Los mejores juegos de Xbox One de 2016 - Dark Souls 3
Reportaje

Bloodborne, Nioh, Lords of the Fallen... Mejores RPG tipo Souls

Por David Martínez
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Hacemos un repaso a los principales juegos de estilo Dark Souls que han llegado a PC y consolas: Bloodborne, Nioh, Lords of the Fallen... El género del RPG nunca había sido tan difícil, ni tan satisfactorio. Preparaos para morir y bendito sea el sol.

La influencia de Dark Souls en los juegos de rol más modernos es innegable. La saga de From Software ha impuesto una nueva forma de jugar, en que los combates en tiempo real y la inteligencia artificial de los enemigos (capaces de acabar con nosotros en los primeros compases del juego) se han convertido en canon, así como la integración del argumento a través de pequeños fragmentos -en conversaciones y descripciones de objetos- y la exploración de escenarios llenos de atajos y secretos.

Hidetaka Miyazaki y su equipo han conseguido que nos acostumbremos a morir una y otra vez, y que disfrutemos haciéndolo, con la esperanza de recoger almas (o ecos de sangre) en nuestro siguiente intento. Aquí os dejamos una pequeña recopilación que ningún fan de este género debería perderse. Hemos querido rendir homenaje a los títulos más ambiciosos, pero hay muchos más. La influencia de los Souls llega también a juegos indies como Salt and Sanctuary (realizado en 2D por Ska Studios) o Hyper Light Drifter, del estudio Heart Machine. 

Pero ahora llega el momento de prepararnos para morir. Estos son los más importantes "souls like" del panorama actual, que marcan pequeñas diferencias en cuanto a la ambientación (desde el terror medieval al Japón de los samuráis) y también en su planteamiento del combate y los puntos de guardado. ¡Bendito sea el sol! 

Demon´s Souls

Influenciado por otros juegos como Ico y Dragon Quest, o mangas como Berserk y JoJo´s Bizarre Adventure, Hidetaka Miyazaki pretendía darle una vuelta de tuerca a la saga King´s Field y crear un producto fresco. Miyazaki consideraba que la dificultad de Demon´s Souls no tenía la intención de frustrar al jugador, o convertir en imposible su tarea, sino transmitir la sensación de peligro y tensión que contenía el mundo a la jugabilidad de éste. De esta manera, morir era el comienzo, pero cuando derrotabas al jefe que te mataba siempre, la victoria era mucho más dulce.

La trama seguro que le suena a más de uno. El reino de Boletaria ha sido rodeado por la niebla y nadie sabe qué es lo que ocurre dentro de ella. El protagonista es enviado para acabar con los problemas de este reino y tendrá que recolectar las almas de demonio (Demon´s Souls) que poseen los diversos jefes del juego para poder llegar hasta El Anciano y salvar al reino. Explorar, derrotar a los jefes y vencer al malo final. Si fuera tan fácil hacerlo como decirlo... Aquí podéis leer nuestro análisis de Demon´s Souls para PS3

Dark Souls

En el E3 2008, From Software presentó un enorme logotipo donde se podían leer las palabras Project Dark. Poco o nada se sabía de este anuncio, sólo que los encargados que estaban detrás de este misterioso nombre en clave eran el mismo equipo que trabajó en Demon’s Souls, juego que resultó ser un éxito en ventas, superando las expectativas iniciales tanto de Sony como de la propia desarrolladora. No hubo tiempo para muchas preguntas, un pequeño tráiler despejó de un plumazo todas las incógnitas, Demon’s Souls ya tenía sucesor.

Muchos meses tuvieron que pasar para conocer más detalles del título; sus primeros conceptos y bocetos, su planteamiento y su nombre definitivo, Dark Souls. Tras una oleada intermitente de información, podíamos comprobar cómo brotaba, sano y firme, de las raíces ya establecidas por Demon’s Souls. Es por esto que, al no tratarse de una secuela directa del primero, recibió el calificativo de Sucesor Espiritual que tantas veces hemos leído. ¿Y Por qué no es una continuación directa de Demon’s Souls? Sencillo, dicha marca está registrada por Sony y es de su propiedad, por lo tanto, la única solución de From Software era crear Demon’s Souls 2 para PS3 u otro título similar para varias plataformas. Así se ampliaría su mercado. La compañía optó por la segunda fórmula, comenzando así el desarrollo de Dark Souls

La gran novedad respecto a Demon’s Souls es que, ahora, nos encontramos en un mundo totalmente abierto, con un gran abanico de zonas para explorar y que conectan entre ellas de un modo u otro. En Demon’s Souls nos encontrábamos con cinco mundos, divididos en cuatro partes, cada zona con un camino a seguir y un enemigo a final de fase. Por lo tanto, tenemos un cambio radical en el planteamiento de Dark Souls.

Sin duda, el hecho de implantar un mundo tan profundo y gigantesco, sin barreras de ningún tipo, ofreciéndonos la posibilidad de perdernos allá por donde sobrevivamos, fue todo un acierto. Eso sí, el nivel requerido para afrontar las zonas en las que nos adentremos no es de la incumbencia de From Software. ¿Qué significa esto? Pues que bien podemos seguir el orden lógico del juego (que desconoceremos, por supuesto) o desviarnos y entrar en una zona donde nuestros golpes no harán ningún daño a los enemigos. 

¿Os ha entrado el miedo? Pues aquí podéis leer nuestro análisis de Dark Souls y el análisis de Dark Souls Prepare to Die Edition.

Dark Souls II

Las novedades no son muy numerosas en esta entrega, aunque mejoran muchos de los pequeños problemas del original. El control es casi idéntico al de Dark Souls, aunque el nuevo salto es mucho más fiable y acaba con las únicas muertes sin sentido que tenía su predecesor. En lugar de saltar presionando el mismo botón de correr, tenemos el círculo para correr y el L3 para saltar (la B y el LS respectivamente en Xbox 360), lo que evita confusiones. 

El diseño de los escenarios sigue siendo tan laberíntico como siempre, pero al menos contamos con la posibilidad de viajar de una hoguera a otra en todo momento, para evitar las largas caminatas y la repetición de combates innecesarios de Dark Souls. La quema de objetos en las hogueras también nos ofrece nuevas posibilidades, como aumentar la dificultad de los enemigos (más aún) o evitar que nos invadan tanto.

Y es que, la mejora del multijugador es otro de los puntos fuertes de esta entrega. Ya no es necesario estar en forma humana para ser invadidos o jugar en modo cooperativo, por lo que los encuentros son más frecuentes que en el original, añadiendo (más si cabe) causas de muerte para nuestro personaje. Eso sí, la libertad para elegir cómo queremos jugar es mayor ya que también podemos quemar una efigie humana (la misma que ahora nos convierte en humanos) para disminuir la frecuencia de los encuentros. 

Aquí podéis leer nuestro análisis de Dark Souls 2 y el análisis de Scholar of the First Sin para PS4 y Xbox One. 

Dark Souls III

Dark Souls III es como el reencuentro con un viejo amigo al que hace años que no veíamos: hay una sensación de familiaridad constante y, al mismo tiempo, de que todo ha evolucionado y mejorado con el paso del tiempo.

La creación del personaje, por ejemplo, es tal como la recordábamos y sigue ofreciendo las mismas opciones, pero con un mayor nivel de personalización (más peinados, barbas, marcas, tatuajes...) y algún que otro añadido en forma de nuevas clases (mercenario, heraldo y asesino). Las estadísticas están en general mucho mejor equilibradas y definidas, de modo que todas tienen una utilidad muy concreta. La vitalidad nos recompensa con un mayor número de puntos de salud, y la resistencia, tan inútil en el primer Dark Souls, tiene ahora más sentido que nunca, pues además de aportar puntos extra a todas las defensas, aumenta el peso y la carga del equipo.

En Dark Souls 3 todo se desarrolla de una forma mucho más ágil, puede que nuestros ataques, esquivas y movimientos de escudo sean más veloces, pero el tempo del combate es lo que define y diferencia a Dark Souls. Una actitud arrojada se suele ver recompensada con la muerte, mientras que la paciencia, la perseverancia y la evaluación de los movimientos enemigos nos llevan a la victoria.Aquí podéis leer nuestro análisis de Dark Souls 3

Lords of the Fallen

El parecido de Lords of the Fallen con Dark Souls es abrumador. El sistema de combate es como un "déjà vu" permanente. Incluso las acciones de nuestro héroe están ubicadas en los mismos botones del pad. Además, las habilidades son muy parecidas: el botón para rodar, el saltito para atrás, la patada,...

Incluso el tempo y el ritmo de los combates se asemeja, obligándonos a estudiar los puntos débiles del rival y aprovechar el momento indicado para golpearle. Como es habitual en este tipo de juegos, los combates contra los jefes finales son los más espectaculares y desafiantes. Y la importancia del peso que podemos cargar también es fundamental en Lords of the Fallen, haciendo que nuestro héroe se mueva mucho más rápido o lento según el tipo de armadura que llevemos.

El desarrollo también tiene montones de elementos "Darksoulianos", como las hogueras, aquí transformadas en enormes cristales rojos, que nos sirven para guardar partida y gastar la experiencia acumulada para mejorar al personaje. Sí, lo habéis adivinado, también nos rellena las pociones de recuperación de las que disponemos, aunque no resucitan a todos los enemigos de la zona (que lo hacen de un modo automático cada cierto tiempo o cada ciertos eventos completados).

Y como no podía ser de otra manera, nuestra experiencia también se queda esperándonos en el lugar en el que hayamos muerto para obligarnos a volver a por ella. Eso sí, aquí se va reduciendo el porcentaje de experiencia que podemos recuperar con el paso del tiempo, para forzarnos a ir a por ella lo más rápido posible, lo que no deja de ser una vuelta de tuerca interesante. 

Aquí podéis leer nuestro análisis de Lords of the Fallen

Bloodborne

El exclusivo de PS4 desarrollado por From Software es mucho más que un sucesor espiritual de las sagas Demon's y Dark Souls. Como ya sabéis, la ambientación ha cambiado por completo, abandonando el estilo fantástico medieval por una especie de Londres victoriano en la más absoluta de las decadencias. Las bestias campan a sus anchas y sólo hay una persona capaz de salir a cazarlas, nuestro héroe (o heroína, que también se puede).

Pero lo primero es crear a nuestro personaje, con un completo editor que aumenta, aún más, las posibilidades que ya ofrecían los Souls. Eso sí, podemos pasar horas detallando lo arqueadas que queremos las cejas de nuestro héroe y otros detalles físicos pero, a la hora de la verdad, poco importa ya que pasamos la mayor parte del tiempo enmascarados y con ropajes que nos ocultan el rostro. Dicho eso, obviamente no pudimos evitar dedicar más tiempo al editor del que recomiendan las autoridades sanitarias.

Poco después de crear a nuestro avatar, moriremos. Puro Souls nada más empezar. Tras la primera muerte somos transportados al Sueño del Cazador, una especie de limbo en el que podemos comprar objetos, subir de nivel y mejorar nuestro equipo. Además, desde allí también podemos acceder a todas las zonas que vayamos desbloqueando.

Pero no todo son similitudes. Bloodborne innova en el sistema de combate, con armas contundentes y de fuego combinadas. Y también disfruta de un apartado técnico superior. Además se eliminan las limitaciones en el peso que podemos cargar, y las hogueras se han sustituido por faroles. Aquí podéis leer el análisis de Bloodborne

Nioh

El juego de Team Ninja tiene personalidad propia. Por un lado están la historia y la ambientación: Nosotros controlamos a William Adams, un inglés que viaja a Japón para recuperar un objeto perdido, y que fue el primer samurái occidental de la historia. El argumento gira en torno a las batallas entre los distintos clanes nipones, aunque el juego está plagado de elementos fantásticos. Y hay muchas más escenas cinemáticas y diálogos que en la obra de From Software.

La ambientación de Nioh es sencillamente soberbia. Visitamos montones de lugares del Japón de 1600, embarcado por aquel entonces en una cruenta guerra. Las poblaciones, los personajes o las armas y vestimentas están recreadas de un modo realista y a la vez fantástico que resulta tremendamente atractivo. Y aquí encontramos una de las grandes diferencias con su saga madre: el “looteo” de armas y equipamiento. Hay cientos y cientos de objetos de equipo que, como en la saga Diablo, obtenemos al azar al acabar con los enemigos. 

El sistema de combates de Nioh es espectacular, con una variedad de golpes y situaciones muy similares a los de la saga Dark Souls, pero con más posibilidades, golpes y magias. Es ahí donde más se nota la mano del Team Ninja, padre de la saga Ninja Gaiden. También contamos con armas a distancia, como el arco, los cañones de mano o los arcabuces, que pueden sacarnos de más de un apuro en los combates. Y no podemos olvidarnos de nuestro espíritu guardián, unos animales mágicos que nos otorgan mejoras pasivas y una magia especial muy poderosa.

Gracias a su sistema de combates y de “looteo”, tremendamente adictivos, y una dirección artística soberbia, es uno de los action RPG más importantes del año. Aquí podéis leer nuestro análisis de Nioh

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