Por qué Uzumaki ha despertado tanta expectación en Max mientras otros animes pasan demasiado desapercibidos

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
Uzumaki, la adaptación al anime del manga homónimo de Junji Ito que acaba de estrenarse en Max, ha sido uno de los proyectos más esperados del género de los últimos años.
Junji Ito es uno de los mangakas más reconocidos del momento, pero fuera del ámbito del cómic japonés también es una figura clave en el terror contemporáneo equiparable a artistas como Stephen King en la literatura. En activo desde finales del siglo pasado, Junji Ito ha firmado obras imprescindibles como Tomie, Gyo o Uzumaki, tres de sus historias más conocidas.
Por norma general, siempre ha mostrado más interés en la concepción de historias cortas que en extensas narraciones, centrando sus mangas en el desarrollo de eventos sobrenaturales de imposible explicación, difíciles de mirar por lo tétricas que resultan las escenas que describe.
Junji Ito ha alumbrado un universo muy particular y personal, con un gran atractivo, pero que pocas veces se ha prodigado en la gran o la pequeña pantalla, a diferencia de lo que ocurre con otros maestros del terror.
Sus mangas han contado con adaptaciones en imagen real que cuesta recomendar -basta con echar un vistazo a Filmaffinity para comprobar que ninguna de ellas supera el aprobado raspado-. Aunque también ha habido animes.
Si se hubieran hecho bien, los live action no tienen que ser un despropósito por necesidad, pero es cierto que partiendo de un manga el anime podría convertirse en un medio más apropiado para llevar a cabo la revisión de la obra de Junji Ito.
Se intentó en 2012 con Gyo: Tokyo Fish Attack (2012), se volvió a intentar con Junji Ito: Collection (2018), disponible en Crunchyroll, y más tarde se probó suerte de nuevo con Junji Ito Maniac: Relatos japoneses de lo macabro (2023), distribuida por Netflix.
Estas dos series fueron algo mejores que el resto de las opciones, pero seguían estando lejos de ser adaptaciones de calidad. Pese a que en ambas se recreaban escenas de los manga con precisión al tiempo que se intentaba apostar por un toque único imposible de conseguir en el papel, el resultado no estaba a la altura.
La atmósfera de terror opresivo de las viñetas de Junji Ito no se respiraba del mismo modo en su versión animada. El color tenía parte de la culpa, ya que eliminaba los fuertes contrastes de la obra original, y también la falta de detalle propia del manga que estaba ausente en el anime, pues Junji Ito no deja un espacio sin rellenar, con tramas hechas a mano que dan consistencia al dibujo.
Uzumaki, el anime que llevábamos toda la vida esperando
Por eso, cuando en 2019 empezamos a oír hablar sobre una nueva adaptación de la obra de Junji Ito, nuestras esperanzas por ver al fin una buena versión anime de su obra fueron en aumento, y había varios ingredientes para hacernos pensar que así sería, empezando por el equipo que estaba detrás de la serie.
Hiroshi Nagahama, reputado director que en 2013 estrenó Flowers of Evil, una macabra adaptación del manga de Shûzô Oshimi en rotoscopia, iba a estar también al frente del anime de Uzumaki.
Production I.G, la productora de anime encargada de realizar clásicos como Ghost in the Shell (1995) o éxitos actuales como Ataque a los Titanes, se iba a encargar de Uzumaki, acompañada por el estudio Drive.
Mientras que Adult Swim iba a ser la distribuidora de la serie, un estudio de animación para público adulto, vinculado a Max, que ha trabajado en la distribución de joyas como: Rick y Morty (2013), Samurai Jack II (2017), The Shivering Truth (2018), Harley Quinn (2019), Primal (2019) o Blade Runner: El loto negro (2021).
Teníamos muchos motivos para mantener la ilusión y muy pocos para temer que saliera mal, en especial tras ver la aproximación que se estaba llevando a cabo en la animación, respetando las líneas, el color y las tramas del maga original de Junji Ito como ninguna otra adaptación había hecho hasta el momento.
Más aún al escuchar el apoyo que el propio autor le estaba brindando al anime, asegurando que le gustaba la forma en que se había estructurado el guion para seguir siendo fiel a su, en este caso extensa obra, en un formato de miniserie con cuatro episodios de 20 minutos.
Junji Ito está maldito
Uzumaki estaba en el punto de mira de todo el mundo, pero la serie se fue retrasando y retrasando, afectada por la pandemia y por problemas internos de los que no sabíamos nada en el momento. Aun así, la calidad de las imágenes mostradas ayudaba a mantener el interés y las expectativas altas: cada vez teníamos más ganas de verla.
Cuando Uzumaki vio la luz el pasado domingo 29 de septiembre de 2024 respiramos con alivio y con alegría porque nuestra espera había merecido la pena. Uzumaki se había convertido por derecho propio en la mejor adaptación de la obra de Junji Ito. Entonces, al domingo siguiente, se estrenó en Max el segundo episodio de la serie…
Cinco años de espera para descubrir un casi incomprensible bajón de calidad a todos los niveles tras el piloto, en el que cambiaban los créditos: sumando 25 directores a la animación de un único capítulo -mientras que el primero había estado liderado por Hiroshi Nagahama-, y eliminando a Drive de la ecuación.
Por desgracia, Junji Ito sigue siendo un mangaka maldito, que continúa sin haber visto una sola adaptación de su obra que sea digna. Al menos, nos podemos consolar pensando en esa escena de la playa en Uzumaki que se quedará para el recuerdo. Por dios, ¡cómo corren!, no se me va de la retina la carrera. ¡Eso sí que es terror surrealista!



