2022 el mejor año de los videojuegos que pudo haber sido y no fue

Sin grandes lanzamientos a la vista para PS5, Xbox Series X o Nintendo Switch, la reciente oleada de retrasos a 2023 y los escasez para conseguir una consola de nueva generación, 2022 se está quedando como un año descafeinado, y eso que apuntaba a ser uno de los mejores de la historia de los videojuegos.

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  • El que apuntaba a ser uno de los mejores años de la historia del videojuego se ha deshinchado rápidamente.
  • Retrasos como la secuela de Breath of the Wild o Starfield están dejando “cojas” las alineaciones de exclusivos de cada plataforma.
  • Pese a haber comenzado con lanzamientos muy fuertes, el segundo y tercer trimestres apenas tendrá exclusivas destacables de PlayStation, Nintendo y Xbox. Y queda por ver qué preparan para finales de año.
  • Se suma la dificultad para conseguir una nueva consola (PS5 y Xbox Series X especialmente), que está ralentizando la implantación de la nueva generación.

Tiempo de lectura: 4 minutos (896 palabras)

Sin grandes lanzamientos a la vista para PS5, Xbox Series X o Nintendo Switch, sumado a la dificultad para conseguir una nueva consola y la reciente oleada de retrasos a 2023, 2022 se está quedando como un año descafeinado, y eso que apuntaba a ser uno de los mejores de la historia de los videojuegos.

El pasado diciembre, todo apuntaba a que 2022 podía ser uno de los mejores años de la historia del videojuego, superando incluso a 2018, considerado por muchos uno de los mejores gracias a que confluyeron títulos como Red Dead Redemption 2, God of War, Super Smash Bros. Ultimate, Forza Horizon 4, Shadow of the Colossus, Divinity: Original Sin 2 Definitive Edition o Celeste, entre otros muchos, culminando una gran añada.

Como cualquier etiqueta, que 2018 fuera uno de los mejores años para los videojuegos es algo discutible, pero en términos generales fue un gran año. 2022 parecía estar en el camino de superarlo, con una alineación de esas que quitan el hipo. Y todo había empezado muy bien, con Leyendas Pokémon Arceus en enero, seguido por un interesante chorreo de grandes juegos, desde Dying Light 2 a Horizon Forbidden West, Elden Ring, Ghostwire Tokyo, Gran Turismo 7, Kirby y la Tierra Olvidada, LEGO Star Wars La saga Skywalker...

... Y eso sin olvidar los grandes indies que nos lo han hecho pasar pipa, como Infernax, Nobody Saves the World, Sifu, Rogue Legacy 2 o Trek to Yomi, por mencionar un puñado. Vamos, que hasta hace dos días, la cosa prometía.

Pero de repente, frenazo en seco

Como si la crisis que no experimentó el sector del videojuego durante la pandemia hubiera llegado de la noche a la mañana, y sin previo aviso. Ni PlayStation ni Microsoft tienen juegos anunciados de aquí a final de año, y lo único que conocemos es que sus grandes apuestas para estos meses son PS Plus Premium y Game Pass, respectivamente. Fuera de eso, todo son rumores, y nada oficial. Nadie quiere desvelar su siguiente jugada. O no tiene qué desvelar.

PS Plus Premium Xbox Game Pass

Quizá porque no hay consolas, sigue siendo harto difícil hacerse con una de ellas y el problema tiene una consecuencia muy clara: ¿para que voy a lanzar un juego que me ha costado 100 millones, si en el mejor de los casos, el parque de consolas a duras penas llega a los 20 millones? Matemática pura.

Nintendo es la única que tiene todas las cartas sobre la mesa, como Mario Strikers Battle League o Xenoblade Chronicles 3 que están asomando ya el "hocico", y una buena batería de juegos para la recta final de año, con Splatoon 3 como punta de lanza, seguido de Pokémon Escarlata y Púrpura o Bayonetta 3, que sigue previsto para 2022.

La cancelación del E3 tampoco ayuda, e incluso el organizador de Summer Games Festival, Geoff Keighley, ya ha dejado caer que este año habrá menos anuncios y menos días de eventos, lo que tampoco deja una perspectiva muy halagüeña.

Pero a mi juicio, están siendo más determinantes los retrasos, en concreto el de la secuela de Zelda Breath of the Wild a la primera mitad de 2023. Ha sido el primer disparo a la rodilla de un año que se las prometía muy felices y que pierde así a uno de sus claros contendientes a juego del año (con permiso de Elden Ring, por supuesto).

No ha sido el único: el retraso de Starfield deja "huérfanos" a los jugadores de Xbox, que pierden uno de los títulos clave de cara a final de año, aunque quizá con ello Microsoft ha evitado que se convierta en un nuevo Cyberpunk 2077.

Mientras, PlayStation guarda silencio. Y no son pocos los que piensan que el siguiente retraso será el God of War Ragnarok, que de suceder, acabará poniendo el último clavo en el ataúd del 2022 como mejor año de los videojuegos. Desde Santa Monica Studio afirman que no se retrasará, pero visto lo visto con Horizon Forbidden West, a saber…

Y dado que aquí no se salva nadie, incluso el PC también tiene retrasos que llorar, como The Day Before, que también se va a 2023, y otras vacas sagradas, como Stalker 2 también tienen un futuro incierto.

Por eso, pase lo que pase, cada vez parece más claro que 2022 pasará a la historia como uno de los mejores años para los videojuegos, pero uno que pudo haber sido, y no fue.

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