Lilo y Stitch arrasó a todos los niveles, y ahora Vaiana lo tiene difícil para superar las expectativas

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
Lilo y Stitch consiguió unas cifras asombrosas en taquilla al tiempo que supo enamorar al público, ¿logrará Vaiana estar a la altura como remake en live action?
Disney continúa con la tendencia que lleva siguiendo desde hace más de una década de estrenar, al menos, un largometraje que sea una adaptación en imagen real de sus clásicos animados. Pero su propuesta para este 2026 es particular.
Tan solo un año después de arrasar en las salas con el remake en live action de Lilo y Stitch, Disney nos hace regresar este verano a las islas del Pacífico con Vaiana, aunque superar al éxito de su predecesora no será nada fácil.
Lilo y Stitch logró aunar todos los ingredientes necesarios para conseguir que su vuelta en un nuevo formato resultara muy atractiva para el público, hasta el punto de que la cinta hiciera historia con sus cifras.
Con un presupuesto de 100 millones de dólares, la película se convirtió en el cuarto estreno más taquillero del año acumulando más de 1.000 millones en taquilla. Desde el estreno de El rey león en 2019 ningún otro de los remakes de Disney había conseguido superar la barrera de los 1.000 millones en recaudación a nivel mundial.

Por aquel entonces todavía eran muchos los clásicos reinventados de la compañía que rebasaban esa cifra, pero en los últimos años el estudio había sido menos prolífico, y estuvo encadenado fracasos como Blancanieves (2025) o La sirenita (2023).
Lilo y Stitch logró cambiar las tornas. En parte debido a una muy buena gestión del timing. Hacía ya más de un par de décadas desde el estreno de la película de animación original de 2002, y la nostalgia por los años 2000 ha ido ganando fuerza entre las generaciones actuales que acuden al cine para revivir su infancia.

Por otro lado, Stitch nunca ha dejado de estar presente y generar mercadotecnia, siendo uno de los iconos más reconocibles del estudio, un personaje entrañable al que mucha gente soñó tener de mascota. Y el live action consiguió justo eso: darle vida, enseñarnos cómo sería en el mundo real.
Porque la trama de Lilo y Stitch es mucho más mundana de lo que aparenta, a pesar de las criaturas extraterrestres implicadas. Al final lo que nos está relatando es la historia de una familia disfuncional a la que se adhiere un peculiar nuevo miembro.
El remake de Vaiana llega demasiado pronto
Y es en este contexto sobre el que está a punto de aterrizar el remake en imagen real de Vaiana, una película que parece que llega precipitada ante la poca distancia que la separa desde su original a adaptar de 2016, con tan sólo una década de diferencia.
Por ello no ha habido espacio suficiente como para que la echemos de menos, como para que añoremos esos años, como para que algo deba ser actualizado a los tiempos que corren. Es un remake que no puede hacer más que calcar la producción primigenia, y poco podrá aportar en ese ámbito.

Vaiana se convertirá en el primer largometraje en la historia Disney que tome como punto de partida una película hecha con animación tridimensional en lugar de bidimensional.
Y la imagen va a ser demasiado similar, puesto que la animación 3D que primaba entonces respondía al realismo estilizado en lugar del renderizado no fotorrealista que se persigue ahora tras el boom de las cintas del Spider-Verse.
Entonces, si tiene tan poco que aportar en su historia y también en lo artístico, cuesta creer que Vaiana vaya a superar a Lilo y Stitch en cuanto a la satisfacción que le pueda generar al público. Sin embargo, conviene tener otros factores en cuenta.
La primera película sigue siendo muy querida por la audiencia, y eso quedó reflejado en las asombrosas cifras que logró acumular su secuela en 2024, que se posicionó como el tercer estreno más taquillero del año con más de 1.000 millones de dólares en recaudación, a pesar de ser un pésimo intento de convertir en largometraje una serie de animación.
Pero al público no le molestó, volcando todo su apoyo en la propuesta, así que también hay indicios para creer que el remake podría correr la misma suerte. Eso sí, ha sido más costoso de producir que el de Lilo y Stitch, concretamente el doble: 200 millones de dólares.

Y es que esta propuesta es mucho más fantasiosa, un relato épico con deidades que se metamorfosean, fuerzas de la naturaleza colosales y una gran presencia del agua.
Además de contar con el talento de Dwayne Johnson como cabeza de reparto para repetir su rol como Maui tras haber dado vida al semidiós en las entregas animadas. Y todo eso encarece el producto final. La cuestión es si habrá merecido la pena la inversión.

Dudo mucho que nos vayamos a enfrentar con una situación similar a la de Blancanieves, pero al mismo tiempo me cuesta ver el atractivo del live action de Vaiana en comparación con el de Lilo y Stitch, aunque la gente todavía siga cantando How Far I'll Go como heredera espiritual del Let It Go de Frozen.
Por eso veo que el principal problema de la película no es su potencial fracaso, sino el mayor éxito reciente de la compañía con Lilo y Stitch, que ya no empujará a Vaiana a compararse con remakes de hace años sino con su rival más actual, que se ganó la taquilla y también a la gente.
