Crítica de Tras el verano, un drama ambiguo con Alexandra Jiménez y Juan Diego Botto

Crítica de Tras el verano, el primer largometraje de Yolanda Centeno que bebe de experiencias personales y protagonizan Alexandra Jiménez y Juan Diego Botto.

Las relaciones humanas son complejas en cualquier circunstancia, pero si además se suman a ellas varios factores que potencien las complicaciones, se convierten en algo todavía más complicado de manejar. Yolanda Centeno explora esos límites a través su ópera prima: Tras el verano

La película plantea incluso desde antes de que veamos una imagen en pantalla, mediante una voz en off, que su tema central será la crianza con una familia no tradicional, en la que Paula -encarnada por Alexandra Jiménez- lucha por conseguir estar cerca de Dani, el hijo de su novio Raúl -interpretado por Juan Diego Botto-, pese a que su relación se vaya a terminar.

El conflicto no debería ser muy complejo de entender: ese vínculo no consanguíneo que une a Paula y Dani está a punto de quebrarse, pero entonces Tras el verano contaría con menos alicientes para empujarte a verla.

Siempre te dicen que lo más importante a la hora de escribir una historia es tener muy claro el desarrollo de tus personajes sobre el papel, conocer a fondo sus inquietudes, sus códigos morales, su historia personal, sus deseos… Saber quiénes son al cien por cien.

Este es un primer paso que te sirve para luego poder hacer que las interacciones con el resto de los personajes sean más realistas, facilitándote el trabajo de creación. 

Yolanda Centeno conoce hasta tal punto a quienes protagonizan su largometraje que se basó en experiencias propias para narrar esta película en colaboración con Jesús Luque en el guion, porque quería “visibilizar una realidad que afecta a muchas familias y que aún cuenta con un vacío legal y una resistencia social”.

El gran misterio de sufrir por tu familia

Lo último que buscas es subestimar a tu público, porque no hay necesidad de sobre explicar los acontecimientos, pero para llegar a este punto primero hay que saber transmitir todo eso que sólo pone en tu ficha de personajes. 

Tras el verano quiere ser demasiado críptica a propósito, sin decirte de forma abierta qué es lo que no funciona entre estas figuras que están afilando sus garras en todo momento, alargando un misterio que no existe dentro de la pantalla, sólo de cara al público.

Consigue crear una sensación de incomodidad, de tensión, de malestar, de intriga, pero que se va resolviendo de una manera demasiado pausada mientras intentas discernir cuáles son las relaciones interpersonales que tienen, y sin que se llegue a aclarar en ningún momento lo que salió bien y lo que salió mal para acabar así. 

Hasta casi la mitad de sus 94 minutos de metraje no se establece el cambio vital de su protagonista que la empuja a buscar una reconexión con el niño, y durante el avance de la película se te plantean varias situaciones aisladas que también quedan sin evolucionar.  

Con intención de centrarse más en el aspecto emocional, se recurre mucho a los primeros planos y planos detalle que te conectan con esas personas, se utiliza la cámara en mano para aportar un mayor realismo, y se insiste en la metáfora de la playa como secuencia de transición, que vemos desde el comienzo de la película hasta minutos antes de su final.

En tanto que a nivel narrativo su cineasta selecciona fragmentos sueltos de sus historia para configurar un puzle en el que tú debes imaginar las piezas que faltan para completar la imagen resultante.

La directora también señaló durante la presentación de la cinta en el Festival de Málaga que veía “una luz al final del camino” para este tipo de situaciones, pero lo cierto es que la película se regodea mucho en un drama favorecido por esa imagen tan fría y oscura que crea contrastes de iluminación sin que termine de verse esa “luz”.

Más allá de que siga sin plantearse una alternativa legal que no sea enrevesada, creo que no he visto sonreír en la cinta a Alexandra Jiménez o Juan Diego Botto si no es con amargura, puesto que en sus papeles no se atisba nada positivo.

Tras el verano, la primera película de Yolanda Centeno con Alexandra Jiménez y Juan Diego Botto, se estrena en cines el viernes 16 de mayo.

Valoración

Nota 55

Tras el verano es un drama que quiere destrozarte porque todo en él es negativo, pero que se hace el interesante porque no quiere enseñarte todas sus cartas desde el principio, ni en el final.

Lo mejor

El planteamiento de diferentes modelos familiares.

Lo peor

Es más ambigua de lo que necesita.

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