Crítica de Andor temporada 2, episodios 1 a 3: potente inicio para la madura serie de Star Wars que desluce un tosco montaje

Te traemos nuestra crítica del primer lote de episodios de la temporada 2 de Andor, la serie de Star Wars de Diego Luna que regresa a Disney+.
Tres años hemos tenido que esperar para que una de las series de Star Wars más atrevidas y originales regrese a Disney+ para su segunda y última temporada. Andor: Una historia de Star Wars regresa este miércoles con sus nuevos episodios.
Nos espera un recorrido un tanto diferente, pues en cuatro semanas habremos ventilado toda la temporada, que estrenará cada miércoles tres episodios. Al igual que sucedió en la primera entrega, cada bloque corresponderá a un acto, y en este caso recorrerán los cuatro años restantes en la vida de Cassian Andor hasta los eventos de Rogue One: Una historia de Star Wars.
Por tanto, en Hobby Cine vamos a preparar las críticas de la temporada 2 de Andor en bloques de tres episodios y, aunque tenemos acceso previo a los 12, estoy escribiendo cada una antes de continuar con la serie, por lo que cualquier cábala que lance será a ciegas de lo que pasará más adelante en la serie.
Y, por supuesto, los spoilers de los episodios reseñados quedarán avisados previamente y solo habrá en la sección final de la crítica de Andor: Una historia de Star Wars, y hoy nos toca el primer acto, los episodios 1 al 3, dirigidos por Ariel Kleiman (Yellowjackets).
La chispa de la rebelión aún necesita fuerza
La insurgencia contra el Imperio puede parecer un movimiento organizado, pero está muy lejos de ser la Alianza Rebelde que conocimos en la trilogía original de Star Wars.
La temporada 2 de Andor continúa el camino que se inició en la primera entrega. A pesar de centrarse en el personaje titular, encarnado por Diego Luna, la serie podría titularse Rebelión perfectamente, pues es, a grandes rasgos, una crónica de cómo se formó la organización que conseguiría tumbar el régimen de Palpatine.

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Date de altaClaro que esa gesta no habría podido lograrse sin la heroica intervención, y el sacrificio, de la tripulación del "Rogue One", así que tener un hilo conductor como Cassian fue un gran acierto.
La mayoría de los episodios de la temporada 2 de Andor: Una historia de Star Wars supera los 50 minutos, salvo que le quitemos los créditos, claro, aunque tenemos alguno un poco más cortito. Por suerte, no son los cambios bruscos que presentan otras series.
Un molesto problema de ritmo
La temporada 1 de Andor ya estableció varias tramas principales, por lo que estamos acostumbrados a que la serie no siga constantemente a Cassian en sus aventuras y desventuras, y te aseguro que la que tiene en este arranque de temporada es muy interesante. Tampoco es algo ajeno a la propia saga de Star Wars, pero es un tema que hay que manejar con cuidado.
Estos tres episodios van a establecer cuatro tramas que no mentaré hasta la sección de spoilers para no estropeárselas a nadie. La problemática es que dos de ellas son interesantes, otra ya se verá, y la última es la continuación de una de las más tediosas de la temporada 1, importante, pero repetitiva hasta la saciedad. Déjame decirlo así… no ha mejorado.
En general, Andor: Una historia de Star Wars arranca con buenas perspectivas y demuestra que no piensa apegarse a personajes bondadosos y planos, sino que trabaja con seres complejos y no rehúye a abordar enfoques que apenas se han visto en Star Wars. Deléitate en ese aspecto con el capítulo 3.
Pero hay un problema grave en el montaje que hace que algunos tramos de episodios sean bastante incómodos de ver, no por la historia como tal, sino porque la serie no para de saltar entre tramas, una técnica que, bien empleada, es muy útil en narrativa dramática, pero que Ariel Kleiman utiliza con torpeza. Pasa varias veces, pero puede que el final de capítulo 3 sea el caso más evidente.
Es como en Star Wars: Episodio II - El ataque de los clones, cuando estás tan ricamente pasándotelo bomba con la trama de Obi-Wan y, de pronto, George Lucas te recuerda lo mucho que quiere Anakin a Padmé con el pasteloso romance shakespeariano que creó.
Cuando la serie da tiempo a que cada trama respire, la cosa fluye sin problema, pero cuando empieza con esos saltos para escasos segundos y volver a otra trama, se vuelve frustrante. Si te preguntas por qué he rebajado la calificación, que en otras circunstancias habría sido más elevada, es por eso.
También hay alguna pincelada de humor algo ridícula cuando Andor se encuentra con los tipos más tontos del barrio, pero esa trama tiene recompensa, así que nada que objetar.
En resumen, Andor: Una historia de Star Wars arranca bien su temporada 2, pero espero que el segundo acto, que también dirige Ariel Kleiman, prescinda de los montajes creativos de este primero, porque afectan a la narrativa para mal.
ATENCIÓN: A partir de este punto encontrarás spoilers de los tres primeros episodios de la temporada 2 de Andor: Una historia de Star Wars. Recomiendo continuar una vez hayas podido ver los capítulos.
Andor se encamina a su cita con el destino
Aunque el destino de Cassian Andor está sellado desde 2016 y le espera en Scarif, disfrutar del viaje hasta que ponga rumbo a Wobani para "rescatar" a Jyn Erso, es el placer que nos ofrece la serie de Tony Gilroy.
Su trama empieza fuerte, con un homenaje a todos esos pilotos patosos que, como un servidor, la han liado en Star Wars: Battlefront II, Squadrons o la saga X-Wing cuando tocaba lidiar con los hangares.
La mayor parte de la acción se la queda el personaje de Diego Luna, aunque es un tanto frustrante que esté atrapado con los guerrilleros más tontos que había en la jungla.
Entre discusiones de nivel matrimoniada y algún brochetazo que roza el humor Marvel, he tenido un par de escalofríos. Pero, eh, el final del capítulo 2 es el premio, y claramente una pista de lo que está por venir en algún momento.

Luego tenemos esa reunión imperial que, digamos, es la parte buena de la trama de Dedra Meero (Denise Gough). Da pena que solo sea una semilla para el futuro, pero es una nueva demostración de cómo funciona la maquinaria imperial a la hora de controlar cualquier cosa que se proponga, sea mediante la fuerza o la manipulación pública.
Luego, la relación con Syril Karn (Kyle Soller) y esa reunión familiar, pues bueno, es un poco de desarrollo, pero lo suficientemente breve como para no ser molesto. Eso sí, es una trama que exige estar más atento a lo que se ve que a lo que se escucha. Hay mucho lenguaje no verbal ahí.
Luego tenemos la trama de los fugitivos de Ferrix, que se han ido a "Kansas" a vivir como mecánicos agrícolas. Más allá de los clichés de Granjero busca esposa que tiene esa historia, estamos ante una demostración de Tony Gilroy de que Star Wars tiene capacidad para llegar mucho más allá de lo que la mayoría de creativos se atreven a llevar la saga.
Las dos escenas del "Hans Landa" imperial con Bix Caleen (Adria Arjona) no son nada "family friendly", y lo digo como elogio. Que una serie de Star Wars para Disney+ se atreva a representar esa situación es una de las cosas que hacen de Andor una serie especial.
Ojo al final, porque queda un cabo suelto, B2EMO, que, imagino, se recuperará en algún momento, aunque el guion se asegura de no dejarlo completamente olvidado.
Y vamos a Chandrila, alias Alderaan 2.0. Bien que veamos el planeta de Mon Mothma y está fenomenal que se quiera mostrar algo de sus costumbres, pero mientras la camaradería comunitaria de Ferrix en la temporada 1 se filtraba poco a poco con una historia interesante, aquí tenemos a la pedante familia de la senadora y sus amigos.
Voy a ser muy claro: pasamos toda la temporada 1 viendo a Mon Mothma en cócteles y "perdiendo" tiempo en decirnos que no tiene una buena relación con su familia. ¿Sabes qué? La cosa sigue. Y no es por meterme con Genevieve O'Reilly, que está maravillosa, como siempre, en el papel, pero si no fuese por Luthen Rael (Stellan Skarsgård), esa trama habría sido el tedio absoluto.

Creo que Mon Mothma, teniendo en cuenta su relevancia, es un personaje superdesaprovechado en Andor: Una historia de Star Wars. Cansan las conversaciones susurradas en fiestas de todo tipo e interrumpidas por el esposo de Mon, Perrin Fertha (Alastair Mackenzie).
Menos tiempo para la trama de la boda, y menos conversaciones vacías, habrían ayudado a mejorar el ritmo de estos tres episodios, sobre todo cuando a Ariel Kleiman le da por saltar a esta trama cuando en otra están pasando cosas realmente importantes. ¿Para qué? Para ponerte a chandrilanos bailando. El plan es bueno, la ejecución no.
Me quejo mucho de esto, lo sé, pero Andor: Una historia de Star Wars tiene un nivel que mantener y ese montaje ha dolido, la verdad. Y Mira qué bien funciona el lore cuando te meten de forma no intrusiva a los rakatan (Star Wars: Caballeros de la Antigua República) de pasada o te ponen a un crío con una marioneta que es un AT-ST. Mucho mejor que una boda de tres días.
Primer acto superado, pero Andor: Una historia de Star Wars regresa a Disney+ el próximo miércoles 30 de abril con sus siguientes tres capítulos, que nos dejarán en el ecuador de esta segunda y última temporada.
Valoración
Nota 80
Andor arranca con fuerza, pero tiene demasiados frentes abiertos, lo que motiva un montaje caótico que llega a afectar negativamente al ritmo de escenas importantes.
Lo mejor
No se corta en ser oscura y madura como pocas veces se ha visto en Star Wars. Puestas en escena y secuencias de acción fantásticas.
Lo peor
El torpe montaje de algunos tramos hace que el ritmo se resienta y llega a resultar molesto.
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Javier Cazallas
Redactor
Javier Cazallas es redactor y crítico de HobbyCine desde 2016. Está especializado en cine y series, así como en todo lo relacionado con la cultura pop.

