¿Se ha abierto definitivamente la veda del live-action con Lilo y Stitch y Cómo entrenar a tu dragón?

Disney lleva probando durante las últimas décadas que los live action son la consecuencia lógica a los estrenos de animación, pero ahora no es la única que lo piensa.
Disney se dio cuenta a finales de los 90 de que podía sacar partido de sus películas de animación si las reimaginaba en imagen real, aunque no terminó por explotar estas producciones hasta que Tim Burton dirigió Alicia en el país de las maravillas (2010) al comienzo de la década pasada.
Desde entonces, y cada vez con mayor ímpetu, la compañía de la casa del ratón ha estado haciendo todo lo posible por trasladar su filmografía animada al completo al live action, hasta el punto de que este mismo 2025 nos ha vuelto a traer dos películas del género en cuestión de meses, y ya no hay año en el que falte un nuevo remake de Disney.
Todavía recuerdo con una mezcla de extrañeza y asombro cuando hace un lustro empezaron a surgir los primeros rumores sobre la cinta de Lilo y Stitch como el próximo live action de la compañía.
Era raro, en mi cabeza no podía concebir cómo iban a recrear al alienígena de forma realista, pero lo que menos entendía era la necesidad de revisar aquella película, cuando parecía que, hasta aquel momento, había más interés en corregir a sus desfasadas princesas Disney que en trasformar a todos sus personajes en criaturas de carne y hueso con poco más que decir al respecto sobre ellos.
Pero parece que el límite es el cielo, sobre todo si le preguntan a DreamWorks, que acaba de lanzar su propia versión en imagen real de Cómo entrenar a tu dragón, con unas previsiones en taquilla que prometen convertir a este estreno en uno de los más potentes del año.
¿Quién más quiere explotar el mercado del live action?
Podría parecer que Disney se ha hecho con el monopolio de los live action al ser la productora que en mayor cantidad y con mayor frecuencia nos está ofreciendo nuevos lanzamientos de este tipo.
Nombra cualquier película de su filmografía que todavía no haya cambiado de formato, y no te equivocarás al añadirla en una hipotética lista de sus próximas adaptaciones, porque está claro que las va a seguir trayendo.
Disney, impasible, promete estrenar en los años venideros versiones actualizadas de Bambi, Hércules o Los Aristogatos, con Vaina llegando primero en verano de 2026.
Así que lo peculiar no es cómo Disney está sabiendo aprovechar el tirón que están teniendo estrenos como Lilo y Stitch o Blancanieves, sino cómo su influencia podría marcar el rumbo de una industria que lleva ya un tiempo tanteando este terreno.
Al demostrar que había un interés probado del público ante las versiones en imagen real de animaciones, en los últimos años hemos podido ver cómo Warner Bros. o Paramount Pictures también han querido adentrarse en el terreno de las adaptaciones para traernos las versiones realistas de series como Tom y Jerry o Dora, la exploradora.
Mientras que el anime, potenciado por Netflix, ha acabado igualmente dando el salto a la imagen real -con éxito variable- en adaptaciones en formato de serie televisiva que han ido desde Cowboy Bebop y Avatar: La Leyenda de Aang hasta One Piece, siendo esta última la que mayores pasiones ha levantado.
Sin embargo, Cómo entrenar a tu dragón es el caso reciente más llamativo, al plantearse como una respuesta mucho más directa a lo que propone Disney: estamos una vez más ante una adaptación de una cinta de animación muy querida, hecha por un estudio consolidado como DreamWorks.
Un fenómeno que no se detiene
Casi sabe a poco el final del live action de Cómo entrenar a tu dragón, cuando eres consciente de que existen otras dos secuelas animadas de la cinta original. Más aún al ver cómo Netflix no se toma un respiro para continuar expandiendo con nuevas temporadas sus adaptaciones de animes que protagonizan adolescentes, que envejecerán como les dejen crecer demasiado.
Pero si DreamWorks continúa en una progresión lógica trayéndonos las siguientes entregas de Cómo entrenar a tu dragón, ¿por qué detenerse ahí?, cuando es la creadora de otras sagas tan populares como: Shrek, Kung Fu Panda, Madagascar o Trolls.
Y si DreamWorks no se detiene, ¿por qué se iban a detener el resto?, ¿por qué Illumination Entertainment no podría traernos a Gru y Los Minions? ¿Qué hace Pixar perdiendo el tiempo en lugar de llevar a Toy Story o Los Increíbles al mundo real?
Sin ninguna necesidad creativa por mucho que Dean DeBlois intente justificar el relanzamiento de su película estrella, estos remakes no están aportando nada novedoso al panorama cinematográfico salvo un lavo de cara a películas que no lo necesitaban, mientras que las originales siguen siendo de fácil acceso.
Por ello la única justificación posible es la de la taquilla: Lilo y Stitch ya se ha convertido en la tercera película más taquillera del año, y Cómo entrenar a tu dragón recaudó en el fin de semana de su estreno más de 42 millones de dólares a nivel global, y se espera que no tarde en alcanzar a las cifras del alien de Disney.
Habiendo una demanda tan significativa, y con Disney que continúa allanando el terreno, asegurándonos que los live action no van a morir en un futuro próximo, parece sólo una cuestión de tiempo que DreamWorks se anime a hacerle una competencia cada vez más directa también en este frente.
Por el momento, el interés de la compañía está claro y el público parece respaldar sus acciones. Por suerte, Stitch resultó salir muy mono pese a mis tempranos temores ante su versión en imagen real, pero ahora hay algo que me inquieta… No quiero imaginarme cómo podría salir un remake en live action de Shrek.
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Cómo entrenar a tu dragón (2025)
Título original
How to Train Your Dragon
Lenguage original
Inglés
Duración
2h 5m
Presupuesto
150.000.000,00 $




