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Análisis de NBA 2K21
Análisis

Análisis de NBA 2K21 para PS4, Xbox One, Switch, PC y Stadia

Por Rafael Aznar

Versión comentada: PS4

En nuestro análisis de NBA 2K21 para PS4, Xbox One, Nintendo Switch, PC y Stadia vamos a contaros si merece o no la pena la nueva entrega del aclamado simulador de baloncesto, que en esta ocasión se ha anticipado a la mismísima realidad y ha dado ya el pistoletazo de salida a la próxima temporada de la mejor liga de baloncesto del mundo. En un año de cambio generacional y de trabas pandémicas, Visual Concepts se ha acomodado y ha firmado una entrega bastante conservadora para las consolas actuales, pero a la que le sigue manando la calidad por sus poros.

La NBA es una de las competiciones deportivas que más afectadas se han visto por el coronavirus. Tanto es así que, tras un largo parón de cuatro meses, la temporada 2019-2020 aún sigue su curso en la llamada ‘Burbuja de Orlando’ y no terminará hasta bien entrado el mes de octubre. De hecho, el siguiente curso aún no tiene ni fecha estimada de inicio, a la espera de si se puede volver a jugar con público y en los correspondientes pabellones de los equipos.

Sin embargo, la tesitura vírica no ha alterado los planes comerciales de Take-Two Interactive y 2K, que como vamos a ver en este análisis de NBA 2K21 para PS4, Xbox One, Nintendo Swich, PC y Stadia, han optado por lanzarlo en la ventana del mes de septiembre, igual que las entregas anteriores. Imaginamos que la culpa de estas prisas por lanzar el juego oficial de un certamen que aún no ha arrancado es del cambio generacional, pues está previsto que haya una versión hecha desde cero que acompañe el lanzamiento de PS5 y Xbox Series X. Si se pospusiera el lanzamiento en PS4, Xbox One, Switch, PC y Stadia, tanto el impacto mediático como las ventas se verían perjudicadas, indudablemente.

Esa tesitura, junto con el teletrabajo al que ha obligado la pandemia, parece haber influido en el desarrollo del juego, que no presenta novedades demasiado significativas. Para ver el ‘verdadero’ NBA 2K21 de la temporada 2020-2021, habrá que esperar a las nuevas consolas, porque la versión para la actual generación es más continuista de lo que Visual Concepts nos tenía acostumbrados. Aun así, se trata de un gran juego de baloncesto, que podría ponerles pinchos de merluza a Shaquille O’Neal o Hakeem Olajuwon sin despeinarse.

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Más de un centenar de equipos

Como de costumbre, en NBA 2K21 hay una gran cantidad de equipos entre los que elegir. Además de los 30 actuales y los del último All Star, hay 67 equipos clásicos y otros 36 que reúnen a los mejores jugadores de la historia de cada franquicia. A eso, hay que sumar el regreso de las selecciones de Estados Unidos de los Juegos Olímpicos de 2012 y 2016.

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Igual que el año pasado, también están disponibles los doce equipos de la WNBA, la versión femenina de la liga. La novedad es que, esta vez, sí se pueden disputar temporadas completas o playoffs con ellos. Y la jugabilidad no es un simple calco de la de los partidos masculinos, sino que tiene su propio ritmo, algo que es muy de agradecer.

Lo único que lamentamos en cuanto a la selección de equipos es que, en un año tan marcado por la muerte de Kobe Bryant (quien protagoniza la carátula de la edición Mamba Forever), falten algunos de los de su última etapa. En especial, se echan en falta los de los dos últimos anillos que conquistó junto a Pau Gasol, pero la razón es tan simple como que Visual Concepts no ha logrado ponerse en contacto con Andrew Bynum, quien fuera pívot titular de aquellos equipos, para obtener su permiso para incluirle en el juego.

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Ajustes en el punto de mira

La jugabilidad de NBA 2K21 es tan profunda y compleja como siempre. Hay docenas de comandos diferentes para poder replicar todo lo que sucede en una cancha de baloncesto, a lo cual hay que añadir las múltiples opciones de configuración.

Una vez más, se ha recreado de forma genial la sensación de estar sobre el parqué, con detalles como que los tiros libres se compliquen o no en función de si jugamos como locales o como visitantes. En este segundo caso, la hinchada nos atosigará haciendo ruido para que nos tiemble la muñeca… pero, si vamos ganando de paliza, las gradas estarán desiertas y los pocos aficionados que queden ni siquiera tendrán ya ganas de tocarnos las narices.

En general, el control es el de siempre, con un dribling mejorado, pero se ha producido una modificación muy significativa que no nos ha acabado de convencer. A la hora de tirar a canasta, se ha cambiado el medidor de potencia habitual por otro que simula el apuntado hacia el aro, de modo que ya no basta con tirar hacia abajo el Pro Stick, sino que también hay que moverlo ligeramente hacia la izquierda o la derecha. Con ello, se pretende simular lo que tienen que hacer los jugadores en la vida real.

La idea en sí no es mala, pero, como no sabemos de antemano en qué sitio va a aparecer la raya de sincronización, resulta complicado atinar, algo a lo que tampoco ayuda la propia sensibilidad del joystick derecho. Si sois más clásicos y preferís tirar con un botón, el sistema es una mezcla entre el habitual y el de este año, y funciona mucho mejor, pero nos da la impresión de que también ha aumentado la dificultad. De hecho, con las últimas entregas, se ha ido haciendo cada vez más difícil la sincronización de los tiros en color verde.

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Visual Concepts es consciente de que el sistema tiene problemas y ya ha introducido cambios en los primeros días. Sin ir más lejos, Damian Lillard, atleta de portada del juego, se quejó públicamente en Twitter del sistema, diciendo que no acertaba ni un tiro libre, y es algo que se va a ir puliendo. En ese sentido, en los primeros días, nosotros apenas conseguíamos tiros en verde, y ahora sí que podemos hacer unos pocos por partido. Eso sí, el cambio sólo he aplicado en los modos de dificultad bajos e intermedios. Realmente, si es posible, lo ideal sería que se volviera al sistema de tiro de toda la vida (léase con muchas oes), que diría Guille Jiménez.

Del instituto, a la NBA

Entre los modos de juego, nuestro favorito sigue siendo Mi Carrera, donde hay que crearse un álter ego y llevarlo hasta lo más alto. Como es habitual desde la primera entrega que se lanzó en esta generación, se ha planteado una historia cinematográfica como telón de fondo, esta vez con actores como Jesse Williams (Anatomía de Grey), Djimon Hounsou (Diamante de sangre) o Michael K. Williams (The Wire), a los que se unen también los jugadores Damian Lillard y Zion Williamson.

La ‘película’ de este año se llama ‘The Long Shadow’, y nos convierte en Junior, el hijo de una exestrella del baloncesto que debe sobreponerse a la alargada sombra de su padre y ganarse un puesto en la NBA, pese a que su destino parecía ser jugar al fútbol americano. Así, empezamos jugando en el instituto y debemos ganarnos el favor de alguna de las diez universidades reales que se han incluido, para ya dar el salto al Draft desde ahí.

El guión es bastante interesante, y trata temas como las lesiones, los amoríos, las rivalidades o el trato con algunos influencers. Ahora bien, se siente desaprovechado, pues lo que es la historia propiamente dicha sólo se desarrolla hasta el Draft. Una vez estamos dentro de la NBA, las escenas de vídeo desaparecen por completo y nada más se vuelve a saber de los personajes a los que conocemos en las 5-6 primeras horas de juego. A partir de entonces, se convierte en un modo genérico en el que ya sólo importa jugar y firmar algunos patrocinios. Es decir, lo mismo que sucedió el año pasado.

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Es curioso este bajón de forma, porque, en las primeras entregas de esta generación, Mi Carrera tenía mucho más recorrido narrativo. Era menos cinematográfico, pero tenía más encanto, por la manera en que nos relacionaba con los compañeros de equipo o con el entrenador. ¿Quién no recuerda el trato con Doc Rivers en NBA 2K15 o con Michael B. Jordan (alias Justice Young) en NBA 2K17? Ojalá vuelva a haber algo en esa línea en la versión de nueva generación del juego.

En cualquier caso, el sistema de progresión y personalización de nuestro álter ego en NBA 2K21 es muy completo. Podemos definir su aspecto (incluso escaneando nuestra cara con la app del juego), la posición, el físico, el equilibrio de habilidades… Una vez hecho eso, sólo queda dedicar cientos de horas para llegar a ser miembros del Salón de la Fama.

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Cómo no, regresa el Barrio, el pequeño mundo online en el que podemos interactuar con otros jugadores y visitar instalaciones como gimnasios, peluquerías, tiendas o locales de tatuajes. Es muy parecido al del año pasado, pero con una ambientación soleada que recuerda a la zona de Santa Mónica, en Los Ángeles, con su playa o su muelle presidido por una noria de neón. Lo que no cambia son las pachangas callejeras y los partidos más serios de Pro-Am, en los que formamos equipo junto a otros usuarios, manejando cada uno a su propio jugador.

Hay una carta para ti

Mi Equipo es el otro modo por excelencia de la saga, y vuelve con algunas novedades para tener aún más recorrido a lo largo del año. Como siempre, hay que coleccionar cartas de todo tipo (jugadores, pabellones, equipaciones, pizarras de entrenador, etcétera) para crearse el mejor equipo posible y competir en diferentes submodos, como Triple Amenaza (tres contra tres), Dominación (partidos de cinco contra cinco contra todos los equipos de la NBA), desafíos, partidos online…

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Esta vez, se ha integrado un sistema de temporadas que introducirá nuevos eventos y cartas de forma periódica, sin que haya que pagar nada aparte. A medida que acumulemos experiencia y subamos de nivel, podremos obtener recompensas especiales. El premio gordo de la primera temporada, por ejemplo, es una carta de Stephen Curry con 96 de valoración.

También se han añadido algunas novedades relativas a las cartas. Por un lado, algunas cartas de evolución tienen diversas ramificaciones, mientras que otras se pueden personalizar añadiendo y mejorando insignias. Por otro lado, gracias al llamado Intercambio, podemos canjear nuestros cromos repetidos por otros de mayor valor. Además, se han introducido las llamadas cartas de dúo dinámico, de modo que, si juntamos a compañeros como Harden y Westbrook o McCollum y Nurkic, sus atributos se ven potenciados.

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Baloncesto para muchos meses

La nómina de modos de NBA 2K21 se completa con otros que ya resultan muy familiares y donde no hay grandes fichajes. A poco que os gusten las opciones de gestión, el más destacado es Mi GM, donde nos convertimos en general manager de una franquicia y debemos manejar todo tipo de variables: peticiones del dueño, charlas con los jugadores, contratación de personal, seguimiento de promesas, traspasos, traslados a otras ciudades…

Luego, tenemos opciones como Mi Liga, Mi Liga Online, Temporadas, Playoffs, Blacktop (con sus pachangas callejeras), Torneos… También regresa 2K TV, el programa televisivo con interesantes contenidos sobre el juego o sobre la liga. El primer capítulo, por ejemplo, tiene como contenido central una entrevista con Damian Lillard, que, además de protagonizar la portada, ha colaborado con algunos raps para la banda sonora.

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El tope salarial vuelve a apretar

De un tiempo a esta parte, se ha hecho imprescindible dedicar un apartado de los análisis de la saga NBA 2K a los temidos y controvertidos micropagos, y el de este año no es una excepción. Como ya sabéis, es posible adquirir moneda virtual (VC) con dinero real, lo cual puede generar desequilibrios a la hora de jugar online contra otros jugadores, al fomentar el pay-to-win.

Hay muchas críticas viscerales a este asunto, no sin razón, pero, el año pasado, rompimos una lanza a favor de algunas de las decisiones que se habían tomado, como la mayor facilidad para obtener VC en el modo Mi Carrera. Sin embargo, este año, se ha vuelto a una estrategia algo más agresiva, que escatima con las recompensas monetarias.

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La temporada pasada, podíamos llegar a obtener un sueldo base de hasta 1.000 monedas por partido, según la posición que ocupáramos en el Draft. Esta vez, sin embargo, el tope salarial parece estar en las 750 monedas (ése fue el que conseguimos nosotros quedando segundos en la lotería).

Asimismo, los patrocinadores son mucho más rácanos en las ofertas que nos hacen y, a poco que les hagamos una contraoferta que consideren ofensiva, nos mandarán a tomar viento fresco. Además, el margen para regatearles es minúsculo comparado con el del año pasado y, básicamente, no aceptan otra cosa que no sea tragar con su oferta de lentejas inicial. Esto contrasta con la entrega del año pasado, donde se podían rascar auténticos pastizales con el tira y afloja…

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Con las bonificaciones diarias, sucede algo parecido. Por un lado, está la agradecida tirada a la ruleta de la fortuna, que nos concede recompensas por el simple hecho de jugar a diario. El premio gordo es un duplicador de la cantidad de VC que ganamos durante unas horas. Por otro lado, las bonificaciones diarias por completar un determinado objetivo (que suelen otorgar en torno a 2.000 o 3.000 monedas) requieren más dedicación este año. Por ejemplo, si el año pasado podía bastar con meter un triple lejano, algo que no llevaba más de unos minutos, este año se nos pide jugar diez partidos, hacer dos triples dobles, realizar veinticinco asistencias…

El último baile

En el apartado visual, NBA 2K21 raya a un grandísimo nivel. Es verdad que la generación, que la saga exprimió casi desde su primera entrega, está ya más que amortizada, pero, aun así, el motor gráfico sigue aguantando el tipo y ofreciendo una fiel recreación de los mejores partidos de baloncesto del mundo. Todo está cuidado al detalle, desde el modelado y las animaciones de los jugadores y los entrenadores hasta la iluminación de los pabellones o el comportamiento del público en función del resultado. A eso, hay que añadir las entrevistas con algunos jugadores (en inglés y sin subtítulos) que saltan en los descansos entre cuarto y cuarto. La sensación de retransmisión televisiva es total.

En cuanto a la locución, se repite la historia que ya contamos el año pasado. Los comentarios en castellano de Sixto Miguel Serrano, Antoni Daimiel y Jorge Quiroga, para los cuales hay que descargar un parche de 3,4 gigas, se sienten naturales, pero también algo rutinarios, y se echa en falta que se les dé un empujón, porque palidecen en comparación con los de la versión original en inglés, donde hay periodistas a pie de campo y se comentan infinidad de anécdotas sobre la liga.

No puede ser que, a estas alturas, sólo se hagan comentarios más o menos genéricos para intentar adaptarlos a lo que sucede en pista y que, mientras, en la versión original, los comentaristas se explayen con geniales análisis o referencias históricas. Por ejemplo, en un partido que jugamos contra los Houston Rockets, trataban aspectos como el famoso ‘step back’ de James Harden o el traspaso de Clint Capela para apostarlo todo al llamado ‘small ball’ que tanto gusta a Mike D’Antoni. En los partidos de la universidad, se hacían referencias a leyendas que habían pasado por ellas, como Jerry West o Magic Johnson.

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De hecho, transmite cierta sensación de dejadez el hecho de que los partidos de la WNBA o los del instituto y la universidad del modo Mi Carrera no cuenten con narración en castellano. Ojalá se dé un paso adelante en la nueva generación o, en su defecto, en futuras entregas, porque no se ha avanzado demasiado desde que en 2012 hicieran su debut esas tres voces, referentes del periodismo español sobre baloncesto.

Eso sí, es justo decir que el mero hecho de que tengamos doblaje en castellano es un milagro (sólo los chinos pueden decir lo mismo). Visual Concepts no trabaja directamente con los narradores españoles, como sí sucede con los periodistas estadounidenses, así que es difícil que se llegue a ver algo igual en España. Sin ir más lejos, habría que crear un periodista a pie de campo que sustituyera a David Aldridge, y eso parece misión imposible.

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El apartado sonoro que sí nos ha impresionado es el de la banda sonora. De base, cuenta con 53 temas que combinan a la perfección el pop y el hip hop más o menos melódico. Algunos grupos quizá no sean los más mediáticos del mundo, pero es música para los oídos escuchar temas como Blinding Lights (de The Weeknd), Let Me Know (de Juice World) o Cold (de Boy Space & Unheard).

Reloj, no marques las horas

Antes de concluir este análisis de NBA 2K21, conviene hacer algunas precisiones sobre el salto de la saga a la nueva generación. Por ahora, Visual Concepts no ha soltado prenda sobre lo que cabe esperar de la versión de PS5 y Xbox Series X, más allá del breve atisbo gráfico que se vio en el evento de presentación de la consola de Sony en el mes de junio. No obstante, el estudio ya ha dicho que será una versión hecha desde cero.

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Y, aquí, entra en juego la polémica que ha habido con que no vaya a haber actualización gratuita para quienes adquieran el juego en PS4 y Xbox One. Podría llegar a entenderse, por el hecho de que, a priori, no será el mismo juego con simples mejoras técnicas. Sin embargo, ya es más cuestionable cuando resulta que sí podrán actualizar el juego los que adquieran la edición Mamba Forever (que cuesta 100 euros, frente a los 70 euros de la edición estándar). En cuanto al traslado de contenidos, lo único que se sabe es que se podrá trasvasar el progreso del modo Mi Equipo, pero no así el de Mi Carrera, que será totalmente distinto.

Especificaciones técnicas de Xbox Series S

Han pasado muchos años, pero, en 2013, cuando PS4 y Xbox One iniciaron su andadura, Visual Concepts hizo un excelente trabajo preparando dos versiones diferentes de NBA 2K14. Como recordaréis, la de PS3 y Xbox 360 contaba en exclusiva con el modo LeBron: Camino a la grandeza, mientras que la de las nuevas consolas apostó por un nuevo motor gráfico, el EcoMotion, y por un modo Mi Carrera con numerosas escenas interactivas. Veremos cuál ha sido el enfoque en esta ocasión. A bote pronto, nos extraña que no se haya hecho ningún modo dedicado a Kobe Bryant en la actual generación, así que confiamos en que haya algo al respecto en las nuevas consolas. También Zion Williamson, que es ‘la nueva generación’ y protagonizará la portada, podría dar pie a algún contenido inédito.

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Dosificación de esfuerzos

NBA 2K21 es un juego que llega a contrapié, por cómo se han dado las circunstancias. Con la temporada pasada aún en curso, lo cierto es que NBA 2K20 (que fue uno de los juegos de PS Plus de julio) sigue más que vigente, y esta nueva entrega resulta muy continuista, lo cual es comprensible en un año en que lo lógico para Visual Concepts era empezar a centrar los esfuerzos en la nueva generación.

A la espera de PS5 y Xbox Series X, quizá se podría haber optado por una entrega de transición a precio reducido, que sólo actualizara las plantillas, como ha hecho Konami con PES 2021, pero, aun así, es justo decir que hay novedades aquí y acullá. Y, cuando uno se pone a los mandos, sigue disfrutando igual que si trasnochara (porque dormir es de cobardes) para ver un encuentro de playoffs. No en vano, hablamos de un simulador de baloncesto que es capaz de marcarse partidazos como los que protagonizó Damian Lillard en la ‘Burbuja de Disney World’.

Valoración

Con el coronavirus alargando la pasada temporada y la nueva generación a la vuelta de la esquina, los tiempos le han cuadrado mal a este último baile de NBA 2K para PS4 y Xbox One. Es una entrega muy continuista, pero, aun así, sigue siendo un simulador de baloncesto tan completo y disfrutón como Damian Lillard.

Hobby

81

Muy bueno

Lo mejor

La factura audiovisual: es como ver un partido real de la NBA. La profundidad de los modos, en especial Mi Carrera, Mi Equipo y Mi GM. La música.

Lo peor

El nuevo sistema de tiro es engorroso. El rebrote de los micropagos. La vertiente narrativa de Mi Carrera acaba pronto. No hay Smart Delivery gratis.

Y además