María Bescós

Colaboradora

Violencia, humor negro, controversia... ¿hemos perdido el interés por los superhéroes clásicos?

Opinión

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.

Respuesta corta: sí. Respuesta larga: tendrás que leerte todo este artículo para descubrirlo, pero en las conclusiones te vas a volver a encontrar con un “sí”, aunque llegar a ellas ya depende de ti.

El cine y las series de superhéroes siempre han tenido un problema: estaban protagonizadas por personajes muy solemnes, que se tomaban demasiado en serio a sí mismos y a quienes les faltaba algo de humanidad, pues partían de premisas tan fantásticas que era difícil empatizar con ellas. 

Y eso funcionó bien durante un tiempo, cuando todavía no nos habíamos cansado de ver el mismo tipo de historias en pantalla al cambiar de formato mientras se mantenían inmutables a través de sus esquemas más sosos.

Eso, sumado a la explotación del género por parte de Marvel –y también DC- durante los últimos años, ha provocado la famosa fatiga en el género de los superhéroes. El público ya no quiere ver más de lo mismo, aunque las productoras se empeñen en pretenderlo. Por eso, cuando han surgido proyectos que se salían de la norma, han conseguido llamar la atención. 

Marvel siempre ha apostado con mucha más fuerza que DC por el humor en sus series y películas, convirtiendo a personajes como Star Lord de Guardianes de la Galaxia o Tony Stark de Iron Man en auténticos reyes de la comedia.

Gracias al humor, Marvel podía apelar a un público más amplio, al que no hubiera llegado al cine sólo por las tortas, también a pasar un buen rato, volviendo su experiencia todavía más familiar para que sus películas gustaran a todas las edades. 

Pero al final hemos vuelto a estancarnos en este desenfado. Y ese podría ser uno de los motivos de que el regreso de Deadpool en Deadpool y Lobezno fuera tan esperado. Desde el lanzamiento de su primera entrega en 2016, Deadpool se convirtió en el superhéroe de calificación R por excelencia, y ese es un honor que no muchos ostentan. Porque lo familiar está bien, lo irreverente es aún mejor.

De Hancock a The Boys

Ya en el lejano 2008 tuvimos a un superhéroe que se salía de la norma y de la esfera de Marvel, con el Hancock al que daba vida Will Smith. Basta decir que la mítica escena con la que abre la película es una persecución que este pobre desgraciado ignora porque está de resaca en un banco

Kick-Ass: Listo para machacar, estrenada un par de años después, es otro perfecto ejemplo de cómo darle la vuelta a nuestra concepción del género, convirtiendo a un chico corriente pero soñador en un justiciero sin poderes.

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Hancock era un desastre, la gente de su ciudad no lo quería, y muchas veces sus acciones superheróicas acarreaban más consecuencias negativas que positivas, mientras que Dave nos regaló algunas de las escenas más gore del cine de superhéoes que vimos en aquella época. 

Quizá por eso apenas nos hayamos topado con otros ejemplos de superhéroes que causen vergüenza y horror hasta hace pocos años. The Boys es la serie de superhéroes pasados de rosca más popular desde su estreno en Amazon Prime Video en 2019. Esta ficción pone el foco de nuevo sobre ese otro lado de la gente con superpoderes en el que no reparas. 

Tal vez tener esas habilidades especiales acarree unas consecuencias, tal vez no le hagan tanto bien al mundo, tal vez los superhéroes no tienen que ser los buenos por necesidad, y aprovecha para introducir afiladas críticas a nuestra sociedad intercaladas con humor negro.

Esas son algunas de las cuestiones que plantea The Boys, alejándose de otras producciones del género, salpicándonoslo todo con buenas dosis de violencia sin temerle a la sangre que otras evitan.

Los superhéroes necesitan algo más que comedia y violencia

Nos hemos cansado de ver siempre las mismas historias, así que supone un soplo de aire fresco cuando surgen series o películas que modifican su enfoque para apostar por traernos nuevas narrativas. 

Todavía continuamos intentando superar la habitual representación normativa de sus protagonistas, que al iterar en ella empobrecen el relato por estar tan limitadas en su perspectiva única. 

Marvel lo lleva intentando un tiempo, trayéndonos las historias de Kamala Khan en Ms. Marvel (2022), la de Shaun en Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos (2021), la de Miles Morales en Spider-Man: Un nuevo universo (2018), o la de Hiro Hamada en Big Hero 6 (2014). Pero parece estar demasiado pendiente de la censura internacional como para arriesgar de más.

Hay que salirse otra vez de su influencia para ver de lo que es capaz de el medio, en ejemplos como la ya mencionada The Boys, u otras series como The Umbrella Academy de Netflix.

The Umbrella Academy nos presenta a una disfuncional familia con superpoderes que se ríe de los estereotipos del género abrazando la diversidad, y se atrevió a reflejar en pantalla momentos tan relevantes y poco comunes como la transición de Elliot Page a través de su personaje en la serie, Viktor Hargreeves.

Los mundos de superhéroes clásicos ya no tienen cabida en estos tiempos, a menos que sea para mirar con nostalgia y curiosidad su evolución a lo largo de los años. La audiencia espera historias con las que pueda conectar y con las que pueda sorprenderse, y eso sólo se consigue explorando nuevos caminos no se han abierto aún. 

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