¿Está el videojuego sumido en la misma crisis que el cine? ¿Remakes y entregas numeradas mataron la creatividad?

Opinión creatividad en los videojuegos

La semana pasada se anunció el remake AAA de Max Payne 1 y 2, que se suma a Dead Space, Resident Evil 4, Prince of Persia y otros clásicos que van a regresar puestos al día, y que traen de vuelta los debates sobre si son realmente necesarios y la existencia de una crisis de ideas.

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Cualquiera que ame el cine mínimamente ya es plenamente consciente: las grandes productoras dejaron de arriesgar y apuestan sobre seguro desde hace muchos años, quizá más de los que nos gustaría admitir.

Pero lo cierto es que ya no se apuesta por películas atípicas o arriesgadas,, sino que se ponen todas las fichas a las que van a lo seguro, para no palmar la inversión y lograr a final de año una cuenta de resultados en positivo. 

Siendo un poco "reduccionista", basta con echar un ojo a la cartelera para ver que no faltan películas de animación, de super héroes, blockbusters imperedecederos (Missión: Impossible 7, Indiana Jones 5, 007...), películas de terror...  

Cada vez es más difícil encontrar en la gran pantalla un equivalente actual a La Lista de Schindler o El Paciente Inglés, películas que adoro. Y si hay algo parecido, su paso por las salas es anecdótico, y la permanencia en sala menor. Quizá por los hábitos actuales de consumo, quizá por el público, quizá porque ya no hay el mismo interés.

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O porque muchas de estas proyecciones de este tipo han encontrado su hogar en las plataformas digitales o en su defecto, en estrenos más controlados y reducidos, en salas de VO (a las que sigue acudiendo un público fiel) o en circuitos de cine de corte más independiente.

Salvo que seas CODA y ganes un Oscar y las salas comiencen a proyectarla (o Nomadland), lo cierto es ya no se ven tantos estrenos de este tipo de películas como antaño. Pero Spider-man: No Way Home, tienes para rato.

En cierto modo, se puede establecer cierta analogía con lo que está pasando en sector de los videojuegos y en qué desarrollos se apuestan "los cuartos"... y es una sensación que me produce bastante pena, la verdad. 

Desde hace años, el triplete FIFA, COD y GTA no suele apearse de las listas de los juegos más vendidos (especialmente en formato físico y multiplataforma) de todos los años, aunque de manera puntual los lanzamientos gordos del momento (Elden Ring en febrero, sin ir más lejos), copen los primeros puestos durante unas semanas.

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Elden Ring

Activision ha reorganizado casi todos sus estudios para que trabajen en el Call of Duty anual de turno y Call of Duty Warzone, dando la espalda casi por completo a todo lo demás. 

Ojo, que el resto de sus títulos también eran apuestas más o menos seguras, como Crash 4 que ilusionó a la gente después de remakear los originales y traer de vuelta al personaje tras casi una década de letargo.

Si hablamos de Nintendo Switch, tampoco varía mucho la cosa: Mario, Mario Kart, Pokémon, Zelda o Animal Crossing se siguen repartiendo el bacalao desde que se lanzó la consola en 2017. Más allá de ARMS, Ring Fit Adventure y Nintendo Labo, ¿cuántas IPs nuevas hemos visto de los de Kyoto? Y eso que son de los más valientes que intentan hacer cosas nuevas. 

A donde quiero llegar es que, aún siendo injustos, las compañías apenas están creando nuevas IPs: los desarrollos cada vez cuestan más dinero, y para qué arriesgarse con un desarrollo millonario al que la gente podría darle la espalda, compartiendo esta crisis de ideas con el cine

Aunque quizá sea más justo decir que no es que no haya ideas nuevas, sino que se prefiere no apostar por ellas por el riesgo que entrañan. Y no es para menos, viendo las reacciones de la gente.

Exoprimal

Solo hay que ver los comentarios "adversos" que recibió Exoprimal, el nuevo juego de Capcom, después de mostrar un brevísimo avance en el último State of Play. En cierto modo, hasta entiendo que se a las compañías se les quiten las ganas de intentar hacer cosas nuevas. Y todo porque no era Dino Crisis X.

Si eres de los que piensas que tampoco es para tanto, sólo hace falta mirar los lanzamientos exclusivos del último año, o los dos últimos, de los tres grandes fabricantes de hardware para comprobar que, salvo honrosas excepciones, casi todo pertenece a una saga o una IP establecida

Y la tendencia va a más, sin ir más lejos con más juegos de Marvel (Wolverine, Midnight Suns...), DC, Star Wars, licencias de cine... o reflotando licencias dormidas que llevan años sin tener una nueva entrega.

Todo esto me hace preguntarme, ¿hace cuanto no vemos un personaje nuevo, de una licencia original, que arrase con un concepto novedoso? Yo ya ni me acuerdo. Y lo peor es que tampoco hay ninguno en el horizonte.

Añade que cada vez hay más remakes. Ojo: no digo que no sean una gran oportunidad para que gente que no lleva jugando toda la vida pueda descubrir esos títulos puestos al día (si se hace bien y merece la pena, ¿verdad GTA Trilogy?).

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Sólo que, al mismo tiempo, resulta inevitable preguntarse, ¿son necesarios todos estos remakes o esconden algo más? Jugué Dead Space cuando salió en 2008, y lo recuerdo como si fuera hoy. El sonido, la atmósfera, las zonas en gravedad cero, el cercenamiento de los enemigos, las originales armas con disparos secundarios... 

Es un juego que no ha envejecido tan sumamente mal como para tener que volver a hacerlo, más si existen formas de disfrutar el juego original en las consolas actuales, como la retrocompatibilidad en Xbox. Si tienes el disco original, o si lo compras digital, puedes experimentarlo ahora mismo. 

Quizá no sea tan bonito ni se mueva tan bien como algo nuevo hecho para la tecnología actual, ni cargue al instante con Quick Resume, ni  vibre tan maravillosamente con DualSense, si el sonido 3D sea tan espectacular ... pero para mí, ésa seguirá siendo la obra original, y la que sigue reteniendo la gracia "original". Pero entiendo el porqué.

Quizá el problema soy yo, que me pasa lo mismo con los remakes de cine. Me horrorizan en el 99% de los remakes de películas que se anuncian hoy día, porque aunque sea una obra en blanco y negro, o una peli japonesa desconocida, no necesito que vuelvan a rodarla al gusto occidental moderno.

El original no se ha volatilizado, sigue existiendo, y hay más formas que nunca de poder acceder a él. ¿De verdad es necesario una versión en imagen real de La Sirenita? (o los más de 10 remake live action que tiene en preparación). Si todavía me sé las canciones de memoria...

Es un fenómeno que, además, se da especialmente en el campo audiovisual. Porque, aunque hay "remakes y secuelas" de libros incluso a manos de otros autores y siglos después, no es una práctica tan salvajemente extendida, quizá porque son más conscientes de que la obra original sigue ahí, esperando a ser leída, aunque esté escrita con la añeja prosa de hace 500 años. 

Max Payne

Eso es exactamente lo que me pasa, por ejemplo, con Max Payne 1 y 2: recuerdo muchísimas cosas de ambos juegos, puntos en los que me atasqué por el incremento de dificultad, el mal rollo de las pesadillas con el bebé llorando, la música que acompañaba a las escenas de Mona Sax, su destino...

Para los que los jugamos en su día, esa capacidad para sorprender se habrá esfumado en el remake, y en cierto modo, como todos los remakes provocan el efecto "día de la marmota", volver a jugar a lo mismo que ya jugamos en su día

Quizá sea abusar de la nostalgia, devolvernos a un momento de nuestra juventud o infancia... pero no podemos vivir siempre mirando atrás. Y eso me apena bastante, porque podrían estar trabajando en la evolución de Max Payne o un juego de acción completamente nuevo y alejado de Payne.

Porque lo realmente triste es que no hace ni 20 años, la industria sí experimentaba, probaba y arriesgaba sacando cosas que hoy día son impensables. Como amante de los juegos de música, según los estándares de hoy, Parappa The Rapper o Um Jammer Lammy no habrían tenido ninguna oportunidad de existir.

De hecho, prueba del escaso peso que tienen ya este tipo de proyectos es el desmantelamiento del Studio Japan de PlayStation, en otros tiempos cuna de juegos únicos por los que nadie más en el planeta apostaba, y del cual salieron genialidades como mi queridísimos Shadow of the Colossus o Patapon.

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Tráiler de Patapon 3 en HobbyNews.es

No fueron los únicos en apostar por marcianadas: ahí estaban Agetec y UEP Systems con Rising Zan y su absurda acción protagonizada por un cowboy con katana. 

¿Y qué me decís de otra serie que tras el remake del primer juego para Switch ha vuelto al ostracismo? Sí, hablo de mi amado Katamari Damacy, un juego único en su especie. Y son solo unos pocos ejemplos de los últimos 20 años, pero hay bastaaaaaantes más.

Esa efervescencia, esas ganas de probar y experimentar con nueva tecnología es quizá lo que se ha ido perdiendo con cada nueva generación de consolas, motivado en gran parte por el incremento de costes que conllevan, y la minimización de riesgos que han adoptado todas las compañías.

Quizá el problema es que la tecnología no se piensa ni diseña al servicio de la diversión, sino al servicio de la potencia. O porque resulta bastante más fácil orientarlo así.

Cyberpunk 2077 PS5

Potencia bruta para seguir haciendo lo mismo que en los últimos 20 años, con pequeñas novedades. Porque es infinitamente más fácil que crear "lo siguiente", dar con esa genialidad que rompa este bucle en el que está sumida la industria.

Porque si os fijáis, los avances de las últimas generaciones han ido encaminados a ofrecer mejores gráficos, acortar tiempos de carga... y casi desde el lanzamiento de Nintendo DS o Wii, nadie se ha aventurado a cambiar nada en nuestra forma de jugar.

No digo que crear "nuevas formas de jugar" sea algo fácil. Pero el nivel técnico es ya tal, que los juegos cada vez tienen menos margen para sorprender visualmente. Alcanzado cierto nivel, y cuando el ojo se acostumbra, cada vez es más difícil volver a dejarnos con la boca abierta.

Por suerte, no todo está perdido. La carga de "innovar" ha recaído, desde hace algún tiempo, en los estudios indies, que con medios mucho más reducidos, están logrando sacar adelante conceptos e ideas de juego que están cubriendo esos huecos en los que las grandes ya no se arriesgan a invertir.

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La lista de juegos que merecen la pena, en este sentido, es simplemente interminable y cada día que pasa crece, como las temáticas que abordan. Desde TOEM y su aventura fotográfica monocroma a la aparente simpleza de Unpacking para contarnos una historia de las que tocan.

Y lo hacen en muchas ocasiones sin gráficos que deslumbren, sino poniendo el foco en lo que de veras importa, la jugabilidad, y cuidando la forma en la que nos lo cuentan, y cómo lo cuentan.

En este sentido, aunque pueda haber sonado bastante derrotista en líneas generales, no todo es tan negro. Y según estoy escribiendo estas líneas estoy ya trasteando con Playdate, una máquina que justo, justo, justo huye de la tecnología punta para ofrecer una propuesta distinta.

Quizá la simple palanca, las "temporadas de juegos" que se van desbloqueando paulatinamente y que aprovechan esta característica, o la posibilidad de incluir un kit de desarrollo para crear nuestros propios juegos, sean suficiente para aplacar esa sed de probar "algo nuevo", y que cada vez cuesta más encontrar en las grandes compañías del sector.

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