Daredevil temporada 3
Análisis

Crítica de Daredevil Temporada 3 - La serie de superhéroes de Netflix

Por Jesús Delgado Manzano

Daredevil temporada 3 ha aterrizado en Netlfix. La temporada del Hombre sin Miedo de Marvel llega a la plataforma VOD para adaptar el arco argumental de Born Again y algunos de los principales cómics del superhéroe de Hell's Kitchen.

Daredevil temporada 3 ya puede verse al completo en Netflix. Hoy, 19 de octubre de 2018, la plataforma de streaming de vídeo ha publicado los trece nuevos episodios que componen la siguiente etapa del Hombre sin Miedo de Marvel en sus andanzas seriéfilas. Con esta, ya son cuatro las series de Marvel que la plataforma ha continuado este mismo año.

La tercera temporada de Daredevil arranca meses después de los eventos sucedidos al final de The Defenders, en un tiempo comprendido entre un año y seis meses. Tras sobrevivir a su fatídico último encuentro con la Mano y su líder el Cielo Negro, Matt Murdock (Charlie Cox) despierta en la parroquia en la que se crió tras morir su padre. Las monjas y el sacerdote que lo criaron se encargan de atender su cuerpo, pero su mente y su alma distan mucho de estar salvadas.

Mientras Matt se recupera, sus amigos continúan adelante con sus vidas, muy a su pesar. Sin embargo, negros nubarrones se ciernen el horizonte para Karen Page (Deborah Ann Woll) y Foggy Nelson (Elden Henson), ya que el siniestro criminal Wilson Fisk (Vincent D'Onofrio) comienza una sórdida y retorcida maniobra para salir de prisión y recuperar su dominio sobre Nueva York y la Cocina del Infierno. ¿Con Daredevil fuera de circulación, habrá alguien que pueda detenerlo?

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La respuesta está en esta tercera temporada del superhéroe más popular de Marvel en Netflix. En los siguientes párrafos, analizamos esta temporada 3 de Daredevil para vosotros, exponiendo sus puntos ciegos y también sus tiros certeros. 

¿Born Again o un regreso a los orígenes? 

Como ya se venía diciendo desde hacía tiempo, esta temporada 3 de Daredevil es una adaptación de Daredevil: Born Again de Frank Miller y Dave Mazzucchelli. Aunque debe hacerse notar que es una adaptación muy libre y que, también, adopta algunos elementos e ideas de los mejores cómics de Daredevil. Entre otras, la del divorcio de identidad entre Matt Murdock y su alter ego, narrada a principios de los 90, en la etapa de D.G. Chichester al frente del personaje. 

Pero la temporada 3 de Daredevil no es Born Again, ni literal ni figuradamente. Más bien ,se trata de una amalgama de elementos que conforman un relato que vuelve a los principios de la primera temporada de Daredevil, reduciendo a unos mínimos sus pretensiones. Esto es, no esperéis cameos de otras series, ni algunos de esos recursos tan marvelitas que nos recuerdan que "todo está conectado". En muchos sentidos, se pretende tomar distancia respecto a las críticas recibidas por el tratamiento y el enfoque de la temporada 2 de la serie.

Eso sí, hay muchos guiños y referencias muy gratas a los cómics. De hecho, a poco que prestéis atención, veréis que la historia trata de contar ciertas historias que otros como Frank Miller o Ann Nocenti ya plantearon en su momento. Aunque, en este caso, se hagan sacrificios innecesarios para conseguir algo de supuesta frescura o novedad a la hora de contar la misma historia. Por ejemplo, sustituir a Nuke (el antagonista directo en el cómic Born Again, que ya fuera infrautilizado para Jessica Jones) por Benjamin Pointdexter "Bullseye" (Wilson Bethel), un experimento que sale bien a medias. 

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La impresión que tenemos es que esta tercera temporada de la serie de Netflix trata de ser muy comiquera en tanto a lo narrativo. Sin embargo, ni iconográfica ni visualmente podemos sentir que estamos ante un relato de Daredevil. La iconografía católica, implícita en el personaje, se queda en una tibia superficie y estéticamente sentimos que no se quiere incidir demasiado en que, ante todo, esta es una serie de superhéroes. Pero ahora iremos a eso.

De complejos, vicios recurrentes e imitación

La temporada 3 de Daredevil tiene unos problemas narrativos implícitos. Las series de ABC Studios sobre los personajes de Marvel para Netflix llevan arrastrando ese problema desde The Defenders: La renuencia y reticencia de los héroes a su llamado. Eso y el pánico a los disfraces o insignias distintivas. Desde el Punisher quemando su chaleco pintado con su calavera y abandonando su guerra personal hasta Daniel Rand rechanzado el Puño de Hierro, pasando por un Luke Cage que decide convertirse en El Padrino de Harlem, Netflix ha adoptado unos planteamientos de negación de la identidad de sus personajes y un automatizado realismo de presentación. Todo ello, imaginamos, se ha pensado para hacerlos digeribles para el público que no lee cómics o que sigue exigiendo plagios estéticos y narrativos de la trilogía del Batman de Nolan.

Si bien es cierto que Daredevil es el personaje de Marvel que mejor se solapa a los estilos visuales y narrativos del Caballero Oscuro a lo largo de su carrera, ha de hacerse notar que también cuenta con una identidad propia, argumental y visualmente, algo de lo que ABC huye, matando el sabor comiquero y demostrando unos complejos infundados aun sobre las historias de héroes con mallas.

La temporada 3 de Daredevil viene a ser una negación completa a nivel discursivo de la idea del vigilante enmascarado, una negación incoherente con la construcción del personaje protagonista en sus dos primeras temporadas. Y para recalcar esta declaración de intenciones, los productores regresan a las precarias medias y mallas negras de la temporada 1, en donde su uso todavía estaba justificado, por ser una historia de orígenes y presentación.   

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Por otro lado, la forma de este relato también tiene unos problemas graves. Una de las pocas virtudes de la temporada 2 de Iron Fist fue su mesura, demostrando que es posible contar una historia de esta calado en 10 episodios en lugar de en los 13 que normalmente suelen durar las temporadas de estas series. Sin embargo, la temporada 3 de Daredevil dilata nuevamente su argumento, con secuencias, giros argumentales e incluso algún episodio innecesario, salvo para rellenar espacio. Que su ritmo también sea plomizo tampoco ayuda a que la serie sea muy digerible en esta tercera temporada. 

Una luz al final del túnel...

Y no se trata de un lanzallamas. A pesar de las consideraciones tan negativas que podemos destacar de esta temporada 3 de Daredevil, existen muchos puntos fuertes a su favor, que refuerzan nuestro deseo de una cuarta temporada, una en la que los productores se arriesguen un poquito más y sean más concretos con los tiempo y ritmo. Sobre todo, porque hay mucho material de referencia y sobrante talento artístico que explotar. 

Para empezar, como ha ocurrido en las anteriores temporadas de Daredevil, lo mejor de la serie es su reparto. Ya hablemos de Vincent D'Onofrio y su Kingpin, el gran reclamo y la verdadera estrella de la serie, o del más que correcto Matt Murdock de Charlie Cox, todos los intérpretes de la serie ofrecen un trabajo impecable, llegando a defender con garra, fuerza y veracidad algunos diálogos que en boca de otros actores serían soporíferos y más propios de una telenovela que de una serie neo-noir de superhéroes. 

Deborah Ann Woll nuevamente vuelve a regalarnos un trabajo que dignifica enormemente al personaje de Karen Page, muy maltratado por los cómics, siendo una de las actrices más carismáticas del Universo Cinematográfico de Marvel en Netflix. En tanto, destacamos que Wilson Bethel hace una digna labor como el inquietante Pointdexter. Lástima que su guion no saque todo el partido que el actor promete y, con esa repetitiva manía de de no explotar a sus villanos, no podemos decir a ciencia cierta que en un futuro sepamos mucho más de él. 

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Por otro lado, el uso del sonido y de la BSO se ha sofisticado, consiguiendo hacer uso de leitmotivs de forma muy acertada. Sus directores han logrado generar no solo ciertas sensaciones en el espectador, estimulándolo y haciéndolo entrar en la atmósfera, sino que también se aplican algunos trucos de cámara bastante interesantes, que se echaban de menos en la temporada 2 y que son uno de los grandes atractivos de este programa.

Hemos de reconocer también que, hasta la fecha, Daredevil nos sigue ofreciendo las mejores coreografías de combates de las series de Marvel y Netflix, superando de lejos a otras en donde esta debería ser un eje clave, como en Iron Fist. Como ya os apuntamos en su día, los combates recuerdan mucho a los de la serie Batman Arkham, no solo por el estilo de lucha o por el dinamismo, sino también por el uso del escenario y el tipo de golpes que se propinan. Los jugones y lectores comiqueros sabrán apreciar esta perla, en particular. 

Concluimos: Daredevil temporada 3 está algo mejor que la segunda temporada, pero, en un intento de volver a las bases de su temporada original, pierde ciertos puntos fuertes por el camino. Algo más de fe en la historia y una mayor ausencia de complejos en cuanto a estética y aspecto visual, así como un guión y unos diálogos más trabajados, reforzarían que Daredevil volviera a alzarse como la indiscutida gran serie de Marvel en la televisión. 

Valoración

Libre adaptación de Daredevil: Born Again y de algunas de las historias más célebres del personaje. Sufre vicios de ritmo y de recurrencia de temas narrativos, compensando con un elenco de primer nivel y muy buenas coreografías.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

El Kingpin de Vincent D'Onofrio y el reparto, en general. Las referencias a los cómics. Las coreografías de los combates.

Lo peor

La reiteración del realismo de presentación. El ritmo. Los complejos que arrastra. La repetición de planteamientos de series de Netflix y Marvel.