Auge y caída de Neil Gaiman: del éxito mundial con The Sandman y Good Omens a su cancelación por las acusaciones de abusos sexuales

Así ha sido la carrera de Neil Gaiman, el autor de The Sandman, American Gods y Stardust, que hundió una carrera estelar por sus presuntos abusos.
Con el estreno de la temporada final de Good Omens en Prime Video, vuelve a la palestra Neil Gaiman, uno de los autores del libro original y anterior showrunner de la adaptación.
El que fuera autor británico de fantasía más importante de los últimos tiempos cayó en descrédito en 2024, al salir a la luz graves acusaciones de abusos sexuales.
Vamos a repasar la carrera de Gaiman, sus éxitos y el modo en el que su lado más oscuro salpica a obras como The Sandman, Stardust o American Gods.
Una infancia entre libros

Neil Richard Gaiman (1960, Portchester) nació en el seno de una familia judía de origen polaco. Con apenas 4 años ya sabía leer y prontó sintió fascinación por la lectura.
Desde niño devoraba novelas de fantasía y terror, que le acercaron a C.S. Lewis, Edgar Allan Poe, J.R.R. Tolkien y otros autores. También descubrió los cómics que marcarían su carrera.
Ya en su adolescencia, antepuso la escritura a los estudios universitarios, dando lugar a una etapa como periodista que le permitió conocer la industria editorial.
Primeros pasos como escritor

Gaiman trabajó como crítico musical y con reportajes sobre cultura popular, literatura y televisión. Fue así como desarrolló un estilo narrativo cercano al lenguaje audiovisual, que definiría su obra.
Su primer libro fue una biografía de Duran Duran, en los 80. Poco después escribió junto a Dave McKean la novela gráfica Violent Cases (1987), una colaboración que habría de repetirse en el futuro.
Su amistad con Alan Moore le permitió coger el testigo de Miracle Man en Eclipse Comics. También a finales de los 80, escribió Signal to Noise, Mr. Punch y Black Orchid, la obra que le abriría las puertas de DC Comics.
El fenómeno The Sandman

En 1989, DC Comics lanzó The Sandman, protagonizado por Morfeo, una entidad inmortal vinculada al mundo de los sueños. Lo que nació como reinterpretación de un héroe olvidado terminó siendo una de las obras más influyentes del medio.
Gaiman mezcló terror, filosofía, mitología y literatura clásica en una serie que atrajo a lectores ajenos al medio, lo que amplió se prestigio cultural a niveles nunca vistos.
The Sandman permaneció activa hasta 1996 y fue una de las primeras novelas gráficas en aparecer entre los best sellers de The New York Times. Su influencia se extendería durante generaciones.
Más allá de Morfeo

En paralelo, Gaiman desarrolló Los libros de la magia, centrado en Tim Hunter, un joven destinado a ser el mayor mago del mundo (y que muchos creen sirvió de “inspiración” a J. K. Rowling para crear Harry Potter).
También escribió Muerte: El alto coste de la vida, junto con otros spin-offs igualmente aclamados. En el terreno de los superhéroes, firmó Marvel 1602, Los Eternos y Batman: ¿Qué le sucedió al Cruzado Enmascarado?, entre otros.
La alianza con Terry Pratchett

Gaiman forjó gran amistad con Terry Pratchett, creador de Mundodisco. Ambos compartían su pasión por la fantasía y les encantaba desmontar convenciones narrativas.
En 1990 publicaron Buenos Presagios (Good Omens), novela sobre un ángel y un demonio que tratan de impedir el Apocalipsis. Sátira religiosa, humor muy “british” y sus geniales personajes lo convirtieron en libro de culto.
Novelas convertidas en éxitos mundiales

Gaiman amplió su popularidad gracias a Neverwhere, Stardust, American Gods y otros libros. Era el Rey Midas de la fantasía y sus obras tocaban el corazón de millones de personas.
Obras como Coraline, un cuento que terminó convertido en película animada de enorme prestigio, validaron su capacidad para triunfar entre adultos y jóvenes.
Los premios también le acompañaron: ganó los galardones Hugo, Nébula, Bram Stoker y Newbery, además de ser presencia habitual en convenciones y ceremonias.
El cine y la televisión descubren a Gaiman

Stardust llegó al cine en 2007 con un reparto estelar, mientras que American Gods y The Sandman se convirtieron en series televisivas de éxito.
El estreno de Good Omens en 2019 reforzó esa expansión. Protagonizada por David Tennant y Michael Sheen, la serie cautivó a los fans al plasmar el espíritu del libro original.
No en vano, Gaiman era showrunner, como también lo fue de American Gods. Su implicación garantizaba la fidelidad de cada adaptación, pero también lo envanecía a nivel personal.
La construcción de una figura pública

Durante toda su carrera, Gaiman ha proyectado una imagen accesible y progresista. Combinaba su cercanía con los fans con su defensa de causas solidarias.
Su presencia online era constante: Gaiman respondía preguntas y no dudaba en “mojarse” para apoyar a personas y colectivos oprimidos.
Hubo entonces voces críticas que señalaban el ego del escritor, encantado de recibir elogios. Pero bajo esa fachada latía algo mucho más oscuro, que tardó décadas en salir a la luz.
Primeros testimonios

En 2024 surgieron acusaciones contra Neil Gaiman en un podcast de Tortoise Media. Scarlett Pavlovich, ex niñera de su hijo, y una mujer que ocultó su identidad, alegaron abuso, coerción y relaciones no consentidas.
Medios como New York Magazine y Vulture ampliaron unas denuncias que situaban los hechos en distintos periodos, desde los años 80 hasta la década de 2020.
Gaiman negó todas las acusaciones, para afirmar que las relaciones descritas eran consensuadas o tergiversadas. Esa insistencia no le salvó del descrédito global.
Una sucesión de denuncias

Otras mujeres en Reino Unido y Estados Unidos ofrecieron testimonios similares, todo ello mientras Scarlett Pavlovich reiteraba las acusaciones de coacción durante encuentros en 2022.
Los relatos describían manipulación emocional, relaciones con admiradoras jóvenes y situaciones abusivas. Gaiman se servía de su poder profesional para chantajearlas, sin importarle la enorme diferencia de edad con muchas de ellas.
Consciente de que se jugaba su prestigio, el escritor habría hecho firmar a las denunciantes acuerdos de confidencialidad, bien a cambio de dinero o por mera imposición.
Consecuencias legales

Tras las acusaciones aparecidas en 2024, Scarlett Pavlovich presentó una demanda civil en Estados Unidos contra Neil Gaiman y su entonces esposa, Amanda Palmer, acusándoles de trata de personas.
En febrero de 2026, tribunales federales estadounidenses desestimaron las demandas presentadas por falta de jurisdicción, al considerar que los hechos habían ocurrido fuera de Estados Unidos.
Por ahora no se han confirmado procesos penales y todo el impacto se ha concentrado en revisiones contractuales.
Gaiman responde

La contestación del escritor tuvo dos vías. La primera fue legal, con una defensa basada en que las acusadas, según él, siempre aceptaron las relaciones de forma voluntaria.
También escribió en su blog una suerte de disculpa. Según él, hubo momentos en los que “pudo haberse comportado mucho mejor”, además de alegar que no recordaba bien muchas de las situaciones.
Por supuesto, no faltó la declaración más trillada en estos casos: la promesa de que iba a cambiar y “hacer todo lo necesario para corregir mis errores”.
Adiós a sus nuevos proyectos

Gaiman pasó de ser un codiciado autor a convertirse en una presencia radiactiva. Productoras y televisiones se alejaron de él con celeridad.
Se canceló la película de El libro del cementerio en Disney, mientras editoriales y compañías audiovisuales revisaban acuerdos vinculados a Sandman, Coraline y futuras adaptaciones.
La obra de Gaiman no tendría continuidad en cine o televisión, del mismo modo que, desde que surgieron las acusaciones, no se han editado nuevos libros, cómics o ensayos del autor.
Good Omens como símbolo del desprestigio

Amazon se planteó cancelar la tercera temporada de la serie, a pesar de que la historia quedase inconclusa. Como mal menor, optó por un episodio especial de hora y media.
Se dejó claro que Gaiman no participaría en la producción final, aunque mantenía crédito de guion. Una situación tensa que ha condicionado la promoción de la serie.
A pesar de los esfuerzos de todo el equipo, fue imposible separar la controversia del capítulo final. Las acciones de Gaiman han manchado este desenlace y, en buena medida, condicionan unas críticas poco entusiastas.
Un legado emponzoñado

Al igual que ha sucedido con otros autores envueltos en acusaciones severas, bibliotecas, editoriales y plataformas se replantean cómo gestionar las obras de Gaiman.
Igual de grave es el daño causado a millones de lectores, que tenían en el británico a un referente. Ha roto el corazón de personas que encontraron apoyo y reconocimiento en las páginas de Muerte, Sandman, Buenos Presagios y tantas otras.
Cuesta separar al autor de la obra cuando dicha persona es alguien opuesto a los valores de respeto, afecto y solidaridad que articularon sus historias. Una vez más, el ídolo tiene pies de barro.
Además de repasar la trayectoria de Neil Gaiman, también te contamos cuáles son las mejores películas basadas en libros, 4 sagas de fantasía que todavía esperan ser adaptadas y los libros imprescindibles de otro prestigioso autor, Brandon Sanderson.
