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La opinión de
Jesús Delgado

Series de Marvel en Netflix - ¿Por qué ha salido mal?

The Defenders

El proyecto The Defenders en Netflix fue el intento de llevar la línea urbana de Marvel Comics a series de televisión. Sin embargo, todas las series han sido canceladas. ¿Qué salió mal? ¿qué se torció? Nosotros tenemos una ligera idea.

El llamado "proyecto de The Defenders" era una ambiciosa iniciativa multiplataforma de la que supimos por vez primera allá por 2013, cuando se anunció la producción de la serie de Daredevil. Poco después supimos que esta serie tendría como escenario la ciudad de Nueva York, lo cual generaría grandes beneficios para la urbe, en tanto que la Gran Manzana también sería el lugar en el que se desarrollarían otras tres series más: Jessica Jones, Luke Cage y la serie de Puño de Hierro, Iron Fist

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Además, incluso antes del lanzamiento de la primera temporada de Daredevil, ya sabíamos que todas estas series confluirían en una sola, basada en el cómic de Los Defensores de Marvel. Esta serie, titulada de The Defenders, poco o nada tendría que ver con la premisa original, como ya os contamos hablándoos de la historia del supergrupo original.

El hype estaba servido. Marvel y Netflix estaban copiando el modelo del Universo Cinematográfico de Marvel que aseguró el éxito en taquilla de Los Vengadores y todas las películas de la llamada Saga del Infinito. Es decir, sus cuatro series conducirían a una mini-serie crossover común. Este plan incluso hizo necesario una guía de visionado para que los espectadores no especializados supieran en qué orden ver las series de The Defenders.

La cosa estaba encarrilada en 2015 y 2016. Daredevil se convirtió en un éxito pleno desde el estreno de su primer episodio. Le siguió Jessica Jones en su temporada 1 y de ahí saltamos a la segunda temporada de Daredevil, que subió las apuestas con la introducción de Frank Castle / El Castigador, de Jon Bernthal, cuya interpretación le valió que Marvel y Netflix se animaran a añadir una quinta serie dedicada a The Punisher. Incluso la última serie del año, la temporada 1 de Luke Cage fue más bien que mal recibida. ¿Qué podía ir mal?

El año 2017 respondió a esa pregunta: La temporada 1 de Iron Fist fue un jarro de agua fría en la nuca. Malas coreografías, guión denso, ausencia del halo de magia que rodeaba al artista marcial protagonista de la serie... Y luego, The Defenders, que sin haberse ganado la etiqueta de bodrio, sí desaprovecho recursos a tutiplen. Lo que vino a continuación fue una caída en barrena, salvo por el honroso caso de la temporada 1 de The Punisher

Los números de espectadores comenzaron a caer en picado con las nuevas apariciones de Jessica Jones, Luke Cage y de Iron Fist. Como resultado Netflix no tuvo problemas en ir cortando cabezas, hasta que finalmente los bajos datos de audiencia de Daredevil en su tercera temporada le dieron la excusa para dar carpetazo al matrimonio con Marvel. Y Jessica Jones temporada 3 se convirtió en el clavo en el ataúd de este interesan proyecto.

Ahora bien, ¿cómo hemos llegado a esto? ¿Cómo ha fallado y por qué las series de Marvel y Netflix en torno a The Defenders? Tras esta breve lección de historia sobre la trayectoria del proyecto, vamos al meollo de la cuestión.

No todo es lo que parece

La tendencia de buena parte de los fans ha sido culpar a Marvel y a Disney de la cancelación. Pero en honor a la verdad su voto y veto al respecto es circunstancial y tampoco ha sido decisivo. Luke Cage y Iron Fist fueron canceladas por los malos resultados de audiencia (y también de crítica). De hecho este fue el motivo por el cual Netflix explicó la cancelación de Jessica Jones y del resto de programas.

Al final su cancelación se debe a Netflix, para quien NO era rentable tener en su catálogo estas series que, aunque habían conseguido un grupito fiel de seguidores, no podía permitirse pagar las licencias de estas con tan bajos números de audiencia. A pesar de que la patata caliente se la hayan estado pasado de una a otra empresa para evitar el chaparrón de críticas. 

Cierto es que de la desgracia de unos, otros sacan beneficio. Disney se prepara para dar el salto al mundo del streaming y de las plataformas de Video on Demand. Disney + va a ser su barco insignia, con series como The Mandarorian y los programas basados en Marvel Studios que enlazarán con Vengadores Endgame. Es decir, Loki, WandaVision, etc...

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A esto además se ha de sumar la posible compra de Hulu (hogar de los Runaways y series animadas de Marvel) y que Freeform (plataforma de Cloak & Dagger) ya es suya. Si también contamos conque Fox ahora forma parte del Imperio Disney, podemos tener dentro de las franquicias en manos de Casa del Ratón las franquicias mutantes. En otras palabras, Disney puede centralizarlo todo si quiere.

En esencia, aunque hay visos de que las series de Marvel y Netflix saltarán a Disney+, es muy posible que su gestión también cambie de manos, acabando también con un conflicto intestino en las empresas marvelitas. Como ya os he contado alguna vez, existe una guerra soterrada entre Ike Perlmutter (CEO de Marvel y máximo responsable de Marvel Television, encargada de las series) y Kevin Feige (CEO de Marvel Studios, que produce las películas). Los piques entre uno y otro, y la mentalidad retrógrada de Perlmutter hizo que Feige se emancipase de su control hacia la Fase 2 del UCM, lo que dio lugar a un divorcio entre ambas líneas de la empresa.

Este divorcio se tradujo en la paulatina separación entre series y películas y el boicot interno al proyecto de Inhumanos, que acabó convirtiéndose en una serie bastante olvidable (siendo generosos), en lugar de ser el filme que se había previsto. De hecho, esta divergencia llevó a ruptura total de estilo y planteamiento tal que, incluso, las series hacían por distanciarse hasta en el discurso y en la estética de las películas, llegando a obviar eventos o hechos del cine. Algo que se tradujo en el lento alejamiento de Agentes de SHIELD, que nació bajo la sombra de Los Vengadores y de El Capitán América: El Soldado de Invierno.

Ahora, la otra cuestión: ¿Esto ha tenido que ver con los malos números de audiencia de las series de Marvel y Netflix? Desde luego que sí. Además los constantes cambios de showrunner en las series y el "puño cerrado" de Perlmutter, que dio poca capacidad de maniobra (incluso dentro de sus limitaciones) a Jeph Loeb, cabeza de la división de televisión de Marvel han tenido mucho que ver.

En sendos blogs dedicados a explicar el fallo de Daredevil y del resto de las series, que publiqué hace ya un tiempo, ya os expuse los motivos de fondo. Básicamente, sus complejos, su falta de tino y de imaginación, no quiero repetirme, pero ahí va. Después de la serie de Los Defensores, todas las temporadas que vimos eran prácticamente idénticas, calcadas y por el mismo patrón.

A saber, héroe que renunciaba a su identidad como vigilante, un villano que debido a sus traumitas trataba de justificarse y una fuga del concepto de superhéroe, que se traducía en ropa de calle por uniforme o disfraz y un discurso llamado a ridiculizar el susodicho arquetipo. Una medida que fue especialmente sangrante, incoherente e inconsistente llegado el momento en Daredevil y que en Iron Fist y Jessica Jones ya rozó el ridículo.

En general, estas series no han crecido, en su lugar, se detuvieron y no intentaron explorar o apostar por conceptos fantásticos o relativamente "menos mundanos". Y cuando lo hicieron, se quedaron a medio camino. Luego, amparándose en ser series "adultas", se apostaba por la gratuitidad de escenas de sexo o de consumo de sustancias, pero no había un desarrollo de personajes profundo.

El avance de la trama se hacía a golpe de cliché, giros "imprevisibles" y a generar drama facilón, cual culebrón. Esto hacía que las series se alargaran con capítulos de relleno que no aportaban mucho precisamente. Esto, imaginamos, porque Loeb es un dinosaurio que vive de las rentas, y todavía entiende las series como eran hace diez años, no como deberían funcionar ahora en una plataforma VOD. 

Por otro lado, la falta de coordinación real entre series, más allá del cameo puntual o de la mención por encima de sucesos acaecidos en los otros programas, hacía que esta parcela del UCM careciera de consistencia como microcosmos común. Que, además, el género híbrido (mezcla de película/serie de superhéroes con otro género como el noir o la blaxplotaition) no tuviera un equilibrio perfecto, lastró estas series, al perder parte de su identidad en el proceso. 

En conjunto, pues, podemos decir que los problemas han venido dados de una mala producción, desde arriba. Han sido series que no han sabido encandilar, que no se han cuidado y no se han vigilado. Esperamos, eso sí, que ahora, si pasan a manos de Marvel Studios, tanto Perlmutter como Loeb sean puenteados, lo cual permita no solo una mayor inversión por parte de Disney, sino también un mejor control y diseño de producción y del presupuesto que se traduzca en una corrección de rumbo urgente para salvar estos programas. 

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