María Bescós

Colaboradora

Los live action están triunfando, pero a veces son un horror para nuestros ojos

Vaiana: original vs. remake
Hei Hei de Vaiana: original vs. remake
Opinión

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.

Quizá después de unos minutos te terminas acostumbrando, pero al principio siempre resulta muy chocante el rediseño de los personajes en las adaptaciones a imagen real.

Lilo y Stitch consiguió el año pasado volver a darle la razón a Disney en su apuesta por continuar lanzando remakes en live action de sus clásicos animados, que llevaban sin funcionar bien en taquilla desde el estreno de El rey león en 2019.

Ahora, con la maquinaria bien engrasada, se dispone a intentar repetir su jugada maestra con la versión en imagen real de Vaiana que llegará a la cartelera el mes de julio. Pero la película no se librará del mayor obstáculo al que se enfrentan siempre este tipo de producciones: hay algo extraño en ellas, en su apartado visual, que nos duele al mirarlas.

Siempre hay valle inquietante en los live action

Ocurre algo raro cuando vemos la adaptación en live action de una animación por primera vez. Algo no encaja. Es imposible que encaje. Y aún así hay un equipo detrás de esa producción que se ha empeñado mucho en forzarlo para que lo haga, de alguna manera. Y por eso nos chirría tanto.

Pongamos por caso… La Sirenita de 2023. ¿Te acuerdas de Flounder?, ¿y de Sebastián? ¡Cómo olvidarlos!, si te debieron dar pesadillas durante un año.

Flounder de La Sirenita: original vs. remake
Flounder de La Sirenita: original vs. remake

Los mejores amigos de Ariel sufrieron un rediseño bestial con respecto a la película original que le hizo a Disney ponerse en una encrucijada que lleva mucho tiempo resolviendo con un aporte sobredimensionado de realismo.

En el largometraje de dibujos a nadie le extrañaba que Flounder fuera un pez redondeado y de colores chillones ni que Sebastián fuera un cangrejo desproporcionado con más cabeza que cuerpo.

En cambio, en el live action parecían animales recién salidos de nuestros mares, y por el camino habían perdido tanto su encanto como su expresividad. Como resultado, nos dieron un valle inquietante de manual: eran demasiado parecidos a criaturas reales sin llegar a serlo del todo, y eso nos cortocircuita el cerebro siempre.

Hei Hei en Vaiana: remake vs. original
Hei Hei de Vaiana: remake vs. original

Vaiana, en cambio, ha decidido apostar por mantener las proporciones de personajes como Hei Hei fidedignas a la versión animada, y eso resulta chocante en otros términos.

Ya no es porque diste de lo que fue en su día ni por ser una aproximación imprecisa del animal en que se basaba. Es más, aquí ni siquiera estamos hablando de una gallina parlante. El problema es que sea una gallina cuellilarga y de ojos saltones en un mundo que atiende a lógicas diferentes.

¿Se puede hacer un buen remake en live action?

Entonces, ¿cuál es la opción correcta para hacerlo? Porque en este tipo de situaciones sólo hay dos salidas posibles: A) dejarse llevar por el absurdo o B) forzar el realismo hasta niveles extremos. Y ninguna sale bien.

La animación y la imagen real no son el mismo medio por mucho que los remakes en live action intenten hacer que converjan. Los dibujos animados tienen unos códigos propios, una forma de expresión única.

El rey leon: orignal vs. remake
Mufasa de El rey leon: orignal vs. remake

Por su naturaleza, sus personajes tienden a estar estilizados en sus diseños, a la sobreactuación en sus gestos para que notemos sus movimientos, al derroche de gesticulación. Eso explica que sea tan chocante venir de El rey león de 1994 y en 2019 encontrarte con un documental de La 2, en la que sus leones tenían que ceñirse a las restricciones de la realidad.

Así, para intentar evitar este tipo de situaciones que pongan en conflicto el mundo que puede permitirse ser más fantasioso de la animación frente al que demanda verosimilitud en la imagen real, el genio del remake de Aladdín (2019) apenas aparece en la película como un ser místico de color azul, sino que adopta las características físicas de Will Smith durante gran parte del metraje.

Aladdín: original vs. remake
Genio de Aladdín: original vs. remake

Mientras que Mulán cortó por lo sano en 2020 y nos dejó sin el personaje más carismático de la película: Mushu, un pequeño dragón que fue extirpado del metraje en pos del realismo, y que dejó a la audiencia igual de confusa que ver a los enanitos en Blancanieves (2025).

Porque existe un delicado equilibro que es necesario mantener en este tipo de adaptaciones. Otra dualidad más que no hace sino complicarlas, reforzando la idea de que sería mejor que no existieran.

Mulan: orignal vs. remake
Mushu de Mulan: orignal vs. remake

Si copian con demasiada fidelidad el material original pueden sentirse pobres, faltas de ideas, innecesarias. Si, en cambio, alteran demasiadas cosas se convierten en una traición a los largometrajes que amamos.

Pero, aún así, aunque dieran con la tecla adecuada, aunque conjugaran todos los elementos necesarios para que no fuera ni muy realista ni muy cartoon, ni muy diferente ni muy parecida… Si fuera posible que nos entregaran el remake en imagen real perfecto… seguiría sin serlo. Porque no hay desafío más grande que el de estar a la altura de un recuerdo idealizado.

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