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La opinión de
Jesús Delgado Manzano

Capitana Marvel: Ellas también merecen su espacio

Capitana Marvel

Capitana Marvel parece ofender a ciertos sectores en Internet, debido a que es la primera protagonista femenina y abiertamente feminista del Universo Cinematográfico de Marvel. ¿Pero hay para tanto? Hablamos del tema en esta columna.

Por fin ha llegado el estreno de Capitana Marvel. Hoy, día 8 de marzo, Disney y Marvel Studios nos traen a la Gran Pantalla la primera película protagonizada por una superheroína dentro del Universo Cinematográfico de Marvel. No es de extrañar que dicha fecha sea también el día de la mujer trabajadora, habida cuenta de que Carol Danvers, nombre real del personaje, es la primera y gran heroína feminista de Marvel desde los años 70.

Sin embargo, la irrupción de Capitana Marvel en los cines ya ha despertado a cierto sector... vamos a llamarlo reaccionario, que ve con malos ojos la producción de este tipo de películas. Por un lado, ha estado la cuestión de que haya un personaje superpoderoso femenino, que eleve los niveles de poder dentro de los héroes Marvel.

Por otra parte, también parece que hay quien no olvida las declaraciones (afortunadas o desafortunadas, según a quien se le pregunte) que realizó Brie Larson en su momento, durante la promoción de la fallida Un pliegue en el tiempo. Para quien no se acuerde, Larson habló acerca de la representatividad de minorías entre los periodistas acreditados para la promoción del filme. Y esto le ganó mala fama entre una serie de "ofendidos". 

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De ahí que la respuesta al estreno de esta cinta haya sido, en mi opinión, bastante visceral y, no creo que demasiado madura. Muchos usuarios de Internet, como represalia por la irrupción de esta heroína en el cine y las opiniones de la protagonista, han corrido a poner malas notas a esta película dirigida por Anna Boden y Ryan Fleck en Rotten Tomatoes, mientras llamaban "feminazi" a la actriz protagonista.

A esto se suman las campañas en Internet que llaman al boicot del estreno, a pesar del beneplácito del público en los primeros visionados. Y, en tanto, tampoco hemos de olvidar la controversia en nuestro país, en torno a la compaña #MujerTeniaQueSer, que ha contado con tanto detractores como defensores.

Ahora, ya habiendo visto la película, me dispongo a hablar de los ataques que está sufriendo Capitana Marvel y de si son justos o justificados, o no. Principalmente, porque a mí también me ha tocado un poco "la patata" el trato que se le está dando a la película y, en particular, cómo el público joven (que entiendo que tendría que tener una mentalidad más abierta) está reaccionando.

De hecho, os adelanto que la situación me hace pensar que parece que todavía somos una sociedad con bastantes complejitos y un miedo cerval a que haya mayor representación de otros colectivos en la ficción. Parece que no entendamos que la industria de la ficción en Occidente no es ya únicamente propiedad privada del "club de los chicos blancos". Por ese motivo, creo que vendría bien hablar de ciertos temas de forma y de contenido. Empecemos por el vocabulario. 

Aprendiendo a llamar las cosas por su nombre

A la hora de referirse a la película (que muchos ni siquiera han visto todavía) no he podido evitar fijarme en una serie de términos y "palabros", que dudo que muchos sepan lo que significan. Entendiendo que a todos nos gusta saber de lo que hablamos, tengamos razón o no, he considerado oportuno hacer un inciso hablar de estas palabras, su significado real y el uso erróneo que se les da.

Feminazi. Una palabra muy socorrida que suele utilizarse para calificar a toda mujer con discurso feminista, sobre todo en círculos misóginos. Popularmente, se ha entendido el significado de feminazi como un resumen verbal para describir a una señora entrada en carnes, rapada o con pelo "de chico", posiblemente lesbiana, y cuyo objetivo en la vida es emascular a todos los hombres o someterlos al yugo del matriarcado. Y todo eso, mientras blande furiosa una tijera de capar cerdos. 

En realidad, el término feminazi se lo debemos a un señor llamado Rush Limbaugh, un comentarista de radio, extremadamente conservador de EEUU (que recordaréis haber visto caricariturizado en Los Simpson y Padre de Familia). Limbaugh acuñó el término en los años 90 para designar a las mujeres que pedían una legislación más abierta sobre el aborto. Lo hizo en un ensayo que escribió y que ganó mucha notoriedad entre lectores de mentalidad afín.

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De aquellos barros estos lodos, y el término se asoció, erróneamente, para designar a toda mujer que exigiera unos cambios radicales a nivel social en favor de la igualdad. Y, en especial, a toda persona especialmente vehemente en su discurso. Posteriormente, el uso de la palabra se deformaría todavía más y se convertiría en sinónimo de la caricatura estereotipada anterior, metiendo en el mismo saco a toda mujer del movimiento feminista y las contadas exaltada que no representan al resto del colectivo.

De ahí que feminazi, amigos, sea un término incorrecto en su aplicación a día de hoy, y tan gratuita en nuestros días. Máxime porque si queremos hablar de supremacismo hembrista, tendríamos que plantear la existencia aparatos de partido y de estado, destinados a la supresión y eliminación sistemática de la población masculina. Algo que, todavía, no se ha dado (y esperemos que nunca se dé).

En cualquier caso, si queréis buscar un término apropiado, es mejor recurrir al opuesto al de misógino (persona que odia a las mujeres). Esto es, os recomiendo hablar con propiedad y recurrir a la palabra misandrista, que es más acertada, objetiva y se ajusta más a la idea de persona (indistintamente de su género) que odia a los hombres

Por otro lado, hay otro término del que quiero hablar y que se usa muy alegremente en redes sociales, textos y críticas: el de "Mary Sue". Esta palabra tiene su origen en los años 70, con la publicación del fanfict de Star Trek titulado "A Trekkie's Tale". En él, se presentaba a una tal Mary Sue, que era una chica de quince años, que acaparaba la atención de todos los oficiales de la Enterprise, tras graduarse en la academia. La "nena" no solo era un coco en ingeniería, sino también guapa, valiente, trágica, resolvía todos los problemas y atraía intelectual o sexualmente a todos los hombres con los que se cruzaba. 

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Ahora, por sistema, todo personaje femenino poderoso o interesante, cuya única función no es ser un mueble o ser salvada por el héroe, es considerada una Mary Sue. Sobre todo, si tiene más poder que el resto del elenco masculino. O, al menos, así es como parece entenderse el término y aplicarse con casos como el de Rey en El Despertar de la Fuerza.

¿Pero acaso las ficciones que conocemos no tienen sus propios "Gary Stu / Larry Stu", sus homólogos masculinos? Desde Batman, un señor muy listo y millonario, con pasado trágico, que es capaz de reventar hasta a Superman, mientras vuelve locas a la mitad de las mujeres de DC; pasando por Goku, cuya progresión dramática radica en sumar pesas a su barra y reventar amenazas cósmicas; y llegando a Julián de El Ministerio del Tiempo, que era el "más guapo", "achispado" e "imprescindible del grupo", aunque el personaje ya estuviera muerto o retirado.

Además, este tipo de personaje, por cierto, suele ir asociado a la práctica del self insert, que es el de que el autor se refleja en el personaje, idealizándose. Valgan los ejemplos de Conan el Bárbaro, que era como su creador Rob E. Howard quería verse, o Luke Skywalker, un reflejo de George Lucas

Curiosamente, con todos estos antecedentes, damos por válidos los Larry Stu / Gary Stu del cine, la tv y otros medios y nos los comemos con patatas. Pero en cuanto aparece una Mary Sue por el camino, cierto sector del fandom se tira de los pelos. ¿Pero por qué?¿Qué problema tenemos a la hora de admitir que ellas también puedan ser personajes planos, superpoderosos y capaces de resolver la trama ellas solas, con una ayudita de un señor secundario o ridículo, o cuyo único papel es el de servir de interés romántico. ¿Acaso alguien siente el frío acero de unas tijeras en su entrepierna? Yo no, desde luego.

Es hora de compartir los juguetes

En este punto, me da en la nariz que el uso tan gratuito del término de feminazi y la aplicación de Mary Sue como forma de denigrar a una mujer de ficción con poderes, como es Capitana Marvel, se debe al pánico de cierta sección de la población a la hora de "compartir sus juguetes". Un fenómeno similar que, por cierto ocurrió con Black Panther y Escuadrón Suicida, debido a que mostraban abiertamente minorías étnicas y culturales en papeles de poder. De ahí que que mucha gente criticase la representación de personajes pertenecientes a un grupo social que no se representa habitualmente como protagonista o como prototipo de fantasía de poder..

Hemos de entender esta respuesta como la "alergia" o el rechazo a la necesidad de ampliar la representación de ciertos colectivos en un, vamos a llamarlo así, nicho, que habitualmente estaba colmado por un sector eminentemente caucásico, heterosexual y masculino. Y que, además, solía ser el refugio de individuos retraídos y tímidos, además. 

De un tiempo para acá los "juguetes" de este sector (juegos de rol, cómic, películas fantásticas, videojuego, etc...) han ampliado su target y también se han visto obligados a adaptar sus discursos de acuerdo a las sensibilidades de su nuevo público. Y claro, esto ha hecho que los "habitantes originales del búnker" se resientan y resistan al cambio, que amenaza su burbuja de confort. Algo que, por otro lado, entiendo de primera mano

Muchos no lo vivisteis, pero hubo un tiempo en el que si un hombre le decía a una mujer que le gustaba La Guerra de las Galaxias, esta, posiblemente, pensara que le estaba hablando en swahili colonial.  Ahora, en cambio, el sector femenino consume ávidamente productos análogos y quiere integrarse y verse representada también en esos mundos de fantasía que están de moda. No sé vosotros, pero lo que es a mi, cuantos más seamos, más divertido será esto. El escenario actual en el que hombres y mujeres juegan a videojuegos, leen manga y cómic americanos, rolean y ven juntos cine de superhéroes y lo disfrutan por igual es algo que aplaudo. Creo que está muy bien que ellas también tengan el protagonismo que merecen, para que puedan "jugar con nosotros". 

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En este mismo contexto, que Brie Larson diga que le gustaría que en las ruedas de prensa hubiera más periodistas que no pertenecieran al estereotipo habitual de hombre blanco, cis-hetero... ¿pues qué queréis que os diga? Es una opinión, y está en su perfecto derecho. No ha sido una imposición a punta de pistola, ni ha sugerido que despidan a todo señor caucásico con familia tradicional de su trabajo para dárselo a un abortista de color, gay, cuyo álter-ego es una exitosa drag. Tampoco ha llamado al exterminio de una parte de la humanidad, que (más que privilegios) tiene menos limitaciones sociales. Lo que ha sugerido es una ampliación de perfiles. Es cierto que su forma de decirlo ("no necesito que un hombre blanco de 40 años me diga qué es lo que no funcionó en Un pliegue en el tiempo") no fue la más afortunada, pero el fondo de lo que decía sí lo era: que hace falta diversidad en todos los entornos, para que juntos podamos disfrutar de todas las perspectivas.

En segundo lugar, ¿qué problema hay con que Capitana Marvel sea superpoderosa? O sea, podemos aceptar que Batman cruja hasta a Dios, llegado el caso, pero no que una mujer pueda partirle la cara de escroto a Thanos. ¿Nos estamos volviendo locos?, y no es una pregunta retórica. Las fantasías de poder están para algo y es para que ciertos individuos nos relajemos y nos sintamos bien con nosotros mismos, viéndonos identificados en dichos personajes. Ya sean Bud Specer y Terence Hill repartiendo leña o Wonder Woman llevando a la justicia a unos peligrosos criminales. Y por cierto, esto también lo aplico a lo de manejar sables de luz, hacer proezas con la Fuerza y manejar naves espaciales sin licencia de vuelto. 

Carol Danvers, la heroína feminista en Marvel

Dicho todo esto, cabe decir que sí, admitámoslo, Capitana Marvel es una heroína feminista. Pero cualquiera que lea cómics ya lo sabía. Y llamarse ahora al engaño y decir que no están intentando colar el gol, es mentir como un bellaco.

Desde sus orígenes lo ha sido. Su presentación como personaje secundario, nacido en las páginas del Capitán Marvel original (Mar-Vell) ya apuntaba a que el mundo estaba cambiando y las mujeres no estaban relegadas a cocina, iglesia y niños. Carol Danvers debutó hacia 1969 como, atención, jefa de seguridad de una base aérea de Estados Unidos. Una militar de rango, cuyos pares la reconocían como la mejor persona para el cargo, fuera hombre o mujer (textualmente). 

Tras ser salvada por el superhéroe de un atentado pergeñado contra ambos, Carol desaparecería durante casi 10 años. Al menos, hasta que los genios de Marvel decidieron aprovechar el tirón de la serie de televisión de Wonder Woman de Linda Carter, de ahí que trataran de subirse al carro de la reivindicación de la mujer como personaje bandera e icono feminista. Como resultado, decidieron recuperar a Danvers y explicar que la bomba kree usada contra ella y Marv-Vell alteró su ADN, convirtiéndose en la homóloga femenina del héroe.

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En estas primeras aventuras, Carol Danvers revindicaría una igualdad salarial, un trato adecuado para su persona (nada de señorita) y la inclusión de temas reales en la revista "para mujeres" que dirigía para el rancio J.J. Jameson. Además, tendría que esforzarse dentro de la comunidad heroica al ser una heroína solitaria. En este sentido, y a pesar de los peros que podamos poner a la representación de la época, el personaje de Ms. Marvel (alias que utilizó en esta época) fue un icono feminista.

El bochornoso Avengers #200 de 1980 destrozó todo el camino andado durante los años anteriores, convirtiéndola en víctima de una violación y retirándola del principal foco de atención. Sin embargo, el guionista Chris Claremont tendría el buen ojo para reintegrarla en los X-men, reciclándola tiempo después y volviendo a dignificarla como Binaria

Aun así, harían falta 20 años, un cambio radical de mentalidad en la industria y la llegada de nuevos vientos para que ya en los 2000 Carol volviera a vestir el manto de Ms. Marvel, antes de erigirse como Capitana Marvel en la actual década. En este último periodo volvería a sus orígenes. Sin ser tan marcadamente reivindicativa, la heroína se erigiría como una de las más destacadas figuras de la actual continuidad en los cómics, siendo uno de los personajes más poderosos en activo a día de hoy. 

Con esto, lo que venimos a decir que Carol Danvers / Capitana Marvel es un personaje que siempre ha estado ahí, al igual que Los Vengadores y otros héroes. Ha tenido horas bajas y, como muchos de los personajes de la Casa de las Ideas, ha tenido su propia agenda política.

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Ahora bien, si podemos aceptar que el Capitán América es un abanderado de los Derechos Civiles y Luke Cage y Pantera Negra denuncian la situación de los afroamericanos en EEUU, ¿por qué entonces no puede haber una defensora de los derechos de las mujeres? Después de todo, DC, que es una editorial mucho más conservadora, tiene a Wonder Woman, que ejerce esta función, sin que a nadie se le caigan los anillos por ello.

Y, en cualquier caso, antes de ver la película, nadie debería hacer juicios de valor, a ciegas, sobre sus posibles contenidos políticos. Los que la hemos visto, ya hemos descubierto, que, en realidad, cualquier denuncia o discurso político es, en realidad, bastante simple e inocente. Enfadarse porque una obra de ficción señale las imperfecciones de nuestra sociedad en un lenguaje plano y sin dobleces es bastante inútil. De hecho, como ya os dije en la crítica comiquera de Capitana Marvel, su forma y contenido es muy blanquito, evidente y no da lugar a demonización por ningún lado. Tan solo exhibe cierta realidad social, que no miente acerca de cosas que pasan todavía a día de hoy.

Dicho de otro modo,y ya acabo con esto, os recomiendo que vayáis con la bebida y las palomitas grandes y no con un vaso gigante de bilis y un cuenco de indignación gratuita. Esta película promete ser un auténtico espectáculo digno de los cómics, un entretenimiento ligero de luces, color y mucho sabor noventero. Enfadarse con ella, porque no dice lo que quieres oír, es una pérdida de tiempo y de energía emocional.