Solo hay una manera real de competir con Netflix, pero los grandes estudios se resisten a ella

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
Con crisis y polémicas, Netflix continúa siendo el líder del streaming, y así seguirá mientras el resto de competidores no se den cuenta de una realidad cada vez más inevitable.
En cuestión de 10 años, el mundo de los servicios de transmisión ha cambiado casi por completo… casi. Una realidad es que Netflix sigue siendo la compañía líder con una diferencia abismal sobre sus competidores más inmediatos.
Al principio, la plataforma roja se convirtió en el lugar perfecto para que los grandes estudios de Hollywood llevasen sus películas y series, con mayor libertad, variedad y accesibilidad que los servicios PPV tradicionales.
Pero poco a poco, más compañías tuvieron la misma idea: ¿Por qué darle contenido a Netflix por un pequeño precio por la licencia cuando tenemos contenido de sobra para crear nuestra propia plataforma?
Así nacieron las Disney+, HBO —que ya tenía tablas con la longeva experiencia con la televisión por cable— e incluso servicios que, a priori tenían poco que ver con los estudios de cine, como Amazon Prime Video o Apple TV+, se lanzaron a la piscina.
Esto ha generado una época de bonanza para películas y series, muchas de las cuales no habrían tenido cabida en los modelos de emisión tradicionales. Pero también han supuesto una saturación del mercado acelerada con tanta plataforma que es difícil fidelizar de forma permanente a los clientes.
Todas esas plataformas querían un pedazo del pastel del streaming, que sigue siendo un mercado suculento y beneficioso, pero tal énfasis ha provocado que el éxito de Netflix sea aún mayor.
Netflix reina con mano de hierro en el streaming
La plataforma ha sufrido polémicas de todo tipo, una crisis bursátil, ha tomado decisiones que, según el sentido común, redundan en su contra, como perseguir a quienes comparten cuenta.
Curiosamente, en cuestión de tres años, según los datos ofrecidos a los accionistas por la propia compañía, Netflix ha acumulado más de 50 millones de suscriptores que antes de su crisis bursátil de 2022, ascendiendo hasta los 270 millones de usuarios.
Ya no es que Netflix disponga de series exitosas como Stranger Things, Los Bridgerton, El juego del calamar o Miércoles, por no contar con las películas de producción "propia" que cataloga como originales, para lo bueno y para lo malo, sino que otros estudios siguen licenciando contenido en la plataforma, incluso teniendo ellos su propio servicio de transmisión.
El éxito de Netflix es tan abrumador en este aspecto que obliga a los demás a jugar con sus normas. Por ejemplo, las acciones de implementar publicidad o atajar las cuentas compartidas, fueron miradas con lupa por sus competidores. En cuanto se vio que fueron medidas beneficiosas para Netflix, empezaron a aplicarse en otros servicios.
Dicho triunfo también ha convertido Netflix en el objetivo a batir, pero es algo que los servicios de las grandes majors e inmensos conglomerados no van a conseguir por separado. Esta es una fiesta a la que llegan tarde, y el anfitrión lleva toda la vida siendo el rey y se sabe todos los atajos.
La unión hace la fuerza
En Estados Unidos han empezado a estilarse los packs con diferentes plataformas de streaming a un precio ligeramente más económico que si los contratásemos por separado. Esta es una manera de competir con Netflix, aunque la plataforma roja también tiene su propio bundle.
La opción más coherente para poder medirse con Netflix a estas alturas de la película y pugnar por el mercado del streaming, en igualdad de condiciones, es uniendo fuerzas. Solo Amazon tiene una infraestructura logística equiparable a la de la plataforma roja, pero por sus otros negocios, no por el streaming.
Por separado, Disney+, Apple TV+, Max, Paramount+, Peacock y demás plataformas, compiten entre sí, pero no con Netflix, que continúa sumando trimestre a trimestre usuarios a la cuenta.
SkyShowtime en España y otros territorios ha demostrado ser un buen servicio que aúna esfuerzos de plataformas como Paramount+ y Peacock, sin necesidad de que ambas vayan por separado y aunando recursos.
Este mismo sistema, a mayor escala, no solo crearía un servicio tremendamente potente capaz de hacer peligrar la hegemonía de Netflix, sino que haría que los usuarios sufriesen un poco menos el sobre coste económico de tantos servicios de transmisión para ver películas y series.
Por desgracia, el interés general de las majors continúa evitando cualquier alianza real para ofrecer una plataforma conjunta más completa y siguen primando la división, aunque a la larga es una estrategia que jugará en su contra, con Netflix dominando cada vez más un mercado que han saturado sus competidores hasta la extenuación.
¿La parte buena de todo esto? La cantidad de contenidos interesantes que salen a la luz, como Ted Lasso, The Mandalorian, Un caballero en Moscú, Fallout, o La casa del dragón.
¿Se darán cuenta los grandes estudios de que, en el mercado del streaming, competir entre ellos solo consigue fortalecer al "lobo feroz" de Netflix?
