Cuando la nostalgia entra en juego
Reportaje

Cuando se puesta fuerte en el juego de la nostalgia

Por Sonia Herranz
No dejan de lanzarse consolas mini, los remakes de juegos de los 90 se meten en los top ten y en las taquillas de cine podemos ver clásicos Disney en imagen real. La industria de los discos en vinilo crece, se lanzan modelos clásicos de zapatillas y hasta Nokia recuperó el 3310… La nostalgia vende y los productos retro llevan una década siendo tan rentables como para resucitar compañías y marcas.

En los últimos años, no pocos lanzamientos han apelado a la nostalgia para llegarnos al corazoncito, desde Medievil, un remake de uno de los juegos más recordados de PlayStation, lanzado allá por 1998; a la tercera entrega de Shenmue (1999), que nos dejó con la historia colgando allá por 2001, cuando se lanzó la segunda...

Pokémon nos lleva acompañando desde 1996 y es un caso excepcional, que aúna nostalgia con capacidad de atrapar a nuevos jugadores y a muchos nos hace sonreír con sólo oír su nombre. Incluso cuando hace años que no lo jugamos… 

De hecho, sirvió para estrenar la serie en Switch con un extraño remake de Pokémon Amarillo, Let’s Go, y vuelve a apelar a las emociones de los fans más fieles con Mundo Misterioso Equipo de Rescate DX.

Y Luigi’s Mansion 3, pese a que llevaba “sólo” seis años sin dar señales de vida, casi ha atraído a más nostálgicos que a nuevos jugadores. Quizá porque su primera entrega, de 2001, es la que aspiró el corazoncito de los jugadores. Y no hablemos de Kingdom Hearts III, más deseado por los trece años de espera que por el juego en sí...

Los remásteres de El Rey León y Aladdin, incluso el regreso de Asterix y Obélix XXL son una buena muestra de lo bien que funciona la nostalgia. De hecho, Zelda: Link’s Awakening, un remake de un juego de 1993, fue el único, el pasado septiembre, capaz de aguantar el tirón de ventas de un FIFA 20 que, además de a sus licencias y modos de juego, también apeló en cierto modo a la nostalgia con su modo Volta, que viene a ser casi como un sucedáneo del añorado FIFA Street

Los + Vendidos de septiembre de2019 (fuente: AEVI)
Los + Vendidos de septiembre 2019, según datos de AEVI

En los últimos años han vuelto a la vida, con más que notable éxito, personajes como Crash Bandicoot (1996), Spyro (1998) o Ratchet y Clank (2002). El remake de Resident Evil 2 (1998) estuvo en boca de todos, convertido en uno de los mejores juegos del pasado año, y se han recuperado otras sagas clásicas como Secret of Mana o Wonder Boy

Y todo esto sin mencionar “homenajes” como Yooka-Laylee, en cuya primera entrega se recuperó es espíritu de Banjo & Kazooie y en la segunda el de Donkey Kong Country. O las colecciones de clásicos tal cual, como la de Castlevania lanzada por Konami en 2019; las consolas mini, el boom del desarrollo de juegos nuevos con estética retro, o los guiños retro de juegos actuales, como Mario & Sonic en los Juegos Olímpicos o Super Mario Maker

review Sonic & Mario en los juegos olimpicos tokyo 2020

Ahora mismos estamos salivando con Final Fantasy VII y con Resident Evil 3 Remake, mientras que el anuncio de un Captain Tsubasa ha devuelto a su infancia a miles de jugadores. Y el gran valor de Dragon Ball Z Kakarot ha sido ofrecer a los espectadores originales de la serie lo que siempre habían deseado: revivir las aventuras de Goku y compañía de la manera más fiel posible al manganime. Sí, la nostalgia está en el aire.

¿Qué hace que la nostalgia venda?

Que la nostalgia vende es un hecho. Nos sentimos más impulsados a gastar cuando algo nos hace generar sentimientos positivos, y no suele haber pensamientos más positivos que los que nos llevan a una época en la que nos sentíamos felices, que suele ser la infancia y la adolescencia. 

Y esto no se aplica sólo a videojuegos, claro. Ahí tenéis el vinilo, que gana fuerza año tras año y vende más actualmente que a finales de los 90. El pasado 2019 ha vendido más que el CD. Pascual, con motivo de su 50 aniversario, lanzó en verano una edición de su primer brick de leche y yo tengo en la nevera una edición vintage de la botella de La Casera, igualita a la de cuando era pequeña. No es que ahora beba gaseosa, pero cuando la vi, no pude evitarlo… Y me da no sé qué abrir los seis botellines de Mahou edición vintage que tengo en su cajita de madera… Hasta Bic ha lanzado una serie de mecheros con diseño que remite a la videojuegos clásicos…

Encendedores Bic videojuegos clásicos
Bic ha lanzando una línea de encenderos con diseños inspirados en videojuegos clásicos

Fijaos en el éxito de Stranger Thinks, en gran parte cimentado en su recreación de la cultura de los 80 e inteligentemente llevado hacia personajes con un perfil tecnológico y friki, con el que los cuarentones que nos suscribimos a Netflix podemos sentirnos identificados. 

Este éxito de la nostalgia no es nuevo, por puesto. Hace años que se apela a los recuerdos felices para vender de todo, pero en la última década se vende nostalgia mejor que nunca, especialmente apoyada en productos de los 80 y los 90. Y es que los consumidores adultos de hoy, los que se supone que tenemos cierto poder adquisitivo, éramos los niños y adolescentes de entonces.

Cosas retro que vuelven

Y, además, somos una generación muy globalizada y numerosa, que coincide con la explosión del consumismo. Y homogénea: veíamos las mismas serie de TV, las mismas pelis, aspirábamos a tener las mismas zapatillas deportivas, y se nos ha quedado grabada la misma musiquilla de los mismos anuncios de la tele… 

Y para hacernos aún más atractivos para los departamentos de marketing, tenemos hijos y, al final, les influimos, queriendo o no. Ahí están las películas que Disney ha recuperado, como el Rey León, Aladdin o El Regreso de Mary Poppins: tenemos tantas ganas de verlas sin que se nos note, que llevamos a nuestros hijos, retroalimentando la maquinaria.

El mismo fenómeno se puede aplicar a Star Wars. Es difícil que un chaval de 15 años haya visto las películas originales, de no ser por instigación paterna, por eso en las colas de los cines se mezclan tanto cincuentones disfrazados como chavalería emocionada… 

No todo vale

Eso sí, la nostalgia tiene sus riesgos y no todo vale. “Star Wars Episodio IX” ha sido un éxito en taquilla, igual que lo fue el “Episodio VII” en 2015 y el “Episodio VIII” en 2017, sin embargo, “Han Solo” fue un fracaso y Disney paralizó otros spin-off de personajes de Star Wars que tenía previstos… ¿La razón?

Ese Han Solo no era el Han Solo que todos teníamos en el recuerdo y si cuando se apela a la nostalgia se traiciona el recuerdo, las consecuencias pueden ser fatales… Además, no olvidemos que la memoria tiende a idealizar lo que en su día nos hizo felices, por lo que llegar a cautivar no es fácil, a no ser que sea una réplica exacta (o, al menos, lo parezca).

The Legend of Zelda: Link’s Awakening es un claro ejemplo de cómo hacer bien un remake: conservando la esencia del original, actualizando sus mecánicas más obsoletas y dándole un aspecto gráfico que encaje con el original y, al mismo tiempo, no se sienta antiguo.

Resident Evil 2 es otro genial ejemplo, ya que ha logrado que cambiando radicalmente las mecánicas básicas, la aventura se sienta igual. Sin embargo, Medievil, pese a su buena acogida, no ha conseguido el mismo resultado: no ha sido capaz de ajustar la jugabilidad a los tiempos y modernos y su apartado técnico ni sorprende ni impresiona.

Eso sí, se le puede perdonar, porque su desarrollo sigue siendo divertido y, en esencia, no traiciona el vívido recuerdo que muchos jugadores tenemos de él. Los remakes se mueven en una delgada línea en la que si se pasan o se quedan cortos pueden tener problemas…

Fijaos en las consolas mini. Mientras las mini de Nintendo arrasaron, y Mega Drive Mini ha funcionado muy bien, PlayStation Classic Mini se llevó el batacazo más señalado de 2018. Y es que no todo vale.

La consola es una monada, pero la emulación era bastante regular y no se tuvo en cuenta que los juegos poligonales necesitan mucho amor para que en un tele HD actual no resulten horrorosos, haciendo añicos nuestros recuerdo… Además, ¿no hubiera sido mejor dejar su lanzamiento para celebrar el 25 aniversario de la consola que se celebró en 2019? No sé vosotros, pero en mi memoria los juegos de Spectrum eran en millones de colores y eso que jugaba en una tele en blanco y negro…  

consolas mini

Remakes, reboots, remasterizaciones: ¿una lacra para la industria?

No hay pocas voces por ahí que se quejan de que esta moda de recuperar los clásicos no es más que una manera de ocultar la falta de ideas o el miedo a innovar. Que es una simple maniobra de obtener beneficios con el mínimo esfuerzo. Aunque puede ser verdad en algunos casos, también es verdad que se agradece el esfuerzo por traer a la vida juegos que marcaron a toda un generación de jugadores. 

Además, en un momento en el que desarrollar un triple A cuesta más caro que hacer una película de Hollywood, no es extraño que haya miedo a sacar los pies del tiesto. Un fracaso en un desarrollo de esa envergadura puede dar al traste con un estudio o poner en serios aprietos a una editora. Lanzar un remake de un clásico mientras haces tiempo (y acopio de recursos) para un juego nuevo, no está mal tirado. Sobre todo, si lo haces bien.

Sin embargo, estirar el chicle puede ser peligroso y no se puede vivir eternamente de la nostalgia. De hecho, hay estudios que dicen que este boom mundial de la nostalgia va a tener difícil continuidad más allá de los “niños del 2000”. Aunque sigue habiendo referentes globales, la disgregación de los mercados no va hacer tan fácil explotar fenómenos que nos unan a todos. 

Si esto se aplica a todos los mercados, en el de los videojuegos es aún más evidente, dado lo mucho que ha evolucionado y se ha ramificado el sector, con juegos y jugadores cada vez más diferentes y con intereses opuestos (aventuras para un jugador, multi online, juegos como servicio, MMORPG, plataformas móviles, VR…). Algo parecido a lo que pasa en la tele. Antes veíamos todos las mismas series, ahora, aunque sigue habiendo fenómenos masivos, la audiencia está más disgregada. 

Siempre vamos a mirar atrás, porque es muy humano, y siempre va a haber momentos (y juegos) destinados a alimentar la nostalgia, pero el boom actual parece difícil que se repita. Aunque también parece que va a durar un poco más y puede que tenga un resurgir con la llegada de las nuevas consolas este fin de año, con la siempre manida excusa de disfrutar lo que más te gusta, pero mejor que nunca. Ya sabéis, lo de pagar varias veces por lo mismo, algo que todos los apasionados por algo hemos hecho alguna vez (¿cuántas ediciones distintas de la trilogía original de Star Wars tenéis por casa? Yo he perdido la cuenta…).

Star Wars

Mientras vemos hasta dónde llega esta oleada de nostalgia, lo mejor es disfrutarla. Yo nunca seguí "Campeones", que me pilló un poco mayor, pero desde que se anunció Captain Tsubasa no se me va la cancioncila de la cabeza (Oliver, Benji, los amos del balón… ¡hay que marcar otro goool!); me dolía la cara de sonreír jugando a Link’s Awakening y reconozco que no sé si jugaré a Resident Evil 3 Remake, porque no hago más que revivir la angustia que me provocó Nemesis la primera vez (¡Staaaars!). Y fue mucha… Pero ahí lo tengo, en mi lista de deseos, junto a Final Fantasy VII, que me da un poco más de miedo, porque a mí sí que me gustaban los turnos… En fin, que hay nostalgia para todos y para rato. Y lo mejor que parece tener la nostalgia, es que no genera tantos malos rollos como otras cosas...

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