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Tribus de Europa
Análisis

Crítica de Tribus de Europa, ya disponible en Netflix

Crítica de Tribus de Europa (Tribes of Europa), la serie de ciencia-ficción alemana creada por Philip Koch disponible en Netflix desde el 19 de febrero de 2021.

Las series alemanas de ficción siguen cosechando un gran éxito en Netflix. Todo comenzó con Dark, que formó una exquisita trilogía de ciencia-ficción y a la que siguieron después series como Perros de Berlín, El perfume o Bárbaros además de las aclamadas Unorthodox (basada en hechos reales) y Cómo vender drogas en línea, ya en clave de comedia.

Hoy vamos a hablaros de a la última incorporación germana al catálogo de la plataforma de streaming: Tribus de Europa (Tribes of Europa), una serie postapocalíptica que explora un futuro distópico que tiene lugar en el año 2074. Rodada íntegramente en la República Checa, rescata del elenco de Dark al actor Oliver Masucci en un rol más aventurero, de artero comerciante.

El creador de la serie es Philip Koch (En el lugar del crimen) quien, además de trabajar en la escritura del guión, ha dirigido tres de los seis episodios que componen la primera temporada (en concreto el primero, el segundo y el último). De los tres restantes se ha hecho cargo Florian Baxmeyer.

Tribus de Europa nos desplaza 45 años después de una misteriosa catástrofe ocurrida en el llamado "diciembre negro" de 2029. Un gran apagón precedido por un gran número de ciberataques que ponen en jaque la seguridad mundial, provoca que toda tecnología desaparezca, de modo tal que la sociedad retrocece a una era sin electricidad.

El continente europeo pierde así la unidad que había caracterizado a la última era de paz y lo que queda de la humanidad en Europa se ha dividido en micronaciones dominadas por varias tribus, que luchan por el control total.

Bajo esta premisa, la historia se centra en Kiano, Liv y Elja, tres hermanos de la pacífica tribu de los Origine que son separados e involucrados en una terrible guerra tras encontrar un cubo atlante que desprende una extraña energía y es un codiciado objeto de deseo. Los hermanos deberán luchar para poder cambiar el destino de toda Europa mientras son sometidos por los Cuervos, un grupo de fieros y crueles guerreros de principios inquebrantables que tienen en las fuerzas Crimson (un estado militar nacido de las cenizas de las fuerzas pacificadoras europeas) a su principal enemigo.

El joven Elja tendrá que recurrir a Moses, un pícaro chatarrero, para poder encontrar el Arca, el santuario atlante que puede revelarles las razones que desencadenaros el "diciembre negro" y darles la clave para revertir la caótica situación en la que se encuentra el panorama político-social del continente.

La punta del iceberg

Ancha es Castilla y ancha es Europa, así que los planes para expandir esta serie pueden ir muy lejos. Se apunta en muchas ocasiones el hecho de que los Origine son una tribu muy minoritaria y que, como la suya, puede haber cientos a la espera de ser descubiertas por la audiencia. Al final del último episodio, (tras ser nombradas antes en diversas ocasiones), vemos por fin a una de las integrantes de las Femen, que es uno de los últimos grupos tribales en unirse a la ficción.

Pero el mayor cliffhanger atañe a los Atlantes, que parecen ser los únicos dotados con una tecnología superior y por tanto quienes cuentan con información más detallada sobre qué fue lo que sucedió en el pasado. La idea recuerda bastante a la sociedad postapocalíptica de The Walking Dead, donde grupos humanos dispersos han formado comunidades que, sin embargo, empiezan a tener constancia de que hay un reducto de recursos al que son ajenos (¿recordáis el famoso helicóptero que se llevó a Rick Grimes? Pues aquí tenemos una nave atlante en su lugar, que viene a representar que hay un submundo hipertecnológico escondido y fundamental para comprender lo que está sucediendo, escamoteado a ojos de los protagonistas).

Así, el mayor atractivo de Tribus de Europa, más allá de esta primera temporada inicial, es ver cómo se desarrolla en el futuro y hasta qué punto el capaz de desarrollar su potencial dejando de lado todos los clichés que se han asociado a los Cuervos que incluyen su aspecto punk y los enfrentamientos a muerte en la arena al más puro estilo de los gladiadores romanos.

Otra de las cuestiones que hace peligrar la credibilidad de la serie es el hecho de que subvierte constantemente su premisa principal: se supone que no hay energía eléctrica pero nos inflamos a ver luces de neón, interiores iluminados de forma artificial y un sinnúmero de recursos que no parecen asimilables a una situación en la que las industrias no deberían pasar de la manufactura mecánica.

A su favor rema la implicación del reparto, con Emilio Sakraya (La monja guerrera), Melika Foroutan (Mediterráneo) y Henriette Confurius (Niebla en agosto) dejándose la piel en sus respectivos roles y el hecho, nada desdeñable, de que la serie despliega una mitología propia que consigue picar la curiosidad de los espectadores. Le sobra morbo, pero puede tocar muchas teclas con las que hacernos sentir implicados por el devenir de una Europa debilitada y desunida. Esto sí que es un brexit duro.

Valoración

Tribus de Europa propone un universo distópico que tiene un gran potencial para crecer. La primera temporada resulta quizás algo tópica y, de hecho, finaliza en el preciso momento en el que deberían llegar las grandes revelaciones, de modo que habrá que tener paciencia para saber si el conjunto merece la pena.

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

Plantea un escenario interesante: una Europa disuelta en tribus que viven de espaldas a la tecnología tras un gran apagón.

Lo peor

Subvierte su premisa principal constantemente con el uso de electricidad y con un aire "cool" que le hace bastante daño.

Y además