Crítica de Wendell y Wild, la nueva película en stop-motion de Henry Selick y Jordan Peele

Wendell y Wild Henry Selick Jordan Peele

Henry Selick ha sido uno de los cineastas más influyentes en el uso del stop-motion y Jordan Peele ha revolucionado el género del terror con su particular visión, la unión de ambos artistas no podía salir mal.

El stop-motion en sí mismo tenía algo de macabro, con muñecos y movimientos imperfectos, en los que se notaban las huellas de quienes habían dado forma a las figuras o donde se intuían sus puntos de unión, tenían una cadencia entrecortada, remedando los gestos humanos pero sin alcanzar esa precisión llevando a sus personajes hasta un valle inquietante. Wendell y Wild es stop-motion.

Pero la técnica ha evolucionado mucho desde sus primeros compases, con nuevas productoras especializándose en perfeccionar este modelo de animación, y haciendo que películas tan perfectas como Pesadilla antes de navidad (1994) se entiendan como stop-motion ante nuestros ojos. 

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Wendell y Wild Henry Selick Jordan Peele Netflix trailer

Por eso, a pesar de todos los avances, para Henry Selick era necesario volver a los orígenes y no perder la esencia de lo que era una película en stop-motion, rescatando el ritmo discontinuo del movimiento rodando a menos fotogramas por segundo en algunas escenas, o dejando visibles las diferentes partes en las que se dividen las figuras para lleva a cabo la animación intercambiando sus piezas.

No por ello en Wendell and Wild se han limitado técnicamente, pues al conjunto físico se han incorporado recursos más modernos como el uso de efectos especiales u ocasionales animaciones en 3D, que se esfuerzan por acercarse estéticamente a la animación por recortes sin engañarnos del todo.

Jordan Peele dota de realismo a los personajes de Wendell and Wild

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Sus imágenes son muy impactantes, tanto por la dirección como por el diseño de sus personajes, donde más se nota la influencia de Jordan Peele. Aquí, lo normativo no es ver a gente blanca, ni que todo el mundo sea cis, poniendo sobre la mesa realidades invisibilizadas tanto en Estados Unidos como en España y por las que se sigue luchando.

Kat es una joven negra que perdió a sus padres de niña en un accidente de coche y que, tras pasar por la cárcel de menores, acaba en un instituto para chicas. Allí conoce a Raúl, un chico trans latino que se convierte en su mayor aliado cuando llega la hora de traer a una pareja de demonios al mundo real para que resuciten a los muertos.

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Casi ninguno de los personajes de la cinta es agradable de mirar, son verdaderamente originales, muy geométricos, y con rasgos tan característicos que impiden que te pierdas entre su pluralidad, pero son feos.

Aunque todo es intencionalmente feo en esta película, que nos muestra el lado más turbio de la animación en stop-motion, con criaturas y bichos grotescos, y un despliegue de situaciones incómodas, especialmente aquellas que tienen lugar en el inframundo. Lo mejor que puedo decir sobre ella es que si la hubiera visto en mi infancia habría tenido miedo.

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Sin embargado no puedes detenerte demasiado a juzgar esas formas tan feas mientras se va adaptando tu retina a ellas porque Wendell y Wild te bombardea constantemente con mucha información visual.

A lo largo de los 105 minutos de metraje, Henry Selick apenas nos da un respiro con sus continuos cambios de iluminación que acentúan el dramatismo al arrojar fogonazos verdes o rojos, o con sus planos y encuadres poco habituales que van desde el nadir hasta el aberrante pasando por giros de 180º.

Las imágenes están acompañadas por la frenética banda sonora de Bruno Coulais, quien repite en la película tras haber trabajado anteriormente con el director en Coraline (2009), con temas originales y una selección de música muy punk que sintoniza con el personaje de Kat y con la bizarra situación en la que acaba metida.

En sus primeros compases satura en cada uno de sus aspectos, y poco a poco, hacia el final de la cinta, se pasa de la locura a la cordura, ya te has acostumbrado al espectáculo, y puedes hacer balance entendiendo que la historia de base quizá no era para tanto pero que su fuerza visual era motivo más que suficiente para llevarla a cabo.

Por desgracia, Wendell y Wild se estrena en el catálogo de Netflix el próximo viernes 28 de noviembre, impidiendo que podamos disfrutar de todos sus detalles en pantalla grande, con un buen sonido y una buena calidad de imagen. Esto duele particularmente teniendo en cuenta que la última película de Henry Selick, Coraline, se estrenó en cines y además en 3D.

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VALORACIÓN:

Henry Selick y Jordan Peele se unen para traer lo mejor de ambos en Wendell y Wild, una película en stop-motion que no te da un respiro, con su apabullante animación, banda sonora y dirección.
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LO MEJOR:

Es desagradable. El original diseño de personajes. Hay un menor trans. Hasta los créditos merecen la pena.
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LO PEOR:

Se estrena directamente en Netflix, no pasa por los cines.
Hobby

92

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Lanzamiento:

Argumento:

Wendell y Wild es una película original de Netflixdirigida por Henry Selick (Los mundos de Coraline, Monkeybone, Pesadilla antes de Navidad), cuyo guion coescribe junto a Jordan Peele (¡Nop!, Nosotros, Déjame salir). Esta comedia de terror de animación stop motion siguela historia deKat, una joven negra que perdió a sus padres de niñaen un accid...