Las películas en live action, ¿se ruedan para las nuevas generaciones o para atraer al público más nostálgico?

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
Los remakes en imagen real de Blancanieves, Lilo y Stitch y Cómo entrenar a tu dragón nos enseñan de manera clara la dirección que ha tomado la industria este 2025.
Los remakes en imagen real son un arma muy lucrativa para la industria porque logran cumplir el propósito de seducir a las nuevas audiencias con producciones que tal vez desconocían, pero sobre todo atraer a las salas a ese público que vio las películas originales en su día y las quiere disfrutar de nuevo con un prisma diferente.
En 2024 ya hice un pequeño análisis del tema, repasando algunos hitos históricos y recientes en diferentes tipos de adaptaciones al live action para diversos formatos, así como mi relación con ellos y el futuro que ocuparán en la industria según mis impresiones.
Desde que publiqué aquellas líneas hace un año y medio se han estrenado tres nuevas versiones en imagen real de películas de animación muy populares -cuatro si queremos incluir también a la precuela Mufasa: El Rey León (2024)-, y contamos con otro gran estreno más en camino listo para aterrizar en la cartelera de 2026.
Lo escalofriante no es tanto el número de producciones que apuestan por este formato sino la excelente acogida que están resultado tener por parte del público. Y sus cifras en taquilla nos permiten entender mejor hacia quién van dirigidos estos remakes.
El éxito de los remakes en 2025 confirma un cambio de público
Este 2025 han llegado a la cartelera las versiones en imagen real de Blancanieves y los siete enanitos (1937), Lilo y Stitch (2002) y Cómo entrenar a tu dragón (2010), pero han sido estos dos últimos largometrajes los más populares en taquilla.
Hasta tal punto que Lilo y Stitch (2025) ha logrado colarse en la segunda posición como la película que más ha recaudado del año a nivel mundial, seguida por Cómo entrenar a tu dragón (2025), que se encuentra en sexto lugar, dejando a Blancanieves (2025) muy alejada en el ranking, pues ha terminado en el puesto 20.
Podrían ser varios los factores que han llevado al fracaso de Blancanieves respecto a las otras producciones, desde los polémicos diseños de los enanitos hasta las declaraciones políticas de sus protagonistas que empañaron el estreno.
Pero hay otra variante más notable: Blancanieves y los siete enanitos es una película muy antigua, más difícil de trasladar a nuestros días sin hacer grandes sacrificios pero extraña si se mantiene igual, con el hándicap añadido de que es una parte muy reducida de la audiencia la que ha tenido la oportunidad de crecer con ella.
Blancanieves puede haber sido más un homenaje a la propia historia de Disney que una película hecha para su público. En cambio, con Lilo y Stitch y Cómo entrenar a tu dragón la historia es muy diferente.
Los live action apelan a las generaciones más recientes
Disney todavía cuenta con un arsenal bien grande de películas de animación que volver a hacer en imagen real, pero en los últimos tiempos está apostando con más fuerza por revivir sus éxitos más recientes, en lugar de recurrir a viejas glorias. El motivo es obvio: quiere llegar a la gente que las vieron en la infancia, hacer que regresen al cine apeladas por el poderoso factor nostalgia.
Tras haber explotado a la generación millennial con remakes como los de La bella y la bestia (1991), Aladdín (1992) o El rey león (1994), ahora están atacando a la generación Z con Lilo y Stitch, una tendencia a la que también se ha sumado DreamWorks con su no menos exitosa Cómo entrenar a tu dragón.
Aunque, para su futuro más inmediato, Disney ya ha puesto el punto de mira sobre la generación Alfa con su versión en live action de Vaiana, cuya primera entrega vio la luz en 2016 y su secuela en 2024, pero que regresará en carne y hueso el verano que viene.
Al mismo tiempo que se actualizan clásicos contemporáneos se intenta mantener una cierta… Llamémoslo originalidad, por decir algo: un esfuerzo por demostrar a la audiencia que lo que está a punto de ver no es exactamente lo mismo a lo que ya conoce.
El live action de Cómo entrenar a tu dragón, por ejemplo, se hizo mucho más oscuro que la cinta de animación original, posiblemente para acercarla a un público afín a Juego de Tronos, que buscara una historia con tintes más sobrios y solmenes.
Pero a su vez para intentar reforzar la madurez que ha experimentado la juventud que la vio en su momento y ahora ya se ha hecho mayor, un público que podría estar buscando historias más maduras.
Lilo y Stitch, por su parte, actualizaba el relato para aportarle esa madurez que se demandaba de una forma distinta: en lugar de modificar el apartado visual de manera tan radical, apostaba por hacer un retrato más profundo de sus protagonistas.
Dean Fleischer-Camp, el director de la película, explicaba que para contarnos la historia de “una niña de 6 años separada de su hermana por los servicios sociales” había que “creer de verdad en esa relación” y conseguir que todo encajara para sentir que se estaba “representando una experiencia real”.
Ahora, a Vaiana le queda poco con lo que innovar, debido a la cercanía temporal con la obra original. Cuesta pensar en mensajes que puedan reforzarse y actualizarse para que tenga sentido traerla de vuelta con un lavado de cara.
A su vez, la apuesta visual que ya se ha mostrado en sus primeras imágenes deja claro que en este apartado también seguirá siendo muy fiel a la cinta de animación.
Entonces, una propuesta como esta, que nos evidencia que hay tan poco en lo que innovar y tan poco que aportar, no hace sino subrayar la necesidad de producir remakes en live action tan solo para conectar con la audiencia más inmediata que se va a sentir atraída para volver a ver esta historia familiar que todavía sigue tan presente en su recuerdo.
