Pixar y sus vaivenes, el camino que ha llevado desde Lightyear y Red a cancelar Be Fri

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
En Pixar parece que últimamente le tienen miedo a cualquier historia que se salga de lo tradicional, por eso han dado tantos volantazos en sus producciones en los últimos años.
Cada vez que sale a la luz algún movimiento empresarial de Pixar y Disney pierdo un poco la fe en ambas compañías, pues no hacen más que esforzarse en demostrar que sus películas están regidas por directivos en lugar de por equipos compuestos por personas diversas que quieran apostar por ideas originales y experiencias personales para conectar con la audiencia.
El último ejemplo de cómo estos estudios están precipitándose a un cuestionable abismo creativo que no se quiere salir de la normatividad nos ha llegado en la forma del anuncio de la cancelación de Be Fri, un proyecto de animación de Pixar desestimado por Disney en 2023 que tenía tintes de Sailor Moon y Las guerreras K-Pop (2025).
La cinta iba a contar con dos protagonistas femeninas y, según los representantes de Disney, el estudio no se podía permitir “hacer una película de empoderamiento femenino”, ya que creían que los niños pequeños -en masculino- no serían capaces de sentirse identificados con sus personajes.
Pixar fracasa en su representación femenina
En las más de tres décadas de historia de Pixar en las que el estudio ha lanzado hasta 30 largometrajes, la compañía tan solo ha contado con protagonistas femeninas liderando las historias en cinco de ellos.
La primera fue Brave (Indomable) (2012), a la que siguieron Del revés (Inside Out) (2015) y su secuela, Red (2022) y Hoppers (2022), la incorporación más reciente a la lista que nos permite añadir un número extra a esta irrisoria selección.

En cuanto a las 25 películas restantes, supongo que Disney no ha tenido problemas en pensar que todas las niñas y personas no binarias -a quienes probablemente ignore en sus estadísticas- se puedan identificar con sus personajes.
En cambio, tener mujeres como personajes principales resulta un problema, como también lo es presentar historias desde la disidencia que vayan en contra de una narrativa más tradicional favoreciendo enriquecer el medio.
Y es curioso, porque parecía que Disney estaba haciendo avances en cuanto a representación, pero sus experimentos no tardaron demasiado en quedarse en eso.
Los intentos de Pixar por expandir sus horizontes
Onward (2020) de Pixar fue abriendo el camino con la inclusión de un personaje lésbico cuya identidad era muy fácil de borrar para adoptarse a otros mercados, pero luego subió el listón con Lightyear (2022), en la que se incluía un evidente beso entre dos mujeres.
Ese mismo año también vimos otro ejemplo representativo en el cine con Mundo Extraño (2022) de Disney, el mayor exponente gay de la compañía hasta la fecha, pues se atrevió a tener como protagonista de su largometraje a un chico homosexual, adentrándose en su propia experiencia.
Mientras que Pixar introdujo al año siguiente en Elemental (2023) un personaje de género no binario dentro de una película poco innovadora que ponía el foco sobre una relación heterosexual más tradicional.

Sin embargo, estos recientes estrenos fueron un fracaso en las salas y parece muy fácil achacarlo a su visión progresista que podría molestar a ciertos sectores de la población en lugar de explorar posibilidades como un mal marketing u otras malas ideas de base.
La respuesta de Disney y Pixar ante este panorama fue la de recular en diversidad, llevando a lanzar producciones que se han convertido en auténticos despropósitos al meter tijera sobre tramas queer que han hecho cojear el producto final.
Empieza la era de la censura en Pixar
A principios de 2025 Pixar estrenaba en Disney+ la serie En la victoria o en la derrota, que tuvo la sonada eliminación de una trama “que ilustraba maravillosamente algunas de las experiencias de ser trans”.
La excusa de Disney en aquel momento fue tan vaga como la que acaba de salir a la luz con Be Fri: lo veían como un adoctrinamiento y preferían dejar en las manos de las familias “discutir ciertos temas”.
Pero esa no fue la única joya de 2025, ya que tras el lanzamiento de Elio en verano surgieron declaraciones del equipo de Pixar en las que dejaban claro por qué la cinta había pasado a convertirse en una tan genérica.
Obviando la experiencia de su director Adrian Molina, que quiso imbuir en el protagonista de la cinta una marcada identidad queer como la suya, la película acabó siendo reescrita con el consiguiente abandono del proyecto del cineasta.
Pete Docter, en una línea muy similar a la que ya había ofrecido Disney con En la victoria o en la derrota, dijo que estaban “haciendo una película, no cientos de millones de dólares en terapia”, pensando una vez más que una trama gay ocasionaría problemas en casa.

La guinda final a sus palabras la puso al mencionar que preferían enfocarse en “conceptos universalmente identificables como […] monstruos en el armario”.
Justo es ahí donde parece estar llevando la nueva dirección de Pixar a sus personajes, devolviéndolos al armario y destrozando sus puertas como en Monstruos, S.A. (2001).
