María Bescós

Colaboradora

Por qué nos encanta Cate Blanchett: una carrera llena de carisma, grandes títulos y... algún que otro fracaso

Opinión

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.

Cate Blanchett es una de las estrellas más queridas de Hollywood y existen varios motivos para que se haya hecho tan popular entre el público, aunque no siempre triunfe.

Entre una filmografía que abarca más de 100 producciones, los tres trabajos clave en la carrera de Cate Blanchett que destaca Filmaffinity son: El señor de los anillos: La comunidad del anillo (2001), El curioso caso de Benjamin Button (2008) y Carol (2015).

Estos tres largometrajes configuran un excelente resumen de lo que supone la interpretación para la actriz de Galadriel: un terreno sobre el explorar diferentes personalidades, pudiendo adoptar todo tipo de registros, adentrarse en géneros muy diversos, en producciones de cualquier calibre, y divertirse sin temer al riesgo.

Antes de adentrarse en la Tierra Media, Cate Blanchett ya se había ido forjando una sólida carrera, compartiendo pantalla con intérpretes como: Ralph Fiennes, Matt Damon, John Cusack, o actuando bajo la dirección de cineastas como Sam Raimi.

Entonces aceptó convertirse en una elfa para la trilogía cinematográfica de El señor de los anillos de Peter Jackson, porque admiraba el cine del director, y acabó prendada del personaje, de la lucha entre fuerzas antagonistas tan elementales como el bien y el mal. 

Su amor por el icono de la épica fantástica que había creado fue tan grande que incluso quiso volver a encarnar a Galadriel después de haber rodado las tres películas de la saga. Aun sin creer que hubiera un hueco para ella en El Hobbit, no perdió la esperanza y le envió un correo a Peter Jackson diciéndole que estaba libre, y el director aceptó.

Cate Blanchett es un icono friki y queer

Esta vertiente más friki es una de las que ha logrado hacer que la intérprete conecte con el público, y en los últimos años la ha seguido explorando incluso con más fuerza que antes, adentrándose en el Universo Cinematográfico de Marvel o el mundo de los videojuegos gracias a 2K.

A través de la cinta Thor: Ragnarok (2017) de Taika Waititi y de la segunda temporada de la serie de animación de Disney Plus ¿Qué pasaría si...?, Cate Blanchett ha encarnado al personaje de Hela, una villana antagonista de Thor

Mientras que en el universo de los videojuegos se ha adentrado este mismo año encarnando al personaje de Lilith en la adaptación a imagen real de Borderlands, con el que conectó de inmediato por su rico trasfondo: “Me cautivó su complejidad y su trayectoria: una proscrita infame con un pasado misterioso que la hace a la vez formidable y vulnerable”.

La actriz se volcó mucho en la película, hasta el punto de comprarse una PS5 sin ser gamer para “conocer los límites del juego y lo que el fandom adoraba del personaje”. 

Sin embargo, este fue uno de los casos en los que, pese a su empeño, la producción fracasó: la crítica y el público la destrozaron, y la cinta duró apenas un mes en cartel antes de pasar al streaming en territorio norteamericano.

Aunque esta no era la primera ocasión en la que una de sus producciones funcionaba peor de lo previsto: cintas como Robin Hood (2010) de Ridley Scott, Operación Monumento (2014) de George Clooney u Ocean's 8 (2018) de Gary Ross también tuvieron un recibimiento bastante tibio. Eso sí, ninguna de ellos puede equipararse a la decepción que ha supuesto Borderlands.

Otro hito en la carrera de Cate Blanchett y con el que consiguió conectar con un nuevo nicho al instante fue la cinta de Carol, un drama romántico ambientado en los años 50 y basado en la novela El precio de la sal de Patricia Highsmith que se ha convertido en una película de cabecera navideña para el público sáfico. 

Tan sólo con ese título la intérprete de Hela ya había logrado establecerse como un icono queer, pero Cate Blanchett repitió en 2022 con un papel lésbico en TÁR de Todd Field, que siguió consolidándola como un referente para el colectivo. 

Su actuación en ambas cintas, si bien no llegó a ser premiada en los Óscar, sí logró captar la atención de la academia y de la crítica, pero ya había sido su melancólico papel en Blue Jasmine (2013) de Woody Allen unos años atrás la que le hizo ganar su segunda estatuilla tras El aviador (2004) de Martin Scorsese.

Cintas como estas, sumadas a la propia imagen de Cate Blanchett en alfombras rojas u otros eventos, han provocado que la actriz sea vista como un sinónimo de elegancia distante, pero al mismo tiempo ha demostrado ser una persona cercana y preocupada por los derechos humanos.

Algo que ha demostrado de forma activa en algunas producciones en las que ha ejercido como productora o creadora, como la miniserie Stateless (2020) de Netflix, una historia basada en hechos reales sobre la detención de inmigrantes en Australia, o el documental Ukraine: Life Under Attack (2022) sobre el asalto ruso a Kharkiv.

Estos contados ejemplos sirven para ilustrar algunos de los motivos que han convertido a Cate Blanchett en la estrella que es, una que ha sabido ganarse el corazón del público guiándose por la búsqueda de nuevos retos que la satisficieran a nivel personal y profesional sin perder de vista sus valores.

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