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Análisis de Final Fantasy X
spawn53

La última gran Fantasia de Squaresoft

Final Fantasy es seguramente la saga más importante de la historia de los videojuegos junto con Mario y Zelda. Esto es así. Reconocida mundialmente tanto por gamers como por casuals. Sin embargo, los últimos Final Fantasy no han estado a la altura de las expectativas, ya sea por un cambio de gente en medio del desarrollo del juego (Final Fantasy XII) o porque le dieron el control de la saga a alguien que nunca debería haberlo tenido y que la ha acabado por hundir en el fango (Motomu Toriyama (FFX-2, FFXIII, FFXIII-2 y Lightning Returns)). Control total, evidentemente, ya que Toriyama no tuvo a su cargo la saga en su totalidad hasta FFX-2 (había desarrollado funciones en la saga en FVII y FFX). Quizá esto se debe a la salida de su gran valedor y el compositor principal (Sakaguchi y Uematsu), o quizá se deba a que desde que Squaresoft desapareció las cosas ya no son lo mismo para la antaño gran compañía nipona. Eso si, antes de su desaparición, la mítica compañía nos dejó dos joyas para la historia de los JRPG: Kingdom Hearts, y el juego que nos ocupa. Final Fantasy X es la última gran fantasía que cumple con el sello de calidad de la saga. Y no solo lo cumple, sino que lo supera. Sin embargo, empezamos a ver en la saga alguna que otra pequeña sobra que en un futuro iba a acompañar a la marca desatando la polémica. Así que vamos a ello. 

Historia

Sin lugar a dudas, el punto fuerte del juego. Su magnifica historia, aunque más corta que la de sus antecesores, nos marca desde el primer momento. Empezando por Tidus, su personaje principal, y quizá el que más me ha sorprendido, ya que rompe con el estereotípico héroe de Final Fantasy de héroe tosco, poco hablador y serio. Encontramos en Tidus a un chico animado, jugador profesional de Blitzball, que aunque tiene un pasado trágico, no se tira todo el día haciéndose el interesante y ofuscado por todo, cosa que se agradece. El elenco de personajes, en general, es muy rico y variado, lo que nos ofrece la posibilidad de experimentar diversos puntos de vista. El argumento contiene todos los elementos que un Final tiene que tener: una secta de capullos, el fin del mundo como escenario y un villano más que interesante, ya que si nos saltamos los detalles de su historia y lo que contiene dentro de él, Sinh se nos presenta como una criatura de casi perfecta y casi indestructible, de la cual y de sus acciones surgen a mayoría de conflictos a los que hacemos frente en el mundo de Spira. Y tiene sobre todo el elemento que no le puede faltar a un villano: que se muestre. Soy de la opinión de que el villano y su impresión se ha de desarrollar contigo en el juego a través de sus acciones. Kefka y Sephiroth son un buen ejemplo, ya que van evolucionando y trazando planes a la vez que vamos avanzando. El Huérfano (FFXIII) sería la antítesis de lo ya comentado. Que si, que hay ejemplos que demuestran que el otro caso puede funcionar (como Lavos en Chrono Trigger), pero una persona suele interactuar con un villano que ve a menudo y que le va fastidiando a menudo mejor que con un villano del que conoces de oídas. Y vuelvo a repetir, FFVI y FFVII son el mejor ejemplo de ello: los dos mejores de la saga contienen a los dos mejores villanos de la saga, y con el desarrollo ya comentado. Por último, el final del juego es precioso, y si a eso lo juntamos con la música de Uematsu encontramos la excusa perfecta para llorar a moco tendido. Por cierto, no se vosotros pero lo que ocurre con Tidus lo dejo abierto a interpretación. He leído unas cuantas, pero yo me quedo con la mía. 

Jugabilidad

Aquí es donde pisamos el terreno pantanoso al que me refería en la apertura. Así pues, voy a dividir esta sección en dos partes. Empezando por el sistema de combate y eones, he de decir que después de jugar FFXIII agradezco enormemente regresar al sistema "old school" de combate por turnos, junto con la posibilidad de usar a los tres personajes en vez de solo a uno (una de las nuevas "innovaciones" de Square Enix). El sistema de magias es extenso y se puede desarrollar en el tablero, una de las cosas que me han gustado y a la vez no me han gustado. Lo considero un sistema mejor y más completo que el de FFXIII, pero sigo prefiriendo el viejo sistema por niveles. Los eones (invocaciones) son algo más escasas que en anteriores juegos, pero simplemente ver el despliegue de Anima o Bahamut merece ya de por sí la pena. Y una vez acabado el juego, podemos dedicarnos a conseguir las armas más poderosas del juego e ir a por los eones oscuros, que son tus eones ya capturados pero con un poder de ataque y defensa mareantes. Y vamos a lo que os comentaba antes: el mapa y la extensión de este. A aquellos que lo comparáis con el de FFXIII dejadme primero deciros que os falta un tornillo. Principalmente porque, aunque ambos lineales, FFX te lleva a varias ciudades y localizaciones, en su mayoría más extensas que FFXIII, lo que nos ofrece una variabilidad de escenarios más extensa. Ahora bien, la linealidad del juego es innegable. Por mucho que molen los escenarios, nosotros nos limitamos a recorrer pasillos (excepto en una o dos áreas) y listo. Y no me vale la historia de que las ciudades en los antiguos FF son lineales: estos tenían un mundo vasto y extenso donde poder campar a nuestras anchas, cosa que FFX elimina y que Motumu Toriyama y su mente privilegiada cogerían como idea para su FFXIII, alegando que los escenarios abiertos distraen al jugador de la historia (más tarde tuvo que rectificar y decir que por falta de tiempo los escenarios en FFXIII son como son). Así pues, respecto a los anteriores se daba un paso atrás con respecto a lo grande que era el mundo para explorar, pero se daba un paso adelante en la definición de escenarios (cosa que para mi es un poco de menos, pero bueno...). 

Gráficos

Lo dicho arriba, los gráficos y las cinemáticas suponen un paso a delante en el contexto artístico de la saga, volviéndola más preciosista en detalle, que no en contenido. Las animaciones de los personajes y de los monstruos, increíbles. Lo dicho, basta ver el momento de invocar a Bahamut o Anima para que se te enconga el corazón. O simplemente con ver a Sinh o al monstruo final que alberga te das cuenta que el desarrollo artístico del juego es notabilísimo. Además, Square Enix nos ha mostrado últimamente que basa sus juegos más en eso que otra cosa. Mucho se les podrá criticar, pero en el apartado artístico, cero. Spira es un mundo precioso, al igual que aquellos que lo habitan. Aunque el síndrome de la cara genérica deberían mejorarlo... 

Musica

Nobuo Uematsu. To Zanarkand. Todo dicho. 

Innovación

Pues artísticamente si encontramos innovación, al igual que en el sistema de leveo mediante el tablero, pero poquito más. Y es que, si algo funciona, ¿porqué tocarlo? 

Veredicto: Final Fantasy X es el último gran Final verídico. Aunque en este caso nos priven de un mundo más vasto y con la capacidad de explorarlo, tenemos delante lo que es, sin lugar a dudas, una joya: Un historia magnífica con un final que te encogerá el corazón, grandes personajes, la mejor banda sonora de toda la saga (y después de diez, lo de Uematsu tiene mucho mérito) y un mundo rico tanto en contenido sociocultural como artístico. Final Fantasy X es un juego que no solo los fans de la saga, sino todo aquel que tenga pasión por los RPG, debe jugar.

95

Excelente

Lo mejor

Lo peor

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