Por qué Final Fantasy VII Rebirth debería ser el juego del año: rumbo a The Game Awards 2024 (V)

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
La segunda entrega de los remakes de Final Fantasy VII para PS5 merece alzarse con el premio al GOTY 2024: te explico todas las razones a continuación.
Si 2023 ya fue un año repleto de grandes juegos, este 2024 no le va a la zaga. Black Myth: Wukong, Silent Hill 2 Remake, Warhammer 40,000: Space Marine 2, Like a Dragon: Infinite Wealth y Metaphor: ReFantazio, entre otros, dan fe de ello.
Surgen así los favoritos tanto entre la comunidad de jugadores, como aquí, en la redacción, dando lugar a debates en los que cada uno usa su juego predilecto como peculiar caballo de batalla, para alcanzar el título de GOTY en The Game Awards 2024.
¿Y qué juego merece tal distinción? Simple y llanamente, Final Fantasy VII Rebirth, una secuela sin el encorsetamiento de otros remakes y que logra ofrecer una experiencia inolvidable. Es uno de los grandes títulos de PS5… Y por supuesto, GOTY absoluto.
Rebirth no sube el listón: lo rompe
Ya sea en un remake o una secuela, muchas compañías optan por la seguridad de lo conocido, repitiendo estructuras para no correr riesgos comerciales. No es el caso de Rebirth, cuyos responsables descartan el modelo más pasillero del juego previo, y en su lugar ofrecernos un mundo abierto que te deja sin palabras.
O mejor dicho, mundos abiertos, con biomas de enormes dimensiones repletos de misiones secundarias, secretos y minijuegos. El equipo de Rebirth ha aprovechado el hardware de PS5 para subir “al 11” la escala de esta entrega, y lo han hecho integrando esa nueva fórmula en la historia.
Nuestros héroes ya no están en Midgar, van a recorrer un mundo nuevo, repleto de sorpresas y descubrimientos. Rebirth consigue transmitir la sensación de aventura que están viviendo Cloud y compañía, y eso es algo que ningún otro juego de 2024 ha logrado alcanzar.
Final Fantasy VII Rebirth refuerza por igual los dos pilares de su jugabilidad. Las secundarias, magistralmente planteadas, potencian los aspectos “roleros” del juego. No se olvidan de un rasgo identitario del JRPG como son las mazmorras, las cuales permiten que cada uno de los integrantes del grupo se luzca.
Los elementos de RPG van en perfecta comunión con unas peleas que mantienen el dinamismo y versatilidad del juego anterior, pero mejoradas gracias a las habilidades sincronizadas, traídas del DLC INTERMission de Final Fantasy VII Remake Intergrade. No hay otro título con un sistema de combate semejante, y es uno de los mejores que se hayan creado para un juego.
Más allá de la Fantasía Final
Si tengo en tan alta estima a Rebirth, su predecesor de 2020 tampoco se queda atrás. Aquella entrega insufló nueva vida a unos personajes que son historia de los videojuegos, y por los que sentimos gran afecto. Final Fantasy VII Remake fue además un juego valiente, y Rebirth lleva más lejos el arrojo narrativo de Square Enix Creative Business Unit I.
Si tenéis pendientes estos dos títulos, tranquilos, aquí no habrá spoilers. Solo diré que, en lugar de limitarse a replicar la historia del juego de 1997, los responsables de Final Fantasy VII Remake dijeron: “Qué demonios: hagamos algo distinto y atrevido”.
Y vaya si lo hicieron. Crearon una historia propia, que deja intactos los acontecimientos más importantes del original, a la vez que toma un rumbo diferente y excitante. Y si en el juego anterior los héroes se libraron de las ataduras del destino, en Rebirth se abren nuevas posibilidades, con regresos inesperados y giros impactantes.

De ahí que el rol de Kazushige Nojima como guionista sea tan importante. Ha sabido articular la historia de esta trilogía, la cual traslada estos personajes icónicos a una narrativa propia. Los elementos del juego clásico siguen ahí, como cimientos de una historia capaz de emocionar tanto o más que la del original.
Se logra así elevar los momentos más icónicos del juego de PlayStation a la par de nuevas revelaciones, en una historia que introduce incluso un subtexto sobre política, religión y fanatismo. Todo es magistral, incluso la atención a cada uno de los personajes, permitiéndoles “respirar” y evolucionar.
Reír, llorar, emocionarte o incluso quedar mudo de sorpresa. Rebirth consigue todo eso y más, gracias al esfuerzo de un equipo que, al igual que con la jugabilidad, huye de la complacencia en la historia. Escogen ser valientes y plantear enfoques originales, algo que muy pocos estudios se atreven a llevar a cabo.
Un portento a nivel gráfico y sonoro
Si Rebirth apuesta por la ambición jugable y narrativa, la parcela gráfica no podía quedarse atrás. Gracias a PS5, el juego tiene modelados de personajes mucho más detallados, unas secuencias dignas de cualquier superproducción de Hollywood, y escenarios donde la variedad y la creatividad se conjugan.
Rebirth se estrenó con limitaciones en PS5 como texturas borrosas, popping y momentos de baja definición, sobre todo en el Modo Rendimiento. Esos problemas han sido atendidos con varios parches, pero sobre todo gracias a la actualización en PS5 Pro. Allí Rebirth ofrece la mejor versión posible, y alcanza la verdadera visión de sus creadores.
Naoki Hamaguchi y Motomu Toriyama lideran esta entrega, junto con Tetsuya Nomura como director creativo, y uno de sus grandes amigos: Nobuo Uematsu. El compositor firma el fantástico tema central, No Promises to Keep, mientras que Mitsuto Suzuki y Masashi Hamauzu reinterpretan la banda sonora original, aportándole sentido dramático, épico, desenfadado o emotivo según cada situación.

La guinda de este magnífico pastel la pone el doblaje, en el que personalmente creo que es superior el trabajo de la versión inglesa. Todo el reparto se entrega al 200%, y genera una sensación muy cálida reencontrarse con ellos tras Final Fantasy VII Remake, como si nos reuniéramos con unos buenos amigos.
Razones a favor y en contra para que Final Fantasy VII Rebirth sea el GOTY 2024
Resulta irónico que, a pesar de ser una superproducción de Square Enix, Rebirth se haya convertido casi en un rebelde como el propio Cloud y sus amigos; solo que aquí el enemigo no es SHINRA, sino el sambenito de unas ventas por debajo de lo esperado.
Es un motivo más para concederle a este fabuloso juego el título a Mejor Juego del Año, pero por hablar en rigor también voy a repasar los motivos por los que, tal vez, (insisto, TAL VEZ), no pudiese merecer el premio, junto con las razones a favor.
Razones a favor de Final Fantasy VII Rebirth para el GOTY 2024
- Una historia con entidad propia que se atreve a asumir riesgos.
- El mejor mundo abierto en un RPG de los últimos tiempos.
- La perfecta sinergia entre contenido, jugabilidad y narrativa.
- Su magnífico despliegue visual y sonoro.
- Respeta y a la vez engrandece los aspectos esenciales del juego original.
Razones en contra de Final Fantasy VII Rebirth para el GOTY 2024
- Una historia demasiado ligada a la de su predecesor.
- Si eres un fan purista, tal vez no te gusten los cambios.
- Nos deja con la miel en los labios a la espera de la tercera y última entrega.
- Todavía tiene algunas limitaciones visuales en PS5.
- A veces cae en el “Síndrome del escenario lleno de iconos”.
Final Fantasy VII Rebirth es mi GOTY de 2024 porque representa la magia de la saga, en una propuesta que se arriesga para ir muy lejos en su jugabilidad, la historia y los gráficos. Es una obra maestra, con todas las letras.
