Star Trek Beyond
Análisis

Star Trek: Más allá - Crítica doble de la tercera parte

Por Jesús Delgado
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Kirk, Spock, Uhura, Chekov, Sulu, Scott... La tripulación original de la nave USS Enterprise ha regresado para una tercera película tras el reboot orquestado por J.J. Abrams bajo la dirección de Justin Lin. En esta película, la Enterprise cruza la última frontera adentrándose en lo desconocido para encontrarse con una belicosa especie que trata de expandirse y conquistar el universo conocido.

Hace unos años, el siempre efectivo J.J. Abrams resucitó la franquicia Star Trek con un reboot cinematográfico en el que jugó con los viajes en el tiempo, las paradojas temporales y algún que otro cameo muy agradecido para los fans. Posteriormente, y tras el éxito de la primera película, llegaría una secuela: Star Trek: en la oscuridad, en la que Benedict Cumberbatch interpretaría al villano Khan, supliendo al actor original Ricardo Montalbán. 

Como suele decirse, no hay dos sin tres. Y Star Trek: Más allá (Star Trek: Beyond) cumple precisamente esa regla. Aunque en esta ocasión Abrams es el productor, cediendo la dirección a Justin Lin, la saga iniciada por él sigue adelante, explorando la Última Frontera, allá donde nadie ha llegado y recuperando la temática principal de la serie original que inicio la franquicia: los viajes espaciales de exploración.

De esta manera, Star Trek: más allá propone una nueva aventura de la tripulación del USS Enterprise, encabezada por Chris Pine, Zoe Saldana y Zachary Quinto. En esta ocasión, el intrépido grupo de aventureros espaciales de la Federación de Planetas se la tendrá que ver con Krall (Idris Elba) y su enjambre de fuerzas alienígenas, que busca conquistar el universo conocido mediante el uso de un extraño y poderoso artefacto alien. 

En la crítica de Star Trek: más allá os hablamos de una película de Justin Lin, protagonizada por Zoe Saldana, Zachary Quinto, Karl Urban, Simon Pegg y Anton Yelchin, con Idris Elba y Sofia Boutella. Paramount Pictures la estrana hoy mismo.

Crítica cinéfila de Raquel Hernández

La tercera entrega del reboot de Star Trek en cines ha sabido leer las mentes de los trekkies que se quejaron. Justin Lin no solo lo recupera sino que además se recrea en él rindiendo un sentido homenaje a su espíritu y de paso recordando en varias ocasiones al fallecido Leonard Nimoy a cuya memoria se dedica el metraje.

La película comienza haciendo gala de ese espíritu de la Federación de Planetas por llegar a lo ignoto para descubrir nuevas especies y hacer crecer sus fronteras. "Lo desconocido no existe, solo lo oculto temporalmente"; sin embargo a nuestro Kirk una larga misión espacial le está haciendo mella. No puede distinguir un día de otro y su sentido de la aventura se desvanece. El cuerpo le pide asentarse un tiempo.

Spock, por su parte, ante la noticia del fallecimiento del embajador Spock, se plantea volver a Vulcano para continuar con su legado. Ambos están a punto de comunicarse mutuamente sus dimisiones cuando sucede lo inesperado: deben adentrarse en una nebulosa para rescatar a los supervivientes de una nave que ha caído allí.

Acción a raudales. ¿Demasiada?

Lin se deja llevar por cierta grandilocuencia en lo que a la acción y el uso de efectos especiales se refiere, rozando la barrera de pasarse de la raya en varios momentos y confiando demasiado en las convenciones del género de la ciencia-ficción para salvar los muebles cuando se adentra en lo inverosímil. Lo salva sobre todo la magnífica envoltura musical de los momentos álgidos ya que la banda sonora de Michael Giacchino, que tiene a sus espaldas trabajos como Del revés, Jurassic World o Zootrópolis y se encargará de la de Doctor Extraño, borda sus composiciones.

El guión de Simon Pegg y Doug Jung funciona fenomenal cuando desarrolla los diálogos entre los personajes, sus relaciones personales y sus ancestrales piques. El binomio de Scottie-Bones (Simon Pegg y Karl Urban) es el eje central de muchos de los momentos más divertidos de la película, que ya desde el inicio avanza que veremos muchos y variados alienígenas (muy buen arranque con la ofrenda que Kirk) y que el libreto hará gala de un sentido del humor que trufará no pocas secuencias.

El amor, la última frontera

Las breves pinceladas románticas quedan para Spock y Uhura (Zachary Quinto y Zoe Saldana) aunque la película también se atreve a introducir cierta diversidad a través de Sulu (John Cho) que aparece emparejado con otro hombre y con una hija a su cargo.

La decisión de darle este aspecto a la vida personal del personaje (que no es algo a lo que se le dé ninguna relevancia en la trama sino que se trata con total naturalidad) tenía como fin rendir un tributo a George Takei, que dio vida a Sulu en los inicios de la saga en el cine y la televisión, hace casi 50 años y salió del armario en 2005.

Curiosamente sus declaraciones al respecto han sido un poco desconcertantes, mostrándose en contra de la idea al considerar que Sulu había sido hasta ahora heterosexual en la ficción. Simon Pegg respondió que en ningún momento se había mostrado a Sulu como un personaje gay o hetero, simplemente porque ese dato no había tenido ninguna relevancia hasta ahora.

Uhura y Sulu en Star Trek: más allá

Zachary Quinto, el actor que actualmente da vida a Spock en la saga, también ha opinado al respecto: "Entiendo que ha tenido su propio viaje personal y que tiene su propia relación con el personaje pero, como ya sabéis, desde que reiniciamos en 2009 la saga hemos creado un universo alternativo". Quinto cree que Takei acabará sintiéndose fortalecido "por la respuesta enormemente positiva por parte de la gente, sobre todo de los jóvenes que afirman sentirse inspirados por esta representación hermosa y de muy buen gusto de algo que creo que está ganando aceptación por parte de la sociedad en todo el mundo". 

Y es que si de algo trata la saga Star Trek es de la diversidad y del entendimiento. El asunto está tratado con tal naturalidad y buen gusto que solo puede decirse que es digno de alabanza.

Con la serie en el retrovisor

Star Trek: más allá reafirma la franquicia volviendo la vista atrás e incluso dejando que se verbalice ese carácter episódico de las misiones de la Enterprise que hastía a Kirk. De alguna manera toda la aventura es como un capítulo muy alargado lo que hace que haya fisuras en el ritmo del desarrollo de la historia. Probablemente no eran necesarias dos horas largas para una historia tan sencilla. La estructura es clásica pero muy funcional.

Krall, el nuevo villano, tiene un desarrollo que lo hace cada vez más interesante, pero en un primer momento resulta un tanto decepcionante (ya sabéis, muy cruel, feo y con voz ronca, muy, muy lejos del magnífico Khan de Benedict Cumberbatch, pero es que Idris Elba tiene como gran inconveniente unas prótesis que cubren la mayor parte del tiempo su rostro, restándole capacidad interpretativa).

La gran incorporación es la de Sofia Boutella como Jaylah: la actriz está dotada para la acción, su caracterización es espectacular y puede dar muchísimo juego en el futuro.

Las localizaciones de rodaje también han sido enclaves mimados en la producción; la dirección artística y el vestuario son sobresalientes. Además de Yorktown recuerda en parte a Elysium pero también hay otras referencias estilísticas en el enjambre de naves que nos trae a la cabeza El juego de Ender. El caso es que todo se resuelve de forma original y emotiva, por no mencionar el aire retro del conjunto: la música, la moto... 

Emocionante conclusión

Si estas palabras os ponen los pelos de punta, vais a disfrutar de lo lindo y el final de Star Trek: más allá os dejará no solo satisfechos sino también emocionados: "El espacio, la última frontera. Estos son los viajes de la nave estelar Enterprise. Su continua misión, explorar extraños nuevos mundos. Buscar nuevas formas de vida y nuevas civilizaciones. Ir arriesgadamente donde nadie ha ido antes".

Kirk y Krall en Star Trek: más allá

Larga vida a la franquicia de Star Trek y buena suerte en la exploración espacial televisiva que arrancará en breve... Entre tanto, esperamos ya noticias cuanto antes de esa cuarta entrega cinematográfica. Tenemos una gran tripulación y los confines del universo por descubrir a su lado.

Crítica frikófila de Jesús Delgado

Os lo diré de esta manera, sin anestesia ninguna. Si sois Trekkies, disfrutaréis Star Trek: más allá como enanos. Si no lo sois, pero os gustan las historias de ciencia ficción con el punto de aventura, entonces también le sacaréis mucha chicha. Y si es cierto que no sabría deciros si es mejor que las anteriores o más floja, también os adelanto que es una película intensita que saciará vuestras ganas de acción y de cruzar la Última Frontera e ir Más Allá.

En primer lugar, y esto les va a gustar a nuestros lectores Trekkies, Star Trek: Beyond es una película hecha por y para ellos. Aquellos que se quejaron con el reboot de 2009 y luego pusieron morros con Cumberbatch en Into the Darkness, encontrarán que Simon Pegg (actor que interpreta a Scotty y guionista de la cinta) ha escrito un guión que es una carta de amor a los fans de la franquicia. Con montones de huevos de pascua, referencias a anteriores películas de las viejas saga e, incluso, alguna pullita algo meta (como la mención a cierta mano verde, entre otras cosas), los nostálgicos se van a encontrar con un homenaje a la vieja Star Trek y al reparto original de la serie. 

Pero, ojo, que la cosa va más allá (y no, no es un juego de palabras), ya que también se rinde tributo a la forma de entender la serie antigua, que esperamos que la nueva serie de Netflix sostenga también: el concepto de viajes espaciales y exploración, que, de alguna manera no había sido tratado con profundidad en las anteriores películas, debido a que había que explicar el reboot primero y luego desarrollar la injerencia de Khan en esta nueva continuidad. 

De este modo, Star Trek: Más allá parece beber del concepto original de la serie, desarrollando lo que podríamos entender como capítulo de 2 horas o un serial (sucesión de capítulos) que a su vez contiene una historia completa y más compleja. De hecho, la película parece seguir una estructura similar a la de algunas propuestas de la serie clásica en tanto a que desarrolla el choque entre la Enterprise y una "nueva cultura alienígena" con resultados más bien tirando a complejos. Esto, no nos confundamos, no es necesariamente malo, sino más bien todo lo contrario. De hecho, parece que Pegg y Lin han querido orientar la historia hacia estos derroteros, sabiendo que los fans buscaban y demandaban algo con un sabor más clásico.

Ahora bien, más allá de la propuesta, la película no es convencional ni  seconstriñe como la serie por motivos de presupuesto. Más bien ocurre al revés. El desfile de efectos digitales y las recreaciones de escenarios y de las naves es una orgía para los ojos, tremendamente placentera a pesar su grandilocuencia. De hecho, os destaco una localización, la estación de Yorktown que es sencillamente impresionante. Gracias a ella vemos cómo la construcción de trasfondo está cuidada hasta los más mínimos detalles, creando un escenario realista y pausible para la colonizacion espacial. De hecho, detalle jugón, la Yorktown posiblemente os suena a más de uno, de haberla visto en algún sitio, ya que guarda enormes semejanzas con la Ciudadela de Mass Effect. Si sois fans de Shepard yecháis de menos a algún Segador en las secuencias de la Yorktown, no os inquetes, es del todo normal. Pero no busquéis plagios ni nada por el estilo, más bien parece obedecer a una genial coicidencia que a un intento de copiar a otra historia de CI-FI. 

Por otro lado, permitidme un consejo. No dejéis de escuchar Michael Giacchino y banda sonora. El compositor vuelve a regalarnos los oídos con un trabajo sencilamente sobresaliente, basado en sus anteriores composiciones, pero no por ello menos geniales. La BSO y su integración en las escenas, dotándolas de atmósfera son uno de los elementos más importantes de la película, haciendo ganar enteros a las secuencias capitales. Su adquisición debiera ser casi obligada para melómanos de las bandas sonoras, fans de Giacchino o, simplemente, trekkies que quieran darse un gustazo. 

Cerrando el círculo

Para no repetirme, ya que Raquel ya os habrá hablado del tono, de los problemas de ritmo e incluso de esa batalla final, que nos deja a todos con el alma en la mano (por no mencionar esos momentos que casi nos da por llorar a moco tendido, completamente emocionados) únicamente me referiré al elenco y al tema de la película con las mejores palabras posibles. Se nota cuando un equipo trabaja a gusto, se divierte y tiene buena química. Star Trek: Más allá demuestra que el reparto se siente a sus anchas y que estas películas son para ellos un placer. Ahora bien, debido a la triste muerte de Anton Yelchin, ergo la ausencia de Chekov en subsiguientes entregas, va a ser algo que lastre la saga. Si bien el ingeniero no es el tripulante más emblemático, vamos a sentir que a la nueva Enterprise le va a faltar algo, por lo que, posiblemente para muchos "no haya más Star Trek" después de esta tercera entrega del reboot, a pesar de que la cuarta entrega ya está anunciada y en el aire.

En cierto aspecto, se debe admitir que Star Trek: Más allá cuenta con un cualidad que es la de cerrar el círculo, normalizando y asentando a la nueva versión de la tripulación clásica dentro de la nueva continuidad temporal. La trilogía inicial acaba tras haber iniciado un nuevo camino en 2009. Así, si la primera película hablaba del cambio de línea temporal y de los cambios operados en los personajes más emblemáticos, en En la Oscuridad veíamos cómo afectaban estos cambios a la continuidad. De esta manera, Más allá supera estos dos estadios y de alguna manera consensua la identidad y las modificaciones operadas en la nueva versión de la tripulación, dotándoles de la oficialidad y el reconocimiento que merecen como la "Tripulación Original" de una nueva generación de fans. De hecho, algo así viene a señalar una escena que es un tributo a los fans que llevan en esto décadas y décadas, en la que se les tiende una emotiva pipa de la paz con un simple gesto de reconciliación. 

Star Trek: Más allá

Quizá lo único que no me acaban de convencer del todo son dos cosas. Una es el personaje de Idris Elba, al que se le podía haber algo de partido y que, en mi opinión, su caracterización resulta reiterativa y parecida a la del anterior villano de las películas, Khan. Sobre todo cuando se descubre su origen, y hasta aquí os cuento para no haceros SPOILERS. Quizá sea el pequeño sacrificio que se deba hacer para que la película en general, funcione. La otra es el buenismo con el que se resuelven un par de situaciones, que de haber sido más coherentes con la historia y los personajes no hubiera tenido tan rápida resolución. Ahora bien, este último escollo es insalvable únicamente para los espectadores más intransigentes, puntillosos y exigentes. Los que quieran pasarlo bien y vayan con esa mentalidad 

En fin, que no sé deciros si Star Trek: más allá será la película del verano, con la feroz competencia que hay. Pero si admitís mi palabra de Jedi, luego natural rival a los Trekkies, os diré que me alegro mucho de que nuestros amigos de la Federación puedan disfrutar con una película hecha por y para ellos, divertida, trepidante y que tiende puentes entre generaciones, asegurando un relevo generacional. Eso, por desgracia, no pasa todos los días. 

Si queréis refrescar la memoria, os dejamos unos cuantos enlaces a las críticas de las anteriores películas y al análisis del videojuego, además de datos curiosos sobre una apuesta jugona.

Valoración

Tercera parte que supera la expectativas. La película vuelve a la idea de la exploración espacial una vez más. Posiblemente los fans acérrimos sean quienes más la disfruten debido a los muchos guiños y huevos de pascua.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

El sentido del humor y que franquicia vuelva otra vez al concepto original de la serie. La BSO, la puesta en escena y el homenaje a Nimoy y a Yelchin.

Lo peor

A mitad de película cae un poco el ritmo. Krall desmerece como villano e Idris Elba apenas puede deslumbrar con tanta prótesis.

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