Mayores decepciones 2019 videojuegos
Reportaje

Las 10 mayores decepciones de 2019 (en videojuegos)

Por Álvaro Alonso
Repasamos las 10 mayores decepciones de 2019, juegos (y servicios) que no han logrado estar a la altura de las expectativas.

Vamos con una de las listas más complicadas del año, tanto para para vosotros como para nosotros: las mayores decepciones de 2019. En lugar de poner el habitual párrafo sin alma que sirve como introducción, vamos a aprovechar este espacio para intentar explicar de la forma más transparente posible cómo hemos elaborado esta selección compuesta por diez decepciones.

Para empezar, hemos tratado de ser fieles a la palabra decepción: tienen que ser juegos de los que se esperaba mucho y no han logrado estar a la altura. Es decir, tendría poco sentido hacer una lista como esta y limitarnos a incluir juegos de los que se esperaba poco o nada (para eso probablemente habrá un "los peores juegos de 2019").

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¿Significa eso que los elegidos son malos? En absoluto. De hecho, pueden perfectamente ser buenos o incluso muy buenos, pero consideramos que no han conseguido ofrecer una experiencia tan grande como las expectativas que habían generado y/o han reducido su calidad respecto a anteriores entregas.

También debemos señalar que aunque sean "las 10 mayores decepciones de 2019", la lista tiene truco: hay seis juegos que han sido una decepción, tres que han dividido a la comunidad y (spoiler) una plataforma de juego.

Por último, pero no por ello menos importante, no podemos empezar sin recordar una obviedad que se olvida a menudo: todo el mundo tiene una opinión y todas son perfectamente válidas. En algún lugar existe alguien que adora E.T.: El Videojuego, y no hay que irse muy lejos para encontrar a alguien que piense que Ocarina of Time es mediocre. Y eso está bien.

Así que si veis por aquí un juego con el que habéis disfrutado de lo lindo, antes de ir a los comentarios a... bueno, a enfadaros, pensad en lo afortunados que sois. Es más, os envidiamos: ojalá nosotros hubiéramos podido disfrutar de cualquiera de las 10 decepciones de 2019 de la misma manera.

Anthem

¿Fueron demasiado ambiciosos? ¿Se "subieron" demasiado tarde al género? Sea como sea, a Bioware y a Electronic Arts no les salió demasiado bien la jugada de Anthem. Y no se puede negar que la propuesta tenía (y tiene) un gran atractivo: el estudio responsable de juegos como Mass Effect, al frente de un título de acción y aventura enfocado al multijugador y una propuesta de altos vuelos. Parecía garantía de seguridad.

El impresionante apartado gráfico terminaba de redondear un producto... Que desgraciadamente no terminó de despegar. Problemas técnicos, múltiples bugs, errores graves de diseño... Y aunque mejoró con el paso de los meses, el estado en el que se encuentra la comunidad en estos momentos no augura nada bueno. Ojalá (¡ojalá!) sea lo opuesto y veamos pronto a los lanceros resurgiendo de las cenizas.

Stadia

Google decidió entrar de lleno en el panorama de los videojuegos con una propuesta tan ambiciosa como difícil de creer. Y el resultado es hasta cierto punto sorprendente, de verdad. Stadia tiene cosas muy buenas y un potencial enorme... Pero eso no quita que también tenga un larguísimo camino por delante, especialmente si la comparamos con la competencia tradicional. Pero, como con Anthem, estamos ante un caso donde no todo está perdido. Y si Google lo hace bien, puede que en 2020 Stadia salga de la lista de las decepciones y pase a la de "los mejores". De momento el servicio funciona: ahora solo le falta rellenar los enormes huecos (funcionalidad, catálogo, compatibilidad, cuenta gratuita, etc. etc. etc...).

MediEvil

El remake de MediEvil toca y añade lo justo para lograr que un clásico se actualice a los tiempos que corren. Y entendemos que muchos lo prefieren así, sin que se aleje demasiado de sus raíces... Pero este mismo año Capcom ha demostrado que es posible revitalizar un clásico (paradójicamente también de PS1) y convertirlo en uno de los mejores juegos de 2019. A su lado, el trabajo de Other Ocean palidece en comparación.

Wolfenstein: Youngblood

La idea de ponernos en la piel de las hijas gemelas de Terror Billy para machacar nazis sonaba muy atractiva (y lo es), pero por desgracia Wolfenstein: Youngblood se lanzó con dos problemas: el primero, algunas decisiones extrañas para justificar la jugabilidad cooperativa (como enemigos que hacían honor al apodo "esponjas de balas") y segundo -y más importante- la alargada sombra de las dos entregas anteriores, ambas fantásticas. Pero eh, no dejéis que ni nosotros ni nadie os prive del gozo de machacar nazis en compañía. 

Tom Clancy's Ghost Recon: Breakpoint

Difícilmente se puede decir que Ghost Recon: Breakpoint sea peor que su antecesor, Wildlands, o que haya habido un descenso de calidad (¡más bien al revés!). ¿Cómo, entonces, hablamos de decepción con la última entrega de esta saga avalada por el nombre de Tom Clancy? Porque ha demostrado algo que llevábamos mucho tiempo sospechando: la fórmula "acción en mundo abierto" está quemadísima. Y empiezan a ser necesarias otras virtudes para lograr que este tipo de juegos no caigan en la extrema monotonía. 

Shenmue III

Un caso complicado el de Shenmue III. Si le preguntamos a cualquier fan de la saga, es decir, a una persona que lleva cerca de veinte años esperando saber cómo continúa la historia de Ryo Hazuki, es probable que esté satisfecho con el resultado. Pero si contemplamos Shenmue III desde fuera y sin las gafas de la nostalgia, estamos ante un producto que se queda por debajo del estándar de calidad que le pedimos a un juego en 2019. Hay que tener muy en cuenta, eso sí, que las condiciones en las que se ha desarrollado han sido bastante especiales (y difícilmente comparables con el resto de títulos que componen esta lista). Y que el mero hecho de que exista ya es un auténtico milagro. 

Kingdom Hearts III

Las cosas claras y el chocolate espeso: a nosotros nos ha encantado Kingdom Hearts III. Creemos que es un grandísimo juego y uno de los mejores de 2019. Pero basta un garbeo por cualquier red social para darse cuenta de que la mayor parte del público no piensa así; para muchos, Kingdom Hearts III ha sido la gran decepción de 2019. Pero ¿qué ha fallado? ¿Quizás la resolución de la historia de Sora no ha estado a la altura de las expectativas? ¿La evolución jugable ha sido escasa? ¿O quizás es que ha llegado demasiado tarde, y los niños y niñas que crecieron con Kingdom Hearts ya no disfrutan de esta clase de historias?

Pokémon Espada y Escudo

Si habéis leído los párrafos introductorios de este artículo (hacedlo, por fa), sabréis que hay tres juegos de esta lista que, más que ser decepcionantes, creemos que han causado gran división de opiniones, siendo cada extremo muy radical. Que los amas o los odias, vaya. El primero de esos título es Pokémon Espada y Escudo, juego que llegó rodeado de polémica debido al "dexit" (la desaparición de la Pokédex nacional, y con ella muchas criaturas y ataques). El motivo, según Game Freak, fue realizar animaciones desde 0... Cosa que no es del todo cierta (muchas han sido reutilizadas). Y luego está el apartado gráfico, un poco flojo si lo comparamos con otros títulos recientes de Nintendo Switch. Y a pesar de todas las cosas criticables de Pokémon Espada y Pokémon Escudo... Nosotros lo hemos disfrutado como enanos.

Crackdown 3

Tras un desarrollo largo e irregular, muchos auguraban que Crackdown 3 sería un enorme fracaso. Y hasta cierto punto, el juego de Sumo Digital ha sido una decepción: el elaborado sistema de destrucción de entornos no logra esconder que gráficamente se trata de un título muy irregular. Y en lo jugable, estamos ante el "típico juego de acción en mundo abierto", con objetivos y misiones que se repiten hasta el hartazgo. Y sin embargo, es innegable que Crackdown 3 tiene ese encanto que poseían las dos primeras entregas, con el foco puesto en la diversión sin pretensiones. Porque a veces, lo único que apetece tras un día duro de trabajo es coger un lanzacohetes y derribar varios rascacielos. Y eso Crackdown 3 lo hace de fábula.

Death Stranding

Desde el momento en que Hideo Kojima salió al escenario durante la conferencia de Sony en el E3 2016, teníamos claro que Death Stranding sería un juego que dividiría a la comunidad. Las señas de identidad del nipón, como un argumento enrevesado y laaaargas secuencias de vídeo (por citar dos ejemplos) están ahí y ya son motivo de rechazo para muchos, pero es que con su primer juego como desarrollador independiente, también ha apostado por una jugabilidad atípica. Death Stranding es el concepto de recadero, que tanto hemos criticado en otros juegos, llevado al extremo. Y no tenemos ni idea de cómo lo consigue, pero funciona: Death Stranding es una locura maravillosa.

¿Obra maestra o decepción absoluta? La decisión es vuestra, como siempre. Pero no os vayáis sin dejarnos algún comentario bonito, a ver si así nos sube la oxitocina.

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