Rick y Morty lanza pronto la temporada 8 y ya sufre el mal de Los Simpson

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
Rick y Morty fue una serie que enamoró con sus primeras temporadas, pero, 70 episodios después, parece haber perdido el brillo que tenía al principio.
Rick y Morty y Los Simpson son dos series de animación enfocadas a un público adulto que tienen mucho más en común de lo que parece a simple vista, tanto para lo bueno como para lo malo.
Ahora, mientras la serie de Dan Harmon y Justin Roiland se aproxima a su octava temporada tras más de una década desde el estreno de sus primeros episodios, los signos de fatiga que presenta la producción se hacen cada vez más notables, como ya le pasara a la comedia de Matt Groening.
Rick y Morty vio la luz en 2013 como un soplo de aire fresco en el panorama televisivo del momento, en el que destacaban otras series únicas como Hora de Aventuras, de corte más fantástico, o BoJack Horseman, más centrada en la sátira social.
Mientras que Rick y Morty aportaba el toque diferenciador trayéndonos una propuesta animada inspirada por los personajes de Regreso al futuro, que se volcaba por completo en la ciencia ficción.
Su público objetivo, su tono desenfadado pero que se abría a debates más profundos, o sus cortos episodios, eran algunos de los elementos que la acercaban a otro titán televisivo como Los Simpson.
Es más, sus universos hasta llegaron a cruzarse en una ocasión para el mítico gag del sofá, en el que los personajes de Rick Sánchez y Morty Smith se estampaban con la familia amarilla allá por el año 2015… Cuando la serie de Rick y Morty todavía estaba en auge, en boca de todo el mundo.
Aquel idilio no duró demasiado. Si bien es cierto que Rick y Morty lleva un recorrido mucho más corto en televisión que Los Simpson y que llegó al mercado mucho más tarde, ante una televisión con una oferta considerablemente mayor a que la existía a principios de los 90, ahora empieza a experimentar un camino similar trasladado a su propia escala.
Los niveles de audiencia y las críticas coinciden en el declive

Rick y Morty empezó pisando muy fuerte en cuanto a audiencia se refiere, con una primera temporada que fue escalando en cifras hasta terminar siendo vista en sus últimos episodios por más de 2 millones de personas en Estados Unidos.
Gracias al boca a boca y a la popularidad en aumento que fue ganando la serie, con su tercera temporada alcanzó el pico de su éxito, rozando casi los 3 millones de visualizaciones. Pero esa burbuja empezó a desinflarse con el paso a la cuarta temporada, que arrancó con cifras similares que acabaron sufriendo una drástica caída, en parte debida a su división en dos partes.
Con el estreno de la quinta temporada, la serie de Dan Harmon y Justin Roiland siguió el mismo camino, consiguiendo unas cifras que eran todavía más bajas que las de la primera temporada. Mientras que en la sexta los índices de audiencia ya estaban muy por debajo del millón.
Esta disminución en las visualizaciones también se corresponde con el nivel de satisfacción que le han generado al público las temporadas más recientes de la serie. Aunque la crítica la siga viendo de forma más positiva, para la audiencia el nivel ha decrecido tanto que la llegada de su octava temporada parece difícil que pueda remontar esos números.
Tal y como podemos ver en Rotten Tomatoes, las tres primeras temporadas de Rick y Morty son una delicia absoluta, que alcanzaron notas por encima del 90% e incluso del 95% tanto por parte del público como de la crítica.
Pero en la cuarta temporada el sobresaliente pasó a un notable para el público. En la quinta, la prensa también se bajó al notable, y la audiencia rebajó su anterior 85% a un 65%. La sexta temporada parecía haber arreglado el estropicio anterior devolviéndole notas que rondaban el 90% por ambos bandos.
Sin embargo, la última temporada la dejó de nuevo por los suelos, logrando el poco honroso récord de convertirse en la temporada con las notas más bajas de todas: un 77% para la crítica y un 51% para el público.
Este descontento generalizado, que se ha ido agudizando con el paso de las temporadas, recuerda al que experimentó Los Simpson a partir de su décima temporada. Hasta aquel momento la serie había sido considerada como muy buena, y a partir de entonces las reseñas se fueron volviendo cada vez peores, hasta que ahora parece haber un odio casi absoluto hacia ella.
Rick y Morty ha experimentado este cambio de manera mucho más acelerada, y en tal sólo tres temporadas ha dejado de brillar, al mirarse demasiado a sí misma, repitiendo los mismos chistes y regresando al pasado, con miedo a seguir ofreciendo algo innovador.
Ahora que se estrena su octava temporada en Max el próximo lunes 26 de mayo, todo el mundo la mira con escepticismo, aunque sin perder la esperanza en que remonte de nuevo.
Es pronto para lanzar conclusiones, pero medios como Game Rant señalan que es de esperar “un esfuerzo renovado” por parte del equipo de la serie que podrían resultar en “cosas más grandes y mejores”.
Mientras que medios como Screen Rant creen que Rick y Morty debería ser ahora capaz de “finalmente ir más allá de su premisa original” tras los eventos acontecidos más recientes, a diferencia de Los Simpson, que sigue estancada en la misma familia desde hace décadas.



