Esperaba otro soulslike más, pero he encontrado un retrato de los horrores de la guerra con toques de Resident Evil y Zelda: análisis de Hell is Us

Análisis y opiniones de Hell is Us, un juego para PS5, Xbox Series y PC que combina elementos de acción, puzzles e investigación bajo una ambientación muy cruda.

Le tenía el ojo echado a Hell is Us desde 2022, cuando se presentó con unas imágenes que mostraban una ambientación inquietante, una potente dirección artística y espadas grandes. Y aunque le he seguido la pista durante todo este tiempo, no tenía muy claro lo que me iba a encontrar cuando me mandaron el código para realizar este análisis.

Porque sus responsables, el estudio francés Rogue Factor, lo describen como un juego sin mapa ni marcadores, que no nos lleva de la manita y nos obliga a prestar mucha atención al entorno para avanzar y descubrir sus secretos. Pero también insisten en que no es un soulslike… pese a que basta un vistazo a sus combates para darse cuenta de que la influencia Souls está ahí.

Así que empecé a jugar pensando que iba a encontrarme con el enésimo soulslike (y no lo digo como algo malo; me los fumo todos con mucho gusto), pero, sin embargo, la sorpresa ha sido mayúscula: Hell is Us tiene un poco de Souls, desde luego, pero también tiene un poco de Resident Evil e incluso un poco de The Legend of Zelda.

Y aunque esta curiosa combinación no está exenta de problemas, el resultado es una de las experiencias más estimulantes y sorprendentes de todo 2025.

El análisis de Hell is Us para PS5, Xbox Series X|S y PC en Hobby Consolas:

Historia y narrativa de Hell is Us

Hell is Us nos pone en el papel de Remi, un ex-militar que decide volver a Hadea, el país donde nació, para encontrar a sus padres. ¿Problema? Hadea lleva años aislado del resto del mundo y, actualmente, se encuentra en mitad de una guerra civil entre dos facciones con diferentes creencias religiosas… pero los mismos métodos salvajes.

Por si eso no fuera suficiente, por todo el país también han empezado a aparecer unas inquietantes criaturas sin rostro que atacan a todo el que se ponga por delante y son inmunes a las armas convencionales, provocando que Hadea y sus habitantes estén sumidos en el más absoluto caos.

La narrativa es sin duda uno de los aspectos más trabajados de Hell is Us, con un lore sorprendentemente profundo en el que han tenido en cuenta prácticamente de todo: desde las numerosas regiones que componen Hadea, hasta las costumbres de sus habitantes o los acontecimientos sociales, políticos y religiosos que han moldeado el país en toda su historia.

Pese a que para alguien como yo el gran reclamo de Hell is Us era la ciencia ficción (la idea de pelear contra criaturas inexplicables en un entorno postapocalíptico), me ha sorprendido descubrir que el conflicto bélico, la parte realista, tiene aún más importancia y resulta igual (o más) interesante.

Y digo realista porque no hay que ser ningún lince para ver las similitudes que existen entre los palomistas y los sabinianos, las facciones conservadora y progresista que presenta el mundo de Hell is Us, y los conflictos que abren nuestros telediarios todos los días.

Porque otro de los aspectos más sorprendentes de Hell is Us es su crudeza: el juego no tiene reparos a la hora de retratar los horrores de la guerra, mostrando ejecuciones en plena calle, cuerpos chamuscados, extremidades amputadas, mujeres violadas en sus propias casas o niños colgando de los árboles. No es un juego para estómagos sensibles.

Y no todo es guerra, el juego también tiene una buena dosis de intriga y misterio, dando especial importancia a las sociedades secretas y las conspiraciones, e incluso una pizca de terror fruto de sus inquietantes enemigos y lugares inexplicables para la mente humana a los que nos lleva la historia. 

Tiene también un rollito raruno, pero raruno en el buen sentido: he visto comparaciones con los trabajos de Kojima, pero yo diría que está más cerca de los últimos juegos de Remedy, Control y Alan Wake 2.

Y pensaréis que todo eso está genial (y lo está), pero presenta un pequeño gran problema: Hell is Us depende fuertemente de la predisposición que tenga el jugador para sumergirse en su narrativa. Para disfrutarlo como es debido, hay que empaparse de su mundo, leer diarios, prestar atención a lo que nos cuentan y, en general, tomárselo con mucha calma.

He disfrutado de todo este proceso porque el juego está muy bien escrito (no sólo los diálogos, también todos los diarios, mails y grabaciones que encontramos), pero me imagino que muchos ya estaréis resoplando ante la idea de tener que andar leyendo documentos.

Y no me extrañaría que mucha gente lo abandone a las pocas horas, especialmente teniendo en cuenta que Hell is Us tampoco se corta a la hora de “vomitar” nombres de personajes históricos, regiones y costumbres religiosas completamente ficticios. Una jerga que tiene sentido dentro de su universo, pero para eso el jugador debe haber superado antes el “período de aprendizaje”.

Además, pese a que la construcción de mundos es soberbia, la trama principal se queda a medio gas; logra mantener nuestro interés durante la mayor parte del tiempo, pero para mí gusto no han sabido rematarla satisfactoriamente. Así que si alguien jugase limitándose a seguir el camino principal, se estaría perdiendo lo mejor a nivel narrativo de Hell is Us.

Jugabilidad y gameplay de Hell is Us en PS5, Xbox Series X|S y PC

Hablemos ahora de la jugabilidad, porque también tiene su miga. Hell is Us combina acción, exploración y puzles, todo ello con el añadido de no contar con mapa ni indicadores en pantalla que señalen la dirección en la que debemos ir o lo que debemos hacer a continuación. 

La acción es donde se pueden apreciar claramente los elementos Souls, como la gestión de energía al atacar y esquivar, los diferentes tipos de armas y su comportamiento, el inventario para usar objetos en combate o incluso la presencia de un parry (con una ventana bastante generosa, todo sea dicho). 

Que vale que ninguno de estos elementos es exclusivo de los soulslike, pero la forma en que se han implementado es exactamente la misma que estamos acostumbrados a ver en este subgénero. Sus creadores han llegado a decir que Hell is Us es un hack'n slash, pero honestamente lo que hay aquí se parece infinitamente más a un Dark Souls que a un Devil May Cry, por citar dos ejemplos.

Ahora bien, el combate de Hell is Us también incorpora dos elementos bastante llamativos: el primero es que al perder salud, la barra de resistencia también se reduce. En otras palabras: cuanta menos vida tenemos, menos ataques y esquivas podemos realizar antes de que el personaje se agote.

Esto, que puede sonar un poco excesivo, va ligado al segundo elemento: después de atacar, podemos pulsar el botón R1 en el momento adecuado para que el personaje recupere salud equivalente al daño realizado. Es una mecánica calcada al pulso de ki de la saga Nioh, con la particularidad de que aquí nos permite curarnos sin necesidad de gastar objetos.

Pese a todo esto, el combate de Hell is Us es lo más flojo de todo el conjunto debido a varios problemas importantes. Por un lado, está la variedad de armas: hay cuatro tipos diferentes, pero el repertorio de movimientos es bastante limitado y siempre el mismo dentro de cada tipo, lo que en esencia significa que en Hell is Us sólo hay cuatro armas.

Se intenta compensar con un gran repertorio de habilidades que molan bastante, especialmente las que están asociadas al dron, pero no logran evitar que el sistema de combate que se presenta en las primeras horas apenas evolucione en toda la aventura.

Y lo mismo sucede con los enemigos: pese a que hay variantes e intentan darles un toque diferente a través de unas extrañas entidades de colores que debemos derrotar antes de poder hacer daño al huésped (o huéspedes), al final te quedas con la sensación de pelear siempre contra los tres mismos tipos de humanoides pálidos.

Hay un sistema de mejora de armas que parece complejo en un inicio, con cuatro tipos de emociones diferentes que cambian la forma de las armas y sus efectos… Pero pronto todo eso cae en saco roto. Yo desde luego no he notado gran diferencia entre hacer daño de terror o de éxtasis, y al final me he decantado por las emociones (o los colores, más bien) que tenían asociadas las habilidades más útiles.

Es más, los elementos RPG de Hell is Us son bastante reducidos: el personaje no gana experiencia, ni sube de nivel, ni hay que preocuparse (demasiado) por estadísticas. Lo más importante a tener en cuenta es el nivel de las armas, que aumenta con el uso, y el del equipo defensivo para estar bien protegidos.

Pero antes de desdeñarlo como un juego con mal combate, creo que hay que tener algo en mente: mientras que en los soulslike el combate y los elementos RPG son el engranaje principal de la jugabilidad, en Hell is Us es sólo una parte, pues la exploración y los puzles tiene el mismo protagonismo

Y teniendo esto en cuenta, diría que el combate, pese a no ser el punto fuerte de Hell is Us, cumple con creces.

Exploración y puzles de Hell is Us

Así que veamos qué pasa con la exploración. Efectivamente, en Hell is Us no hay mapa, ni indicadores; en lugar de eso, debemos entablar diálogos con NPCs para obtener información, seguir las indicaciones que descubrimos y deducir soluciones a través de objetos y pistas visuales.

De primeras, esto causa mucha impresión; en las primeras horas de juego, temía salirme del camino por si me perdía en los escenarios. Sin embargo, la cosa tiene truco: toda la información relevante para progresar, queda convenientemente anotada en una PDA que podemos consultar en cualquier momento. Y, por lo general, nos lo dan todo bastante mascadito.

Lógicamente, de nosotros depende interpretar correctamente esa información. Por ejemplo, si nos dicen que el lugar que buscamos se encuentra al suroeste pasadas unas colinas, nos tocará sacar la brújula y prestar atención al escenario para orientarnos. Pero aun con esto es bastante difícil perderse.

Esto se debe también a la estructura de juego, que es bastante curiosa. Pese a que lo describen como un título de mundo semiabierto (no tengo muy claro lo que eso quiere decir), la realidad es que Hell is Us está dividido en escenarios. Hay un gran número y la mayoría son de tamaño medio, ni muy grandes ni muy pequeños. De ahí que sea complicado perderse. 

Los escenarios se van desbloqueando al progresar en la historia, pero el orden en el que lo hacen depende de los objetivos que decidamos perseguir. Es posible viajar entre todos ellos con bastante libertad, de hecho es muy común volver a escenarios ya visitados, pues las soluciones a muchos enigmas se suelen esconder en otras partes de Hadea.

Pero lo mejor es su variedad: hay escenarios al aire libre en los que podemos encontrar bosques, iglesias, lagos, ruinas ocultas... Pero también hay escenarios que consisten en un pueblo en llamas o que se desarrollan al completo en el interior de un edificio gubernamental. En todos estos casos el diseño de niveles está muy trabajado, pero donde brilla con más fuerza es en las mazmorras.

Porque, sí, Hell is Us también tiene mazmorras: gigantescos calabozos con un diseño más cerrado pero muy intrincado que visitamos como parte del camino principal. Y es inevitable acordarse de The Legend of Zelda al hablar de ellas, porque comparten muchos elementos: suelen tener una temática principal, están llenas de enemigos, esconden toda clase de acertijos y, por supuesto, al final nos espera un jefe. No hay muchas, pero las he disfrutado todas una barbaridad.

Y ahora es buen momento para hablar de la tercera pata que compone la jugabilidad de Hell is Us: los puzles. Todo el desarrollo está salpicado por rompecabezas de mayor o menor complejidad; hay cosas sencillas, como dar con la llave que abre una cerradura, pero también muchas que te obligan a comprobar detenidamente toda la información que tienes a tu alcance, ya sean diarios, objetos o incluso elementos del escenario, para encontrar la solución. Y hay puzles muy ingeniosos.

Es inevitable acordarse de la saga Resident Evil, tanto por los constantes acertijos como por la ambientación espeluznante. Vamos, si cambiásemos los combates cuerpo a cuerpo por tiroteos, Hell is Us no se diferenciaría mucho de un survival horror.

Gracias a la exploración no guiada y los puzles, han logrado que tengamos en todo momento la sensación de estar desenterrando secretos, descubriendo lugares que llevaban siglos abandonados y encontrando tesoros olvidados. Y sobra decir que es una sensación muy satisfactoria.

Para concluir este apartado, quiero dedicarle unas líneas a la parcela audiovisual. Hell is Us no es un juego que destaque en exceso en lo técnico, pero logra dejarnos a menudo con estampas dignas de captura gracias a su potente dirección artística. 

Hadea tiene localizaciones realmente preciosas, como pueblos idílicos en lo alto de una colina o una imponente montaña a la orilla de un lago, que se funden de manera grotesca con los horrores de la guerra y con las estructuras de estilo límbico que se pueden encontrar por todo el país. Es como estar al mismo tiempo en una zona de guerra y un planeta alienígena.

Un elemento que me ha llamado mucho la atención es la interfaz de la PDA, que hace gala de un estilo retrofuturista muy similar al de Returnal, con esa tipografía verde y carácter sobrio. Y es algo que se aplica también a la banda sonora: sin ser especialmente destacable, las melodías con sintetizador funcionan muy bien dentro del contexto de Hell is Us y recuerdan al juego de Housemarque. 

Lo que sí hay que destacar son las voces, pues la mayoría de personajes están sorprendentemente bien actuados. Pero, por encima de todo, me ha alegrado mucho volver a escuchar en un papel protagonista la rasgada voz de Elias Toufexis, que interpretó a Adam Jensen en las últimas entregas de Deus Ex.

¿Es difícil Hell is Us?

Hell is Us cuenta con tres niveles de dificultad entre los que se puede cambiar en cualquier momento: indulgente, equilibrada e implacable. Y ya en el nivel medio es un juego bastante desafiante; es especialmente importante saber gestionar los grupos de enemigos, pues la ventaja numérica es una de sus mayores armas frente a nosotros y, si nos rodean, es complicado sobrevivir.

Además, los enemigos se mueven de formas extrañas y tienen patrones impredecibles que hacen que sea muy complicado saber cuándo van a atacar... o continuar atacando. Al principio me resultaba molesto, pero me he terminado acostumbrando y creo que es hasta necesario, pues de lo contrario sería muy sencillo abusar de la mecánica de recuperación de vida.

Como curiosidad, en Hell is Us no hay penalización por morir... salvo que queramos que así sea. Por defecto viene desactivada, pero en el menú encontramos una opción que provoca que perdamos la experiencia acumulada de las armas y los fragmentos obtenidos, además de hacer que los enemigos reaparezcan cuando nos derrotan.

Y dada la importancia que tienen los puzles, también hay que hablar de su dificultad. Reconozco que no soy muy fan de los rompecabezas y que no se me dan especialmente bien, pero aun así no me he atascado demasiado. 

Eso sí, requieren que prestemos mucha atención, que exploremos hasta el último rincón y que lo leamos todo con detenimiento, así que, como ya decía antes, Hell is Us no es un juego para impacientes. Pero esa es precisamente la gracia: sentir que el único marcador que nos guía y nos ayuda a progresar es nuestro propio ingenio.

¿Cuántas horas dura la historia de Hell is Us?

Pese a ser un juego de carácter AA, Hell is Us incluye una sorprendente cantidad de contenido. Calculo que la historia principal se puede completar en entre 25 y 30 horas, pero son números muy volátiles que dependen de nuestra habilidad para darle al mando y al coco.

Además, fuera del camino principal hay muchas cosas por hacer y secretos por descubrir: buenas obras para ayudar a los habitantes de Hadea, misterios regionales, cámaras secretas, bucles temporales... Y aunque el juego tampoco nos guía en ese aspecto, desde la PDA podemos hacer un seguimiento de todo el contenido opcional.

Ahora bien, mucho ojo porque hay unas cuantas misiones secundarias que, si no se completan a tiempo, se dan por fracasadas. Esto puede ser un poco molesto, pues dado que el juego no da demasiadas indicaciones, es muy fácil pasar por alto lugares, NPCs u objetos, y al hacerlo, estar fallando misiones sin saberlo.

Habría estado bien que Hell is Us contase con la posibilidad de crear diferentes partidas guardadas dentro de un mismo archivo para evitar esto.

Precio y plataformas disponibles

Hell is Us se lanza para PS5, Xbox Series X|S y PC el 4 de septiembre de 2025 a un precio recomendado de 59,99€, tanto en físico como en digital.

En ambos formatos, existen dos ediciones: la edición estándar, que incluye el juego, y la edición deluxe, que incluye el juego, 72 horas de acceso anticipado, tres packs cosméticos, banda sonora y libro de arte digitales, un código secreto in-game y una steelbook (en el caso de la edición física) por un precio de 79,99€.

El infierno es para los valientes

Hell is Us es uno de los juegos más valientes de todo 2025 por muchos motivos. Teniendo en cuenta que vivimos en una era en la que los desarrolladores se ven obligados a recurrir a trucos burdos, como la infame pintura amarilla, es muy valiente que este equipo se haya atrevido a crear un juego que confía plenamente en las capacidades de la persona que está al otro lado de la pantalla.

Muchas de sus decisiones de diseño también son un ejercicio de valentía, como la forma que tiene de retratar los horrores de la guerra (sin recrearse, pero también sin cortarse ni un pelo), el confiar en la predisposición de los jugadores para extraer y asimilar su narrativa o esconder una gran parte de contenido (contenido de calidad) para que sólo lo encuentre quien lo busque de verdad.

Y eso por no hablar de que se lanza el que probablemente sea el peor día de 2025. Mientras que otros estudios han huido despavoridos del "día S", en Rogue Factor han decidido seguir adelante con la fecha prevista aun a sabiendas de que mucha gente estará jugando a otra cosa.

Es una verdadera lástima, porque su mezcla de acción con elementos Souls, exploración no guiada, puzles a lo Resident Evil y mazmorras a lo Zelda me ha terminado conquistando. Si tuviese más variedad de enemigos y armas y hubiesen rematado mejor la trama principal, estaríamos ante un juego sobresaliente.

Y aun con esos defectos, ha sido uno de los juegos que más me han enganchado en lo que va de año, y eso son palabras mayores teniendo en cuenta la cantidad de juegazos que llevamos.

Así que espero de corazón haber sido capaz de transmitir lo mucho que me ha gustado Hell is Us y que eso os anime a darle una oportunidad, sea ahora o dentro de un tiempo. Yo ya os he dado las pistas, ahora depende de vosotros seguirlas y abrir la puerta para descubrir este tesoro.

Valoración

Nota 88

Con su combinación de combates con elementos Souls, exploración no guiada, puzles a lo Resident Evil y mazmorras a lo Zelda, Hell is Us es una de las experiencias más valientes, estimulantes y sorprendentes de todo el año.

Lo mejor

Las mazmorras y los puzles. El progreso no guiado. Su atmósfera, cruenta e inquietante. Un lore muy profundo y trabajado. Gran dirección artística. 

Lo peor

El combate es flojo. La variedad de enemigos y armas es muy escasa. Requiere paciencia y empaparse bien con su lore para disfrutarlo.

Plataforma comentada: Ps5

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Álvaro Alonso

Redactor

Álvaro Alonso es redactor en Hobby Consolas desde 2014 especializado en la crítica de videojuegos.

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