Danny Boyle, el último rebelde inglés: así es la trayectoria del director de 28 años después, Trainspotting y Slumdog Millionaire

Repasamos la carrera del cineasta británico, que ahora estrena 28 años después, culminación de una carrera inimitable que abarca cuatro décadas.
Con 28 años después, Danny Boyle regresa a uno de sus mayores éxitos en una secuela que trae al cine de terror apocalíptico la madurez del realizador británico.
Autor de títulos tan importantes como Trainspotting, 127 horas o Slumdog Millionaire, Boyle es un cineasta que nunca ha temido el cambio, y su carrera es un compendio desafíos creativos.
Del realismo sucio al thriller, pasando por el musical, el terror o la supervivencia, al británico no hay género que se le resista. Acompáñanos en este recorrido por la carrera de un cineasta inimitable.
Los orígenes de un narrador

Nacido el 20 de octubre de 1956 en Radcliffe, Lancashire, Daniel Francis Boyle creció en una familia trabajadora y católica, lo que le acercó a las historias de lucha, redención y comunidad. Serían las constantes de su cine.
Tras graduarse, se introdujo en el teatro del Joint Stock Theatre Company y más tarde en BBC Northern Ireland, donde produjo las películas de uno de los realizadores más polémicos de Inglaterra: el genial Alan Clark.
Boyle saltó a la dirección en series como Inspector Morse o Mr Wroe's Virgins. Pero su sueño era seguir los pasos de sus admirados Martin Scorsese y Francis Ford Coppola: quería hacer cine.
Un debut que rompió moldes

A tumba abierta (1994), su ópera prima, presenta a tres amigos que ocultan un cadáver y cientos de miles de libras en una casa. Fue carta de presentación para un director que ya mostraba su potencial.
También fue el primer éxito de Ewan McGregor, protagonista de la siguiente película de Boyle. Trainspotting (1996) se convirtió en emblema de una generación desencantada y fue un fenómeno cultural.
A través de un montaje implacable, costumbrismo y humor ácido, Trainspotting mostró la realidad de un grupo de adictos a la heroína, sin renunciar a la visceralidad de su miseria, reflejo de una Inglaterra a la deriva.
Nuestra crítica de Trainspotting
Tropiezo en La playa

La playa (2000) llevó a Boyle a Hollywood con Leonardo DiCaprio como estrella, presentando la historia de un joven mochilero en busca de una isla paradisíaca que idealiza en su mente.
El impacto visual y su mensaje de huír no de lo urbano no bastaron para sostener la película, que además de tener críticas irregulares, sirvió para romper (de manera temporal) una amistad.
Ewan McGregor iba a ser el protagonista, pero Boyle cedió a las presiones de la productora para escoger a alguien con más gancho comercial. Por suerte, años después ambos enterrarían el hacha de guerra.
La reinvención del cine de zombis

28 días después (2002) nos muestra cómo un virus desata una plaga de infectados violentos en Inglaterra, con consecuencias funestas en un Londres desierto.
Rodada en vídeo digital con un enfoque casi documental, la película usa la infección como metáfora social. También puso al cine de zombis en un podio; a pesar de que Boyle no la ve como una película del género.
El director no tuvo interés en realizar la secuela, que pasaría a manos de un español: Juan Carlos Fresnadillo dirigió en 2007 la notable 28 semanas después.
Cine amable y de ciencia ficción

A modo de desintoxicación de la crudeza de 28 días después, en 2004 Boyle dirige Millones, una historia sobre dos jóvenes hermanos que se encuentran una bolsa llena de dinero.
Millions fue también una oportunidad perdida para el director, quien años después se arrepintió de no filmarla como un musical. De hecho, estuvo interesado en que Noel Gallagher compusiese la banda sonora.
Gracias a su éxito internacional, su siguiente película (Sunshine, 2007) viajó al espacio, siguiendo a una tripulación que intenta reactivar el Sol para salvar la Tierra. Un ejercicio existencialista que no obtuvo excesiva repercusión.
A la conquista de los Óscar

Slumdog Millionaire (2008) muestra la historia de Jamal (Dev Patel), un huérfano de Bombay, que responde todas las preguntas de un concurso televisivo porque cada una está ligada a un momento traumático de su vida.
En tono de fábula moderna entre la miseria y la esperanza, la película consigue unir algo tan “british” como la tragedia de Charles Dickens con toda la energía de Bollywood, en pleno auge en aquel momento.
Aclamada por su energía y emoción, fue también muy criticada en India por dar estética a la pobreza. Eso no impidió que ganase 8 Premios Óscar, que incluyeron los de Mejor Director y Mejor Película.
Voluntad para sobrevivir

127 horas (2010) narra la historia real de Aron Ralston (el actor James Franco), un alpinista que queda atrapado en un cañón y tiene que amputarse el brazo para sobrevivir.
Fue una muestra más del genio de Lancashire: al mostrar el calvario de Ralston en toda su crudeza, hace que el espectador sufra casi tanto como el personaje, antes de alcanzar la catarsis de la supervivencia.
Todo un ejercicio de minimalismo narrativo con apenas un único escenario, donde el director adapta su potencial al confinamiento del protagonista, sin renunciar a la dentellada emocional.
Trance y Steve Jobs

Siempre dispuesto a jugar con otros géneros, en 2013 Boyle dirige Trance, un thriller psicológico con James McAvoy, Vincent Cassel y Rosario Dawson; pero que pasó desapercibido a nivel global, quizás debido a lo atropellado de su desenlace.
En su siguiente película, Steve Jobs (2015), Boyle se fija en momentos clave de la vida del empresario, estructurados como actos en un escenario, con una gran entrega de Michael Fassbender en el papel principal.
Criticada por sus inexactitudes a pesar de no ser un biopic al uso, Steve Jobs también encontró apoyos, como los de Steve Wozniak y John Sculley, amigos del genio de Apple.
Nuestra crítica de Steve Jobs
Regreso a casa

En T2 Trainspotting (2017), Renton vuelve a Edimburgo tras veinte años y se reencuentra con sus viejos amigos, tan perdidos como antes pero más conscientes del paso del tiempo.
La película es ajuste de cuentas con la memoria: nos habla sobre aquello que idealizamos, y de cómo las personas son una gama de grises, a quienes la vida les pasa por encima.
La etiqueta de secuela comercial impidió poner a T2 en valor. Es una película que juega con el pasado y la melancolía, para transmitir un mensaje pesimista y consecuente al mismo tiempo.
Nuestra crítica de T2 Trainspotting
Relectura de la cultura pop

Danny Boyle quiso que Yesterday (2019) imaginase un mundo que desconoce la existencia de los Beatles, salvo un protagonista que sí los recuerda y saca ventaja de ello.
Tras su apariencia de comedia romántica, Yesterday reflexiona sobre la fama, la autenticidad, la memoria cultural y el valor de ser honesto; con uno mismo y con los demás.
Himesh Patel, Lily James, Ed Sheeran y Kate McKinnon forman el reparto de una obra encantadora, que además fue taquillazo inesperado: recaudó 155 millones de dólares con un presupuesto de apenas 26.
Nuestra crítica de Yesterday
El cuerpo escénico de Danny Boyle

Boyle ha mantenido un vínculo con el teatro, que por fin pudo demostrar en 2011. Dirigió la adaptación teatral de Frankenstein junto a Benedict Cumberbatch, donde llevó su energía a las tablas escénicas.
Siguió ese camino en 2012 con la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres, un espectáculo muy aplaudido que elevó la identidad nacional, al igual que el estatus del director como profesional sin límites.
El teatro también ha acogido al Boyle menos convencional: en 2023 dirigió Free your mind, una adaptación teatral de Matrix con formato de musical y una original puesta en escena.
De vuelta a la televisión

Boyle volvió a la pequeña pantalla 2014 con Babylon, una sátira sobre la policía metropolitana de Londres, que mezclaba drama institucional con humor británico.
En 2018 estrenó Trust, una miniserie sobre el secuestro de John Paul Getty III. A través de una estructura no lineal, la producción contó con Donald Sutherland como un despiadado J. Paul Getty.
Ya en 2022 se sumergió en el punk con Pistol, retrato estilizado y libre de los Sex Pistols. Uno de los miembros originales, John Lydon, reaccionó con dureza: “Va contra todo lo que defendimos… Parece un karaoke con críos”.
Un nuevo apocalipsis

28 años después (2025) nos lleva a una Gran Bretaña fragmentada por el Virus de la Ira, que ha dividido la nación entre zonas de infectados, asentamientos y los lugares que controlan facciones radicales.
En un reparto que encabezan Aaron Taylor Johnson, Jodie Comer y Ralph Fiennes, la secuela no cuenta con el actor original, Cillian Murphy, que aquí ejerce como productor ejecutivo.
Boyle vuelve a colaborar con Alex Garland, que a su vez es ya un director de prestigio, en una película de gran ambición; tanto como para haber sido rodada a la vez que su secuela, The Bone Temple, dirigida por Nia DaCosta.
Nuestra crítica de 28 años después
El iconoclasta coherente

A sus 68 años, Boyle sigue fiel a su filosofía: “El cine debe ser peligroso. Si no lo es, no merece la pena hacerlo”. Alejado de la autopromoción, prefiere centrarse en su arte, siempre en busca de ir un paso más lejos.
Boyle vive entre Londres y su Lancashire natal, rodeado de proyectos que incluyen iniciativas para la comunidad, como varias organizaciones caritativas y una escuela de Artes Digitales en Manchester.
Al cabo de cuatro décadas de carrera, a Boyle le quedan temas que explorar y con los que remover al espectador: “Si no tratas de cambiar algo, no estás haciendo arte”.
¿Has disfrutado de nuestro repaso a la carrera de Danny Boyle? Si es así, no te pierdas las mejores películas de Cillian Murphy, los papeles más importantes de Ewan McGregor y las mejores películas de zombis de todos los tiempos.
Otros artículos interesantes:
28 años después (2025)
Título original
28 Years Later
Lenguage original
Inglés
Presupuesto
75.000.000,00 $
