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La opinión de
Jesús Delgado

Spider-Man, el héroe Marvel mejor adaptado al cine en el siglo XXI

Spider-Man, el héroe Marvel mejor adaptado el cine en el siglo XXI

Spider-Man es el héroe Marvel mejor adaptado el cine en el siglo XXI en las tres versiones cinematográficas que se han hecho hasta ahora. Os explicamos por qué, en esta blog de opinión en el que tratamos la cuestión de su caracterización.

"Eh, un momento, que a mi no me gusta el Spider-Man de Tom Holland", dirá alguien. Parad el carro, no estoy hablando de la versión de Spider-Man que debutó en Capitán América Civil War y luego ha tenido continuidad con otras películas en solitario como Spider-Man: Homecoming y su secuela, y los crossover del final de la Saga del Infinito del Universo Cinematográfico de Marvel. Para nada. Estoy hablando de todos los Spidey que hemos tenido en la gran pantalla desde 2002

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Sí, creo que puedo arrancar diciendo que TODOS los Spider-Man del cine esta década están muy bien y son acertados, en su justa medida y entendiendo su enfoque. Desde el Raimi (el mío, el que tengo siempre en el corazoncito) hasta el de Webb (que no me gusta ni un pelo, personalmente), pasando por el de Holland y por los cinco que vimos en la versión animada de Into the Spider-Verse, puedo decir que todos cumples y que han conseguido algo muy difícil, hacer la mejor representación de un personaje de cómic en películas en su conjunto. 

Cuando digo que Spider-Man es el héroe Marvel mejor adaptado el cine en el siglo XXI, lo que quiero decir es que tanto Sony como Marvel Studios han sabido trabajar con el personaje en cada época, yendo muy por delante de los X-Men y los 4 Fantásticos de Fox, por ejemplo, en lo tocante a una franquicia 'marvelita'. Me atrevo a señalar, incluso, que tan solo algunos personajes como Deadpool (Masacre) o el Capitán América han sabido mantener, más o menos, esa esencia que se suele perder en el tránsito del cómic al cine. 

De hecho casi diría que, únicamente Batman va un paso por delante en cuanto a acierto a la hora de adaptarlo a cine. Y tan solo por un simple matiz: la variedad de versiones que ha habido. Y con esto, que nadie se rasgue las vestiduras todavía, dejad que me explique y luego ya, sí eso, llamáis a la Inquisición Friki y tal, o ponéis el grito en el cielo. 

Un héroe de cada época

Una de las bases que los detractores de una película de cómics suelen enarbolar para decir que tal o cual película es una basura es la de que no se parece a los cómics. Como ya os dije en un momento determinado, en cierto blog sobre el tema, la fidelidad al cómic no siempre es garante de que la película sea buena precisamente, ni de que llegue al público generalista. Por otro lado hemos de tener presente que las películas suelen inspirarse en material y etapas determinadas, no en una visión a bulto. Cubrir en un único filme de forma unívoca la caracterización y los valores de un personaje a lo largo de toda su trayectoria es, prácticamente, imposible.

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Pongamos el ejemplo de Batman, al que he mencionado antes. En muchos sentidos, es el personaje que más trayectoria tiene en el cine y cuyas múltiples versiones se fundamentan en momentos determinados y concretos. El Batman de Tim Burton es un canto a aquel Cruzado Enmascarado de los años 40, con toques de los 80 (muy ligeros); el de Batman Forever y su secuela de Joel Schumacher, un refrito estético del Burtoniano con fuertes influencias discursivas del Batman televisivo del 66; el Caballero Oscuro de Christopher Nolan, le debe mucho a Neal Adams en cuanto a enfoque y planteamiento; en tanto, el de Zack Snyder de Batman v Superman y Liga de la Justicia amalgama una base del Caballero Oscuro de Frank Miller, con algunas influencias del Batman de Injustice.

Aplicado a Spider-Man tenemos un paradigma similar. Vamos a partir de la trilogía de Sam Raimi, iniciada en el año 2002, ya que las dos películas de los años 70 merecen un artículo aparte y las series animadas también. Aunque estas segundas recibirían una valoración mucho más benévola en su conjunto habida cuenta de que para qué público están pensadas, de ahí que podamos "disculpar" ciertas libertades creativas o argumentales. Pero, lo dicho, ya hablaremos de ello otro día.

Spider-Man, Spider-Man, hace lo que una araña puede hacer...

Spider-Man ha sido siempre uno de los personajes más rentables, prolíficos y fructíferos de la Casa de las Ideas. Cabe decir que desde que el productor Avi Arad se hizo con sus derechos de explotación allá por los noventa del pasado siglo, el héroe de Marvel no ha hecho sino rentabilizarse y revalorizarse gracias a sus dibujos animados, merchandise y películas. Estas últimas, por cierto, son responsables de mantener precisamente este vigor de marca en el personaje.

Aunque haya quien desprecie a Raimi y su enfoque, hay que reconocer que su trabajo es la base del UCM actual, en muchos aspectos. Las películas del Spider-Man Sam Raimi de los años 2000 plantean una mezcla de humor y tragedia, que marcan el tono y que sirven de plantilla para muchas películas actuales de los héroes de Marvel en manos de Disney. En muchos sentidos, además, el uso del color sin complejos y el diseño de trajes (a veces de planteamiento realista, otras veces algo fantásticos) también deben mucho a estas películas.

En lo tocante a Spider-Man en la cultura popular, la influencia de Raimi es palpable. Desde su primera cinta de Spider-Man a Spider-Man 3, denostada y no si razón, la sombra de la trilogía sobre posteriores interpretaciones es innegable. Por poner un ejemplo, muchos de sus conceptos inspiran enormemente el videojuego de Marvel's Spider-Man de PS4 y muchas de sus secuencias (el beso, la lucha del tren, incluso el Peter bailongo) están en la mente de todos y forman parte de la mitología de Spidey a píe de calle.

Por otro lado, y ya en lo tocante a la caracterización, hay que decir respecto al material del cómic, lo que Sam Raimi y su equipo plantearon fue una versión clásica y que se movía en un terreno muy confortable para el espectador y para quien conociera lo justo del Hombre Araña. El Spidey llorón de Tobey Maguire que tanto pone de los nervios a algunas personas (¡¡hoola Raquel!!) bebe la versión primitiva del personaje, inspirándose en el enfoque original de Stan Lee y Steve Ditko, con un marcado tono de tragedia y un Peter perdedor y lastrado por la culpa y los remordimientos. 

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Volviendo a Spider-Man 3, es lógico que esta versión "llorona" entrara en conflicto con la presión de los fans y del estudio. Raimi quería seguir la tónica de las anteriores películas, centrándose en villanos clásicos e, incluso, avanzando un poco más en la evolución del personaje. Pero la compañía, por demanda popular, le obligó a implementar a Venom, villano perteneciente a los años 80 y a un enfoque de Spidey menos trágico. De ahí el tono incongruente del filme y que a más de uno no le acabara de cuajar lo que veía. De ahí que esta cinta fuera conclusión de la trilogía, que pretendía ser una tetralogía.

Con el fin de la era Raimi, hubimos de esperar un lustro para ver una nueva película de superhéroes de Spidey. Para entonces, el género estaba cambiando y el modelo de las cintas protagonizadas por Maguire quedó obsoleto rápidamente. El realismo de presentación de Christopher Nolan había tomado el relevo y marcaba tendencia. En tanto, Marvel Studios comenzaba a despuntar y en 2012 haría historia con el primer gran crossover de superhéroes de la historia del cine: Los Vengadores de Josh Whedon.

En este contexto, Sony apostó por una redefinición de Spider-Man, abogando por un tono oscuro y un realismo de presentación similar al de Batman Begins y sus secuelas, la compañía encargo al director Marc Webb el proyecto de reiniciar Spider-Man. Esta vez, bajo el título de The Amazing Spider-Man.

Esta versión trataba de fijarse en cuanto a discurso en la etapa de Romita Sr. (dibujante sustituto de Steve Ditko) y en un Spider-Man propio de los años 70, aunque incorporaba algunos elementos de la postmoderna versión de Ultimate Spider-Man de Bendis. Además su planteamiento narrativo y estético se fijó en lo realizado por Nolan, como hicieron otras producciones de la época (como Iron Man 3, por ejemplo), aunque quizá demasiado tarde.

El resultado del estreno del filme supuso la división del fandom. Hubo quien la consideró su Spidey y un paso adelante. Otros, que todavía seguía defendiendo a muerte la versión de Raimi, un paso atrás. Ya sabéis, las comparaciones son odiosas y "todo tiempo pasado fue mejor". El caso es que la fórmula, aunque tenía muchas y buenas ideas no acabó de cuajar y su secuela, El poder de Electro, sentenció la franquicia, dejándola lista para un nuevo reboot.

Ya que me tengo que mojar, si me preguntáis a mí sobre qué fallo, señalaré que se debió una mezcla de factores. Por un lado, Marc Webb como director y productor no es de lo mejor que Hollywood tiene y esto se nota en el tratamiento de ciertas escenas especialmente condescendientes con el espectador y en una edición que roza lo desquiciado.

Por otro lado, también jugó en contra de esta visión del héroe el el intento de "nolanizar" a Spider-Man, que es un personaje que no se presta precisamente a este tratamiento, a diferencia de otros héroes de Marvel como pudieran ser Daredevil, The Punisher o, incluso, Caballero Luna (el sosias de Batman de Marvel, vaya). Y máxime cuando la guasa y el desenfadado de Guardianes de la Galaxia, en contraste con la solemnidad dosificada de El Soldado de Invierno, se venía imponiendo en el mercado.

Con todo, hay que decir que The Amazing Spider-Man de Webb es bastante digna como duología, a mi entender, y tiene elementos de sobra para que la valoremos como dos buenas películsa de Spider-Man, aunque no lleguen a ser las mejores adaptaciones. Sobre todo por los elementos de trasfondo y por la intención de hacer un Spider-Man de su tiempo, de acuerdo a las modas del momento. 

Tras este alto en el camino, llegamos a Civil War, allá por 2016 y en la carrera en la que se metieron de cabeza DC y Marvel para intentar liderar la taquilla del cine de superhéroes. DC sacó a alta mar sus barcos insignias (Batman y Superman), pero Marvel hizo la jugada maestra de pedir refuerzos y alcanzar un acuerdo con Sony in extremis: la inclusión de Spider-Man en el universo de Los Vengadores. La estrategia les salió bien a la alianza Sony-Marvel-Disney y, finalmente, Spider-Man llega al Universo Cinematográfico de Marvel, tal y cómo muchos fans llevaban demandando desde hacía años.

En este punto, hemos de detenerlos y analizar el problema que se le plantea a Kevin Feige y a los gerifaltes de Marvel Studios con este giro. Y es el siguiente: ¿Cómo hacer una película de Spider-Man que no vuelva a ser otra vez lo mismo? La respuesta es clara, por su parte: "Vamos a cosas que no se hayan hecho hasta ahora. Hagamos, de entrada, un Spider-Man adolescentes DE VERDAD. No uno que esté a punto de salir del instituto para ir a la Universidad en Columbia en esta o la siguiente película. Reinventemos la franquicia y hagamos un Spidey con el que las nuevas generaciones pueda crecer durante unos años"

De este modo, van al material de referencia en el que se ha basado el UCM, que son los cómics de la línea Ultimate, una realidad alternativa de Marvel Comics, ambientada en los años 2000 como punto de arranque para su cosmos de superhéroes. El Spider-Man de Tom Holland se inspirará en la versión de Ultimate Spider-Man, adoptando premisas de este: rejuveneciendo a Tía May (quizá demasiado), cambios de etnia para ciertos personajes e, incluso, una redefinición de carácter para Peter, haciéndolo más como sería un adolescente de hoy, y no cómo nos gusta recordarle a más de uno, como era en los cómics de los 60.

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A esto se suma el hecho de que el Spidey de Pete no es uno de los primeros héroes en surgir en la continuidad del UCM, lo que plantea también unas consecuencias, debido a las leyes que rigen el Universo Cinematográfico. Y son las de que está íntimamente relacionado con todo lo que pasa en su realidad. La primera consecuencia es la de que no se trata de un héroe que debe volar solo y ganarse la confianza de la gente. En su lugar, se plantea el concepto de que el apadrinado de Tony Stark, recuperando un concepto pre-civil war de los cómics tradicionales. 

Este enfoque rompe bastante, por cierto, con la idea clásica, pero sigue siendo bastante fiel al cómic, ya que invierte la evolución del héroe. Sobre todo si tal y como nos tememos, en próximas películas el Spider-Man de Tom Holland podría acabar regresando a escenarios y premisas clásicas. Esto es, habiendo de volver a luchar contra sus detractores para recuperar la confianza y la aceptación de los neoyorkinos, como una suerte de anti-héroe perseguido.

Además, como ya os expliqué en la crítica comiquera de Spider-Man: Lejos de casa, el Spidey del UCM se plantea de una forma fresca para distanciarlo de lo que ya estamos acostumbrados a ver. Es decir, se le cambia el escenario. En Homecoming, se presentó un escenario de andar por casa, un barrio obrero llamado Queens, (que viene siendo un área del tipo Vallecas o de un pueblo como Fuenlabrada, para que tengáis una referencia). No hay rascacielos y es todo, un poco, de andar por casa. De hecho, en la película se plantea su miedo a las alturas del propio héroe, incidiendo en que el concepto de que todavía tiene que crecer y madurar. 

En brutal contraste tenemos los sucesos de Infinity War y Endgame, que sitúan a este "Spidey de barrio" en el espacio. Seguidamente y para rematar, en Lejos de casa se le coloca a Peter sobre los hombros el peso de que el muchacho y todo el mundo crea que Spider-Man va a ser el nuevo Iron Man... Si a esto añadimos que Peter no está en su NY, sino de viaje por Europa, tenemos una cinta que bebe también de cómics en las que se plantea el sacar al héroe de su escenario habitual y de su zona de confort. Una genialidad de idea que invierte las tornas totalmente respecto a Homecoming, llevándolo al espectro opuesto de su área de influencia,  Ahora, que guste a ciertas personas, que funcione o no, es algo totalmente diferente.

Como colofón hemos de recordar la película de Spider-Man: Un nuevo universo (la mejor película del Hombre Araña en cines, en mi humilde opinión). Esta versión se inspira en los últimos crossover de Spidey de Dan Slott, el cómic del nuevo Ultimate Spider-Man y también en propuestas postmodernas del presente siglo: la existencia de Miles Morales y su relevo como nuevo Spidey, la existencia de realidades y Spider-Men y Spider-Women alternativos, la separación de Pete y MJ, etc... Y todo ello, por cierto, muy bien llevado. De ahí que añada fundamentos nunca antes explorados en cine antes de su estreno.

Dicho esto, ya puedo concluir mi exposición acerca de por qué Spider-Man es el héroe Marvel mejor adaptado el cine en el siglo XXI. Resumiendo, creo que lo es porque no se ha adaptado un único cómic de él, sino que se ha intentado adaptar las versiones más populares y conocidas del personaje y a hacer cosas nuevas y revolucionarias. Y, a la vez, sus responsables han tratado de hacer referencias a las raíces tradicionales, por igual. Aunque no siempre haya sido con el éxito y la acogida de la crítica deseadas, eso sí.

Ahora, ya concluyendo, me gustaría preguntaros, por mera curiosidad: ¿cuál es vuestro Spider-Man preferido de las películas? Compartidlo con nosotros en la sección de comentarios.

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