Análisis de Tales of the Shire: Un juego de El Señor de los Anillos... o de Sam Gamyi

Análisis y opinión de Tales of the Shire: Un juego de El Señor de los Anillos, una propuesta a lo Animal Crossing ambientada en el universo de J.R.R. Tolkien. Con él, te sentirás como un verdadero hobbit.
El Señor de los Anillos es una de las licencias más importantes de la historia del entretenimiento, por los libros originales de J.R.R. Tolkien, por las posteriores películas de Peter Jackson e, incluso, por videojuegos como Sombras de Mordor. Y prueba de ello es que siguen llegando juegos como Tales of the Shire: Un juego de El Señor de los Anillos para PS5, Nintendo Switch, Xbox Series X|S y PC.
Sin embargo, las traslaciones audiovisuales de la Tierra Media no pasan por su mejor momento, y da igua el medio. Pese a la expectación que había a su alrededor, en los últimos años, hemos visto cómo nos decepcionaban Los anillos de poder (serie), La guerra de los Rohirrim (película) o Gollum (juego). En el análisis de Tales of the Shire, vamos a ver si sigue esta tendencia a la baja o se ha logrado revertirla.
En ese sentido, tal es el panorama que, en estos últimos años, hemos visto cómo los derechos de la obra de Tolkien pasaban de la otrora todopoderosa Warner Bros a la falible y vaporosa Embracer Group, que ha sido una de las compañías que más despidos, cierres y y cancelaciones han realizado, como el de Volition.
El conglomerado sueco parecía querer apostar bastante fuerte por la saga, pero el citado Gollum resultó ser uno de los peores juegos de los últimos años. Además, la compañía tiene en marcha, junto a Amazon Games, un MMO de la saga cuya existencia se dio a conocer en mayo de 2023 y del que no existe, por ahora, ni una sola imagen.
En ese contexto, llega Tales of the Shire: Un juego de El Señor de los Anillos, que estará disponible para PS5, Xbox Series X-S, Switch y PC desde el 29 de julio. De su desarrollo, se han ocupado Weta Workshop, un estudio de animación neozelandés que fue clave en los filmes de Peter Jackson; y Lab42 Games, un equipo perteneciente a Sumo Digital.

Adicionalmente, está involucrado en él Private Division, el sello pseudoindie que Take-Two Interactive vendió el año pasado, sin que el gigante mostrara interés por quedarse con este proyecto. Eso, junto con el hecho de que sufriera un retraso de última hora cuando estaba previsto que se lanzara en marzo, nos hizo arquear la ceja más que Gandalf ante Saruman o Pippin Tuk.
Por suerte, la sangre no ha llegado al Brandivino y, tras habernos convertido en habitantes de La Comarca por unos días, estamos listos, cual Bilbo Bolsón ante su Partida y regreso: Historia de un hobbit, para dar un veredicto en este análisis de Tales of the Shire para PS5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC, en el que trataremos los siguientes puntos:
- Historia: Que se lleven a aquel Toro Bramador del agua
- Jugabilidad: Procúrame una cosecha digna de Hobbiton
- Dificultad y duración: El camino sigue y sigue
- Apartado audiovisual: ¡Mirad! ¡Setas!
- Ediciones y precio: Tomate, salchichas y rico y crujiente físico
- Conclusión: En un agujero en el suelo, vivía un hobbit
La historia de Tales of the Shire: Que se lleven a aquel Toro Bramador del agua
Antes de nada, conviene decir que no estamos ante el típico juego de acción de El Señor de los Anillos, sino ante un simulador social, de modo que se nos invita a convertirnos en un pacífico hobbit (no en Toro Bramador, precisamente) y a sentirnos como un habitante más de La Comarca. Eso sí, la historia está ambientada en la Tercera Edad, poco antes de la Guerra del Anillo.
Así, aunque se cuenta una historia original, hay infinidad de guiños a los libros y las películas. Eso incluye la aparición de personajes secundarios como Rosita Coto, menciones a Bilbo Bolsón y a objetos que los verdaderos medianos conocen bien...
Concretamente, somos un hobbit de Bree recién llegado a la Cuaderna del Oeste y debemos contribuir a que la poco desarrollada Delagua adquiera el estatus de aldea, al margen de Hobbiton. En cierto modo, es como meterse en la piel de esos hobbits anónimos a los que vemos vivir su vida en los primeros compases de La Comunidad del Anillo.

Nada más empezar, debemos personalizar a nuestro álter ego, con un editor tremendamente básico que apenas permite elegir entre una serie de parámetros predeterminados para el cabello, los rasgos faciales o los pies. Casi lo que más llama la atención es la elección del nombre, con apellidos tan ilustres como Tuk, Brandigamo, Ciñatiesa, Sotomonte...
A partir de ahí, nuestro cometido principal será conocer a los quince habitantes principales de Delagua y entablar amistad con ellos, con un sistema de experiencia y subida de niveles a medida que completemos encargos. En ese sentido, los personajes son bastante arquetípicos, pero resultan muy simpáticos y se ha logrado la sensación de que son parte de una comunidad.
La jugabilidad de Tales of the Shire: Procúrame una cosecha digna de Hobbiton
Al estilo de juegos como Animal Crossing, Stardew Valley, Story of Seasons y demás, Tales of the Shire es una propuesta costumbrista en la que vivir, literalmente, otra vida. Por supuesto, se trata de una existencia rural y tranquila, como es propio de los hobbits, muy satisfechos de ignorar y ser ignorados por el mundo de la gente grande.
Cada día, nos levantamos al alba y podemos hacer lo que queramos hasta que caiga la noche y toque volver a nuestro agujero hobbit para dormir. El mapa no es especialmente grande ni variado, pero captura bien la esencia de la Comarca y varía con el paso de las cuatro estaciones.

Así, la recolección es una parte esencial de la experiencia, pues podemos obtener diferentes tipos de frutas, hortalizas, peces, condimentos... Todo está puesto al servicio de la pasión de los hobbits por la comida, de modo que la piedra angular es la obtención de ingredientes y recetas con los que preparar comilonas que nos ayuden a hacer buenas migas con los quince personajes anteriormente citados.
A grandes rasgos, hay cuatro grandes mecánicas jugables, todas ellas bastante sencillas y rutinarias: recolección, pesca, jardinería y cocina. Las dos primeras no tienen mayor historia. Por un lado, hemos de buscar frutas, hongos y otros recursos que la naturaleza da directamente. Por otro lado, podemos acercarnos a estanques y ríos para sacar peces con un minijuego muy básico.
La jardinería sí tiene algo más de enjundia. En cada estación, podemos plantar semillas específicas, teniendo en cuenta que algunas crecen mejor y tienen una mayor calidad si se colocan junto a otras afines. Además, hay que preocuparse de regar... salvo que esté lloviendo, en cuyo caso no es necesario.
Y todas esas mecánicas están puestas al servicio de la cocina. Podemos aprender hasta 120 recetas, que requieren obtener los ingredientes necesarios. Una vez recabados, entra en juego un minijuego de chef en el que mezclar, trocear y freír los alimentos, con un sistema de estrellas que depende de que acertemos con el punto de textura y cocción exactos.

Para ello, se nos muestra una especie de eje de coordenadas que tiene en cuenta la densidad o suavidad de la comida, así como si está más tierna o más crujiente. Además, podemos echar condimentos para que las comidas sean saladas, picantes, ácidas o dulces. El sistema es sumamente básico, pero resulta bastante efectivo y entretenido.
Ahora bien, el bucle de juego se hace bastante repetitivo y anodino. Se ha querido dar cierto 'realismo' a la experiencia y, por ejemplo, para comer con otros hobbits, primero hay que enviarles una carta... y esperar al día siguiente para que nos digan que aceptan la invitación. Y no hay un sistema que permita hacer correr el tiempo. Ni tampoco una opción de viaje rápido.
Paralelamente, tanto los encargos principales como las misiones secundarias son la perfecta definición de lo que es hacer de recadero. Es muy habitual que tengamos que ir a hablar con Fulano para que nos ayude con algo, que nos remita a Mengano, que éste nos redirija a Zutano...
Aparte de eso y de decorar nuestro agujero hobbit con muebles, no hay mucho más que hacer. Ni romances, ni minijuegos de creación o construcción, ni ganadería, ni hierba del Viejo Toby para fumar en pipa, ni opciones multijugador... Se ha recreado la pacífica vida de un hobbit, sí, pero se han quedado muchísimas cosas en el tintero.
La dificultad de Tales of the Shire: El camino sigue y sigue
En nuestros análisis, solemos hablar de la dificultad de los juegos. Tales of the Shire no tiene mayor complicación, pues no hay grandes retos de habilidad, más allá de tener un poco de tino con los tirones de la caña de pescar o con el punto de las comidas.
Pero sí conviene hacer alguna precisión sobre ciertos elementos azarosos. Por ejemplo, hay una misión de la historia que requiere conseguir un vegetal de dos estrellas para dárselo a un personaje. Para obtenerlo, hay dos opciones: que alguien nos lo regale tras una comilona o que lo cultivemos nosotros mismos.
Pero que nos salga o no es, en cierta medida, una cuestión de suerte, por lo que pueden pasar un par de días de juego hasta que lo obtengamos. A veces, hace falta paciencia.

Por lo que respecta a la duración, la historia principal se puede completar, aproximadamente, en unas quince horas. No tanto porque haya mucho que hacer como por la necesidad de esperar a que pasen los días para que se produzcan ciertos eventos. Especialmente en el último acto del juego, que se siente como un chicle estirado.
Ahora bien, una vez acabada la historia, si queremos subirlo todo de nivel al máximo y desbloquear diferentes recompensas, hacen falta muchas decenas de horas.

Por un lado, están las relaciones con los vecinos de Delagua; por otro, los cuatro clubes (recolección, pesca, jardinería y cocina), que tienen asociados diferentes retos que se renuevan diariamente en un tablón de anuncios.
En realidad, con eso último, puede considerarse el típico juego que, en la práctica, resulta infinito. Pero tampoco vais a encontrar grandes satisfacciones o una potencial evolución del mapeado que os inviten a hacer tal cosa.
El apartado técnico de Tales of the Shire: ¡Mirad! ¡Setas!
En materia audiovisual, Weta Workshop y Lab42 Games han apostado por una estética muy amigable (eso que los modernos llaman 'cozy'). Aunque esto no es algo novedoso, realmente, pues ya Sierra Entertainment apostó por un estilo similar para el juego de El Hobbit que lanzó en 2003.
Siendo un proyecto pequeño con forma de simulador social y teniendo a los hobbits como protagonistas, es lógico que se haya apostado por esa estética. Sin ser ninguna maravilla, la recreación de La Comarca tiene su encanto, con el añadido de que el paso de las estaciones altera por completo el colorido de la vegetación. Eso sí, el invierno y sus tonos grises son dignos de Mordor.

Y hay un detalle curioso. La interfaz de pantalla no tiene minimapa, pero, si marcamos un lugar de destino en el mapa del menú, vamos encontrándonos con pájaros que se aposentan sobre las señales del camino, indicando por dónde debemos avanzar. A veces, no queda del todo clara la dirección, pero es un sistema muy orgánico.
En cuanto a los personajes, como decíamos al principio, las limitaciones son bastante evidentes, empezando por el editor para nuestro álter ego. Aun así, los habitantes de Delagua resultan bastante expresivos y tienen su encanto. Y no falta un modo foto con el que sacar instantáneas.
Quizá lo que más nos ha decepcionado del apartado audiovisual es la banda sonora, que no pasa de intrascendente, con apenas algunos toques de flauta o xilófono de vez en cuando. No pedimos algo como lo que hizo Howard Shore con su Concerning Hobbits para la película de La Comunidad del Anillo, pero no habría estado de más meter melodías que se hicieran notar.
Precio y ediciones de Tales of the Shire: Tomates, salchichas y rico y crujiente físico

Tales of the Shire: Un juego de El Señor de los Anillos se pone a la venta tanto en formato digital como en físico. La versión descargable estará disponible desde el 29 de julio, para PlayStation 5, Xbox Series X-S, Switch y PC, a un precio de 32,99 euros.
En cuanto a la edición física, llegará a las tiendas el 8 de agosto y costará 39,99 euros, con versiones para PS5 y Switch. Esta edición contará con un mapa desplegable del pueblo de Delagua y, si la reserváis en GAME, obtendréis en exclusiva la banda sonora en formato digital.
La opinión de Hobby Consolas de Tales of the Shire: En un agujero en el suelo, vivía un hobbit
Tales of the Shire: Un juego de El Señor de los Anillos no pasará a la historia de las experiencias audiovisuales basadas en la obra de J.R.R. Tolkien, pero tiene su encanto, en la medida en que logra recrear, al menos parcialmente, la vida de un hobbit de La Comarca.

Después de los retrasos que había sufrido y de la venta de Private Division por parte de Take-Two Interactive, no poníamos la mano en la llama de Udûn por él. Y menos tras las decepciones de Gollum o Los anillos de poder, que fueron mantequilla untada sobre demasiado pan. Pero, por suerte, no ha caído en la sombra.
Se queda lejos del pan de lembas de Animal Crossing o Stardew Valley, y no esperéis la adrenalina de entrar en el huerto de Maggots a robarle hortalizas, pero, si sois de los que no perdonan el desayuno, el segundo desayuno, el almuerzo, el aperitivo, el té de la tarde, la comida ni la cena, esta aventura os llenará el estómago.
Valoración
Nota 68
Tales of the Shire: Un juego de El Señor de los Anillos es bastante simple como simulador social, merced a unas mecánicas básicas y a un bucle de juego monótono, pero consigue el objetivo de hacernos sentir como un hobbit, inclinándonos a la paz, la tranquilidad y el diligente cultivo de la tierra.
Lo mejor
Que el juego haya llegado a buen puerto. Los vecinos de Delagua tienen su encanto. El paso de las estaciones y cómo afecta a La Comarca. Los guiños.
Lo peor
Mecánicas como las invitaciones para comer son tediosas. A menudo, te sientes como un recadero. Los minijuegos, aunque funcionan, no emocionan.
Plataforma comentada: Xbox Series X
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Tales of the Shire: Un juego de El Señor de los Anillos
Lanzamiento
29-7-2025
Género
Simuladores
Compañía
Wētā Workshop, Private Division
Pegi
+3
Número de jugadores
1
Multijugador
--
Idioma de los textos
Español
Idioma de los subtítulos
Español
