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La opinión de
Jesús Delgado Manzano

La cancelación de Daredevil y el futuro de Marvel en Netflix

Daredevil - Netflix

Daredevil ha sido cancelada. La serie del Hombre sin Miedo de Marvel no tendrá cuarta temporada. Su cancelación sigue a las de Luke Cage y Iron Fist. ¿Cual es el incierto futuro de Marvel en Netflix? Opinamos sobre esta misma cuestión.

Marvel's Daredevil se las prometía muy felices. Era la serie de Netflix mejor valorada, frente al resto de sus "hermanas": Jessica Jones, Luke Cage, Iron Fist y The Punisher, así como Marvel's The Defenders. Sin embargo, los bajos números de audiencia de su temporada 3, en comparación con anteriores etapas de la serie, han firmado su sentencia de muerte. Ha llegado su cancelación, dejándola sin temporada 4.

De esta forma, el Diablo Guardián de Hell's Kitchen sigue a Puño de Hierro y a Luke Cage de camino al limbo de las series canceladas, a pesar de que su director aseguraba que la serie tendría una cuarta temporada no hacía mucho. Que ahora Erik Olesson tenga que rectificar nos lleva a preguntarnos qué puede ser del futuro de las dos únicas series que quedan aún con la cabeza sobre los hombros: Jessica Jones y The Punisher.  

Además, no se han hecho esperar los rumores sobre conspiraciones ratonianas, apuntando a Disney como responsable máxima de estas cancelaciones y aduciendo que todo es una maniobra empresarial para llevar estas series a su nueva plataforma VOD, su "propio Netflix/HBO": Disney +.

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Por nuestra parte, no lo tenemos tan claro. Y, además, no os creáis que albergamos dudas muy profundas acerca de si este es o no el camino que debería tomar en realidad las series de Marvel y Netflix. De hecho, tras la cancelación de Daredevil, el futuro parece muy incierto, incluso para la temporada 2 de The Punisher, que mantiene a los fans en vilo. 

Muchos complejos y falta de imaginación

Desde la gloriosa y aplaudida temporada 1 de Marvel's Daredevil, las series de Marvel y Netflix han ido mostrando un desgaste paulatino y una reducción importante en su calidad como producto. Algo de esto ya os sugerí yo en la crítica de la temporada 3 de esta misma serie, por cierto.

Podemos decir que ya desde la finalización de The Defenders (y si nos apuráis, desde el estreno de Iron Fist), algo se dejaba entrever en las producciones de Marvel y Netflix. Un complejo de inferioridad tremendo y también una redundante falta de variedad y de imaginación.

Dicho de otro modo, todas las series, salvo por detalles como el color y la luz o sus reparto, parecían una fotocopia unas de otras. Los temas eran prácticamente los mismos, el tratamiento del concepto de superhéroe/justiciero no variaba de una serie a otra salvo en pequeños matices y, en general, parecía que las producciones llegaban a un punto muerto. Y a esto hemos de añadir el complejo de no vestir a los héroes y villanos que se prestaban a ello con un traje identificativo y característico. Como su la idea de mostrar héroes disfrazados fuera a espantar a alguien a estas alturas.

Con esta fórmula, se asentaba una fracción del UCM, gris, monocromática y, ¿por qué no decirlo?, repetitiva. Jeph Loeb, máximo responsable de la división de Televisión, permitió que los equipos creativos no se arriesgaran y optaran por unos planteamientos basados (más bien plagiados) del Caballero Oscuro de Christopher Nolan, apostando por un realismo de presentación intensivo y cortado por el mismo patrón. De esta forma, utilizaba la misma fórmula de esta visión para todos los planteamientos. Algo que, como ya sabemos, no le ha funcionado muy bien a Warner en el cine, por cierto.

Así, sus héroes, lejos de ser tipos bien diferenciados, con temas distintos y enfoques diferentes, arrastraban en sus últimas temporadas un patrón común: la negación de su destino, de su herencia y de su seña de identidad. Punisher quemando su chaleco con la calavera durante el primer episodio de su serie; Daniel Rand entregando su puño de hierro a otros y rechazando el abrazar quien es; Daredevil negándose a llevar traje rojo y volviendo al precario chandal con media negra.... y estos giros, únicamente para evitar cierto sabor y tono a cómic para meterse de cabeza en el lodazal de lo "adulto, realista y serio". 

¡Esta película no se parece al cómic! ¨Y, lo mismo, es mejor así

En fin, creo que me seguís. Supuestamente, las series de Netflix y Marvel están basadas en superhéroes o en personajes con tonalidades, historias y dramas bien diferenciados. Pero, al final, todo se estaba volviendo una reiteración de lo mismo y la narración de la misma historia, alterada con pequeños detalles. La única diferencia, si acaso, era la ambientación, radicada en distintos barrios y escenarios. Si a esto unimos el hecho de que su mitología fue utilizada de manera inconexa, desperdiciándola en el mejor de los casos, tenemos a un público objetivo, los fans, remojados en un cubo de agua helada. 

Cabe hacer un paréntesis y señalar que la fidelidad no está reñida con la calidad. En cierto blog sobre el tema (cuyo enlace tenéis un párrafo más arriba) ya traté la cuestión, y ya entonces dije que "algo de libertad creativa" no está nada mal. Pero si esta creatividad se orienta mal... el resultado son las malas críticas, la cancelación y una baja audiencia. 

Por eso mismo, creo que debo recalcar que el problema aquí no es la fidelidad, sino una falta de dirección, apostando por mantenerse en un terreno seguro, en lugar de explorar el material del que se parte. Esto, claro, hace que las historias flojeen, tengan montones de incoherencias o que, incluso, se alarguen innecesariamente. Dicho de otro modo, tiene defectos de fondo, que no solo han conseguido mosquear al target fan y conocedor del material, sino también a los menos doctos, que solo quieren ver una serie funcional y entretenida.

Porque después de todo, recordemos, ni el mejor reparto del mundo puede defender un mal producto. Y, en lo tocante al reparto de las series de Netflix de Marvel, estamos ante uno que es de primer nivel. Pero el público tampoco es tonto. Ni siquiera el generalista (por mucho que haya quien disienta), que de cómics entiende más bien poco, pero sabe cuándo le están dando gato por liebre, como es el caso.

Por todo ello, no debería extrañarnos este giro de acontecimientos en la cancelación de Daredevil en Netflix, la ingente cantidad de gente que deja de ver estas series ha captado el tufillo a cadáver enseguida. De ahí que, entre el agotamiento de tantas series de superhéroes, la falta de novedad entre unas y otras y la total ausencia de algo que las diferencie, haciéndolas brillar con luz propia, podamos entender esta fuga de espectadores. 

¿El futuro pasa por la unificación?

Antes de seguir, hay que tener presente otro detalle. La división de Marvel Television no es dependiente de Marvel Studios, los responsables de las películas, sino más bien del grupo editorial y de su presidente Ike Perlmutter. No vamos a entrar en detalles, pero que no hayamos visto a Daredevil y al resto por Infinity War se debe precisamente a esto y al mutuo desprecio entre Kevin Feige y Perlmutter. Mientras Feige responde únicamente ante Disney, Jeph Loeb debe responder ante Perlmutter y este ante Disney.

Hágase notar, como nota de color, que, para rizar el rizo, "Ike" tiene una fama bastante mala en el mundo del entretenimiento, debido a que prefiere productos rentables más que de calidad (además de sus ideas cercanas a las Trump, lo cual no le granjea muchas simpatías en el mundo del espectáculo). Entre sus grandes "éxitos" se cuentan el haber apoyado el reemplazo de Terrence Howard  por Don Cheadle entre la primera y segunda película de Iron Man porque "nadie notaría la diferencia y todos los negros se parecen", según él. 

Ya teniendo en mente este dislate de organigrama, no es difícil entender el cacao que es que las series de los superhéroes de Marvel estén en distintas cadenas y que no haya un nexo muy claro entre ellas. Así, las de Netflix van por su lado, las de Runnaways o Cloak & Dagger por otro, y las de Fox, a su bola. Esto, además, también tiene mucho que ver con el descalabro de Inhumans y los motivos por los que este show no llegó a ser película, como se había planteado en un principio, reciclándose en una de las series más olvidables de los últimos tiempos. 

Con semejante papelón, no me extraña que Disney haya decidido atar en corto a Perlmutter, sobre todo habida cuenta de sus simpatías y enfoques, tóxicos para públicos de diversas creencias, condiciones e ideologías. Si bien Perlmutter tiene un contrato blindado y resulta complicado controlarlo, no sería descabellado pensar que las cancelaciones de estas series fueran un modo de puentearlo para poder lograr un mayor control de calidad del producto. Unas cancelaciones que, por ende, se han visto favorecidas por los malos resultados de audiencia, lo cual refrendaría una HIPOTÉTICA decisión de Disney de trasladar estos shows a su plataforma Disney + y trabajar en ellas para limar sus flaquezas e imperfecciones. 

Esto claro, solo es una especulación. Pero teniendo en cuenta que a Warner le ha funcionado, llevando su Arrowverso al completo a su misma cadena, la The CW, no habría que descartar que algo parecido se les esté pasando por la cabeza a los geniecillos de la Casa del Ratón. En verdad, la jugada puede ser maestra. Sobre todo, porque ABC Studios, responsables de la realización de estas series, ya es propiedad de Disney. Por ello, todo acabaría quedándose en casa y con mayor control por parte de la compañía, que de pifiarla, no podría echar la culpa a "nadie de fuera". 

Te contamos qué es el Arrowverso y qué series lo contienen

¿Quizá sea este el escenario propicio y Luke Cage, Iron Fist y Daredevil regresen a las pequeñas pantallas? Nos gustaría pensar que estas cancelaciones son solo un tránsito hacia un lugar mejor. Un lugar que nos permita ver al Daredevil de Charlie Cox compartiendo escenario con la Viuda Negra de Scarlett Johansson y el Spidey de Tom Holland

Claro que soñar es gratis. Producir una serie y montar semejante tinglado, no. Veremos si todo esto se queda en sueños húmedos y frikis o es el final definitivo para un interesante proyecto audiovisual, que no ha llegado a buen puerto.