Homecoming 2
Análisis

Crítica de Homecoming temporada 2, en Prime Video desde el 22 de mayo

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de la segunda temporada de Homecoming, disponible desde el 22 de mayo en Prime Video con Janelle Monáe, Hong Chau y Stephan James como protagonistas.

Hace dos años disfrutamos de lo lindo con Homecoming, una serie producida y protagonizada por Julia Roberts en la cual nos dejábamos llevar por un misterioso experimento del Grupo Geist para ayudar a exmarines a superar el Síndrome de Estrés Postraumático. 

Lo hacían administrándoles, sin su consentimiento previo, una sustancia de color rojo, destilada de una planta que tenía una serie de efectos secundarios entre los que se incluía la pérdida de la memoria. Pero es que, precisamente, como espectadores, adoptábamos el punto de vista de un personaje que no tenía toda la información de lo que sucedía.

El showrunner no era otro que Sam Esmail, el creador de Mr. Robot quien, por cierto, tiene por delante una carrera televisiva de lo más interesante produciendo el reboot de Battlestar Galactica que aterrizará en 2021, la adaptación en forma de miniserie de Metrópolis y otros tres proyectos más: Briarpatch, Angelyne y Gaslit además de un proyecto sin titulo oficial aún sobre el Triángulo de las Bermudas.

Para sacar adelante la segunda temporada de Homecoming ha habido importantes cambios delante y detrás de las cámaras: son los creadores de Gimlet Media, el podcast en el que se basó la primera entrega, Eli Horowitz y Micah Bloomberg, los nuevos showrunners.

También ha cambiado la protagonista principal: ya no es la psicóloga Heidi Bergman a la que interpretaba Roberts sino una desorientada mujer, que despierta amnésica en una barca en medio de un lago, sola y sin más que lo puesto encima. ¿Quién es y qué hace allí?

La búsqueda de su identidad la llevará al corazón del Grupo Geist, esa compañía de bienestar poco convencional que estuvo detrás del proyecto Homecoming y ultima ahora los preparativos para la comercialización de su prodigioso extracto.

En esta segunda temporada de Homecoming recuperamos a Stephan James en su rol de Walter Cruz, intentando construir una nueva vida tras sus traumas de guerra y su paso por Geist, hasta que se da cuenta de que hay una versión del programa más inquietante en camino.

Hong Chau vuelve asimismo como Audrey Temple, una simple asistente que se ve catapultada hasta posiciones insospechadas en la cúspide de cadena de poder corporativo. A ellos se unen nuevos rostros como el de Chris Cooper como Leonard Geist, el excéntrico fundador de la compañía; y la ganadora de un Emmy Joan Cusack como Francine Bunda, una militar con claros objetivos estratégicos.

Homecoming sigue siendo cautivadora y pidiendo ser vista del tirón gracias a sus ágiles, ingeniosos y enigmáticos episodios de poco más de treinta minutos. Se echan de menos, eso sí, ciertas herramientas que contribuían a retorcer la narrativa de la primera temporada como el juego con la relación de aspecto de la pantalla para delimitar la línea cronológica en la que transcurría la historia.

Pero si hay algo que se mantiene intacto es el suspense. Ligado a él, una magnífica banda sonora que recupera temazos de clásicos del cine y resulta fundamental para cimentar toda una serie sospechas en el espectador, además de crear ambiente y darle la relevancia que se merece a cada momento. La edición de la música es obra, de nuevo, de Ben Zales.

También se consolidan otras constantes como las pantallas partidas para mostrar montajes paralelos que pueden terminar convergiendo o no y un montaje abrupto del sonido en el que resulta tan importante la información como los silencios repentinos.

En el germen de todo, una potentísima censura a los intereses comerciales y corporativos de las grandes empresas, a una inoperante administración (bárbaro el retrato de los funcionarios que atienden a los veteranos), a la desmedida ambición personalista dentro de los escalafones del poder en la cadena trófica empresarial y a una población adocenada dispuesta a ser engañada con suma facilidad al carecer del más mínimo pensamiento crítico dejándose llevar por el pensamiento mágico para tratar de resolver problemas reales.

Homecoming no da puntada sin hilo en ese sentido y reparte en todas direcciones mostrando nuestras pequeñas miserias humanas: esa debilidad congénita que nos caracteriza y nos lleva a tomar atajos. En suma, os recomendamos mucho la serie dado que, aunque no se eleva por su originalidad tanto como la primera temporada, sí que consigue su objetivo de mantener el interés hasta el final y hacerlo lanzando mensajes tan válidos como incómodos. ¡Supéralo!

Valoración

La segunda temporada de Homecoming arriesga menos en lo formal y en lo argumental. Engancha con facilidad y se consume deprisa, pero deja menos poso.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

La banda sonora de la serie sigue siendo excepcional y se mantiene también su atractivo a la hora de enganchar a la audiencia.

Lo peor

No es redonda: hay algunos pequeños detalles que no encajan. El final es apresurado y hay personajes infrautilizados.

Y además