Scarlett Johansson ha conseguido reinventarse, apostar por los géneros y mantenerse en la industria

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Scarlett Johansson empezó su carrera en Hollywood estando encasillada en un tipo de personaje, pero con el paso de los años ha probado su maestría en todo tipo de géneros.
Scarlett Johansson es una intérprete que ha tenido la capacidad de continuar reinventándose a lo largo de toda su carrera para no quedarse nunca atrás y que la industria la terminara ignorando, gracias a que ha sabido elegir muy bien sus papeles con el paso de las décadas.
La actriz de Viuda Negra se inició muy joven en el mundo de la interpretación, siendo una actriz adolescente que protagonizó su primera película en 1996 con Manny y Lo, para más tarde actuar bajo las directrices de cineastas como Robert Redford o Joel Coen.

Su papel temprano más notable lo tuvo en Lost in Translation (2003) de Sofia Coppola, una cinta en la que ya se la empezaba a encasillar como “la otra mujer, la amante secundaria o la bomba sexual”, y eso la empujó a continuar topándose con limitaciones a la hora de encontrar otro tipo de roles que asumir en la gran pantalla, ya que no le ofrecían otras alternativas.
Woody Allen fue el siguiente cineasta que potenció esta faceta por la que Scarlett Johansson sintió aversión años después, con cintas como Match Point (2005) o Vicky Cristina Barcelona (2008) siendo dos de sus principales exponentes. “Lo que se ofrecía en ese momento para mujeres de mi edad […] era mucho más limitado que ahora”, explicó la intérprete este 2026.

Si bien había alcanzado la fama gracias a grandes directores como Michael Bay con La isla (2005) o Brian De Palma con La dalia negra (2006), el tipo de personajes a los que pudo dar vida en aquel entonces no le permitían explorar sus capacidades interpretativas.
Fue en el teatro donde descubrió “una gran manera de trabajar otros registros y salir de ese patrón”. Algo que al final pudo acabar introduciendo en el cine cuando se le ofreció la oportunidad.
Marvel cambia el destino de Scarlett Johansson en cines

Entonces llegó Marvel. Scarlett Johansson se unió al UCM en el año 2010 a través de la cinta Iron Man 2 de Jon Favreau, al ponerse en la piel de la superheroína Viuda Negra, también conocida como Natasha Romanoff.
No se libró de los trajes ajustados y de continuar llamando la atención por su físico, pero al menos había cambiado de rol en la gran pantalla mediante una heroína a la que pudo ir añadiendo capas de profundidad a lo largo de casi una década y siete películas.
Todo ello hasta que en el año 2021 se despidió del UCM como la protagonista de su propio largometraje, titulado Viuda negra, una precuela que servía para despedirnos de una Natasha que había muerto en Vengadores: Endgame (2019) y para pasarle el testigo a Florence Pugh como Yelena Belova.
Scarlett Johansson más allá de Marvel

En esos más de diez años en que Scarlett Johansson fue la estrella de Marvel, continuó apostando por el cine de autor aunque favoreciendo su introducción en la ciencia ficción.
Algo que pudo conseguir a través de propuestas como: Under the Skin (2013) de Jonathan Glazer, descrita por ella como una “joya oculta” de su filmografía, Her (2013) de Spike Jonze, en la que demostraba su sensualidad a través de la voz sin necesidad de que viéramos su figura, o Ghost in the Shell: El alma de la máquina (2017) de Rupert Sanders, con la que daba vida a un icono del anime.

Por otro lado, después de ser una actriz imprescindible para Woody Allen, se convirtió en el nuevo rostro para el cine de Wes Anderson, cuyas interpretaciones culminaron en las producciones Asteroid City (2023) y La trama fenicia (2025).
Bajo su dirección pudo sentir que combinaba su faceta como actriz de cine al tiempo que regresaba a la que tanto le gustaba como actriz de teatro, aportándole un soplo de aire fresco a su carrera.
“A Wes le entusiasma el proceso de las tomas repetitivas y lo que eso saca de ti”, declaró la antigua actriz de Marvel en 2023. “Es casi como ensayar una obra de teatro, pero todo queda grabado en vídeo, y me gusta ese tipo de trabajo”.
En 2025 también debutó como directora de su primer largometraje, La extraordinaria vida de Eleanor, un drama sobre la vejez que tuvo un recibimiento mixto: mientras unas personas señalaban que era un buen primer filme, otras decían que había entrado con mal pie en el mundo de la dirección.

Pero Scarlett Johansson sigue manteniendo una acertada filosofía de diversificar, que le permite alumbrar tanto proyectos alabados por todo el mundo, como producciones que hacen menos ruido, o blockbusters de éxito.
Tanto es así que el UCM no le cerró las puertas del Hollywood más mainstream. Al contrario, parece que le allanó el camino, puesto que el año pasado la pudimos ver como cabeza de reparto del ligero reinicio de la saga de Jurassic World con El renacer de Gareth Edwards, a cuyas futuras entregas se espera que vuelva.
Y ha cambiado a Marvel por DC para pasar a convertirse en Gilda Dent, la mujer de Harvey, en la futura secuela de The Batman de Matt Reeves, prevista para 2028. Sin olvidarnos de que este noviembre Scarlett Johansson protagoniza la cinta de animación Ray Gunn, un sueño de 30 años para Brad Bird que por fin se hace realidad.
De este modo, Scarlett Johansson es una actriz que ha sido capaz de demostrar con su filmografía que una serie de papeles no tenían por qué definir su carrera como intérprete, y que podía continuar abarcando muchos géneros y personajes con los que seguir creciendo por el camino.

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