lo mejor: Desde el nuevo Batman y los combates, hasta la adaptación del material original de los cómics y la actuación de los secundarios…
  • Lo peor: Demasiado caos y suciedad en ciertas secuencias. Falta concreción en una historia que abarca más de lo que puede morder. El guión hace un intento exagerado de ir a lo trascendente para solo arañar la superficie. O falta metraje u otra película. 


Valoración

Lejos de las expectativas pero dando un recital de cine de entretenimiento Batman v Superman se dirige a la masa apuntalando el universo que DC Cómics quiere desarrollar en el cine.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

El choque entre Batman y Superman, Alfred y la primera hora de metraje.

Lo peor

Abarca demasiado, se precipita presentando personajes y hay escenas sin sentido.

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